domingo, 28 de diciembre de 2025

 


LOS TELECLUBS

 

Tito Ortiz.-

 

A veces resulta indescriptible la emoción que siente tu cuerpo y tu mente, cuando por primera vez en tu vida, siendo casi un adolescente, ves tu nombre escrito en el reparto de una obra de teatro. Era un díptico muy sencillo de papel reciclado, en un tono azul azafata, a una sola tinta -negra por supuesto- pero ese día quedó marcado en mi memoria porque, había logrado por fin después de mucho esfuerzo, entrar en un elenco teatral y poder representar un papel que había soñado desde niño. por fin estaba haciendo teatro.

Aquello de pertenecer a un teleclub imprimía carácter, era una experiencia nueva en la que socializar con otros jóvenes, compartir inquietudes, incluidas las políticas, aunque había que ser muy cuidadoso porque todo esto sucedía a mediados de los años sesenta, y si la discreción no era absoluta, la experiencia podría irse al garete.

El caso es que yo ingresé en el recién inaugurado Teleclub de Haza Grande, y una vez allí, tras unas pruebas, me escogieron para participar en el grupo de teatro que dirigía, Antonio Velasco, a quién debo esta vocación por el arte de Talía.

El término «teleclub» se creó a imitación del concepto «cineclub». Surgieron a mediados de los años 60 con el objetivo de atender la escasez de televisores en casas de particulares y la limitada cobertura televisiva en el medio rural, y para disminuir la brecha cultural entre centros urbanos y zonas rurales. Aunque su objetivo inicial fue facilitar el acceso a un televisor en un entorno social, terminaron convirtiéndose en centros de socialización, progreso, integración y diálogo comunitario. Fueron promovidos por Manuel Fraga, ministro de información y turismo a través de la Junta Central de Información, Turismo y Educación Nacional, e inicialmente apoyados por agentes de Extensión Agraria. El ministerio prestaba a los teleclubs una carta de servicios culturales y medios audiovisuales, biblioteca, mobiliario, asistencia técnica y la formación necesaria.​ Sus bibliotecas contaban con entre 100 y 200 libros divididos en literatura infantil, juvenil, clásica, contemporánea, de temática religiosa, política o profesional y dedicada al hogar y a la mujer. Nosotros teníamos cierta ventaja, porque estábamos instalados en el salón adjunto a la parroquia, bajo la atenta mirada del sacerdote don Pedro, nuestro cómplice y defensor, así que lo teníamos más fácil. Lo malo fue cuando lo trasladaron a Motril y vino a sustituirlo Don Carlos, que era harina de otro costal.

A ESCENA

Agonizaba la década de los años sesenta del siglo pasado, cuando un puñado de “Teleclub” granadinos, decidimos organizar una semana de teatro, en el seminario menor de la placeta de Gracia, en cuyo programa no podía faltar una obra de Federico. Aquel fue un acontecimiento importantísimo, en el que la Granada teatral pretendía dar un golpe en la mesa, burlando – en la medida de lo posible- a la censura, ejercida entonces por el delegado del ministerio de Información y Turismo, cuya oficina estaba en la primera planta del edifico en el que una placa, nos recuerda al gran, Álvaro de Bazán, señor de la mar océana, jamás vencido. El teleclub del Albayzín puso en escena una obra de los hermanos Álvarez Quintero, dirigidos por, De Vicente. El de Haza Grande, donde yo participaba, más comprometido eligió para la ocasión, “El Tintero” de Carlos Muñiz, dirigida por Antonio Velasco, pero el de Cacín, se empeñó en Lorca, y montaron con esmero, “La Zapatera Prodigiosa”. El asunto es que, en este caso, ya no solo había que soslayar al censor, sino a la propia familia de García Lorca, que, por aquellos años, tenía prohibido que se representara cualquier obra de Federico, en la ciudad que lo vio nacer, y lo que es peor, morir. Para lograr el permiso de los García Lorca, una comisión se desplazó a Madrid, para hablar personalmente con Isabel, la hermana pequeña del poeta, con tal suerte, que los comisionados, volvieron con la autorización a Granada, pero eso sí, acatando las condiciones impuestas por la familia del poeta. La obra se representaría, una sola vez, un solo día, y con un horario absolutamente acotado, en una horquilla de solo dos horas vespertinas. Aquella vez, fue la primera en que muchos granadinos vieron una obra de Lorca sobre el escenario.

AQUELLO DERIVÓ EN CONOCIMIENTO

En aquel certamen conocí amigos de esos que duran para siempre, tal es el caso, entre otros, de mi admirado Juan Bedmar, insigne granadino con el que coincido en tantas cosas, como la defensa de nuestro folklore en coros y danzas, el flamenco, nuestro patrimonio artístico y cultural, nuestras tradiciones y religiosidad popular. En fin, que, esta ciudad de nuestras entretelas nos tiene ganados `para siempre.

Para fomentar el uso del televisor, se eliminó el impuesto por artículo de lujo que se le había adjudicado en un principio, y se creó toda una red de receptores por España para permitir la llegada de la señal de Televisión Española, en aquel entonces el único canal disponible. De esta forma se reguló en las zonas, donde la falta de recursos económicos era más pronunciada, el uso de la televisión. Sumado además a las actividades y recursos proporcionados por el régimen franquista, se podía controlar mejor el contenido consumido por la población rural. Gracias a este control ejercido sobre los teleclubs, las personas y gerentes se convertían tanto en usuarios como en vigilantes. Para mantener esos centros sociales era necesario que no surgieran grupos antifranquistas, y ante cualquier indicio, se vieran obligados a tener que informar del suceso que se hubiera presenciado. El asunto fue que, en el caso de los teleclubs, lejos de conseguir afectos al régimen, en una gran proporción, de allí salimos con los ojos bien abiertos, soñando con la libertad venidera. Y aquí estamos, para lo que gusten mandar.

domingo, 21 de diciembre de 2025

 

Belén de la hermandad del Rocío de Granada 2025.

SE ARMÓ EL BELÉN

 

Tito Ortiz.-

 

Está confirmado, Granada es tierra de belenes. He visitado tantos y tan bonitos que, me resulta imposible recomendar alguno en particular. Cada año nos superamos y tanto, instituciones públicas como privadas, dan lo mejor de si, para mostrar al visitante una muestra maravillosa de lo que es nuestra tradición navideña por excelencia, sin olvidar las aportaciones de las hermandades y las de muchos particulares que, brillan con luz propia, nunca mejor dicho.

Las primeras representaciones belenísticas hay que buscarlas en las catacumbas de época romana. Y más concretamente en un fresco de principios del siglo II hallado en la conocida como Capella Greca (capilla griega), en las catacumbas de Priscila en la Vía Salaria de Roma. La escena muestra la figura de la Virgen María estrechando en su pecho al niño Jesús envuelto en pañales. Frente a ellos aparecen los tres Magos de Oriente, que visten una túnica corta, sin manto, gorro ni corona. Entre los años 432 y 440, el papa Sixto III trasladó a Roma, desde Tierra Santa, algunos fragmentos de la "santa cuna", y los dispuso en una pequeña capilla habilitada a tal efecto en la iglesia de Santa María ad Preasepe (Santa María en el Pesebre). Allí, el papa empezó a celebrar representaciones que recreaban el nacimiento de Cristo.

Pero en 1223, Francisco de Asís llegó, junto con su hermano León, a Greccio, en la región italiana del Lazio. Para intentar evangelizar a la población de la región, mayoritariamente analfabeta, Francisco pidió una dispensa al papa Honorio III para crear el primer belén en una cueva muy cerca de la ermita de la localidad. Según la Leyenda Mayor de San Francisco: "Llegado el beato Francisco, en memoria de la natividad de Cristo, ordenó que se preparase el pesebre, que se trajese el heno, que se condujera al buey y al asno; y predicó sobre la natividad del Rey pobre". Giovanni Velita, un señor feudal, le proporcionó el pesebre, la paja y los animales.

DE LA IGLESIA A LOS PALACIOS

Al parecer, la primera forma moderna de belén se debe a san Cayetano de Thiene, que en 1534 ideó un pesebre con figuras de madera pintadas que iban cubiertas con ropajes de la época y cuya cabeza estaba hecha de terracota, cartón piedra o madera. Pero en lo que se refiere a España, fueron el rey Carlos III y su esposa, María Amalia de Sajonia, los que importaron aquella costumbre desde Italia a nuestro país y la introdujeron en sus palacios. De hecho, construyeron una sala especial para la realización del conocido como "Belén del Príncipe" (primero en el palacio del Buen Retiro y después en el palacio Real), un típico belén napolitano en el que se representaban las costumbres y vestimentas locales, y fue encargando a los reconocidos imagineros valencianos José Esteve Bonet, José Ginés Marín y al murciano Francisco Salzillo.

A mediados del siglo XIX, poco a poco esta costumbre se fue extendiendo a todos los hogares españoles. Fue entonces cuando empezaron a fabricarse las figuras de belén en serie. Destacan las producidas en barro, muchas veces sin cocer y pintadas con vivos colores, en las fábricas de Murcia, Granada, Barcelona y Olot (Girona). De lo que se deduce que, cuando se produce la gran eclosión del belén en nuestro país, Granada está muy presente en la concepción y construcción artesana de sus figuras, muy famosas por ser realizadas con barro del río Beiro y, demandadas, no solo por toda Andalucía, sino, por el suelo patrio y el extranjero.

RECONOCIDA CREATIVIDAD GRANADINA

La tradición barrista granadina arranca a finales del siglo XVI, pero sería en el siglo XIX cuando la ciudad se convirtió, con el impulso del Romanticismo, en uno de los centros españoles de mayor producción de figuras para el nacimiento, así como de barros devocionales y de costumbres o tipos populares.

La tradición belenística granadina, arrastra la historia de los barros granadinos y sus artífices, jalonada por apellidos de ilustres maestros como, la familia Román, Sotomayor, Pérez Coma, Ogeda o Jiménez Rada, cuya dinastía llega a nuestros días gracias a las, Creaciones Artísticas Jiménez Mariscal, el último taller de barristas existente en la ciudad, herederos de la mejor tradición, cuya trayectoria ha sido distinguida en numerosas ocasiones y, cuyo prestigio les llevó en su momento a, tener el honor de que la corona española, cuente en su inventario con un belén nacido de sus manos.

En su momento y con el afán de que la tradición no se perdiera, la familia Mariscal, impartió su docencia a artesanos «como cierto enfermero del Hospital Militar, que realizaba figuras de pequeño tamaño y gran maestría, algunas de las cuales pueden observarse hoy en el museo Casa de los Tiros». Una tradición artesanal a pequeña escala que han continuado discípulos de estos grandes maestros, como Manuel Collado García y José Lozano Gómez, discípulos de Jiménez Mariscal, el segundo de los cuales abandonó el taller tras ingresar en la plantilla de la Diputación Provincial, pero que continuó esculpiendo figuras por afición.

Hoy que ya estamos acostumbrados a ver belenes de chocolate o, realizados con figuras de play móvil, tener la satisfacción de que Granada haya sido cuna centenaria de esta tradición, y que, en la actualidad, seamos capaces de ofrecer al mundo, tanta belleza e inigualable y legendaria estética de lo bien hecho y compuesto, es para que nos sintamos más que orgullosos de nuestro pasado y del brillantísimo presente, pues no hay más que echarse a la calle y comprobar con asombro que, cada belén expuesto al público, es en si mismo una joya de nuestro presente, pero a la vez, de nuestra propia historia. Y en esto, también Granada tiene su sitio. Por cierto, me llamó mucho la atención el de la hermandad del Rocío, sobre todo porque, es san José el que tiene al niño en sus brazos y María descansa en su regazo. Precioso.

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

 

Manolo Montes, Saeta de Oro en Granada. (Foto Juan Ortiz)

SAETAS DESDE LA ALHAMBRA

 

Tito Ortiz.-

 

Cronista oficial de la ciudad de Granada

 

Una de las preguntas recurrentes es ¿de dónde viene la saeta actual? Se han elaborado diversas teorías, posibles y difíciles de documentar completamente en su exclusividad, pese a las vivas discusiones de los partidarios de cada una de ellas. Quizás todas tenga una parte de verdad porque ese crisol existió y fue real. La llamada a la oración adhan del almuédano desde el alminar de la mezquita; los cantos sefardíes; los Vía Crucis de franciscanos y dominicos; los Rosarios de la Aurora; los romances de Pasión y Muerte; la influencia de Misereres y Stabat Mater de la música culta religiosa; las tonás y pregones de arrieros, caldereros, herreros y canasteros; las carceleras y los martinetes, sin duda, todos esos ingredientes tienen coincidencias genéticas como antecesores de las saetas flamencas, según argumenta el musicólogo, Reynaldo Fernández Manzano, con un criterio más que acertado, en lo que se refiere a los antecedentes de este cante que, nos distingue a los andaluces durante la semana de pasión, y de manera singular a la tierra de Granada, cuyo barrio gitano del Sacromonte, también aporta nuevas melodías a este rezo flamenco al paso de una imagen.

Mi compañero en el Diario Patria, el escritor y poeta, Antonio Fernández Moreno “Talismán”, en su Teoría del cante jondo (1958) evoca líricamente su significado y sentimiento, como ejemplo este fragmento: "De la noche del alma, encerrada, inconsolable, en su propio dolor, del “martinete”, la “carcelera”, la siguiriya”, al misticismo de la pasión y el sufrimiento, al vuelo alto, luminoso, vibrante, de la “saeta”, a la ofrenda fervorosa del corazón. Todo el cante es ansia reprimida, de vuelo y eternidad, grito, río, borbotar de pena, clamor de humanidad que se desangra, en soledad de misterio y agonía, que clava en el silencio de su herida, antes de perderse en el mar inquietante, su horror a lo desconocido, para encontrar al fin, en una Cruz, alzada entre el límite de la vida y el umbral de lo eterno, la revelación esclarecedora, el sentido trascendente, el “por qué” de la tristeza y el dolor del universo».

Con estos antecedentes históricos debemos concluir que, La Saeta es mucho más antigua que nuestra propia semana santa, aunque ha llegado a nuestros días como un palo a interpretar exclusivamente durante ese tiempo, y que en Granada adquiere caracteres peculiares donde el mundo flamenco, ha querido enriquecer esta expresión y, sobre todo, hacerla perdurar en el tiempo, poniéndola en conocimiento de nuevos valores de lo jondo, que incluso se han acercado al flamenco, gracias a tener conocimiento de este palo, junto a la oportunidad de aprenderlo de voces tan autorizadas en la actualidad como el cantaor, Curro Andrés que, despliega su magisterio a estas nuevas generaciones de intérpretes, deseosos de profundizar en el arte jondo de la saeta, para posteriormente participar en el Concurso anual de La Saeta de Oro. Este certamen, organizado por la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada, con la colaboración de la decana de las peñas flamencas, “La Platería” y la propia Federación de Peñas, tiene como objetivo principal la recuperación y puesta en valor de la saeta, un género de cante flamenco ligado profundamente a la Semana Santa, que representa una de las manifestaciones más auténticas y sentidas de la fe popular en nuestra tierra que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y La Junta de Andalucía y La Fundación Unicaja, garantes todos de su continuidad y aprovechamiento por parte de los jóvenes cantaores, que tienen referencias de quienes los precedieron en esta labor como, “La Parrona”, Manolo Montes, “El Piki” o el inolvidable Enrique Morente, por no hacer excesivamente larga la lista que a lo largo de los tiempos, han enriquecido la interpretación de la saeta al paso de las imágenes en la ciudad de La Alhambra.

domingo, 14 de diciembre de 2025

 


¡ZAMBOMBA!

 

Tito Ortiz.-

 

Llevo varios días afinando mí zambomba porque ya huele a mantecados. La tengo en Fa mayor sostenido, para que no se me caiga, porque esto de poseer una auténtica zambomba de las de toda la vida, es un lujo al alcance de unos pocos. Sabido es que, la zambomba es un instrumento musical de fricción, que en  España,  acompaña con frecuencia al canto de villancicos, aguinaldos y cánticos populares. Para los no versados -que los hay- diré que consiste en un cilindro hueco cónico más o menos grande que puede ser de distintos materiales como la cerámica, madera, o barro cocido, con uno de sus extremos cerrado con un parche, que se atraviesa por el centro con una varilla, la cual puede ser de madera u otros materiales, aunque la nuestra lleva un carrizo que, al frotarlo con la mano húmeda, se transmite al cuero la vibración producida por la vara, produciendo un sonido grave y peculiar. Por aquí ese cuero es normalmente una piel de conejo seca que, cuando se humedece por el goteo de las manos, hay que ponerla cerca de la lumbre para que recupere su tersura, no sin antes restregarle un ajo crudo, con el fin de acelerar la operación.

Son muy buenas zambombas las que hace Rafael “Falete el de las zambombas” en Guadix que, incluso, las vende por toda España. Falete empieza la faena con tiempo, para que no le pille el toro. En junio a no más tardar. Lo primero es proveerse de cañas carriceras en Villanueva de las Torres. «Se crían en los ríos y no todas valen, solo las secas», aclara. Después viene el corte de los tallos a los tamaños estándar. Diez centímetros los pequeños y treinta los grandes. La siguiente fase es la de las pieles. «Antes usaba las de conejo, ahora las de cordero». También se surte en la comarca de Guadix en una fábrica de grasas de Jérez del Marquesado. «Las traen frescas y las secan; luego yo me las llevo a casa para continuar con el proceso; es decir, meterlas en agua dos días, escurrirlas, ponerlas encima de una mesa y terminar de retirarles el pelo», explica Falete de carretilla. Lo siguiente es colocar la caña, con la pericia de que siempre quede en el centro, y acoplar la piel a la cerámica, tal y como se lo contó a mi compañero, Jorge Pastor.

A LA MODA

Como ocurrió hace unos años fuimos “asevillanando” la semana santa, parece que ahora nos toca “jerezquizar” nuestra navidad, adoptando tradiciones en esto de organizar una “zambomba flamenca”, asunto éste que no debería apartarnos de nuestras tradiciones, si es que la moda viene para enriquecerlas. Pero esto no debería hacernos olvidar  que, Granada cuenta con una tradición más que centenaria en sus villancicos flamencos, arraigados fundamentalmente en barrios tan emblemáticos como el Albayzín y el Sacromonte,  tal y como atestiguan gentes tan autorizadas como Curro Albayzín,  Francisco Andrés, o el cantautor granadino, Raúl Alcover, que ya realizó como Productor y Director de Arreglos el “rescate” del flamenco autóctono granadino con tres discos que ya son historia,  alabados y ensalzados por crítica y profesionales: VILLANCICOS DEL SACROMONTE, GRANÁ BAILA POR TANGOS, y AL AIRE DE GRANÁ.

En materia de villancicos flamencos, Granada y su hermosísima provincia, tiene tal riqueza de catálogo, suficiente para editar una magna antología comparable o superior a cualquier otra zona que se precie, aunque cierto es que, nuestra tierra ha vivido siempre la navidad de puertas hacia dentro, y esto de sacar los villancicos del seno familiar o amistoso, para colocarlos en un escenario con megafonía y luces, no lo teníamos muy trillado, pero aquí se han cantado siempre nuestros villancicos flamencos, sin olvidar buenas aportaciones como las de los coros rocieros, que han enriquecido la tradición.

ACOMPAÑAMIENTO

Admitiendo que la base de todo villancico flamenco es la guitarra y la zambomba, por estas tierras siempre se han hecho acompañar de unas buenas “carrañacas”, fabricadas con dos buenas tablas de una caja de pescado que, por un canto se cortan para hacerles los dientes de sierra y, por el otro, se le clavan unas puntillas, en las que previamente se han ensartado unos recortes de lata, de tal manera que al frotar una con otra, produzca el sonido metálico característico para la ocasión. Sin despreciar la inclusión de una buena botella de anís vacía que, frotada por la parte de los cuadraditos almohadillados del dorso con una cuchara, haga oírse el tintineo imprescindible que acompaña a la composición navideña por excelencia. Y ya no digamos si a la percusión se le añade el fino sonar de un buen almirez de bronce, de los fabricados en Lucena para la eternidad, pues se trata de un instrumento que no admite el paso del tiempo, así que, puede durar siglos si se le trata con especial cariño cada navidad. Hay quién añadiría a este conjunto musical de nuestros villancicos el sonido medieval de una buena bandurria, cosa que no haría más que enriquecer lo ejecutado, pues no hay que olvidar, que la bandurria fue un instrumento imprescindible en los albores de nuestra zambra del Sacromonte, aunque hoy día ya no esté presente en nuestro flamenco más identitario.

O sea, que, si lo que ahora se lleva es, organizar estos días una zambomba jerezana en Granada, pues bienvenida sea, a su casa viene. Pero por favor, que esta esté impregnada de los villancicos del Albayzín y del Sacromonte, tan nuestros, tan únicos, que no necesitan parecerse en nada a los de otras tierras. Aquí hay arte para dar y regalar.

domingo, 7 de diciembre de 2025

 


SE ABRE LA VEDA CONTRA LOS PERIODISTAS

 

Tito Ortiz.-

 

En estos tiempos convulsos que nos han tocado vivir, con la polarización política por bandera y, el clamor de los populismos en la calle, ejercer el periodismo con objetividad e imparcialidad, se ha convertido en una profesión de riesgo que, incluso llega a adoptar acciones de auténtica mafia siciliana, cuando se ataca a los hijos de los profesionales, en una especie de violencia vicaria contra los periodistas.

Se comienza por arremeter contra aquellos que han elegido la profesión de sus padres, y se acaba señalándolos en el colegio, el instituto y la universidad. Por lo visto, hubo quién cometió un crimen deleznable cuando permitió que el hijo de Matías Prats siguiera sus pasos profesionales, o los descendientes de José Luis Pécker, Jesús Álvarez, Joaquín Prat, Pepe Oneto, o Fernando Ónega, por poner solo un pequeño ejemplo, de la trayectoria ejemplar de sus vástagos.

Pues ahora eso ya no se permite, hasta el punto de que la Asociación de La Prensa de Madrid, ha tenido que salir al paso con un comunicado, en el que repudia esta actitud que, incluso viene de otros compañeros: “En las últimas horas, se han producido algunas insinuaciones y, en el caso de Javier Negre, una acusación directa -sin ningún tipo de pruebas- de que el hijo de Xabier Fortes, presentador de La noche en 24 horas de TVE, ha comenzado a trabajar en esa cadena gracias a su padre. En los últimos meses han sido criticados en redes sociales al menos los hijos de los periodistas Jesús Maraña, Isaías Lafuente y Esther López Palomera. Las críticas han de ser realizadas con argumentos y en el ámbito del trabajo informativo y profesional, no en el plano personal y mucho menos familiar”.

VIENEN A POR NOSOTROS

La FAPE se suma al rechazo de la APM ante los ataques en redes sociales contra hijos de periodistas, al tiempo que condena la agresión a un periodista de 'El Español', el acoso a periodistas en Torre Pacheco en la manifestación contra los migrantes, el llevado cabo contra periodistas de TVE durante la concentración de jueces y fiscales, de igual manera el sufrido por compañeros y compañeras durante la concentración convocada por la plataforma Por la España Constitucional y se adhiere al manifiesto 'En defensa del periodismo parlamentario', de la Asociación de Periodistas Parlamentarios, puesto que han sido insultados desde la mismísima tribuna del Parlamento, en una especie de todo vale, con tal de impedir que el ciudadano sea objetivamente informado, sin la contaminación política de uno u otro bando. Por eso rechaza que personas vinculadas a partidos ejerzan de periodistas, en el colmo de la desfachatez, usurpación de funciones e intrusismo profesional.

Recientemente, la afectada ha sido la profesional de TVE Laura Pavía, cuando informaba en directo de una concentración convocada a las puertas de la sede del PSOE por Revuelta, una organización próxima a VOX. La periodista, junto con el equipo que la acompañaba, se vio increpada por algunos de los participantes en la concentración, que además obstaculizaron reiteradamente su trabajo, en un ejercicio claramente atentatorio a la libertad de información. La APM expresa su solidaridad con los compañeros afectados y reitera los llamamientos realizados en otras ocasiones a que se respete el trabajo de los periodistas, con independencia del medio al que pertenezcan. En una sociedad democrática se puede ejercer el derecho a discrepar, pero se ha de hacer sin violentar otros derechos, entre ellos uno tan fundamental como es el de la libertad de información.

SIN PROTECCIÓN

“Esta asociación quiere insistir, asimismo, en reclamar a los responsables de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado la adopción de mayores medidas de protección para los periodistas que cubren concentraciones y manifestaciones, en las que pueden registrarse casos como el que nos vemos en la obligación de condenar.”

Y es que está claro que, hoy día, informar a cara descubierta de lo que pasa en nuestras calles, en el hemiciclo, o a la puerta de los juzgados, aquellos periodistas que intentan hacer su trabajo de manera objetiva e imparcial se están jugando el tipo, su empleo -muchas veces precario- y hasta su propia familia, como está empezando a suceder. Estamos volviendo a matar al mensajero, porque lo peor, no es lo que están haciendo que hay que denunciar, sino, lo peor es, que se sepa y para eso hay que eliminar a los periodistas. Bien lo saben los compañeros de Rusia, México y Gaza que ya no están con nosotros.

Nunca, desde que los países enarbolan la bandera de la libertad de expresión, esa precisamente, la libertad está tan coartada en países pretendidamente democráticos. Lo estamos viendo en EE.UU. donde su presidente amenaza a los medios que no le son afines, cuya repercusión ha llegado incluso a Europa con dimisiones en la BBC.

Aquí, de manera más sutil o grosera -como se quiera mirar- soportamos las amenazas a periodista de Miguel Ángel Rodríguez, o las llamadas al orden del ministro Óscar Puente, contra determinados periodistas que no bailan al son de la música que él toca, y en el colmo de los despropósitos, les impide preguntar al presidente de Estados Unidos por España, vamos, que tenemos que preguntarle solo a quién él nos indique y, solo las preguntas que nos dicte.

Nunca antes desde la transición política, la profesión periodística ha estado tan amenazada como ahora, con un acoso palmario a quien opina distinto, que desemboca en amenazas y presiones de todo tipo, que en los últimos tiempos están llegando a la familia de los periodistas, colmando el vaso de lo permitido.

Espero que nadie caiga en la tentación fácil de pensar que estas cosas solo ocurren fuera de casa. En mayor o menor medida, en todas partes cuecen habas. Hay periodista que todos los días penden de un hilo y, algunos, no pasan de ser mileuristas.

Esto de llegar a viejo, te permite vivir cosas que nunca sospechaste.