Fundadores de La Concha. Obra de Manuel Ruiz
DE HOY EN ADELANTE
Tito Ortiz.-
La Pascua, también llamada
Pascua de Resurrección, Pascua Florida, Domingo de Pascua o Domingo de
Resurrección, es la fiesta central del cristianismo, en la que se conmemora la
resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado, de
acuerdo con los evangelios canónicos. Así que hoy, celebramos una fiesta
cristiana y cultural que conmemora la resurrección de Jesús de entre los
muertos, descrita en el Nuevo Testamento como ocurrida al tercer día de su
entierro, tras su crucifixión por los romanos en el Calvario. Es la
culminación de la Pasión de Jesús, precedida por la Cuaresma, un período de 40
días de ayuno, oración y penitencia. Hoy marca el final de la Semana Santa, en
la que se conmemora la muerte y resurrección de Jesús. La Pascua inicia un
período de cincuenta días llamado Tiempo pascual que termina el día de
Pentecostés.
El Domingo de Pascua es una
celebración que no se fija con relación al calendario civil. El Primer
Concilio de Nicea (año 325) estableció la fecha de la Pascua como el primer
domingo, después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el
hemisferio norte (luna llena eclesiástica). Más tarde, Dionisio el Exiguo en el
año 525 convenció al Papado para fijar el equinoccio en el 21 de marzo
(equinoccio de primavera eclesiástico). Por lo tanto, la fecha varía siempre
entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Dado que en las Iglesias orientales se
sigue el calendario juliano, para el cual el 21 de marzo corresponde al 3 de
abril, según el calendario gregoriano, para todas estas comunidades, la Pascua
varía siempre entre el 4 de abril y el 8 de mayo.
NO TODO ES LA ESTACIÓN DE
PENITENCIA
Los cristianos que celebran la
Pascua suelen referirse a la última semana de Cuaresma, antes de Pascua, como
la Semana Santa, que en el cristianismo occidental comienza el Domingo de Ramos
(que marca la entrada de Jesús en Jerusalén), incluye el Miércoles Santo (en el
que se lamenta la traición a Jesús), y contiene los días del Triduo Pascual,
incluyendo el Jueves Santo, en conmemoración del Lavatorio y la Última Cena,
así como el Viernes Santo, que conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. Por
lo tanto y, viniendo de dónde venimos, nos queda un periodo apasionante por
delante que, a partir de hoy, vivimos con inmensa alegría sin que a los
cofrades se nos permita desconectar hasta el año que viene.
A partir de mañana, no
deberíamos dejar solos a los compañeros y compañeras que se encargan de
desmontar pasos, devolver las imágenes a sus capillas, limpiar y guardar los
enseres, recepcionar hábitos y, todas las tareas que se requieren tras una
salida de penitencia. Es cierto que, viendo el número esperanzador de los
componentes de nuestros cortejos, si fuéramos todos a echar una mano,
necesitaríamos iglesias del tamaño de catedrales, o casas de hermandad como
Iglesias, pero, a lo mejor, si nos organizamos por turnos, aliviamos el trabajo
de devolver todo a su sitio en perfecto estado, sin que el trabajo recaiga en
los de siempre que, a veces, se sienten abandonados a su suerte por sus
compañeros y compañeras.
Es verdad que, a buen número
de los integrantes de una hermandad, no se les ve el pelo hasta el año que
viene, cuando llegan a por el hábito y la papeleta de sitio. No es menos cierto
que, se les echa de menos en la asistencia a los cultos, pero se me antoja que
esa situación endémica, deberíamos hacer todo lo posible por revertirla
mediante una captación que les haga atractiva su presencia no solo en Cuaresma
y semana santa. Deben comprender que pertenecen a una hermandad durante todo el
año y, que su sola presencia, ya es motivo de satisfacción, compartiendo Fe y
sentimientos comunes con sus hermanos. Y si, además, colaboran en los trabajos
internos… Miel sobre hojuelas.
CENTENARIO FEDERATIVO
No olvidemos que nos
encontramos inmersos en los actos conmemorativos del primer centenario de la
Real Federación de Hermandades y Cofradías, y que esta institución no es un
ente abstracto y ajeno a las hermandades, sino, que, está compuesto por todas y
cada una de ellas. Por lo tanto, desde ese espíritu de pertenencia que debe
imperar en su seno, deben todas colaborar en su buen discurrir y, apoyar
cuantas iniciativas se lleven a cabo para mayor esplendor de estos fastos de
aniversario.
Desde la primera semana de
mayo hasta noviembre, Kerygma se celebrará en la catedral de Granada. El título
de la exposición procede del griego “Kerygma”, que significa anuncio. En la
tradición cristiana, el término se utiliza para referirse al anuncio de
Jesucristo como salvador, una idea que sirve como hilo conductor de la muestra
que, pretende plantear un recorrido por la historia de la Semana Santa
granadina a través de sus imágenes, su patrimonio artístico y la evolución de
las hermandades a lo largo de los siglos. Reunirá a buena parte de las
imágenes titulares, pasos procesionales y patrimonio artístico de las
hermandades de la ciudad. Se trata de uno de los acontecimientos cofrades más
ambiciosos de su historia reciente, que coincidirá, además, con otro momento
simbólico para el templo metropolitano: la conmemoración del V centenario de su
construcción. El proyecto museográfico se articulará en ocho áreas temáticas
que permitirán recorrer la historia y la identidad de las cofradías de Granada.
Entre ellas habrá un espacio dedicado a los orígenes de las hermandades en el
siglo XVI, otro centrado en el Barroco granadino, etapa dorada de la imaginería
local con artistas como Alonso Cano, Pedro de Mena o José de Mora. También se
abordará la evolución del siglo XIX, el resurgir del siglo XX con la creación
de la Federación en 1926, y un espacio dedicado al ajuar de las hermandades,
con bordados, coronas y piezas de orfebrería. Ayudemos al comisario de la
muestra, mi admirado, Manuel Amador.






