sábado, 19 de septiembre de 2026

 

                    Pedro Muñoz Seca

CHEQUEO RUTINARIO

 

Tito Ortiz.-

 

“Ha de antiguo la costumbre mi padre, el barón de Mies, de descender de su cumbre y cazar aves con lumbre: ya sabéis vos cómo es. En la noche más cerrada se toma un farol de hierro que tenga la luz tapada, se coge una espada y una esquila o un cencerro a fin de que, al avanzar el cazador importuno, las aves oigan sonar la esquila y puedan pensar que es un animal vacuno; y en medio de la penumbra cuando al cabo se columbra que está cerca el verderol, se alumbra, se le deslumbra con la lumbre del farol, queda el ave temblorosa, cautelosa, recelosa, y entonces, sin embarazo, se le atiza un estacazo, se le mata y…  a otra cosa mariposa”.

Esto es parte de una obra cumbre del teatro español, “La Venganza de don Mendo”, escrita por el gaditano del Puerto de Santa María, Pedro Muñoz Seca. Quién cuando iba a ser fusilado el 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama, se dirigió al pelotón de fusilamiento en estos términos: «Podéis quitarme mi hacienda, mi patria, mi fortuna e incluso —como estáis al hacer— mi vida. Pero hay una cosa que no podéis quitarme: ¡el miedo que tengo ahora mismo!

No cabe mayor gallardía, ni mayor sentido del humor, cuando las balas del odio y el rencor de una de las dos Españas, va a helarte el corazón.

A MATACABALLO

Los niños de la generación de los cincuenta, somos los que, hasta de manera autodidacta, nos hemos tenido que amoldar de la manera más rápida posible, a toda una avalancha de nuevos inventos y avances tecnológicos, que los que nos precedieron no podían ni soñar.

Fuimos al colegio con una pizarra y un pizarrín, con el Catón, y nos daban leche en polvo americana. Ahora mis nietos llevan ordenadores portátiles. Nosotros alcanzamos el ingreso en bachillerato con un solo libro; La Enciclopedia Álvarez. Ahora hay un libro por asignatura con dibujos y esquemas en colores. Conocimos una sola central de teléfonos en Reyes Católicos, donde había que esperar sentados la conferencia pedida con horas de antelación. Significando un gran avance, cuando ya pudimos utilizar cabinas telefónicas en plena calle, que funcionaban con fichas y después con pesetas. Asistimos al nacimiento de la televisión en blanco y negro, pero ahora nuestros infantes tienen todos teléfonos móviles, con los que pueden hacer videoconferencias a todo el mundo.

Pues a pesar de todos los avances, nadie ha inventado aún, la fórmula para que desaparezcan el odio y el rencor de las dos Españas, espléndidamente dibujadas en la actualidad por la bipolaridad política, que nos hace odiarnos, por el simple hecho de pensar distinto al vecino, y a veces, hasta del hermano. Para algunas cosas -desgraciadamente- parece que los tiempos no avanzan.

NOVELAS DE CABALLERÍA

Estoy sentado en el banco pétreo del Paseo del Salón, frente al kiosco de Miguel Ángel Gómez Martínez. Me acompaña el bachiller Sansón Carrasco que, como todos saben, es un personaje de la novela Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes que hace su aparición en la segunda parte del libro (publicada en 1615), en donde resulta fundamental para el desarrollo de los acontecimientos.

Es amigo del protagonista de la novela, pero se enfrenta a él para hacerle volver en sus cabales. La primera vez que el bachiller se enfrenta a don Quijote se le refiere tanto con el nombre de «caballero de los Espejos» como con el de «caballero del Bosque», incluso «caballero de la Selva». En esta ocasión es derrotado y su móvil para vencer a don Quijote pasa a ser el de la venganza.

El segundo enfrentamiento entre ambos tiene lugar en una playa de Barcelona, donde Sansón Carrasco se hace llamar «caballero de la Blanca Luna». Esta vez consigue la victoria y obliga a don Quijote a retirarse de sus actividades inspiradas en la caballería.

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Sansón Carrasco me dice que no comprende como después de tanto tiempo transcurrido, hay tan pocas cosas que no han cambiado, pese a que estemos, en general, en la etapa más brillante de los inventos y avances tecnológicos, incluso en la medicina. Porque ya no me manda mi abuela a la iglesia de san José los lunes, para que el párroco Peinado, nacido en el barrio, me dé unos cuantos panecillos de San Nicolás de Tolentino, para que los coman unos vecinos que están muy enfermos, y curen pronto de sus dolencias, previas oraciones antes de ingerir. Ahora confiamos más en la medicina, por lo que el bachiller, no entiende que nuestros políticos se hayan instalado en un discurso polarizado, en el que, el tú más y el boicot a cualquier iniciativa buena para el pueblo, sea parado en seco, olvidándose de que gobiernan para nosotros y, no entre ellos.

Se lamenta Sansón Carrasco de que tengamos que alegrarnos, porque todas las administraciones se ponen de acuerdo para apagar un incendio, cuando esto debería se moneda de cambio corriente, porque lo que está en juego es la vida de las personas, no el abrir el telediario de las tres con frases grandilocuentes para convencer a los afines, argumentando lo contrario a lo que el competidor político haya expuesto. Y al hilo de esto, el bachiller me dice que esta moda de la corrupción en los partidos no es nueva, basta con leer la historia y comprobar, por ejemplo, que, hasta su propio creador, Miguel de Cervantes y Saavedra, en su puesto de recaudador de impuestos, ya se vio reprendido, incluso en prisión, porque al estar tan cerca del cajón del pan, es muy difícil resistirse a no llevarse un pellizco de la hogaza. Esto en España es más viejo que el hilo negro. Y lo de erosionar la constitución y la democracia, también. No hay más que leer sobre el siglo XIX. Aquí fusilamos a poetas por el solo hecho de serlo, y muy buenos. Lo llevamos en la sangre.

 

 

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

 

Granada 2131, obra de Manuel Ruiz. 

EMPIEZA EL CURSO

 

Tito Ortiz.-

 

Que el nuevo curso se acercaba, comenzamos a sospecharlo cuando en los últimos días de agosto, comenzó el bombardeo televisivo de los anuncios ofreciendo coleccionables. La historia de este mundo y el otro en cómodos fascículos, la moto de Marc Márquez en cinco mil trecientas piezas semanales, los abanicos de Cleopatra con los que engatusaba a Marco Antonio o, los dedales personalizados de Maestros de La Costura en su mayor declive y pespunte.

Cuando usted querido lector, vea que en la televisión se anuncian los coleccionables de todo tipo, échese la mano al bolsillo porque el nuevo curso está llamando a su puerta. Olvídese de la famosa cuesta de enero, eso es algo solo para solteros. La pendiente al estilo Tourmalet es septiembre, cuando los infantes vuelven al colegio, los adolescentes al instituto y los mayores a la universidad. Vaya tirando de tarjeta porque las matrículas, uniformes, libros y material escolar en este país, hace tiempo que han alcanzado cifras indeseables para una nómina de andar por casa. Sobre todo, si se viene de las vacaciones con la cuenta corriente con telarañas, si ha tenido que llenar el depósito un par de veces.

Y para colmo de males, nos adentramos en un septiembre movidito, con terremotos diarios desde mitad de agosto, que nos han dejado el corazón en un puño y, la mente pensando en las réplicas junto con un ente lento y perezoso llamado, Consorcio de Seguros, cuyos trámites no son sencillos y al que nos remite nuestro seguro de hogar, ese que cada día me repito ¿De qué sirve estar al corriente de pago? Si al final no te cubre lo que realmente necesitas.

Maldigo la ignominiosa “letra pequeña” que casi nadie se lee y, que tantas sorpresas desagradables nos da, cuando llamamos para dar parte de un siniestro porque, entonces descubre que tienes un seguro que no te cubre casi nada, y tú, tan tranquilo, hasta que te das  con la cruda realidad y sufres un perrengue o como mínimo, un bitango.

 

COFRADES A LAS AULAS

Los cofrades granadinos fueron llamados a las aulas el pasado 3 de septiembre, en un año que ha estado presidido por la celebración del primer siglo de vida de la Federación que los agrupa y, por la exposición más extraordinaria, jamás montada, en el templo metropolitano, para celebrar esta primera centuria.

Bajo la riqueza de los actos, parece que subyace cierta disparidad de criterios entre los hermanos mayores que la integran, si tenemos en cuenta el resultado de la votación llevada a cabo para elegir presidente hasta 2030. Un asunto preocupante si apreciamos el importante trabajo que queda por hacer. Uno de los principales, será comenzar a preparar los nuevos estatutos de la Real Federación. La junta de gobierno y los hermanos mayores deberán estudiar juntos el funcionamiento de la institución y adaptar sus estructuras a las necesidades actuales de las corporaciones.

No será una reforma menor, según mí admirado Álvaro de La Torre, porque el texto tendrá que ordenar procedimientos, precisar competencias y facilitar la participación de las hermandades en las decisiones comunes. El pleno de hermanos mayores continuará siendo el espacio fundamental para el diálogo, el intercambio de propuestas y la búsqueda de acuerdos. La finalidad no será cambiar la identidad de la Federación, sino proporcionarle herramientas más útiles para desarrollar su labor de coordinación y servicio. Las hermandades han crecido y su actividad religiosa, social, cultural y patrimonial ocupa prácticamente todo el calendario. Las normas deben acompañar esa evolución.

En este proceso deberá estudiarse también la integración de las hermandades de gloria, definiendo su representación y su encaje dentro de una institución articulada hasta ahora alrededor de las corporaciones penitenciales. A ello se suma la posible actualización del Estatuto Marco diocesano. El texto vigente fue aprobado en 1996 y reformado en 2016, mientras que el Arzobispado introdujo en julio de 2024 una modificación de las normas diocesanas. Los procesos electorales, la composición de las juntas, la formación, la administración económica y la conservación del patrimonio necesitan respuestas adaptadas al presente. Todo un desafío.

 

APOYO DE LOS CRONISTAS OFICIALES

Vivimos días importantes para saber si Granada se hará con la capitalidad cultural y, los cronistas oficiales de España y América han decidido apoyar la iniciativa, de tal manera que, La Real Asociación de Cronistas Oficiales de España, celebrará a finales de octubre próximo su LI Congreso Nacional, para apoyar explícitamente nuestra candidatura europea, además de unirse al V Centenario de nuestra Iglesia Catedral Metropolitana.

En todos sus años de historia, es la primera vez que la Real Asociación celebra su congreso en la ciudad de La Alhambra, y lo hace con un leitmotiv más que justificado. Son cinco siglos los cumplidos por nuestro templo mayor, asunto que ya de por sí sería bastante, pero se refuerza por la importancia patrimonial de su estilo, ejecución, realizadores intervinientes, su estado de conservación y los tesoros que alberga, que la hacen un gran atractivo fuera de nuestras fronteras.

De otro lado y, no menos apasionante, los cronistas vienen a arroparnos en la candidatura más ilusionante de los últimos tiempos, que significaría el respaldo internacional a nuestra ciudad, cuya historia, patrimonio y actividad cultural, está refrendada desde la noche de los tiempos, engrandecida por una agenda de actos a lo largo de todo el año que, no hacen más que enriquecer nuestra trayectoria en torno a todas las Bellas Artes en cualquiera de sus facetas, junto a la riqueza de nuestro Patrimonio Histórico y Artístico.

Con los apuntes de los cronistas en este congreso, la divulgación de nuestra ciudad en España y América será otro granito de arena para nuestro proyecto ilusionante.

 

 

 

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

 

Gonzalo Piédrola Ängulo.

DON GONZALO

 

Tito Ortiz.-

 

Asistir a sus clases era duplicar el conocimiento de la asignatura porque, no se limitaba a hablar de virus y riquetsias, de allí salías con una lección magistral de historia de la medicina, de la importancia de la sanidad preventiva, de como con algo tan sencillo como lavarse las manos, evitabas enfermedades o lavarse los dientes por la noche, era mucho mejor que por la mañana, porque así no le dabas una oportunidad a la fermentación nocturna en la cavidad bucal que, tanto podía complicarte la vida.

Don Gonzalo – como lo llamábamos sus alumnos- nos hablaba a todos de usted, por eso nosotros no le apeábamos el tratamiento. Su mirada penetrante de ojos azules te escaneaba durante la conversación, hasta el punto de no darte oportunidad a la excusa y, mucho menos, a la mentira. Cuando don Gonzalo se dirigía a ti, eras su centro de atención, su única preocupación era que, de sus clases, salieras sabiendo Microbiología, una asignatura tan árida pero que, con sus explicaciones, se sobrellevaba con normalidad y, hasta los menos versados, teníamos la oportunidad de sacar buena nota.

Nos conocía a todos por nuestro nombre y apellidos y, tratándose de hombres y mujeres jóvenes con las hormonas a flor de piel, no era infrecuente que, en sus clases, dedicara unos minutos a las enfermedades venéreas y como evitarlas tomando las debidas precauciones. En aquel último año de la década de los setenta y primeros de los ochenta del siglo pasado, le preocupaba la estadística elevada de las enfermedades resultantes de las relaciones sexuales, algo que en sus últimos días le habrá causado asombro porque, según las estadísticas actuales al respecto, parece ser que hemos avanzado muy poco en su prevención, con lo fácil que es evitarlas con una adecuada higiene.

MENUDO EQUIPO

De educación victoriana y disciplina castrense, pues no hay que olvidar que siendo muy joven ya entró por oposición al Cuerpo de Sanidad Militar, Piédrola Angulo era constante como una gota continua de agua sobre una roca en cuanto a la docencia, y un incansable investigador científico, amante de la formación continuada, sin dejar de estudiar y publicar durante toda su vida profesional. La vocación en su trayectoria es digna de estudiar por generaciones venideras, no es frecuente encontrar tanta entrega en actividad tan singular, teniendo además como virtud, el saber divulgarla como pocos. Su capacidad de trabajo nos causaba asombro a todos, además de su talante mesurado, en cuyo ejercicio se permitía la sonrisa, la cortesía y la amabilidad, sin perder un ápice el norte de su cometido.

Dado su alto reconocimiento por parte de la comunidad científica, sobre todo fuera de Granada, por sus muchos compromisos algunos días venía a dar la asignatura, su compañera de vocación y vida, María del Carmen Maroto. Otro portento de la comunidad científica y docente, -aún sin el reconocimiento debido a su labor- que no desmerecía en absoluto las enseñanzas de don Gonzalo. Carmen Maroto fue un expediente brillantísimo a muy temprana edad, con reconocimiento exterior, sin que Granada se inmutara, como ha ocurrido a lo largo de nuestra historia. Ambos trabajaron brillantemente fuera del foco mediático, sin alardear de nada y, eso en esta ciudad, te condena a la invisibilidad.

Resulta sorprendente que, en el año 2000, fuera la Universidad de Málaga la que lo nombrara doctor honoris causa. Y en el caso de Maroto, que fuera Miembro de número de la Real Academia Nacional de Medicina, y presidenta en 2004 de la de Andalucía Oriental, siendo la primera mujer en ostentar este cargo en los 267 años de historia de la Academia. Sin olvidar que, es también jurado del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Dos eminencias que en nuestra ciudad pasan desapercibidas, mientras son más que reconocidas fuera de nuestras provincianas fronteras.

NO HAY DOS SÍN TRES

Pese a ser creyente, Pepe Liébana no fue nunca un talibán del catolicismo, fue un cristiano que te ganaba en las distancias cortas, aunque cuando discutíamos sobre la Sindone yo hacía de abogado del diablo y él no sobrepasaba nunca los límites de la ciencia, como buen hombre de ciencia que era. Nos conocimos en la Universidad, cuando me daba la asignatura de Microbiología, en ausencia de Gonzalo Piédrola o María del Carmen Maroto, y pronto comenzó a sospechar de mí, hasta que un día me citó en su despacho. Quería conocer al alumno que, en cada examen, cuando él daba hora y media para resolverlo éste –yo– se lo entregaba en diez minutos y salía corriendo de clase, porque me estaba esperando en la puerta Pepe Campos de España, con la unidad móvil de Radio Popular arrancada, para salir pitando hacia nuestra conexión en directo para la programación local.

Esto de ser estudiante y comunicador en las ondas, al unísono, es lo que tenía. Cuando se lo conté se sorprendía de que en tan solo diez minutos yo le pusiera lo necesario en el examen para no suspender. Empatizamos, terminé la carrera y nuestra amistad se fue fortaleciendo, sin necesidad de estar todos los días juntos. Un año en que el Ayuntamiento me nombró jurado del concurso de belenes, quiso la providencia que yo aterrizara en su casa y pudiera comprobar cómo se montaba un belén en condiciones, así que Pepe me siguió enseñando también en esta disciplina, en la que él ya era una referencia nacional del belenismo y sus virtudes. Por ello no me extrañó nada cuando hace pocos años me llamó para anunciarme una iniciativa en la que había implicado a su barrio y a la Asociación de Comerciantes, con el fin de colocar en algunos comercios distintas escenas del Nacimiento, lo que logró con mucho trabajo y gran entusiasmo. El mismo que sentía por su vocación cofrade, de la que tanto presumía, y de la que tanto hablamos en la fe compartida. Pepe, ahora que don Gonzalo está contigo, ponte en contacto conmigo por el procedimiento que quieras, ya sabes que a mí no me da miedo, y dime qué hago yo ahora con el belén, compañero del alma… compañero.

sábado, 29 de agosto de 2026

 


DE RODRÍGUEZ

 

Tito Ortiz.-

 

Hoy en día, estar de rodríguez está sobrevalorado. Ese casado haciendo vida de soltero bajo el tórrido verano, ha perdido mucho glamur, En los setenta y ochenta del siglo pasado, estar de rodríguez era una categoría social al alcance de muy pocos, yo diría que de unos privilegiados. Eso de empaquetar a la parienta y los niños tres meses en la playa o en el pueblo de tus suegros, donde hace tanto fresquito, y cruza un riachuelo suficiente para que te llegue el agua al flotador, no está pagado con nada.

De hecho, está comprobado que entonces había menos divorcios postvacacionales, no como ahora que en septiembre hay cola en los despachos de abogados que llevan asuntos de familia. ¿Por qué, se preguntarán ustedes? Porque ahora el rodríguez se va también de vacaciones con los niños y la parienta, y ahí nace la cruda de realidad de lo que es tener que aguantarse veinticuatro horas al día, incluidos sábados, domingos y festivos. Ese es el caldo de cultivo para llegar a la conclusión de que, hasta aquí hemos llegado y tú a Boston y yo a California.

Atrás quedo ya la estampa de aquel rodríguez que estaba deseando salir del trabajo para llegar a casa, ducharse, cambiarse de ropa, quitarse el anillo de casado, embadurnarse de “Brummel” que te ganaba en las distancias cortas,  echarse desodorante “Fa” al aroma del jazmín y, acodarse en la barra de la discoteca del pasaje de Recogidas El Flos Top, en El Capricho, o en el Lady Pepa de Churriana propiedad de los hermanos Martín Linares, con un “Vat 69” el wisky de moda, con dos cubitos nada más, y moviendo el vaso suavemente, como aquel que pesca con liria a la espera de su presa. Eso era un rodríguez de categoría y no los de ahora.

DIÓGENES EN VISITA TEMPORAL

Durante esos meses, el rodríguez no invitaba a nadie a casa, tan solo alguna crédula que se había tragado lo de su soltería gracias a Fernández Ordóñez y su ley de divorcio. Y la verdad es que el pisito no estaba para entrar. Tan solo al abrir la puerta, te daba la bienvenida un olor nauseabundo, mezcla de calcetín sudado, gayumbos “apalominados”, basura de varios días y ceniceros repletos, incluyendo algunas colillas apagadas en los posos de la taza de café matinal.

Todos los armarios de la casa abiertos, ropa usada por los suelos, incluido el baño, la cama sin hacer, con dos ejemplares de “Interviú” debajo, las sábanas -por lo tanto- sin cambiar. De poner una lavadora o planchar ni hablamos. Restos de pizza en su correspondiente estuche de cartón en la mesa del salón y bajo la tele y, el fregadero en la cocina hasta arriba de cacharros, aderezado con un frigorífico con telarañas, a modo de hospital robado, más un circuito cerrado de hormigas peregrinas que jalonan el habitáculo.

Nada que no hubiera ocurrido el verano anterior, el otro y el otro. El rodríguez hispánico es una especie protegida por él mismo que, durante los mese de verano y en ausencia de la parienta y los niños, se asilvestra del tal modo, que a su contraria le lleva los nueve meses siguientes, reconducirlo por el camino de buen padre, esposo ejemplar y, persona cívica compatible con el resto de la sociedad. De hecho, si tú lo observas en la cena de navidad con su cuñado y sus suegros, es un santo varón, adornado por todas las virtudes de alguien que debe ser imitado por los de enfrente.

CON LO QUE HEMOS SIDO

Está claro que, con el paso de los años, el rodríguez es una especie en extinción, hasta tal punto de que, no sé si soy yo el único mortal que mete seis calcetines en la lavadora y solo saca cinco. El por qué mi lavadora se come los calcetines, es un fenómeno paranormal que, ya estudia el equipo de Iker Jiménez. Junto con lo que le pasa a mi microondas, un artefacto inmundo que, dándole al mismo botón, unas veces me saca el café frío y otras que te pela la lengua. Es como la venganza de los electrodomésticos, para hacerme perder la paciencia y llorar desconsoladamente esperando que llegue el día en que la parienta entre por la puerta     y ponga orden en tamaño desconcierto. De la freidora por aire, sin aceite que, me saca las patatas crudas ya ni les cuento.

Y lo que se ha convertido en un suplicio de la modernidad es intentar plancharte una camisa. Yo antes planchaba unos pantalones y les sacaba hasta la raya, pero ahora, con los modernos centros de planchado, te sale el vapor por donde menos piensas, abrasándote los dedos con depilación instantánea y, cuando ya le has cogido el truco, el invento del maligno se para en seco, porque se ha quedado sin agua en el depósito, con lo que eso de planchar ahora y con estas temperaturas, se ha convertido en una invitación gratis, para que, al mismo tiempo, obtengas una sesión de sauna, por la cara.

Al no controlar los programas del lavavajillas, ni la cantidad de sal, abrillantador y detergente, me encuentro con la sorpresa de que los cacharros, salen más sucios que cuando entraron en tan perverso habitáculo, lo que me hace expresar ciertos piropos en arameo. Los mismos que cuando saco la ropa de la lavadora y observo con pavor que la blusa blanca de la parienta es ahora rosa palo y, mis pantalones verdes, siguen siendo verdes, pero ahora, son verde mar. Y a todo esto, llama la parienta diciendo que prolonga las vacaciones porque le están sentando divinamente. ¿Hay quién dé más?

 

 

sábado, 22 de agosto de 2026

 

                                           Lupe Sino y Manolete.

DE LINARES A LA GLORIA ETERNA

 

Tito Ortiz.-

 

Que fuerza sobrenatural tenía Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete” para que, setenta y nueve años después de su muerte, no haya perdido un ápice de interés, hasta el punto de que, a pesar del tiempo transcurrido, sigan saliendo toreros que intentan emular lo que aquel cordobés dejó escrito en los ruedos para la historia.

Recién estrenada la década de los ochenta del siglo pasado, bajaba Reyes Católicos con mi padre, hablando de toros como siempre, cuando vi que se desviaba en ángulo por la acera, a la altura de López Mezquita, para saludar a alguien, mientras me decía: Te voy a presentar a un amigo que pasará a la historia. Se estrecharon las manos, me presentó y, orientamos nuestros pasos a la cafetería “La Crema” en la calle Estribo, frente al Restaurante Sevilla de mi amigo Juan Luís Álvarez, cuya historia tiene tanto que ver con el mundo de los toros. Y a eso voy, porque tal día como el pasado viernes, hace setenta y nueve años, en la Plaza de toros de Linares, Islero, de la ganadería de Mihura, acabó con la vida del torero que aún hoy no ha sido superado. Se llamaba Manuel Rodríguez Sánchez, y el mundo lo conoce para la historia como, Manolete.

TODO FUE INÚTIL

Pues aquel día 28 de agosto de 1947, el hombre que acababa de presentarme mi padre, mientras el bueno de Manolo nos servía unos refrescos, comenzó a contarme una historia que entonces pocos conocían. Tenía ante mí a un amigo de Manolete, pero a uno de esos que se hacen para toda la vida, porque cuando se comparte trinchera, ese lazo es para los restos, y ellos lo habían hecho en el frente, concretamente en, El Carpio. Me lo contaba un hombre, con poco pelo blanco, estrecho bigote canoso y traje oscuro con corbata, de hablar contundente y persuasivo. Era Juan Sánchez Calle, que la tarde de la tragedia en Linares, era cabo de la Policía Armada, y estaba de servicio en el callejón de la plaza. Antes del paseíllo, había tenido la oportunidad de hacerse una foto con su compañero de armas en la contienda del 36, y nada hacía sospechar lo que ocurriría en menos de dos horas. Cuando Islero le da la cornada mortal a Manolete, aquel hombre que me contaba con emoción contenida todos los detalles de la tarde, fue corriendo a la enfermería siguiendo el reguero de sangre que dejaba el torero y temiéndose lo peor, antes de que los médicos alarmados comenzaran a gritar pidiendo sangre, para trasfundir al Califa del toreo, Juan ya se había quitado el correaje y la guerrera, gritando que la suya era del grupo universal, así que le pusieron una camilla junto a la de Manolete y comenzaron a meterle su sangre al torero, directamente de un brazo a otro. Le sacaron casi medio litro, y don Álvaro Domecq le preguntó, si en caso necesario podía donar más, a lo que el amigo de mi padre y ahora ya, también mío, contestó que sin dudar. De esta manera, la primera sangre que recibió Manolete tras la mortal cogida, era de aquel hombre que ahora tenía ante mí, y cuya historia contaría algún día. Ese día es hoy. La pena fue, que aquel gesto que hubiera bastado para salvar la vida del torero, por una serie de circunstancias concatenadas hacia el infortunio, incluida la administración a Manolete, de un plasma caducado sobrante de la segunda guerra mundial, no hicieron más que allanar el terreno para que la parca, a eso de las cinco y siete minutos del día 29 de agosto de 1947, entrara por aquella habitación del Hospital linarense, para llevarse al torero a lo más alto de la historia y de la gloria. Fue un honor conocer al primer hombre que dio su sangre para salvar a Manolete, y me lo contó junto a la Capilla Real.

LANJARÓN

La tarde en que Manolete es cogido mortalmente en Linares, su compañera, Lupe Sino, tomaba las aguas en Lanjarón. Desde aquí salió en coche nada más saber la noticia, y aunque llegó al hospital cuando aún respiraba el diestro, don Álvaro Domecq y Camará, le impidieron verlo hasta que no estaba amortajado. Ambos consiguieron que no se casara con él, in articulo mortis. Antonia Bronchalo, actriz conocida como, Lupe Sino, estaba esa tarde en Lanjarón, tomando las aguas, y esperando – como cada tarde que Manolo toreaba – a que sonara el teléfono. Y desgraciadamente cuando sonó, las noticias no eran buenas. Dicen que el coche de Lupe Sino, no corrió aquella madrugada desde Lanjarón hasta Linares, si no que voló. Cuando la actriz llegó al hospital, intentó pasar a la habitación del torero, aún con vida y consciente, pero don Álvaro Domecq, su albacea y el apoderado, Camará, se lo impidieron. Querían impedir a toda costa que Lupe se casara con Manolete in artículo mortis. Mi compañero, Rafael González Zubieta, “El Zubi”, dejó escrito antes de morir, que ambos impedían a toda costa que Lupe se convirtiera en la heredera de Manolete, sobre todo, teniendo en cuenta la fortuna que éste guardaba en México, para lo que iba a ser su vida en común, ya que el matador tenía previsto contraer matrimonio con la actriz, en otoño, nada más acabar la temporada.

Decía Luís Miguel Dominguín, que escuchó a Manolete pedir que la dejaran entrar, y que quería casarse, pero los antes referidos se lo impidieron. Solo cuando Manolete expiró y ya estaba amortajado, le permitieron la entrada a Lupe Sino, que durante horas lloró sobre el cadáver. Fue en la coctelería de Chicote, en Madrid, donde tres años antes los había presentado Pastora Imperio, pero siendo Manolete considerado el torero del Régimen, y Lupe Sino, de claras tendencias izquierdistas, el entorno no se lo puso nunca fácil, considerando que, según ellos, llevaban tres años viviendo en pecado. Manolete y Lupe querían casarse en tan sólo unos meses, descansar en México, con las ganancias acumuladas en aquellos bancos, y el torero, hacer la temporada de invierno en América, pero Islero, de Mihura, en Linares, decidió por los dos.

domingo, 16 de agosto de 2026

 

Gerardo Sabador Medina. Obra de Manuel Ruiz.

GERARDO SABADOR: UN INTERÉS DESINTERESADO

 

Tito Ortiz.-

 

Tuve la gran suerte de conocerlo cuando me lo presentó su hermano Ángel Luis. Les hablo de Gerardo Sabador Medina, un hombre bueno en el sentido machadiano que, gana en las distancias cortas cuando compruebas su compromiso para con los demás, sus deseos de colaboración desinteresada, pero, sobre todo, su capacidad de diálogo para lograr un buen entendimiento en determinados casos, cuando los demás lo dan todo por perdido.

Dentro de sus múltiples facetas para con nuestra semana santa, tuve la suerte de contar con él como colaborador en el programa “El Llamador” de Canal Sur, dejando las ondas cofrades de la radio pública de Andalucía, impregnadas de buen hacer, grandes conocimientos y una naturalidad a la hora de comunicar con la audiencia, nada fáciles de encontrar en el mundillo cofrade. Pero esa es solo una de sus múltiples facetas dentro de la religiosidad popular, porque no hay que olvidar que, su paso por la Real Federación de Hermandades y Cofradías estuvo sembrado de buen hacer y logros importantes. No en vano, mi admirado Antonio Padial lo resume así:  

“Era entonces, Hermano Mayor del Resucitado, y durante dos mandatos consecutivos desde 2002 a 2010 efectuó una presidencia en la que fueron significativas la presencia de mujeres y de jóvenes en la Junta de Gobierno, intentando llevar a las estructuras federativas la realidad de las Hermandades y Cofradías del siglo XXI. Su apuesta por los llamados “grupos jóvenes” se tradujeron en la importancia que desde la Federación se está atribuyendo a la formación y animación de los jóvenes cofrades. También se concilia modernidad y tradición en actuaciones como la modificación del formato de la revista “Gólgota”, que inició en 2006 una nueva etapa con José Luis Clements (q.e.p.d.) como director, o el esfuerzo por conseguir la celebración de un Desfile Antológico que se celebró exitosamente en 2009 -Centenario del primer Santo Entierro Magno celebrado en Granada- bajo el nombre de “Passio Granatensis”.

COFRADE DESDE NIÑO

Su primer recuerdo de nuestra semana santa se remonta a sus siete años, viendo a su madre planchándole el habito de la hermandad del Vía Crucis. Fue su primera experiencia cofrade y la vivió en la hermandad decana de la semana santa granadina. De aquella primera vez, recuerda con una sonrisa que, por mucho que su madre lavaba el hábito, no se le iba un denso olor a matalahúva porque en aquellos años, se recogían en una bodega llamada, “Unión Vinícola” y claro, al estar los hábitos allí todo el año, salían impregnados de el olor de los destilados. El segundo recuerdo de esa primera vez es haber vivido el traslado de La Virgen de Las Lágrimas desde el convento de La Piedad.

Tras unos años viendo la semana santa desde la acera, su implicación fue a más. En la década de los ochenta del siglo pasado nos lo encontramos fundando la hermandad de Jesús Nazareno, junto a sus amigos, Paco Carrasco, Curro Andrés y Manolo Ocón, entre otros. De esa época recuerda que, el cedro para que Barbero tallará el Cristo, se pagó con las horas extraordinarias que hacían los fundadores en el ayuntamiento, en su calidad de funcionarios, junto a otras aportaciones.

Recuerda que unas charlas cuaresmales, fueron el banderín de enganche `para llegar a engrosar las filas cofrades en Santa María de La Alhambra. Y por ese tiempo lo vemos fundando la hermandad de Regina Mundi, El Resucitado y Nuestra Señora de La Alegría, de la que llegó a ser hermano mayor. Y todo esto, sin olvidar que, como buen granadino, pertenece a la hermandad patronal de Nuestra Señora de Las Angustias desde hace varias décadas.

CUESTIÓN DE TALANTE

Gerardo Sabador Medina reconoce que, el esplendor de nuestra semana santa actual, parte de aquellos años setenta del siglo pasado, con la fundación de La Concha, La Estrella Y la universitaria, entre otras nuevas hermandades, y, sobre todo, de la inclusión de la juventud en las hermandades, por entonces representada en los hermanos costaleros, aunque hubo que convencer a la gerontocracia de entonces que, era muy reticente a dejar paso a la savia nueva y renovadora de nuestra semana mayor.

Para llegar a la presidencia de la Real Federación, lo llamó el entonces arzobispo, Antonio Cañizares, pero él le puso una serie de condiciones para aceptar el cargo que no fueron aceptadas en principio, aunque unos días después lo llamó Cañizares y le dijo que sí aceptaba sus postulados. Una condición inexcusable era que él tuviera total autonomía para nombrar su junta de gobierno, como así fue, y de esa manera renovar por completo el organismo federativo, al amparo de los nuevos estatutos.

De los malos tragos inherentes al cargo, recuerda la crisis en la hermandad universitaria, aunque dice que el balance es más que positivo.

En la actualidad, no deja de aconsejar a quienes se lo piden, ni pierde su vinculación con la hermandad de Las Penas, El Resucitado, y Las Angustias. Gerardo Sabador está considerado un buen cofrade, leal y de compromiso absoluto con la semana santa de Granada, esa que él puso de nuevo en el mapa, cuando logró celebrar en 2009 La Pasio Granatensis. Porque Gerardo, se crece ante el conflicto y, solo con la palabra para dirimir cuitas, atiende a razones, se hace entender y, con el interés más desinteresado en que las cosas se hagan bien, ofrece su trabajo altruista para la semana santa, sin esperar recompensa. Por eso, cuando alguien accede a la presidencia de la Real Federación y, tras su mandato, la deja mejor que estaba, a pesar de tener que afrontar retos y actualizaciones, no tiene más remedio que tener el reconocimiento de todos, como así es.

 

sábado, 8 de agosto de 2026

 

José Rodríguez "El berenjeno"

UNA OPORTUNIDAD

 

( A la memoria de Ricardo Puga Cifuentes, “El Cateto”

 

Tito Ortiz.-

 

De las cosas que el toreo ha ido dejando en la cuneta -afortunadamente- una de ellas es, esa figura abnegada y romántica del maletilla andando por la carretera, con el hatillo al hombro, en busca de una tapia ganadera para demostrar su valía en un tentadero, o esa otra del torero pernoctando día y noche a las puertas de una plaza, tapándose con el capote en las noches de relente, implorando con un cartel de cartón escrito a mano con tiza, la oportunidad de ser incluido por la empresa en los próximos carteles.

Recuerdo como “El Queque” torero granadino que se hacía llamar en los carteles, “El Niño de Las Monjas” remedando aquella película del mismo título en la que, un bebé abandonado a las puertas de un convento termina por ser figura del toreo, se recorría las ganaderías de Andalucía yendo a pie por los caminos y sembrados. Un día preparando una de sus escapadas, le pidió a mi tío Ñoño que lo acompañara en la caminata y para comprobar hasta donde podían llegar andando, le pidió que le enseñara las botas camperas. “El Queque” les echó un vistazo y a continuación sentenció: hay que ponerles grasa de cerdo y con esos tacones, podemos llegar hasta Córdoba, allí habrá que reponerlos y echarles medias suelas”.

Llevaba el aspirante a torero en el bolsillo, un papel de estraza en el que, apuntadas a lápiz, estaban todas las ventas de carretera en las que había que parar. En unas se comía a cambio de limpiar las cocinas y los cacharros. En otras se dormía en las cuadras, si antes se habían limpiado convenientemente, incluidas las porquerizas. Había que atravesar Andalucía sin un duro en los bolsillos y aprovechar los campos sembrados de fruta, para afanar lo necesario que permitiera aguantar las caminatas, huyendo de los guardas armados con escopetas y balas de sal que, picaban a rabiar y te dejaban un moratón que duraba un mes.

ABELARDO GRANADA

De los últimos románticos que saben perfectamente la dureza de esa vida, recuerdo al matador de toros granadino, “Abelardo Granada” pidiendo una oportunidad para torear.  En el inicio de la campaña de 1983, el 30 de enero, en Valdemorillo, con una cuarta de nieve en el albero, recibe la alternativa de manos de José Antonio Montoto, “Pepe Pastrana”, quien le cede, en presencia de José Luis Vargas, la muerte de un toro de la vacada de Los Eulogio, en una actuación aceptable del toricantano. No vuelve a vestirse de luces tal año y al faltarle los contratos realiza un viaje a pie a Barcelona, en unión de los también espadas Ángel Majano y Manuel Gómez, en solicitud de una oportunidad.

En aquellos años en los que mi amigo Pepe Guardia era diputado provincial, -como torero que quiso ser en su juventud- se encargó de recuperar para Granada la tradicional corrida de la Beneficencia, consiguiendo dotarla de importancia y esplendor en los carteles. Engalanando la plaza de la avenida del doctor Olóriz como hacía años no se hacía y logrando un hito en su tierra: Por primera vez logró contratar una corrida del muy acreditado hierro de Victorino Martín. Un asunto que no pasó desapercibido para Abelardo que, viendo que no se acordaban de él en su tierra, no dudó en vestirse de torero y vivir durante varios días a las puertas del palacio de Bibataubín, sede entonces de la Diputación Provincial, aguardando la entrada y salida del bueno de Pepe Guardia, para rogarle su inclusión en el cartel de tan alto compromiso.

EL BERENJENO

En esto de pedir oportunidades para torear, recuerdo con especial cariño a Pepe “El Berenjeno”, motrileño de pro. Mi padre me llevaba en la tarde de los domingos a ver a su amigo que, de manera sorprendente, toreaba por la tarde y boxeaba por la noche del mismo día.

José Rodríguez "El Berenjeno" nació en Motril, 14 de septiembre de 1932. Desde pequeño su obsesión fueron el deporte y los toros. Recuerdo verlo nadar en el puerto de Motril y en la playa de las tres erres. Correr como si no hubiera un mañana y saltar a la comba durante horas, antes de ponerse a entrenar con los guantes contra el saco o haciendo sombra.

En 1953 se trasladó a Barcelona a la escuela taurina de la ciudad condal, para comenzar con su formación como torero. En 1958 volvió a Motril, toreando su primera novillada sin picadores (4 orejas y dos rabos), pero no es hasta 1963 cuando hizo su presentación con picadores. La alternativa la tomó el 25 de julio de 1971 en Motril de manos de Victoriano Valencia y José Luis Román de Testigo. Los toros eran de Bernardino Píriz.

Con casi 70 años se dedicó al atletismo y quedó campeón de veteranos en media maratón y en maratón. A su muerte en 2014 el ayuntamiento de Motril decidió ponerle su nombre a la plaza. Pero la gran anécdota de Pepe “El Berenjeno” fue su original forma de pedirle una oportunidad a don Luís Miranda, empresario de la plaza de toros de Granada: Con sesenta años y vestido de torero, “El Berenjeno” se vino a la capital y se plantó durante unos días, en la puerta de la casa de don Luís, en la Avenida de La Constitución con el terno de luces, pidiéndola una oportunidad para que lo incluyera en los carteles del Corpus granadino. Pero Pepe fue más allá, en la puerta del empresario, no solo estaba él vestido de torero, con el consiguiente asombro de todo el que pasaba, tanto a pie como en coche o autobús. “El Berenjeno” se hizo acompañar en esta ocasión de, un coche fúnebre con su féretro dentro, con lo cual la noticia dio la vuelta al mundo.

Aún recuerdo la llamada suplicante que don Luís Miranda me hizo aquel día, sabiendo de la amistad que mí padre tenía con el bueno de Pepe: “Tito, por favor, a ver si lo convencen ustedes de que se vaya, porque mi mujer no pone un pie en la calle, desde que el coche de los muertos está en el portal. Por favor se lo pido”.