Gerardo Sabador Medina. Obra de Manuel Ruiz.
GERARDO SABADOR: UN
INTERÉS DESINTERESADO
Tito Ortiz.-
Tuve la gran suerte de
conocerlo cuando me lo presentó su hermano Ángel Luis. Les hablo de Gerardo
Sabador Medina, un hombre bueno en el sentido machadiano que, gana en las
distancias cortas cuando compruebas su compromiso para con los demás, sus
deseos de colaboración desinteresada, pero, sobre todo, su capacidad de diálogo
para lograr un buen entendimiento en determinados casos, cuando los demás lo
dan todo por perdido.
Dentro de sus múltiples
facetas para con nuestra semana santa, tuve la suerte de contar con él como
colaborador en el programa “El Llamador” de Canal Sur, dejando las ondas
cofrades de la radio pública de Andalucía, impregnadas de buen hacer, grandes
conocimientos y una naturalidad a la hora de comunicar con la audiencia, nada
fáciles de encontrar en el mundillo cofrade. Pero esa es solo una de sus
múltiples facetas dentro de la religiosidad popular, porque no hay que olvidar
que, su paso por la Real Federación de Hermandades y Cofradías estuvo sembrado
de buen hacer y logros importantes. No en vano, mi admirado Antonio Padial lo
resume así:
“Era entonces, Hermano Mayor
del Resucitado, y durante dos mandatos consecutivos desde 2002 a 2010 efectuó
una presidencia en la que fueron significativas la presencia de mujeres y de
jóvenes en la Junta de Gobierno, intentando llevar a las estructuras
federativas la realidad de las Hermandades y Cofradías del siglo XXI. Su
apuesta por los llamados “grupos jóvenes” se tradujeron en la importancia que
desde la Federación se está atribuyendo a la formación y animación de los
jóvenes cofrades. También se concilia modernidad y tradición en actuaciones
como la modificación del formato de la revista “Gólgota”, que inició en 2006
una nueva etapa con José Luis Clements (q.e.p.d.) como director, o el esfuerzo
por conseguir la celebración de un Desfile Antológico que se celebró
exitosamente en 2009 -Centenario del primer Santo Entierro Magno celebrado en
Granada- bajo el nombre de “Passio Granatensis”.
COFRADE DESDE NIÑO
Su primer recuerdo de nuestra
semana santa se remonta a sus siete años, viendo a su madre planchándole el
habito de la hermandad del Vía Crucis. Fue su primera experiencia cofrade y la
vivió en la hermandad decana de la semana santa granadina. De aquella primera
vez, recuerda con una sonrisa que, por mucho que su madre lavaba el hábito, no
se le iba un denso olor a matalahúva porque en aquellos años, se recogían en
una bodega llamada, “Unión Vinícola” y claro, al estar los hábitos allí todo el
año, salían impregnados de el olor de los destilados. El segundo recuerdo de
esa primera vez es haber vivido el traslado de La Virgen de Las Lágrimas desde
el convento de La Piedad.
Tras unos años viendo la
semana santa desde la acera, su implicación fue a más. En la década de los
ochenta del siglo pasado nos lo encontramos fundando la hermandad de Jesús
Nazareno, junto a sus amigos, Paco Carrasco, Curro Andrés y Manolo Ocón, entre
otros. De esa época recuerda que, el cedro para que Barbero tallará el Cristo,
se pagó con las horas extraordinarias que hacían los fundadores en el
ayuntamiento, en su calidad de funcionarios, junto a otras aportaciones.
Recuerda que unas charlas
cuaresmales, fueron el banderín de enganche `para llegar a engrosar las filas
cofrades en Santa María de La Alhambra. Y por ese tiempo lo vemos fundando la
hermandad de Regina Mundi, El Resucitado y Nuestra Señora de La Alegría, de la
que llegó a ser hermano mayor. Y todo esto, sin olvidar que, como buen
granadino, pertenece a la hermandad patronal de Nuestra Señora de Las Angustias
desde hace varias décadas.
CUESTIÓN DE TALANTE
Gerardo Sabador Medina
reconoce que, el esplendor de nuestra semana santa actual, parte de aquellos
años setenta del siglo pasado, con la fundación de La Concha, La Estrella Y la
universitaria, entre otras nuevas hermandades, y, sobre todo, de la inclusión
de la juventud en las hermandades, por entonces representada en los hermanos
costaleros, aunque hubo que convencer a la gerontocracia de entonces que, era
muy reticente a dejar paso a la savia nueva y renovadora de nuestra semana
mayor.
Para llegar a la presidencia
de la Real Federación, lo llamó el entonces arzobispo, Antonio Cañizares, pero
él le puso una serie de condiciones para aceptar el cargo que no fueron
aceptadas en principio, aunque unos días después lo llamó Cañizares y le dijo
que sí aceptaba sus postulados. Una condición inexcusable era que él tuviera
total autonomía para nombrar su junta de gobierno, como así fue, y de esa
manera renovar por completo el organismo federativo, al amparo de los nuevos
estatutos.
De los malos tragos inherentes
al cargo, recuerda la crisis en la hermandad universitaria, aunque dice que el
balance es más que positivo.
En la actualidad, no deja de
aconsejar a quienes se lo piden, ni pierde su vinculación con la hermandad de
Las Penas, El Resucitado, y Las Angustias. Gerardo Sabador está considerado un
buen cofrade, leal y de compromiso absoluto con la semana santa de Granada, esa
que él puso de nuevo en el mapa, cuando logró celebrar en 2009 La Pasio
Granatensis. Porque Gerardo, se crece ante el conflicto y, solo con la palabra
para dirimir cuitas, atiende a razones, se hace entender y, con el interés más
desinteresado en que las cosas se hagan bien, ofrece su trabajo altruista para
la semana santa, sin esperar recompensa. Por eso, cuando alguien accede a la
presidencia de la Real Federación y, tras su mandato, la deja mejor que estaba,
a pesar de tener que afrontar retos y actualizaciones, no tiene más remedio que
tener el reconocimiento de todos, como así es.






