domingo, 16 de agosto de 2026

 

Gerardo Sabador Medina. Obra de Manuel Ruiz.

GERARDO SABADOR: UN INTERÉS DESINTERESADO

 

Tito Ortiz.-

 

Tuve la gran suerte de conocerlo cuando me lo presentó su hermano Ángel Luis. Les hablo de Gerardo Sabador Medina, un hombre bueno en el sentido machadiano que, gana en las distancias cortas cuando compruebas su compromiso para con los demás, sus deseos de colaboración desinteresada, pero, sobre todo, su capacidad de diálogo para lograr un buen entendimiento en determinados casos, cuando los demás lo dan todo por perdido.

Dentro de sus múltiples facetas para con nuestra semana santa, tuve la suerte de contar con él como colaborador en el programa “El Llamador” de Canal Sur, dejando las ondas cofrades de la radio pública de Andalucía, impregnadas de buen hacer, grandes conocimientos y una naturalidad a la hora de comunicar con la audiencia, nada fáciles de encontrar en el mundillo cofrade. Pero esa es solo una de sus múltiples facetas dentro de la religiosidad popular, porque no hay que olvidar que, su paso por la Real Federación de Hermandades y Cofradías estuvo sembrado de buen hacer y logros importantes. No en vano, mi admirado Antonio Padial lo resume así:  

“Era entonces, Hermano Mayor del Resucitado, y durante dos mandatos consecutivos desde 2002 a 2010 efectuó una presidencia en la que fueron significativas la presencia de mujeres y de jóvenes en la Junta de Gobierno, intentando llevar a las estructuras federativas la realidad de las Hermandades y Cofradías del siglo XXI. Su apuesta por los llamados “grupos jóvenes” se tradujeron en la importancia que desde la Federación se está atribuyendo a la formación y animación de los jóvenes cofrades. También se concilia modernidad y tradición en actuaciones como la modificación del formato de la revista “Gólgota”, que inició en 2006 una nueva etapa con José Luis Clements (q.e.p.d.) como director, o el esfuerzo por conseguir la celebración de un Desfile Antológico que se celebró exitosamente en 2009 -Centenario del primer Santo Entierro Magno celebrado en Granada- bajo el nombre de “Passio Granatensis”.

COFRADE DESDE NIÑO

Su primer recuerdo de nuestra semana santa se remonta a sus siete años, viendo a su madre planchándole el habito de la hermandad del Vía Crucis. Fue su primera experiencia cofrade y la vivió en la hermandad decana de la semana santa granadina. De aquella primera vez, recuerda con una sonrisa que, por mucho que su madre lavaba el hábito, no se le iba un denso olor a matalahúva porque en aquellos años, se recogían en una bodega llamada, “Unión Vinícola” y claro, al estar los hábitos allí todo el año, salían impregnados de el olor de los destilados. El segundo recuerdo de esa primera vez es haber vivido el traslado de La Virgen de Las Lágrimas desde el convento de La Piedad.

Tras unos años viendo la semana santa desde la acera, su implicación fue a más. En la década de los ochenta del siglo pasado nos lo encontramos fundando la hermandad de Jesús Nazareno, junto a sus amigos, Paco Carrasco, Curro Andrés y Manolo Ocón, entre otros. De esa época recuerda que, el cedro para que Barbero tallará el Cristo, se pagó con las horas extraordinarias que hacían los fundadores en el ayuntamiento, en su calidad de funcionarios, junto a otras aportaciones.

Recuerda que unas charlas cuaresmales, fueron el banderín de enganche `para llegar a engrosar las filas cofrades en Santa María de La Alhambra. Y por ese tiempo lo vemos fundando la hermandad de Regina Mundi, El Resucitado y Nuestra Señora de La Alegría, de la que llegó a ser hermano mayor. Y todo esto, sin olvidar que, como buen granadino, pertenece a la hermandad patronal de Nuestra Señora de Las Angustias desde hace varias décadas.

CUESTIÓN DE TALANTE

Gerardo Sabador Medina reconoce que, el esplendor de nuestra semana santa actual, parte de aquellos años setenta del siglo pasado, con la fundación de La Concha, La Estrella Y la universitaria, entre otras nuevas hermandades, y, sobre todo, de la inclusión de la juventud en las hermandades, por entonces representada en los hermanos costaleros, aunque hubo que convencer a la gerontocracia de entonces que, era muy reticente a dejar paso a la savia nueva y renovadora de nuestra semana mayor.

Para llegar a la presidencia de la Real Federación, lo llamó el entonces arzobispo, Antonio Cañizares, pero él le puso una serie de condiciones para aceptar el cargo que no fueron aceptadas en principio, aunque unos días después lo llamó Cañizares y le dijo que sí aceptaba sus postulados. Una condición inexcusable era que él tuviera total autonomía para nombrar su junta de gobierno, como así fue, y de esa manera renovar por completo el organismo federativo, al amparo de los nuevos estatutos.

De los malos tragos inherentes al cargo, recuerda la crisis en la hermandad universitaria, aunque dice que el balance es más que positivo.

En la actualidad, no deja de aconsejar a quienes se lo piden, ni pierde su vinculación con la hermandad de Las Penas, El Resucitado, y Las Angustias. Gerardo Sabador está considerado un buen cofrade, leal y de compromiso absoluto con la semana santa de Granada, esa que él puso de nuevo en el mapa, cuando logró celebrar en 2009 La Pasio Granatensis. Porque Gerardo, se crece ante el conflicto y, solo con la palabra para dirimir cuitas, atiende a razones, se hace entender y, con el interés más desinteresado en que las cosas se hagan bien, ofrece su trabajo altruista para la semana santa, sin esperar recompensa. Por eso, cuando alguien accede a la presidencia de la Real Federación y, tras su mandato, la deja mejor que estaba, a pesar de tener que afrontar retos y actualizaciones, no tiene más remedio que tener el reconocimiento de todos, como así es.

 

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