Semana Santa en Granada. Obra de Manuel Ruiz.
HA LLEGADO EL DÍA
Tito Ortiz.-
Este es un día con el que soñé
Señor, desde aquella semana santa de 1960 en que, vestí por primera vez el
hábito blanco, con bocamangas y fajín rojos de mi Virgen de La Aurora. El día
en el que poder pregonar la semana santa de Granada. Sin duda, la semana santa
más bonita del mundo, pues al elevado valor artístico de su imaginería, se unen
por un lado, el paisaje urbano jalonado como patrimonio mundial, el Excélsior
de sus monumentos, el profundo sentir religioso de la pasión, dignificado en el
acto del Viernes santo a las tres de la tarde en el Campo del Príncipe – hecho
único en toda la cristiandad-, la tradición de nuestra saeta granadina, unión
perfecta del arte gitano-andaluz con nuestra tradición religiosa y, la estética
de nuestros pasos, cuyo exorno y puesta en la calle a hombros de nuestros
costaleros/as, adquiere por adeptos y profanos la consideración más distinguida
de nuestra historia religiosa y popular.
Ha llegado el día del
compromiso máximo al que puede aspirar un cofrade granadino, el de pregonar a
los cuatro vientos que, desde el siglo XV hasta nuestros días, esta ciudad con
sus luces y sus sombras en la continuidad, mantiene la llama viva de aquellas
hermandades primigenias de penitencia y sangre, gremiales y de gloria, cuyo
sino fue siempre el de rendirte culto, el de la labor social de dar pan y
vestido al necesitado, llegando a construir hospitales de caridad, para los que
carecían de todo en la vida y, a los que Tú nos enseñaste que nunca debíamos
abandonar a su suerte pues, en ellos, teníamos que verte a Ti.
Y conforme se acerca el
momento Señor, la losa del compromiso en el deseo de estar a la altura se hace
más pesada. ¿Por qué? Algo que te hace tanta ilusión, como es pregonar la
semana santa de Granada, tal vez desde la inconsciencia, cuando te llega la oportunidad,
quedas rodeado por una aureola de dudas ante tan alta responsabilidad.
LOS PIONEROS
Dice la historia que fue
Federico, nuestro Federico García Lorca, el primero en declamar las excelencias
de la semana santa granadina, en tiempos comprometidos de la república, por las
ondas hertzianas de Radio Madrid, y a fe que lo hizo con un espíritu muy
realista, defendiendo nuestra tradición religiosa en la ciudad de la Alhambra,
como más apegada a las reglas, comparándola con otras provincias andaluzas, más
dadas en aquellos tiempos a la alegría desbordada que rayaba en lo profano.
Después llegaron ilustres cofrades como pioneros de esta tradición, dejando
para la historia, páginas imborrables de fervor religioso y popular.
Siguiendo la tradición de
pregonar nuestra semana santa para aquellos que no la conocían, en 1945,
Federico García Sanchis, la pregona en el teatro María Victoria de Madrid y, a
partir de ahí, con alguna ausencia que otra, el pregón oficial de nuestra
semana santa se asienta en Granada.
Dos años más tarde, son
Armando López Murcia y Fuentes Aynat, los encargados de anunciar la semana de
pasión. En 1950, el trío formado por Antonio Gallego y Burín, Benítez Carrasco
y Pedro Gómez Aparicio, sientan el precedente de que no sea una sola persona,
sino tres, las que pregonen la semana santa y, con este dato histórico, yo les
propuse en su día tanto a Enrique Seijas como a Ángel Luís Sabador que, si
algún día me proponían dar el pregón, lo daríamos los tres, pero el destino no
ha querido juntarnos en el escenario.
El año en que yo nací, lo dio
don José Gómez Sánchez Reina, pero como repitió en más de una ocasión, tuve la
gran suerte de oírlo y embelesarme con su palabra y poesía. Los hermanos,
Manuel y Antonio Gallego Morell tuvieron la suerte de pregonar en la década de
los años sesenta del siglo pasado con gran brillantez.
DE LOS 70 HASTA AQUÍ
En plena resurrección de
nuestra semana santa, en 1977, viene desde Sevilla a pregonarla, el granadino
José Luís López Murcia, y en 1980, llegan los aires renovados con el pregón del
poeta, escritor y académico, Arcadio Ortega, que, bajo el manto verde de su
virgen de La Esperanza, pone los espartos literarios ajustados a la ciudad de
La Alhambra, para marcar un rumbo que, unos han seguido y otros no, dejándose
influenciar por aires de otras provincias.
Granada es tierra de pregones.
Aquí se han pregonado las fiestas mayores, las menores, las batallas de flores,
el inicio de la primavera y, a pie de calle, el agua del avellano, los higos
chumbos, el mantillo para las macetas, el afilador, almecinas y majoletas, el
hojalatero, el trapero y tantos y tantos, pero con acento de la tierra, sin
necesidad de aspavientos que buscan el aplauso, aquí se pregona desde la
normalidad del sentimiento, sin necesidad de bocear al auditorio como si fueran
sordos, a punto del estallido palmeador de vuelta al ruedo y, menos si se trata
de nuestra semana santa. Aquí lo que nos ha caracterizado de siempre es, la
importancia de lo escrito, la contundencia de los argumentos, comunicados desde
un tono no elevado de voz, haciendo llegar al asistente un mensaje cordial y
ajustado a lo que nos convoca que, no es otra cosa ni más ni menos que nuestra
semana santa.
Por eso te digo Señor, que es muy
difícil estar a la altura de los que me han precedido, que el pregón de la
semana santa de Granada está más que acreditado por la categoría literaria y
religiosa de lo que ya han ocupado ese atril, desde el que cantar y contar las
excelencias de esta tradición bendita que es la semana santa de Granada. Así
que, solo te pido que me lleves de Tú mano y, que sea lo que Tú quieras.






