sábado, 29 de agosto de 2026

 


DE RODRÍGUEZ

 

Tito Ortiz.-

 

Hoy en día, estar de rodríguez está sobrevalorado. Ese casado haciendo vida de soltero bajo el tórrido verano, ha perdido mucho glamur, En los setenta y ochenta del siglo pasado, estar de rodríguez era una categoría social al alcance de muy pocos, yo diría que de unos privilegiados. Eso de empaquetar a la parienta y los niños tres meses en la playa o en el pueblo de tus suegros, donde hace tanto fresquito, y cruza un riachuelo suficiente para que te llegue el agua al flotador, no está pagado con nada.

De hecho, está comprobado que entonces había menos divorcios postvacacionales, no como ahora que en septiembre hay cola en los despachos de abogados que llevan asuntos de familia. ¿Por qué, se preguntarán ustedes? Porque ahora el rodríguez se va también de vacaciones con los niños y la parienta, y ahí nace la cruda de realidad de lo que es tener que aguantarse veinticuatro horas al día, incluidos sábados, domingos y festivos. Ese es el caldo de cultivo para llegar a la conclusión de que, hasta aquí hemos llegado y tú a Boston y yo a California.

Atrás quedo ya la estampa de aquel rodríguez que estaba deseando salir del trabajo para llegar a casa, ducharse, cambiarse de ropa, quitarse el anillo de casado, embadurnarse de “Brummel” que te ganaba en las distancias cortas,  echarse desodorante “Fa” al aroma del jazmín y, acodarse en la barra de la discoteca del pasaje de Recogidas El Flos Top, en El Capricho, o en el Lady Pepa de Churriana propiedad de los hermanos Martín Linares, con un “Vat 69” el wisky de moda, con dos cubitos nada más, y moviendo el vaso suavemente, como aquel que pesca con liria a la espera de su presa. Eso era un rodríguez de categoría y no los de ahora.

DIÓGENES EN VISITA TEMPORAL

Durante esos meses, el rodríguez no invitaba a nadie a casa, tan solo alguna crédula que se había tragado lo de su soltería gracias a Fernández Ordóñez y su ley de divorcio. Y la verdad es que el pisito no estaba para entrar. Tan solo al abrir la puerta, te daba la bienvenida un olor nauseabundo, mezcla de calcetín sudado, gayumbos “apalominados”, basura de varios días y ceniceros repletos, incluyendo algunas colillas apagadas en los posos de la taza de café matinal.

Todos los armarios de la casa abiertos, ropa usada por los suelos, incluido el baño, la cama sin hacer, con dos ejemplares de “Interviú” debajo, las sábanas -por lo tanto- sin cambiar. De poner una lavadora o planchar ni hablamos. Restos de pizza en su correspondiente estuche de cartón en la mesa del salón y bajo la tele y, el fregadero en la cocina hasta arriba de cacharros, aderezado con un frigorífico con telarañas, a modo de hospital robado, más un circuito cerrado de hormigas peregrinas que jalonan el habitáculo.

Nada que no hubiera ocurrido el verano anterior, el otro y el otro. El rodríguez hispánico es una especie protegida por él mismo que, durante los mese de verano y en ausencia de la parienta y los niños, se asilvestra del tal modo, que a su contraria le lleva los nueve meses siguientes, reconducirlo por el camino de buen padre, esposo ejemplar y, persona cívica compatible con el resto de la sociedad. De hecho, si tú lo observas en la cena de navidad con su cuñado y sus suegros, es un santo varón, adornado por todas las virtudes de alguien que debe ser imitado por los de enfrente.

CON LO QUE HEMOS SIDO

Está claro que, con el paso de los años, el rodríguez es una especie en extinción, hasta tal punto de que, no sé si soy yo el único mortal que mete seis calcetines en la lavadora y solo saca cinco. El por qué mi lavadora se come los calcetines, es un fenómeno paranormal que, ya estudia el equipo de Iker Jiménez. Junto con lo que le pasa a mi microondas, un artefacto inmundo que, dándole al mismo botón, unas veces me saca el café frío y otras que te pela la lengua. Es como la venganza de los electrodomésticos, para hacerme perder la paciencia y llorar desconsoladamente esperando que llegue el día en que la parienta entre por la puerta     y ponga orden en tamaño desconcierto. De la freidora por aire, sin aceite que, me saca las patatas crudas ya ni les cuento.

Y lo que se ha convertido en un suplicio de la modernidad es intentar plancharte una camisa. Yo antes planchaba unos pantalones y les sacaba hasta la raya, pero ahora, con los modernos centros de planchado, te sale el vapor por donde menos piensas, abrasándote los dedos con depilación instantánea y, cuando ya le has cogido el truco, el invento del maligno se para en seco, porque se ha quedado sin agua en el depósito, con lo que eso de planchar ahora y con estas temperaturas, se ha convertido en una invitación gratis, para que, al mismo tiempo, obtengas una sesión de sauna, por la cara.

Al no controlar los programas del lavavajillas, ni la cantidad de sal, abrillantador y detergente, me encuentro con la sorpresa de que los cacharros, salen más sucios que cuando entraron en tan perverso habitáculo, lo que me hace expresar ciertos piropos en arameo. Los mismos que cuando saco la ropa de la lavadora y observo con pavor que la blusa blanca de la parienta es ahora rosa palo y, mis pantalones verdes, siguen siendo verdes, pero ahora, son verde mar. Y a todo esto, llama la parienta diciendo que prolonga las vacaciones porque le están sentando divinamente. ¿Hay quién dé más?

 

 

sábado, 22 de agosto de 2026

 

                                           Lupe Sino y Manolete.

DE LINARES A LA GLORIA ETERNA

 

Tito Ortiz.-

 

Que fuerza sobrenatural tenía Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete” para que, setenta y nueve años después de su muerte, no haya perdido un ápice de interés, hasta el punto de que, a pesar del tiempo transcurrido, sigan saliendo toreros que intentan emular lo que aquel cordobés dejó escrito en los ruedos para la historia.

Recién estrenada la década de los ochenta del siglo pasado, bajaba Reyes Católicos con mi padre, hablando de toros como siempre, cuando vi que se desviaba en ángulo por la acera, a la altura de López Mezquita, para saludar a alguien, mientras me decía: Te voy a presentar a un amigo que pasará a la historia. Se estrecharon las manos, me presentó y, orientamos nuestros pasos a la cafetería “La Crema” en la calle Estribo, frente al Restaurante Sevilla de mi amigo Juan Luís Álvarez, cuya historia tiene tanto que ver con el mundo de los toros. Y a eso voy, porque tal día como el pasado viernes, hace setenta y nueve años, en la Plaza de toros de Linares, Islero, de la ganadería de Mihura, acabó con la vida del torero que aún hoy no ha sido superado. Se llamaba Manuel Rodríguez Sánchez, y el mundo lo conoce para la historia como, Manolete.

TODO FUE INÚTIL

Pues aquel día 28 de agosto de 1947, el hombre que acababa de presentarme mi padre, mientras el bueno de Manolo nos servía unos refrescos, comenzó a contarme una historia que entonces pocos conocían. Tenía ante mí a un amigo de Manolete, pero a uno de esos que se hacen para toda la vida, porque cuando se comparte trinchera, ese lazo es para los restos, y ellos lo habían hecho en el frente, concretamente en, El Carpio. Me lo contaba un hombre, con poco pelo blanco, estrecho bigote canoso y traje oscuro con corbata, de hablar contundente y persuasivo. Era Juan Sánchez Calle, que la tarde de la tragedia en Linares, era cabo de la Policía Armada, y estaba de servicio en el callejón de la plaza. Antes del paseíllo, había tenido la oportunidad de hacerse una foto con su compañero de armas en la contienda del 36, y nada hacía sospechar lo que ocurriría en menos de dos horas. Cuando Islero le da la cornada mortal a Manolete, aquel hombre que me contaba con emoción contenida todos los detalles de la tarde, fue corriendo a la enfermería siguiendo el reguero de sangre que dejaba el torero y temiéndose lo peor, antes de que los médicos alarmados comenzaran a gritar pidiendo sangre, para trasfundir al Califa del toreo, Juan ya se había quitado el correaje y la guerrera, gritando que la suya era del grupo universal, así que le pusieron una camilla junto a la de Manolete y comenzaron a meterle su sangre al torero, directamente de un brazo a otro. Le sacaron casi medio litro, y don Álvaro Domecq le preguntó, si en caso necesario podía donar más, a lo que el amigo de mi padre y ahora ya, también mío, contestó que sin dudar. De esta manera, la primera sangre que recibió Manolete tras la mortal cogida, era de aquel hombre que ahora tenía ante mí, y cuya historia contaría algún día. Ese día es hoy. La pena fue, que aquel gesto que hubiera bastado para salvar la vida del torero, por una serie de circunstancias concatenadas hacia el infortunio, incluida la administración a Manolete, de un plasma caducado sobrante de la segunda guerra mundial, no hicieron más que allanar el terreno para que la parca, a eso de las cinco y siete minutos del día 29 de agosto de 1947, entrara por aquella habitación del Hospital linarense, para llevarse al torero a lo más alto de la historia y de la gloria. Fue un honor conocer al primer hombre que dio su sangre para salvar a Manolete, y me lo contó junto a la Capilla Real.

LANJARÓN

La tarde en que Manolete es cogido mortalmente en Linares, su compañera, Lupe Sino, tomaba las aguas en Lanjarón. Desde aquí salió en coche nada más saber la noticia, y aunque llegó al hospital cuando aún respiraba el diestro, don Álvaro Domecq y Camará, le impidieron verlo hasta que no estaba amortajado. Ambos consiguieron que no se casara con él, in articulo mortis. Antonia Bronchalo, actriz conocida como, Lupe Sino, estaba esa tarde en Lanjarón, tomando las aguas, y esperando – como cada tarde que Manolo toreaba – a que sonara el teléfono. Y desgraciadamente cuando sonó, las noticias no eran buenas. Dicen que el coche de Lupe Sino, no corrió aquella madrugada desde Lanjarón hasta Linares, si no que voló. Cuando la actriz llegó al hospital, intentó pasar a la habitación del torero, aún con vida y consciente, pero don Álvaro Domecq, su albacea y el apoderado, Camará, se lo impidieron. Querían impedir a toda costa que Lupe se casara con Manolete in artículo mortis. Mi compañero, Rafael González Zubieta, “El Zubi”, dejó escrito antes de morir, que ambos impedían a toda costa que Lupe se convirtiera en la heredera de Manolete, sobre todo, teniendo en cuenta la fortuna que éste guardaba en México, para lo que iba a ser su vida en común, ya que el matador tenía previsto contraer matrimonio con la actriz, en otoño, nada más acabar la temporada.

Decía Luís Miguel Dominguín, que escuchó a Manolete pedir que la dejaran entrar, y que quería casarse, pero los antes referidos se lo impidieron. Solo cuando Manolete expiró y ya estaba amortajado, le permitieron la entrada a Lupe Sino, que durante horas lloró sobre el cadáver. Fue en la coctelería de Chicote, en Madrid, donde tres años antes los había presentado Pastora Imperio, pero siendo Manolete considerado el torero del Régimen, y Lupe Sino, de claras tendencias izquierdistas, el entorno no se lo puso nunca fácil, considerando que, según ellos, llevaban tres años viviendo en pecado. Manolete y Lupe querían casarse en tan sólo unos meses, descansar en México, con las ganancias acumuladas en aquellos bancos, y el torero, hacer la temporada de invierno en América, pero Islero, de Mihura, en Linares, decidió por los dos.

domingo, 16 de agosto de 2026

 

Gerardo Sabador Medina. Obra de Manuel Ruiz.

GERARDO SABADOR: UN INTERÉS DESINTERESADO

 

Tito Ortiz.-

 

Tuve la gran suerte de conocerlo cuando me lo presentó su hermano Ángel Luis. Les hablo de Gerardo Sabador Medina, un hombre bueno en el sentido machadiano que, gana en las distancias cortas cuando compruebas su compromiso para con los demás, sus deseos de colaboración desinteresada, pero, sobre todo, su capacidad de diálogo para lograr un buen entendimiento en determinados casos, cuando los demás lo dan todo por perdido.

Dentro de sus múltiples facetas para con nuestra semana santa, tuve la suerte de contar con él como colaborador en el programa “El Llamador” de Canal Sur, dejando las ondas cofrades de la radio pública de Andalucía, impregnadas de buen hacer, grandes conocimientos y una naturalidad a la hora de comunicar con la audiencia, nada fáciles de encontrar en el mundillo cofrade. Pero esa es solo una de sus múltiples facetas dentro de la religiosidad popular, porque no hay que olvidar que, su paso por la Real Federación de Hermandades y Cofradías estuvo sembrado de buen hacer y logros importantes. No en vano, mi admirado Antonio Padial lo resume así:  

“Era entonces, Hermano Mayor del Resucitado, y durante dos mandatos consecutivos desde 2002 a 2010 efectuó una presidencia en la que fueron significativas la presencia de mujeres y de jóvenes en la Junta de Gobierno, intentando llevar a las estructuras federativas la realidad de las Hermandades y Cofradías del siglo XXI. Su apuesta por los llamados “grupos jóvenes” se tradujeron en la importancia que desde la Federación se está atribuyendo a la formación y animación de los jóvenes cofrades. También se concilia modernidad y tradición en actuaciones como la modificación del formato de la revista “Gólgota”, que inició en 2006 una nueva etapa con José Luis Clements (q.e.p.d.) como director, o el esfuerzo por conseguir la celebración de un Desfile Antológico que se celebró exitosamente en 2009 -Centenario del primer Santo Entierro Magno celebrado en Granada- bajo el nombre de “Passio Granatensis”.

COFRADE DESDE NIÑO

Su primer recuerdo de nuestra semana santa se remonta a sus siete años, viendo a su madre planchándole el habito de la hermandad del Vía Crucis. Fue su primera experiencia cofrade y la vivió en la hermandad decana de la semana santa granadina. De aquella primera vez, recuerda con una sonrisa que, por mucho que su madre lavaba el hábito, no se le iba un denso olor a matalahúva porque en aquellos años, se recogían en una bodega llamada, “Unión Vinícola” y claro, al estar los hábitos allí todo el año, salían impregnados de el olor de los destilados. El segundo recuerdo de esa primera vez es haber vivido el traslado de La Virgen de Las Lágrimas desde el convento de La Piedad.

Tras unos años viendo la semana santa desde la acera, su implicación fue a más. En la década de los ochenta del siglo pasado nos lo encontramos fundando la hermandad de Jesús Nazareno, junto a sus amigos, Paco Carrasco, Curro Andrés y Manolo Ocón, entre otros. De esa época recuerda que, el cedro para que Barbero tallará el Cristo, se pagó con las horas extraordinarias que hacían los fundadores en el ayuntamiento, en su calidad de funcionarios, junto a otras aportaciones.

Recuerda que unas charlas cuaresmales, fueron el banderín de enganche `para llegar a engrosar las filas cofrades en Santa María de La Alhambra. Y por ese tiempo lo vemos fundando la hermandad de Regina Mundi, El Resucitado y Nuestra Señora de La Alegría, de la que llegó a ser hermano mayor. Y todo esto, sin olvidar que, como buen granadino, pertenece a la hermandad patronal de Nuestra Señora de Las Angustias desde hace varias décadas.

CUESTIÓN DE TALANTE

Gerardo Sabador Medina reconoce que, el esplendor de nuestra semana santa actual, parte de aquellos años setenta del siglo pasado, con la fundación de La Concha, La Estrella Y la universitaria, entre otras nuevas hermandades, y, sobre todo, de la inclusión de la juventud en las hermandades, por entonces representada en los hermanos costaleros, aunque hubo que convencer a la gerontocracia de entonces que, era muy reticente a dejar paso a la savia nueva y renovadora de nuestra semana mayor.

Para llegar a la presidencia de la Real Federación, lo llamó el entonces arzobispo, Antonio Cañizares, pero él le puso una serie de condiciones para aceptar el cargo que no fueron aceptadas en principio, aunque unos días después lo llamó Cañizares y le dijo que sí aceptaba sus postulados. Una condición inexcusable era que él tuviera total autonomía para nombrar su junta de gobierno, como así fue, y de esa manera renovar por completo el organismo federativo, al amparo de los nuevos estatutos.

De los malos tragos inherentes al cargo, recuerda la crisis en la hermandad universitaria, aunque dice que el balance es más que positivo.

En la actualidad, no deja de aconsejar a quienes se lo piden, ni pierde su vinculación con la hermandad de Las Penas, El Resucitado, y Las Angustias. Gerardo Sabador está considerado un buen cofrade, leal y de compromiso absoluto con la semana santa de Granada, esa que él puso de nuevo en el mapa, cuando logró celebrar en 2009 La Pasio Granatensis. Porque Gerardo, se crece ante el conflicto y, solo con la palabra para dirimir cuitas, atiende a razones, se hace entender y, con el interés más desinteresado en que las cosas se hagan bien, ofrece su trabajo altruista para la semana santa, sin esperar recompensa. Por eso, cuando alguien accede a la presidencia de la Real Federación y, tras su mandato, la deja mejor que estaba, a pesar de tener que afrontar retos y actualizaciones, no tiene más remedio que tener el reconocimiento de todos, como así es.

 

sábado, 8 de agosto de 2026

 

José Rodríguez "El berenjeno"

UNA OPORTUNIDAD

 

( A la memoria de Ricardo Puga Cifuentes, “El Cateto”

 

Tito Ortiz.-

 

De las cosas que el toreo ha ido dejando en la cuneta -afortunadamente- una de ellas es, esa figura abnegada y romántica del maletilla andando por la carretera, con el hatillo al hombro, en busca de una tapia ganadera para demostrar su valía en un tentadero, o esa otra del torero pernoctando día y noche a las puertas de una plaza, tapándose con el capote en las noches de relente, implorando con un cartel de cartón escrito a mano con tiza, la oportunidad de ser incluido por la empresa en los próximos carteles.

Recuerdo como “El Queque” torero granadino que se hacía llamar en los carteles, “El Niño de Las Monjas” remedando aquella película del mismo título en la que, un bebé abandonado a las puertas de un convento termina por ser figura del toreo, se recorría las ganaderías de Andalucía yendo a pie por los caminos y sembrados. Un día preparando una de sus escapadas, le pidió a mi tío Ñoño que lo acompañara en la caminata y para comprobar hasta donde podían llegar andando, le pidió que le enseñara las botas camperas. “El Queque” les echó un vistazo y a continuación sentenció: hay que ponerles grasa de cerdo y con esos tacones, podemos llegar hasta Córdoba, allí habrá que reponerlos y echarles medias suelas”.

Llevaba el aspirante a torero en el bolsillo, un papel de estraza en el que, apuntadas a lápiz, estaban todas las ventas de carretera en las que había que parar. En unas se comía a cambio de limpiar las cocinas y los cacharros. En otras se dormía en las cuadras, si antes se habían limpiado convenientemente, incluidas las porquerizas. Había que atravesar Andalucía sin un duro en los bolsillos y aprovechar los campos sembrados de fruta, para afanar lo necesario que permitiera aguantar las caminatas, huyendo de los guardas armados con escopetas y balas de sal que, picaban a rabiar y te dejaban un moratón que duraba un mes.

ABELARDO GRANADA

De los últimos románticos que saben perfectamente la dureza de esa vida, recuerdo al matador de toros granadino, “Abelardo Granada” pidiendo una oportunidad para torear.  En el inicio de la campaña de 1983, el 30 de enero, en Valdemorillo, con una cuarta de nieve en el albero, recibe la alternativa de manos de José Antonio Montoto, “Pepe Pastrana”, quien le cede, en presencia de José Luis Vargas, la muerte de un toro de la vacada de Los Eulogio, en una actuación aceptable del toricantano. No vuelve a vestirse de luces tal año y al faltarle los contratos realiza un viaje a pie a Barcelona, en unión de los también espadas Ángel Majano y Manuel Gómez, en solicitud de una oportunidad.

En aquellos años en los que mi amigo Pepe Guardia era diputado provincial, -como torero que quiso ser en su juventud- se encargó de recuperar para Granada la tradicional corrida de la Beneficencia, consiguiendo dotarla de importancia y esplendor en los carteles. Engalanando la plaza de la avenida del doctor Olóriz como hacía años no se hacía y logrando un hito en su tierra: Por primera vez logró contratar una corrida del muy acreditado hierro de Victorino Martín. Un asunto que no pasó desapercibido para Abelardo que, viendo que no se acordaban de él en su tierra, no dudó en vestirse de torero y vivir durante varios días a las puertas del palacio de Bibataubín, sede entonces de la Diputación Provincial, aguardando la entrada y salida del bueno de Pepe Guardia, para rogarle su inclusión en el cartel de tan alto compromiso.

EL BERENJENO

En esto de pedir oportunidades para torear, recuerdo con especial cariño a Pepe “El Berenjeno”, motrileño de pro. Mi padre me llevaba en la tarde de los domingos a ver a su amigo que, de manera sorprendente, toreaba por la tarde y boxeaba por la noche del mismo día.

José Rodríguez "El Berenjeno" nació en Motril, 14 de septiembre de 1932. Desde pequeño su obsesión fueron el deporte y los toros. Recuerdo verlo nadar en el puerto de Motril y en la playa de las tres erres. Correr como si no hubiera un mañana y saltar a la comba durante horas, antes de ponerse a entrenar con los guantes contra el saco o haciendo sombra.

En 1953 se trasladó a Barcelona a la escuela taurina de la ciudad condal, para comenzar con su formación como torero. En 1958 volvió a Motril, toreando su primera novillada sin picadores (4 orejas y dos rabos), pero no es hasta 1963 cuando hizo su presentación con picadores. La alternativa la tomó el 25 de julio de 1971 en Motril de manos de Victoriano Valencia y José Luis Román de Testigo. Los toros eran de Bernardino Píriz.

Con casi 70 años se dedicó al atletismo y quedó campeón de veteranos en media maratón y en maratón. A su muerte en 2014 el ayuntamiento de Motril decidió ponerle su nombre a la plaza. Pero la gran anécdota de Pepe “El Berenjeno” fue su original forma de pedirle una oportunidad a don Luís Miranda, empresario de la plaza de toros de Granada: Con sesenta años y vestido de torero, “El Berenjeno” se vino a la capital y se plantó durante unos días, en la puerta de la casa de don Luís, en la Avenida de La Constitución con el terno de luces, pidiéndola una oportunidad para que lo incluyera en los carteles del Corpus granadino. Pero Pepe fue más allá, en la puerta del empresario, no solo estaba él vestido de torero, con el consiguiente asombro de todo el que pasaba, tanto a pie como en coche o autobús. “El Berenjeno” se hizo acompañar en esta ocasión de, un coche fúnebre con su féretro dentro, con lo cual la noticia dio la vuelta al mundo.

Aún recuerdo la llamada suplicante que don Luís Miranda me hizo aquel día, sabiendo de la amistad que mí padre tenía con el bueno de Pepe: “Tito, por favor, a ver si lo convencen ustedes de que se vaya, porque mi mujer no pone un pie en la calle, desde que el coche de los muertos está en el portal. Por favor se lo pido”.

 

 

 

domingo, 2 de agosto de 2026

 


SABICAS Y GRANADA

 

Tito Ortiz.-

 

Me llamó desde Madrid, Juan Carmona “Habichuela” y me dijo: “Tito, voy a Graná con Sabicas, prepárale algo que lo pasemos bien”. Y dicho y hecho. Lo primero que hice fue llamar a mí amigo del alma, José Delgado Olmos y la peña La Platería se abrió de par en par para recibir al navarrico que había paseado la guitarra flamenca por todo el mundo, desde que en 1937 decidió exiliarse a Nueva York. Llamé a “El Trinidad” con la Tertulia Flamenca, Manuel Salamanca de la calle del Rosario y la Federación de Peñas Flamencas. Y mi tercer puntal fue mi añorado, Miguel Ángel González, mi vecino de la placeta de San Gil, profesor, traductor, componente de “Manifiesto Canción del Sur” con Juan de Loxa y en aquellos años, crítico de flamenco del Diario Ideal, que le hizo una entrevista a Agustín Castellón Campos, “Sabicas” para la historia.

Los días con el monstruo de la guitarra en Granada fueron inolvidables. Teníamos junto a nosotros al único que había conocido a Ramón Montoya, el guitarrista del primer concurso de cante jondo de 1922, que, además, calcaba como nadie las falsetas que sonaron en aquel mes de junio en la placeta de los Aljibes.

Así que le organicé una comida homenaje en el Restaurante Colombia, frente a la casa de Manuel de Falla, sufragada por Radio 80, en la que su propietario, mi amigo Juanito, se volcó hasta el extremo de que el postre, fue una enorme tarta con forma de guitarra que el maestro de la “sonanta” agradeció ilusionado, mientras servía con galanura las porciones, su metre, Clemente Carrillo, que había tenido como padrinos de boda a mis padres.

En aquel año de 1984, en Granada no ocurrió nada más importante para el mundo flamenco que la visita de Sabicas y, el nacimiento de mi primer hijo, Rafael Carlos, si se me permite la humorada.

VUELVEN A UNIERSE LOS CAMINOS

En aquella década, Enrique Morente hizo que florecieran sus recuerdos y la tradición de nuestro barrio imprescindible, “Sacromonte” obra maestra que rezuma a modernidad y espíritu andalusí por cada pista, relevándola. “Cruz y Luna” donde el cantaor de La Cuesta de San Gregorio, siguió abriendo nuevos caminos y atando lazos eternos entre la poesía y el flamenco. Rescatando versos anónimos, populares y, entrelazándolos con la mística de San Juan de la Cruz o Al-Mutámid, para terminar por despedir y estrenar década, revisitando a su hermano del alma en la casa Museo de Federico García Lorca de Fuente Vaqueros. Ese mismo año, como dice David Pérez, tocaba Masterclass de sentimientos, de cimientos primigenios y, Morente consiguió por fin, compartir surcos con uno de los más grandes maestros de la guitarra, Agustín Castellón Campos “Sabicas”.

Y llegó el disco que Morente venía soñando hacía tiempo. El disco más ansiado de Enrique en, “Morente-Sabicas” editado por Ariola, Enrique vuelve a vaciarse y junto al a la guitarra del pamplonés, nos regala un torrente de sabiduría y pasión flamencas, inalcanzables para todo mortal. En esta encrucijada entre Granada y Nueva York, encontramos 18 palos flamencos, 16 diferentes con tonos cambiados incluidos, rebosantes de purismo y respeto por las raíces más antiguas del género, Una Biblia del cante y toque ortodoxos dividida en dos discos, el primero llamado Nueva York donde vivió “Sabicas” casi toda su vida, tras exiliarse al inicio de la guerra civil española y el segundo, “Granada” la tierra de Enrique. Es un disco de corte clásico en la línea del que grabé con Niño Ricardo – dijo Enrique- cantes antiguos del flamenco. Un álbum doble en ese mismo estilo solo que acompañado por “Sabicas”. Se hizo como hacen cantaor y guitarrista en una fiesta, una grabación viva en estudio, pero buscando la mayor humanización posible sin montajes preconcebidos. Y además, encontramos todos los cantes clásicos en su repertorio más, dos palos de origen americanos una Guajira “La Malanga” y una vidalita, “Vidalita de Marchena” Enrique se vale de letras populares con solera y arraigo profundos en la cultura flamencas, para ponerse a la altura del clasicismo absoluto de “Sabicas”, además moldea su propio cante para adaptarlo al ritmo y tempo de otra época, pausando cantes suyos como las soleares, tangos y alegrías, desnudándolos y haciendo que retomen su forma y palo originarios así, en el primer disco degustamos por tangos esos “Suspiros de Fuego” y cierran con una sobresaliente “Esquilones de Plata” bulería clásica del repertorio de la Niña de los Peines.

UN TESTAMENTO JONDO INSUPERABLE

“Los puristas se indignan cuando hago una entonación nueva -diría Enrique- pero yo soy un clásico y es lo que me gusta para hacer cante jondo y avanzar, me remito a las fuentes, en este disco queda demostrado para desconcierto de la crítica especializada que, solo yo junto con 2 o 3 cantaores, somos los únicos capaces de grabar clásicos antiguos”-.

Enrique fue un niño cantor de la Catedral de Granada, al que le cupo todo el cante en la cabeza, como ya dijo de él, Pepe El de La Matrona en su periplo de aprendizaje madrileño. Innovó, hizo del cante flamenco un arte contemporáneo y actual y, además, lo empastó con las voces búlgaras o con Lagartija Nick, pero a la hora de acercarse a la raíz de lo jondo, nadie como él supo interpretar el cante más rancio y ancestral de los palos del flamenco. Eso es una dualidad que solo tienen los elegidos por los dioses, esos que no han dejado de estudiar en toda su vida, para alcanzar las más altas cotas de la brillantez artística, desde el conocimiento. Enrique es eterno.

 

 

 

sábado, 25 de julio de 2026

 


¡AY… QUE SOFOCO!

 

Tito Ortiz.-

 

Según un reciente estudio de la universidad autónoma del Albayzín, se confirma sin ningún género de dudas que, la madre naturaleza ha decidido acabar con la mayor parte de los pensionistas, a base de olas de calor extremo, con el consiguiente beneficio para las arcas del Estado, para Emucesa -que no da abasto- y demás funerarias de reconocido prestigio.

El asunto es tan grave, que los muertos por las continuas olas de calor suben como la espuma, ante la pasividad de unos países contaminantes que no paran de reunirse para, aprobar acuerdos que disminuyan los gases que nos están matando, pero que, una vez concluida la reunión, cada uno vuelve a su tierra sin que nadie mueva un dedo para solucionarlos y, mucho menos, llevar a cabo los acuerdos a los que se han comprometido.

Mención aparte merecen nuestros continuos incendios, cada vez más intensos y virulentos con pérdidas de vidas humanas, y que, para colmo de males, en buen número están ocasionados por la mano del hombre. Los que queman rastrojo como si estuvieran encendiendo la chimenea de su casa. Los que utilizan la radial o la cosechadora echando chispas con un pasto listo para arder. Y los enajenados-o no- que prenden fuego a los campos para disfrutar viendo cómo se movilizan los bomberos. Para éstos últimos ya no tenemos hospitales psiquiátricos y, para los otros, las penas de prisión se me antojan insuficientes. Quemar los bosques en España sale muy barato.

Ante semejante panorama, resulta insultante la pasividad de las distintas administraciones que, no invierten lo suficiente para llevar a cabo durante el invierno, las tareas de limpieza y desbroce de nuestros montes, con el fin de aminorar la voracidad de nuestros incendios durante el verano. De siempre se ha dicho que, cuando mejor se apagan los fuegos es en invierno.

INCIVISMO

Gran parte de los incendios se producen por nuestro incivismo, el mismo que llega a los núcleos urbanos disfrazado de modernidad y falta de educación porque no hay que olvidar que, todavía hay gente que no utiliza las papeleras, sembrando nuestras aceras de cacas de perro, chicles, colillas y toda clase de bolsa y envases, denotando un comportamiento social, falto de empatía y solidaridad. Hay gente que tira la basura a deshoras, para que se recaliente en los contenedores pestilentes

Y, los hay que, tiran la basura en las papeleras más cercanas a su domicilio, para no tener que llegar al contendor, en un alarde de falta de educación que raya en la grosería y el insulto para con los conciudadanos. Como esos que suben al autobús o el metro con la mochila a la espalda -algo que debería estar prohibido por ley- y te golpean la cara o, la espalda sin pedir disculpas siquiera. ¿Cómo no se les obliga a llevarla en la mano durante el trayecto?

Mención aparte merecen los señores y señoras de los patinetes eléctricos que, han convertido nuestras calles en la ley de la selva, circulando a mayor velocidad que cualquier ciclomotor, en silencio, por dirección prohibida, sorprendiéndote por la espalda, cuando no atropellándote, con un peligro muy superior a las bicicletas por la acera porque, a estos ni se les oye, ni llevan timbre. Por eso he recibido con alivio, el hecho de que la policía municipal esté tomando cartas en el asunto, porque el tema se nos ha ido de las manos, hasta tal punto que, no es ninguna tontería realizarles a estos infractores el tes de alcohol y drogas, a ellos a los ciclistas y a los caballistas en romería. Esta sociedad no puede seguir siendo víctima de tanto desaprensivo que campa a sus anchas, sin pensar que aquí tenemos que convivir todos.

VAYA NOCHECITA

Tal vez se note demasiado en esta crónica que, esta noche no he pegado ojo con el calor y que, al sentarme en el ordenador, se me han venido a la mente varios de los comportamientos que nuestros semejantes llevan a cabo, importándoles un pito que no viven solos, sino que, aquí debemos vivir todos sin sobresaltos y teniendo en cuenta que la libertad de cada uno, termina donde empieza la del vecino.

Recuerdo con nostalgia en la casa de vecinos donde me crie, cuando las tertulias de las noches de verano se daban por concluidas, porque alguno de los no presentes madrugaba para trabajar. Como se bajaba el volumen de la radio durante la hora de la siesta y. sobre todo, como refrescaba por las noches en Granada, por mucho calor que hubiera hecho durante el día. Pues hasta eso estamos perdiendo, padeciendo algo que los meteorólogos llaman modernamente, noche tropical.

Nosotros en noches tórridas de calor, bajábamos del Albayzín a La Alhambra para sentarnos en el bosque del Paseo de los Coches, hasta que la madrugada nos permitía regresar a casa bien refrescados, no sin antes haber pasado por la heladería “La Perla” de Plaza Nueva y degustar la mejor horchata de chufa de los contornos.

Para descansar sacábamos los colchones a los balcones o las terrazas, y si no, al pasillo con la puerta abierta para que hiciera corriente, porque entonces, se podían tener las puertas de par en par sin nada que temer y si “la calor” apretaba, nos íbamos a la Carrera de La Virgen, a tomarnos un espumoso de “El Támesis” con aquel jarabe de zarzaparrilla, precursor de la Coca Cola, con su soda fresquita como la nieve.

Granada jamás debió permitir que aquel legendario establecimiento cerrara sus puertas, ni que el kiosco de la Placeta de los Aljibes dejara de ofrecer a sus clientes, agua, azucarillos y aguardiente, lo mismo que desparecieron los vendedores de los barquillos de canela. Eso es pérdida de identidad, que sucumbe a la globalización y… a las calores, claro.

sábado, 18 de julio de 2026

 

Placeta de La Seda, en la Alcaicería de Granada.

LA SEDA EN GRANADA

 

Tito Ortiz.-

 

Suavidad, Brillo, Ligereza, Transpirabilidad, Higroscopicidad, Regulación térmica, Resistencia, Flexibilidad, e Hipoalergénica. Estas son solo unas pocas cualidades de la seda, un tejido por el que Granada, en un momento del pasado fue famosa en todo el mundo.

Nuestra historia nos trae hasta aquí, al lugar donde se desarrollaba el gran negocio de la reputada seda de Granada. Su calidad traspasó fronteras, y no había lugar en todo el Mediterráneo, desde Oriente hasta Occidente, donde ésta no fuera el material más codiciado en los ambientes de lujo.

La industria de la seda estuvo fuertemente arraigada en al-Andalus y fue posible gracias al conocimiento de los andalusíes en materia agrícola. Además del cultivo de la morera, las tinturas –aunque algunas eran de origen animal- se obtenían tanto de plantas silvestres como cultivadas. Entre las más utilizadas está la planta pastel (Isatis tinctoria), también conocida como “aspid de Jerusalén” que crecía en todo el entorno mediterráneo, y de la que se obtenía un colorante azul. El rojo de la raíz de la planta rubia roja, (Rubia tinctorum) que viajó hasta las tierras de cultivo de al-Andalus procedente de Oriente. Para el amarillo era la gualda, en su versión silvestre o cultivada, la planta que se usaba.

Aunque fue en época Omeya cuando se implantaron los más importantes centros de producción en Córdoba y Almería, más adelante, en época nazarí, la seda de Granada gana en calidad hasta no tener parangón, como atestiguan fuentes árabes clásicas como Ibn al Jatib (siglo XIV) o el viajero alemán Jerónimo Münzer que viajó a Granada en el siglo XVI, según nos cuenta Ana Carreño Leyva del Legado Andalusí.

EL MEDITERRÁNEO ERA NUESTRO

Uno de los principales mercados que encontraba la seda granadina era el italiano: los mercaderes, mayoritariamente genoveses, la adquirían al considerarla de altísima calidad. Tanto es así que, ellos dieron nombre a una de las alhóndigas de la Granada nazarí: la “alhóndiga de los genoveses”. En el resto de las alcaicerías del reino (como las de Almería o Málaga) también se compraban para venderse luego en los puertos europeos del Mediterráneo, en Flandes o Inglaterra.

La calidad de la seda de Granada se debía en primer lugar al alimento que nutría a los gusanos; las moreras que se cultivaban en la zona montañosa de la Alpujarra tenían gran calidad, debido a la idoneidad del clima y a su posición geográfica. Esta región, situada al sur de Granada, era en época nazarí un extensivo bosque que producía dos variedades de morera: la blanca y la negra. Con la morera blanca se obtenía una seda de alta calidad, mientras que de la morera negra resultaba una calidad muy inferior. Así pues, se decidió suprimir la producción de la morera negra para producir solo la de una calidad óptima y eliminar así toda la competencia posible que pudiese darse en otras zonas en al-Andalus (sobre todo en Levante). De igual modo existía en Granada una ordenanza que prohibía el uso de la maraña resultante del hilado para la elaboración de tejidos nobles. El renombre de la seda de Granada lo era con justicia.

La prosperidad que llega a Granada gracias a la producción y manufactura de la seda fue posible al producirse el nacimiento de una nueva sociedad artesanal, tanto rural como urbana, constituida en gremios dedicados a las distintas labores relacionadas con la actividad. Más adelante, a principios del siglo XVI se crea La Casa del Arte de la Seda donde se certificaba su calidad, pues a finales de este siglo era tanta la demanda que, la seda constituía una de las principales fuentes económicas del Reino de Granada, de la que vivía gran parte de la población. La ciudad albergaba el barrio de la seda que alojaba a los trabajadores del sector en todo el sistema productivo. Todavía existen muchas calles en Granada que conservan como nombre las distintas actividades que conllevaba la manufactura de la seda: Tintoreros, Azacayas, Blanqueo, Damasqueros, Calderería, Hileras, Plegadero Alto, Tinte, Toqueros, o Cuesta de Marañas, entre otras.

SUS DERIVADOS

Con la seda se elaboraban tipos distintos de tejidos como terciopelos, tafetanes, damascos, brocados, y sobre todos rasos, de tal calidad que llegaron a superar a los que se fabricaban en Oriente. Pero también se utilizaba para elaboración de tejidos con los que se confeccionaban prendas de uso más corriente, como pañuelos, fajines o gorros.

La industria de la seda evolucionó de tal manera que su comercio propició no sólo una gran fuente de recursos económicos, sino que gracias a su comercio se estableció una red de fructíferas relaciones políticas y culturales entre el mundo árabe y Europa. La elaboración de tejidos suntuosos, epítome del lujo en las cortes medievales, generó una gran especialización en el sector. Los artesanos elaboraban tejidos nobles únicos de gran belleza, con un intrincado diseño, en el que se empleaba una gran variedad de colores y matices, con un exquisito bordado que intercalaba hilos de oro y plata, que eran los favoritos en esta nueva industria del lujo.

A partir del siglo XVII la industria de la seda decae en Granada por varias razones, una de las cuales es la expulsión de los moriscos. No obstante, hasta muy entrado el siglo XVIII había aún producción suficiente para enviar este tejido a las Américas. De lo que se deduce que, en una producción tan especializada como la seda, y en una época en la que era demandada como si se tratara de piedras preciosas o nobles metales, Granada estuvo más que acreditada en un mercado, no solo europeo, sino americano. Con el paso del tiempo hemos perdido la actividad y, ya ni los niños, crían gusanos de seda en una caja de zapatos, ni salen a deshojar moreras.

Vamos dejando demasiadas cosas por el camino.