domingo, 26 de abril de 2026

 

           Isidoro Máiquez, pintado por Goya en 1807

UNA COLUMNA PERDIDA EN EL REALEJO

 

Tito Ortiz.-

 

En aquella vieja taberna que Espadafor tenía en la calle Tinajilla, nos reuníamos los componentes de la recién nacida entonces, Asociación de Amigos de La Capa de Granada, contando entre sus componentes, con el que en aquellos momentos era Gobernador Civil de la provincia, Pepe Guirao. Una noche, charlando de su ascendencia cartagenera me permití hablarle de un paisano suyo que tenía un monumento en Granada. Quedó tan sorprendido, que tuve que acompañarlo a la plaza del Padre Suárez y, allí, pudo comprobar con asombro, la columna que conmemora la estancia en Granada de don Isidoro Máiquez.

Este monumento no hace más que atestiguar que, la Granada de los siglos XVIII y XIX, era más que sensible con todo artista que nos eligiera para vivir, mostrando así su agradecimiento a quienes siendo de fuera, compartían voluntariamente con nosotros, la belleza y hospitalidad que siempre ha ofrecido nuestra ciudad que, en ocasiones, ha necesitado de mayor reivindicación para igualar en trato a sus nativos.

DEL ESCENARIO A LA CÁRCEL

Isidoro Máiquez fue uno de los actores más importantes de la España del siglo XIX. Nació en 1768 en la ciudad murciana de Cartagena, en el seno de una familia de comediantes que recorrían España. Este actor vocacional, tras dejar muy joven la compañía de su padre, intentó probar fortuna junto con otros cómicos. El fracaso fue estrepitoso. Era tal el rechazo que cosechó en los escenarios que, incluso, tuvo que abandonar el teatro y la ciudad de Toledo, donde actuaba, vestido de moro. Tras su boda con la famosa actriz Antonia Prado comienza su aprendizaje profesional. Ella lo introdujo en el Teatro Príncipe, antes de que fuese reconocido como actor. En 1799 marchó a París, donde se quedó dos años. Regresó a Madrid en 1801, y tras las representaciones de El Celoso Confundido, La Vida es Sueño y la tragedia de Otelo, empezó a ser reconocido como uno de los mejores actores de la época. Incluso Francisco de Goya lo pintó en varias ocasiones.

 

Fue un actor de ideas liberales, lo que le llevó a ser hecho prisionero varias veces, tanto por las tropas napoleónicas como por orden de Fernando VII. En 1814 el régimen absolutista prohíbe sus representaciones y Godoy ordena su destierro. En primer lugar, fue a Francia, luego lo mandaron a Zaragoza, Ciudad Real y, por último, en 1820, a Granada. Al mes de estar en nuestra ciudad murió pobre, delirando y recitando, según algunos biógrafos.

MONUMENTO ITINERANTE

El sencillo monumento a Máiquez que se yergue en la Plaza del Padre Suárez, fue el primero que se hizo en Granada para homenajear a uno de los “liberales” del siglo XIX. Ideado por los actores Julián Romea, su esposa Matilde Díez, y su hermano Florencio, se inauguró en junio de 1839. Esta obra fue un diseño de José Contreras. El monumento se compone de dos cuerpos, realizados en piedra de Sierra Elvira. Sobre el pedestal se eleva un fuste estriado en arista viva con basa corintia, alrededor del cual se enrolla una cinta en la que se lee la inscripción «GLORIA AL GENIO», y por remate una corona de laurel y un vaso semejante a las urnas cinerarias.

El homenaje pétreo a Isidoro Máiquez fue inicialmente instalado en un lateral del Teatro Cervantes, en la Plaza del Campillo Bajo, situada entre el Castillo de Bibataubín y la Plaza de Mariana Pineda. Al igual que tantos otros monumentos de Granada, que tienen la manía de ser viajeros, estuvo ubicado en varios lugares. A mediados del siglo XIX fue trasladado al Cementerio de San José, en 1892 lo llevaron hasta la Plaza de los Lobos, en 1919 en vísperas del aniversario de su muerte es llevado hasta el Paseo de la Bomba. Su ubicación actual se eligió en 1942 durante la alcaldía de Antonio Gallego Burín.

 

 

 

 

 

 

Admirador de Shakespeare y del actor francés de la Revolución François-Joseph Talma, el gobierno español —por mediación del ministro Manuel Godoy— le concedió una pensión de cuatrocientos reales mensuales para que fuera a París a conocer a Talma y a estudiar su técnica. Regresó en 1802 y consiguió grandes éxitos con Otelo (Shakespeare, 1802), en el Coliseo de los Caños del Peral; Macbeth, un año más tarde; Polinice (Vittorio Alfieri); La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca; Pelayo, de Manuel José Quintana; Bruto, de Alfieri y la Numancia de Miguel de Cervantes.

SU REGLAMENTO

Como dramaturgo, es autor de un Reglamento (1818) en el que se planteaban algunas reformas importantes en la vida teatral madrileña como la creación de una Junta para administrar los fondos, compuesta por los dos autores (empresario y dramaturgo) y dos cómicos de cada teatro, al que añadió la fusión de los intereses de las tradicionales dos 'compañías de verso' con una de 'cantado' y otra de 'baile, más la conservación del cargo de 'autor' (en el esquema de la época, el equivalente a empresario teatral).

También contemplaba en aquellos años, elevar la figura del director, de manera que su opinión prevaleciera en la organización del orden de trabajo y los ensayos, pudiendo requerir en caso de conflicto la mediación del corregidor y, algo que entonces no se hacía como, anunciar en los carteles el nombre de los artistas, la supresión de los vendedores ambulantes en los teatros, que tanto distraían al público, más la implantación de las funciones nocturnas y, la supresión de la figura del gracioso (que anunciaba las funciones sucesivas), dejando la libertad de las compañías bajo la autoridad del corregidor de la villa. Siendo, asimismo, uno de los pioneros en la defensa de la creación de una Escuela Nacional de Declamación.

Por eso y por su cariño a Granada, tiene este monumento a cuyos pies aquella noche, terminamos declamando ante el asombro de los viandantes, la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández. Granada es…Puro Teatro.

 

 

 

 

sábado, 18 de abril de 2026

 


ENTONCES TAMBIÉN FUIMOS LIBRES

 

Tito Ortiz.-

 

A pocos años del reinado de Fernando VII, rey de infausto recuerdo, entre otras lindezas, por haber asesinado en el patíbulo a nuestra Mariana de Pineda Ramírez, Granada reverdecía hacia una libertad muchos años amordazada, nutriéndose de la creatividad de unos jóvenes osados y valientes que, abarcando varias facetas de las bellas artes, dotaban a la ciudad de un desparpajo cultural que después volveríamos a echar de menos durante mucho tiempo.

La exposición que hasta el próximo 21 de junio podemos visitar en la Casa de Los Tiros, supone una bocanada de aire fresco proveniente de la segunda mitad del siglo XIX, un tanto oscurecida por la historia oficial, que demuestra como en aquellos años, la Granada mortecina no lo era tanto, muy al contrario, se encontraba inmersa en las vanguardias imperantes en los territorios patrios más comprometidos con la libertad de pensamiento y creación artística.

ASOCIACIÓN SÍN ESTATUTOS

La Cuerda fue una de las sociedades artístico-literarias más importantes del siglo XIX en Granada, activa durante el periodo de 1850-1854. Fue una tertulia irónica y guasona, siendo sus jóvenes miembros muy dados a alternar hasta altas horas de la noche y al alboroto en las calles. Se trata de una sociedad sin normas, ni lujo, ni lugar fijo de reunión. Un anarquismo que va a contrastar con la categoría y la rica personalidad de sus miembros: arquitectos, políticos, barítonos, periodistas, escritores, músicos y poetas, quienes formaban los nudos de la Cuerda, apelativo que adoptaron los integrantes de esta reunión. En su mayoría los nudos eran granadinos que rondaban los veinte años y comenzaban su trayectoria literaria y política, bien en los periódicos locales o en las sesiones literarias del Liceo. Destacan entre ellos figuras como el escritor Pedro Antonio de Alarcón, el periodista Manuel del Palacio o el restaurador Rafael Contreras, entre otros. También hubo nudos extranjeros, como el pintor y arquitecto ruso Pablo Notbeck o el barítono italiano Giorgio Ronconi. Tras la revolución de 1854, los miembros de La Cuerda, casi todos muy comprometidos políticamente, dejaron la ciudad para establecerse en Madrid.

Estos jóvenes paladines de la más absoluta bohemia, destacaban cada uno en su actividad al más alto nivel, alcanzando cotas de brillantez, en un ambiente en el que imperaba la admiración mutua de cada uno de sus componentes.

SE LES HA SEGUIDO LA PISTA

Sobre la Cuerda Granadina se ha escrito mucho y son abundantes las referencias desde el principio del siglo XX. Ya en la revista La Alhambra, Francisco de Paula Valladar y Serrano, analizó a través de una serie de artículos el perfil de algunos de sus miembros. En 1928 José Cascales Muñoz consiguió publicar un volumen con todos los documentos y artículos aparecidos hasta entonces. Entre los trabajos más recientes se encuentra la publicación de 1991, del profesor de la Universidad de Almería, Miguel Gallego Roca, centrada en el significado de la tertulia a la luz de los movimientos literarios del posromanticismo español. Cabe destacar el riguroso estudio de la profesora de la Universidad de Granada, María Belén Vargas Liñán, centrado en aquellos aspectos relacionados con la esfera musical y a quien el Museo Casa de los Tiros agradece su inestimable ayuda en la gestación de esta exposición.

La muestra La Cuerda Granadina: una tertulia con mucha guasa se materializa tras una intensa labor de conservación, digitalización, documentación y catalogación de este fondo documental, por parte del equipo técnico de este Museo. A través de las distintas áreas de la exposición, se aborda el origen del nombre de La Cuerda y los apelativos usados por los nudos; las biografías de sus principales miembros; los lugares de reunión de la tertulia; el ambiente cultural de mediados del siglo XIX en Granada y otras sociedades de carácter cultural de la época. Por otro lado, se dan a conocer los temas tratados en los álbumes, con especial atención a la música, como protagonista constante en las reuniones de La Cuerda. Además, se exponen por primera vez al público una serie de 41 dibujos, cuya autoría está atribuida al pintor Miguel Pineda Montón y que destacan entre todas las aportaciones a los álbumes de La Cuerda.

VISITAR SIN PRISA

La exposición se apoya en otros elementos de las colecciones del museo, como documentación generada por otras sociedades de la época, fondos hemerográficos (prensa y revistas coetáneas), fondos bibliográficos, fotografías, carteles, litografías y otros bienes culturales, relacionados con el efervescente momento histórico que se presenta. También se tendrá la oportunidad de contemplar los álbumes en su integridad, a través de un audiovisual en el que se recoge la digitalización completa de cada tomo inédito, ambientado por composiciones musicales del momento. 

Es muy importante no mirar el reloj durante la visita a la exposición, para impregnarnos de todo su contenido. Incluso yo aconsejo visitarla en dos o más ocasiones porque es mucho lo que hay que leer en sus paneles, observar con detenimiento los dibujos, los documentos en vitrinas, lo colgado y sobre todo, el audiovisual que con detenimiento enriquece la muestra, transportándonos a una época gloriosa de nuestra tierra y nuestras gentes brillantemente creativas.

A mi juicio, La Cuerda nos reconcilia con una época de nuestro pasado granadino, no suficientemente conocida y que, sin embargo, nos descubre una sociedad granadina en la avanzadilla del arte libre, que tuvo lugar aquí, en unos años comprometidos, protagonizada por unos jóvenes que rompieron barreras, descorrieron las cortinas de lo asordinado, refrescando el ambiente cultural del momento, desde la más absoluta tolerancia, sin ponerle puertas al campo, pues solo la creación sin límites ni censura nos hará libres. Algo válido entonces y… Ahora.

 

 

 

sábado, 11 de abril de 2026

 


25 AÑOS SIN TÍ

 

Tito Ortiz.-

 

Abril ya no es para vivir, es para recordarte, para soñarte, para echarte de menos. Es tanto el vacío que dejaste que, un cuarto de siglo después no hemos conseguido ocuparlo con nadie ni nada. A los que te conocimos, solo nos queda la oportunidad de seguir tú estela que fue grande y ancha como el mar que tantas veces miraste desde la Caleta gaditana, en compañía de Antonio Burgos. El mismo mar que cruzaste hasta llegar a Cuba, para comprender la grandeza de la palabra mestizo.

Conocí a Carlos Cano de zagalón en nuestros juegos por Plaza Nueva, la placeta de Cuchilleros y la calle donde él vivía, la Cuesta Rodrigo del Campo. Por razones de vecindad, teníamos más contacto con Miguel Ángel González, Ángel Luís Luque y Esteban Valdivieso, porque vivíamos todos en el mismo “roal”. Él se fue a la emigración y cuando volvió, compartíamos estudio de grabación con, Juan de Loxa, que nos dirigía en radio Popular de Granada. Él en “Manifiesto Canción del Sur” y yo en “Poesía 70”. En algún momento, hasta Joaquín Sabina, apareció por allí. Después vino el éxito y solo nos veíamos, cuando aterrizaba por Granada, como aquella ocasión en la que, en plena transición democrática, llenó el Palacio del Cine, dando un magnífico recital que yo reflejé en Patria. Nuestra relación fue siempre la de dos malafollás, que coincidían en lo importante, pero divergían en las formas y en la estética de las cosas, algo que nunca quebrantó nuestra amistad y admiración mutua. Eran los tiempos en los que Carlos, comenzó a tener mayor trato con Eladio Fernández-Nieto, Pepe Heredia y Antonio Ortega éste último en su etapa granadina. Fueron los tiempos de la blanca y verde, en los que el padre Iniesta, desde los escolapios, nos enseñaba a Blas Infante y su obra.

EL REALEJO… SIEMPRE EL REALEJO

Coincidimos una noche buscando a La Virgen de La Alhambra, los hermanos Garzón, del comercio, que iban con Carlos Cano y yo, porque fue una de esas ocasiones en las que la hermandad varió el recorrido, y pasó por el Campo del Príncipe. Aprovechamos para pasar por la casa donde nació el cantante, en la Cuesta Rodrigo del Campo, subimos por la Puerta del Sol a los Alamillos, repostamos en Casa de “La Trini”, y así llegamos a los bosques de la Alhambra, para esperar a la Señora en su regreso. Durante el camino, recuerdo haber hablado con Carlos, de Frasquito Yerbagüena, Francisco Ayala, Enrique Padial, Gelu, Valen, Rhut y Los Granada, José Antonio Cantaré, el maestro Novis y los Jueves Infantiles, Pepita Ávila, Rosita Ferrer, Li Morante, Paquito Rodríguez y “El Mascota”, su inseparable acompañante al órgano, del que Paquito siempre contaba una anécdota para él muy dolorosa, y es que con motivo de la boda de su hija, lógicamente Paquito cantó para los invitados, y “El Mascota”, que lo acompañó toda la vida, le cobró sus emolumentos como si de una actuación más se hubiera tratado.

Seguimos repasando las historias de los granadinos, y recordamos a, Julián Granados, que tanto tiempo fue buscando a Lupita, al que descubrimos años más tarde de reputado veterinario en Madrid, y de nuestro Enrique Morente, que por fin triunfaba en la capital del reino. Ese mismo año, Carlos Cano le puso la voz a la marcha de semana santa,” Pasan los Campanilleros”, con la letra de Antonio Burgos, marcando un hito más en su carrera, y en la semana santa.

UNA SAETA EN LA NOCHE

Mientras llegaba la virgen, hablamos de cuando jugábamos a las bolas en Santa Ana, antes de que se trajeran el pilar del toro, cuando el tranvía daba allí la vuelta, a la Lima, Los platicos, a Churro, Pico o Terna, al “abejorro”, y a las cajillas de mistos. De cuando íbamos al cine Canuto, los martes, porque entraban dos con una sola entrada. De María, la aguadora de Plaza Nueva, bajo las carteleras de los cines y de Chalo, siendo un niño, en su kiosco de periódicos. Era nuestro barrio, eran nuestros vecinos, crecimos allí, y eran nuestros recuerdos de infancia. Apostados en la fuente del Tomate vimos pasar a la señora de la Alhambra, y recortando por la puerta de los carros, la vimos traspasar la puerta del Vino, encarrilando la calle real alhambreña. En ese momento, cuando los costaleros hacían el giro para encarar la iglesia, otrora mezquita, Manolo Montes comenzó a cantar una saeta, desde el primer piso del antiguo edificio de correros, y yo, acercándome al oído de Carlos le comenté con malicia, o malafollá granatensis: Te imaginas que ahora, cuando termine Manolo, camuflado como estás por todos nosotros, tú sales y te largas una saeta por carceleras, ¿la que se podría liar aquí? Carlos, me miró muy fijo, abriendo los ojos y echándose hacia atrás y me contestó: “A ti se tascapao la cabeza”.

Por aquí, ya sabes, Juan Trova recogió la antorcha y sigue en compañía de Amaranta, engrandeciendo tú memoria con una cita anual que ya tiene repercusión internacional. Y esto ocurre en tú tierra, esa que amaste hasta las entretelas del alma, la que te vio crecer con el “Manifiesto Canción del Sur” de la mano de Juan de Loxa.

Cada vez que voy a Cádiz, me hago una foto junto a la estatua de tú amigo Fernando Quiñones, esperando que algún día me la pueda hacer junto a la tuya en nuestra Granada, pero al menos, de vez en cuando, me siento en un banco en la plaza que lleva tú nombre y nos recuerdo jugando a las bolas en Plaza Nueva. Algo es algo ¿No te parece?

sábado, 4 de abril de 2026

 

Fundadores de La Concha. Obra de Manuel Ruiz

DE HOY EN ADELANTE

 

Tito Ortiz.-

 

La Pascua,​ también llamada Pascua de Resurrección,​ Pascua Florida, Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección, es la fiesta central del cristianismo, en la que se conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado, de acuerdo con los evangelios canónicos. Así que hoy, celebramos una fiesta cristiana y cultural que conmemora la resurrección de Jesús de entre los muertos, descrita en el Nuevo Testamento como ocurrida al tercer día de su entierro, tras su crucifixión por los romanos en el Calvario.​ Es la culminación de la Pasión de Jesús, precedida por la Cuaresma, un período de 40 días de ayuno, oración y penitencia. Hoy marca el final de la Semana Santa, en la que se conmemora la muerte y resurrección de Jesús. La Pascua inicia un período de cincuenta días llamado Tiempo pascual que termina el día de Pentecostés.

El Domingo de Pascua es una celebración que no se fija con relación al calendario civil.​ El Primer Concilio de Nicea (año 325) estableció la fecha de la Pascua como el primer domingo, después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte (luna llena eclesiástica). Más tarde, Dionisio el Exiguo en el año 525 convenció al Papado para fijar el equinoccio en el 21 de marzo (equinoccio de primavera eclesiástico).​ Por lo tanto, la fecha varía siempre entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Dado que en las Iglesias orientales se sigue el calendario juliano, para el cual el 21 de marzo corresponde al 3 de abril, según el calendario gregoriano, para todas estas comunidades, la Pascua varía siempre entre el 4 de abril y el 8 de mayo.

NO TODO ES LA ESTACIÓN DE PENITENCIA

Los cristianos que celebran la Pascua suelen referirse a la última semana de Cuaresma, antes de Pascua, como la Semana Santa, que en el cristianismo occidental comienza el Domingo de Ramos (que marca la entrada de Jesús en Jerusalén), incluye el Miércoles Santo (en el que se lamenta la traición a Jesús), y contiene los días del Triduo Pascual, incluyendo el Jueves Santo, en conmemoración del Lavatorio y la Última Cena,​ así como el Viernes Santo, que conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. Por lo tanto y, viniendo de dónde venimos, nos queda un periodo apasionante por delante que, a partir de hoy, vivimos con inmensa alegría sin que a los cofrades se nos permita desconectar hasta el año que viene.

A partir de mañana, no deberíamos dejar solos a los compañeros y compañeras que se encargan de desmontar pasos, devolver las imágenes a sus capillas, limpiar y guardar los enseres, recepcionar hábitos y, todas las tareas que se requieren tras una salida de penitencia. Es cierto que, viendo el número esperanzador de los componentes de nuestros cortejos, si fuéramos todos a echar una mano, necesitaríamos iglesias del tamaño de catedrales, o casas de hermandad como Iglesias, pero, a lo mejor, si nos organizamos por turnos, aliviamos el trabajo de devolver todo a su sitio en perfecto estado, sin que el trabajo recaiga en los de siempre que, a veces, se sienten abandonados a su suerte por sus compañeros y compañeras.

Es verdad que, a buen número de los integrantes de una hermandad, no se les ve el pelo hasta el año que viene, cuando llegan a por el hábito y la papeleta de sitio. No es menos cierto que, se les echa de menos en la asistencia a los cultos, pero se me antoja que esa situación endémica, deberíamos hacer todo lo posible por revertirla mediante una captación que les haga atractiva su presencia no solo en Cuaresma y semana santa. Deben comprender que pertenecen a una hermandad durante todo el año y, que su sola presencia, ya es motivo de satisfacción, compartiendo Fe y sentimientos comunes con sus hermanos. Y si, además, colaboran en los trabajos internos… Miel sobre hojuelas.

CENTENARIO FEDERATIVO

No olvidemos que nos encontramos inmersos en los actos conmemorativos del primer centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías, y que esta institución no es un ente abstracto y ajeno a las hermandades, sino, que, está compuesto por todas y cada una de ellas. Por lo tanto, desde ese espíritu de pertenencia que debe imperar en su seno, deben todas colaborar en su buen discurrir y, apoyar cuantas iniciativas se lleven a cabo para mayor esplendor de estos fastos de aniversario.

Desde la primera semana de mayo hasta noviembre, Kerygma se celebrará en la catedral de Granada. El título de la exposición procede del griego “Kerygma”, que significa anuncio. En la tradición cristiana, el término se utiliza para referirse al anuncio de Jesucristo como salvador, una idea que sirve como hilo conductor de la muestra que, pretende plantear un recorrido por la historia de la Semana Santa granadina a través de sus imágenes, su patrimonio artístico y la evolución de las hermandades a lo largo de los siglos. Reunirá a buena parte de las imágenes titulares, pasos procesionales y patrimonio artístico de las hermandades de la ciudad. Se trata de uno de los acontecimientos cofrades más ambiciosos de su historia reciente, que coincidirá, además, con otro momento simbólico para el templo metropolitano: la conmemoración del V centenario de su construcción. El proyecto museográfico se articulará en ocho áreas temáticas que permitirán recorrer la historia y la identidad de las cofradías de Granada. Entre ellas habrá un espacio dedicado a los orígenes de las hermandades en el siglo XVI, otro centrado en el Barroco granadino, etapa dorada de la imaginería local con artistas como Alonso Cano, Pedro de Mena o José de Mora. También se abordará la evolución del siglo XIX, el resurgir del siglo XX con la creación de la Federación en 1926, y un espacio dedicado al ajuar de las hermandades, con bordados, coronas y piezas de orfebrería. Ayudemos al comisario de la muestra, mi admirado, Manuel Amador.

 

 

 

 

miércoles, 1 de abril de 2026

 SENTENCIA DE JESÚS

Obra de Manuel Ruiz.

Tito Ortiz


Cronista Oficial de Granada

Pregonero de la Semana Santa 2026


Aquí me tienes Señor, portador de malas noticias. Se trata de Tú

injusta sentencia de muerte que dice así:


“En el año diecisiete del reinado de Tiberio César y emperador de

los romanos, monarca invicto. El año 201 después de los Juegos

Olímpicos, el quinto mil desde su creación. Y después de los años

de los judíos 4147 y el año 93 desde la fundación de Roma, desde

la liberación de la esclavitud de Egipto 580 y de la destrucción de

Tierra Santa el año 97.

En la época del más grande del pueblo romano: Lucio, Sultonio,

Marcelino y el gobernante Hillaretes Palister. Y en el tiempo del

gobernante general sobre Judea, Comus Flavius. Y en el tiempo del

gobernador de Jerusalén, el poderoso y alto príncipe Poncio Pilato.

Y en el tiempo del procurador de Galilea, Herodes Antipas. Y en la

época de los grandes Ana y Caiafa-Aliaso y Mail. Los ancianos del

Templo, Raban y Amabelus. En la época de los grandes

magistrados de la ciudad de Jerusalén: Simbinacasacio, Pompilei,

Rufa y el comandante de la ciudad de Ioctenus”.

“Yo, Poncio Pilato, el procurador del Imperio Romano, en el Salón

de los Altos Príncipes, autentico y condeno a la pena de muerte en

la cruz, el llamado, por el pueblo, Jesucristo el Nazareno, un

hombre rebelde contra las leyes de Moisés y contra su majestad

Tiberio, César y Rey de los Romanos. Ordeno y decido su muerte, a

través de la crucifixión en la cruz, junto con otros, según la

costumbre de los condenados por la multitud del pueblo, tanto ricos

como pobres, porque: no cesó de actuar para hacer una rebelión y

causar daño en Judea, y porque se llama a sí mismo el Hijo de Dios

y rey de Jerusalén, y también porque amenaza con destruir


Jerusalén y el Santo Templo, y porque se negó a pagar tributo al

César, y porque se atrevió a entrar en Jerusalén con ramas de

palmeras, siendo aclamado por una multitud de hombres, así como

por un rey, entrando entonces en Jerusalén y en el Templo Sagrado.

Encargue a mi primer centurión, Cornuto Cornelio, que lo mantenga

atado en público, en el centro de Jerusalén, para azotarlo, para

vestirlo con un manto rojo (púrpura), para coronarlo con una corona

de espinas y para obligarlo a llevar su propia cruz sobre sus

hombros, para servir, por ejemplo, a otros, como todos los ladrones.

Por esta razón ordeno, junto con Él, que dos ladrones más sean

llevados y sacados a través de la parte Imboral, ahora llamada

Andronimus para ser crucificados junto con Jesucristo en público,

en el lugar elegido (para los criminales) llamado Calvario (el lugar

de la sangre). A aquel que será crucificado y que morirá para que

su cuerpo sea dejado en la cruz por temor al pueblo, como se hace

con todos los ladrones y criminales. Y en la parte superior de la cruz

para ser escrito, en una plancha, en tres lenguas, la inscripción

“JESUS ALUN OMLIS IODAM”, Judío.

“IESOUS A NAZAREOS BASILEVA IUDEON”, griego.

JESUS NAZAREUS REX JUDEEORUM”, latín.

Los testigos de esta sentencia son: de la tribu de Israel, Ruan,

Daniel, Rambinal, Joaquín, Banican, Rotin, Iotavel y Pericolan; en

nombre de los príncipes romanos del país: Lucio, Sicelio y

Maximilio; de los fariseos: Barbos, Simeón y Boriel; de los altos

jueces romanos: Rabán, Haudanius y Bacaralos; de los sumos

sacerdotes: Ruan, Iodus y Bucasalis; el supervisor de los asesinos

entre los judíos: Butan”.

Jerusalén, 23 de marzo de 4147 desde la creación.

De nada han servicio las súplicas de la propia esposa de Pilatos,

Claudia Prócula, que dirigiéndose a su marido le ha dicho: «No te

mezcles en el asunto de este justo, porque hoy, por su causa,

tuve un sueño que me hizo sufrir mucho».

De nada ha servido el lamento de Tú madre amantísima tras de Ti

por la calle de La Amargura, camino del monte Calvario.


De nada ha servido Señor la intercesión de María Magdalena de

quién dice Mateo que: “alojó y proveyó materialmente a Jesús y

sus discípulos durante su predicación en Galilea. Se añade que

anteriormente había sido curada por Jesús: «Le acompañaban

los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de

enfermedades y espíritus malignos: María, llamada Magdalena,

de la cual habían salido siete demonios” Tal vez por ello Señor,

ya la has elegido para que sea la primera en proclamar Tú

Resurrección. Después comunicará la noticia a Pedro y a los demás

apóstoles.

Tampoco ha servido la valentía de La Verónica, que se abrirá paso

entre la multitud para enjugar Tú rostro. Es curioso Señor, que,

siendo seguido en los últimos años por tantos hombres, durante Tú

Pasión, han sido mujeres las que te han defendido, pues hasta Tú

discípulo Pedro, Te ha negado tres veces.

Es muy injusto Señor que yo sea portador de esta injusta sentencia,

solo me recompensa, la esperanza de Tú Resurrección con el perdón de nuestros pe
cados.

domingo, 29 de marzo de 2026

 

La juventud en la semana santa de Granada. Obra de Manuel Ruiz.

NI TIENE PIES NI TIENE MANOS

 

Tito Ortiz.-

 

Mí abuela decía que, en domingo de ramos, el que no estrena, ni tiene pies ni tiene manos. De esta manera argumentaba que, por muy humilde condición, cualquiera podía estrenar unos guantes o unos calcetines y, si sus posibilidades eran mayores, no había que ponerle coto al asunto de estrenar vestimenta pues, la festividad lo requería.

Hoy que comienza la semana santa, lo de estrenar también estará presente en nuestros cortejos. La hermandad de la Santa Cena estrena su primer siglo de vida, y lo hace presentando tres restauraciones de gran calado, además de, haber llevado a cabo una actividad cofrade de buena evangelización. De un lado, el Señor de la Santa Cena y María Santísima de la Victoria, junto con la imagen de San Juan Evangelista, se han sometido a una intervención que se ha extendido durante meses. Las imágenes del Señor de la Santa Cena y San Juan Evangelista, obras del escultor granadino Eduardo Espinosa Cuadros, de 1928 que fueron restauradas por última vez en el año 2000 por Francisco Marín Cruces. Por su parte, la talla de la Virgen de la Victoria, obra igualmente de Espinosa Cuadros, del año 1940, fue intervenida por última vez hace más de una década, en 2012, por María del Carmen González Victoria. Los trabajos de la actual restauración se han llevado a cabo por D. Oscar Martín del Pozo, conservador y restaurador profesional especializado en la conservación de bienes culturales. Graduado por la Universidad de Granada, con formación en instituciones como el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, y cursos avanzados como Tecnologías Avanzadas para la Gestión y Documentación del Patrimonio Cultural, que además,  ha llevado a cabo trabajos de restauración de obras destacadas como las imágenes del Dulcísimo Nombre de Jesús de la Hermandad Sacramental del Sagrario de Granada, María Santísima de la Caridad de la Hermandad de la Lanzada, el Santísimo Cristo de la Veracruz de Colomera, Nuestro Padre Jesús Nazareno de la localidad granadina de Pulianas o la más reciente, la del Señor de la Humildad, de la popular cofradía de “La Cañilla”, todas ellas intervenidas bajo la legislación en patrimonio vigente y sujeto a los principios de mínima intervención, reversibilidad y, máximo respeto a la autenticidad histórica y valor cultural y cultual de la imagen. Las tareas de restauración han consistido, por un lado, en lo referente al Señor de la Santa Cena y San Juan Evangelista en un estudio analítico de las imágenes, consolidación del soporte, fijación de los estratos polícromos, reintegración del soporte, eliminación de suciedad incrustada y barnices oxidados y reintegración de los estratos polícromos. Por su parte, las tareas de restauración en la imagen de María Santísima de la Victoria se han centrado en la adecuación de las proporciones y estructural del candelero, limpieza de suciedad adherida y barnices oxidados, reintegración matérica y cromática de las lagunas existentes, reposición de las pestañas y ajuste del mecanismo de sujeción de la corona. El resultado ha sido espléndido y lo veremos esta tarde en las calles de Granada.

CATEQUESIS ESCOLAR Y URBANA

Dentro de los actos del primer Centenario Fundacional, Bajo el lema, “Vayan por todo el mundo y anúncienlo” la Hermandad ha celebrado igualmente, entre el 24 de enero y el 7 de febrero las Santas Misiones Escolares. Con el propósito de acercar al Señor de la Santa Cena a los niños/as de los Colegios del barrio de El Realejo, llevando la evangelización directamente a los centros, consistiendo en el traslado del Sagrado Titular, el Señor de la Santa Cena, en andas a los colegios de Santo Domingo de Vistillas y Nuestra Señora del Rosario. La vocalía de Formación junto a las pastorales de cada centro, han llevado a cabo los actos catequéticos para que los más pequeños tuvieran la oportunidad durante unos días de, acercarse a corta distancia del Señor de La Cena, ampliando sus conocimientos del significado de esta advocación.

Uno de los estrenos mas esperados de este domingo de ramos, por no decir el que más, es sin duda el de las figuras que, en el paso de Jesús de La Sentencia, sustituyen a las de los años sesenta del siglo pasado realizadas por Benito Barbero. Se trata de las figuras secundarias de tres romanos, Caifás, Barrabás, Claudia Prócula, Poncio Pilatos y un esclavo negro en edad juvenil. Se desechó el proyecto presentado por el sevillano Salvador Madroñal al cabildo de hermanos en favor del diseño de Cornejo, y el resultado no puede ser más positivo. Las tallas realizadas por Israel Cornejo no desmerecen en absoluto, el honor de ir acompañando a una obra cumbre de Mora. Muy al contrario, engrandecen este paso de misterio, cuya presencia en la calle, estoy seguro de que va a maravillar a más de uno, como lo hicieron las saetas que se escucharon el pasado sábado día 21, en el salón del cante grande de la decana de las peñas flamencas, “La Platería”, en su habitual exaltación que, este año ha estado dedicada a la hermandad de Sentencia y Maravillas.

Y culminando los estrenos de este domingo de ramos, hagamos justicia a la Real Federación de Cofradías granadina, que cumple su primer siglo de vida desde que, en la Cuaresma de 1926, el 11 de marzo, el Cardenal-Arzobispo Casanova y Marzol firmara los Estatutos de la Federación de Cofradías. Su primer Presidente, José Casinello Núñez, Hermano Mayor de la Soledad, se encargó de que entre sus primeras labores estuviera, naturalmente, la organización de los horarios e itinerarios de los desfiles procesionales, difundidos popularmente con un programa de mano incluido en prensa; además, el recorrido de las calles por las cuales pasaban esas hermandades fueron cubiertas con sillas, cuyo alquiler constituyó la primera fuente de ingresos de la Federación y, desde entonces aquí, solo cabe felicitarlos por el trabajo en pro de nuestra semana santa.

 

sábado, 28 de marzo de 2026

 

Obra de Manuel Ruiz Ruiz.

AQUELLA SEMANA SANTA

 

Tito Ortiz.-

 

Cronista Oficial de Granada

 

Con cuatro o cinco años yo ya sabía que era semana santa porque, mí abuela guisaba el potaje de garbanzos con bacalao, hacía una fuente de torrijas de leche y, otra de vino tinto para los mayores. La programación de la radio desaparecía, emitiéndose únicamente música sacra y el tráfico era imperceptible en nuestras calles. La televisión no había llegado aún a casa y el jueves santo se comenzaban a visitar los monumentos.

Fui creciendo y detectando otros síntomas como que, en las iglesias se ocultaban las imágenes con unas telas moradas o que el domingo de ramos, los soldados del batallón mixto de ingenieros zapadores, aparecían por el Albayzín para instalar dos puentes con los que salvar los escalones de la iglesia de San Miguel y, los de la cuesta de san Gregorio, para que los costaleros de La Aurora, aquellos mozos de cuerda asalariados, no tropezaran bajo el paso, y había que ser rápidos porque en aquellos años sesenta del siglo pasado, la cofradía salía en la tarde noche del martes santo.

Recuerdo que la hermandad decana de la semana santa, Jesús de La Amargura y María Santísima de Las Lágrimas, salía de La Catedral, cuyos penitentes calzaban unas sandalias de piel, que siempre me llamaron la atención, en contra posición con el chapín de hebilla de santa María de La Alhambra. No pisaba el Albayzín y su parroquia de El Salvador donde fue concebida, y mucho menos hacía el vía crucis al cerro del aceituno. Los vecinos decían que los habían castigado, por los desmanes ocurridos en aquellas madrugadas y amaneceres camino de San Miguel.

AUSTERIDAD

Era una semana santa sin florituras, sin casas de hermandad, clavel rojo para el Cristo y blanco para La Virgen, sin más historias ni aspavientos estéticos, puesto que la economía no estaba para dispendios. El gasto más importante era el de los costaleros, de ahí que muchas hermandades salieran aún con ruedas en sus pasos como era el caso de La Santa Cena, La Humildad, El Huerto de Los Olivos y tantos otros. A la hermandad del silencio le salía gratis porque estaban hermanados con el arma de artillería, cuyos soldados de reemplazo eran los encargados de portar al Cristo de La Misericordia. Si a eso le añadimos que no llevan bandas de música, el gasto se circunscribe solo a la flor y la cera, cosa más que lógica si tenemos en cuenta que, su fundación se lleva a cabo, en gran medida, por los empleados de hacienda, de ahí que el vulgo de manera chusca la llamara en aquellos tiempos, la “hermandad de los ladrones”.

Las bandas de música eran pocas, casi todas de cornetas y tambores, pero sin alharacas, no más de seis cornetas y no más de seis tambores. Algunas hermandades contrataban a la banda de música del Ave María. La municipal salía en aquellas donde el ayuntamiento era hermano mayor, pongo por caso, la oficial del santo sepulcro, sentencia o paciencia. A lo que se añadía alguna militar por vinculación cofrade.

CATEDRAL CERRADA

Puesto que las relaciones con la iglesia instituida no eran fluidas, ni mucho menos, algunas hermandades en señal de protesta por no permitirles el paso al interior de la Catedral para realizar su estación de penitencia optaban por, una vez concluido el acto protocolario de pasar por la tribuna oficial de la plaza del Carmen, ascendían por Reyes Católicos arriba buscando su templo, sin pasar por la puerta de la seo granatensis.

La mayoría de los cines cerraban en señal de luto, aunque otros proyectaban películas alusivas a la pasión y muerte de Cristo. Las pocas discotecas de entonces no abrían sus puertas, al igual que las salas de fiestas y espectáculos flamencos, siendo moneda de uso corriente los chistes y chascarrillos, a causa del paro forzoso esos días por parte de las meretrices.

Eran días de preparar los hábitos en casa de los cofrades, de ahí que las madres tuvieran a mano papel de estraza, que al ponerlo sobre las manchas de cera, aplicando una plancha caliente, absorbía con solvencia el emplaste, para después poder lavarlo y así ir hecho un pincel a la procesión previo planchado, que en el caso de los cargos, incluía la capa que daba más guerra para quitarle las arrugas, sobre todo porque en las casas, habitualmente, no había un lugar con el tamaño adecuado para extenderlas, a no ser la cama de matrimonio.

SE ESTABA GESTANDO EL RENACER

Una semana santa que finalizaba el viernes santo, puesto que La Virgen de La Alhambra salía el jueves, terminando los desfiles con la Soledad de Santa Paula, en ausencia de resucitados el domingo. Con oficios en las iglesias escasos de fieles, puesto que todo el mundo aprovechaba para tomarse unos días en la cercana costa, aprovechando las vacaciones estudiantiles.

Aún eran grandes las ausencias porque no teníamos a La Virgen de La Paz, Jesús Despojado, Cautivo, Trabajo, San Agustín, Lanzada, Estudiantes, Nazareno, Amor y Entrega, Redención, Estrella, Facundillos, Resurrección ni Resucitado. Nos faltaba más de la tercera parte de la semana santa que hoy disfrutamos. Y aún así, siendo muy probetica, la vivíamos con una ilusión y unas ganas, que cada año era un renacer por ponerla en pie contra viento y marea surcando las calles de una ciudad despoblada, pero entusiasmada con su tradición religiosa.

Las papeletas de sitio no existían, con presentar el recibo pagado del mes, ya formabas parte del cortejo. Por cierto, que, el cobrador de la hermandad venía a casa a cobrarlos mes a mes de manera religiosa. Las bolsas de caridad eran inexistentes, cosa lógica si tenemos en cuenta que la precariedad era tal, que la caridad tenía que empezar por la propia hermandad. Así que visto de donde venimos, lo de ahora se me antoja el paraíso cofrade de Granada.