sábado, 6 de junio de 2026

 

Toros en Granada. Óleo sobre tabla de Manuel López Vázquez. Juan Ortiz

¡A LOS TOROS!

 

Tito Ortiz.-

 

Mi condición de crítico taurino y aficionado práctico, en los 55 años que he ejercido la profesión, me han permitido ejercer esta faceta en los distintos medios por los que he ido pasando. Comencé como mozo de espadas de José Antonio Lacárcel en la cadena COPE, durante las transmisiones en directo que hacíamos de los festejos del Corpus y el Domingo en que sale La Virgen de Las Angustias, que en aquellos años era una cita obligada en el calendario taurino de Granada, como también lo fue durante unos años, el día de La Cruz.

Después ejercí de corresponsal taurino de Rafael Moreno en la misma cadena, antes de que apoderara a Juan Antonio Ruiz Espartaco. Y ya en solitario, tuve mis propios programas y transmisiones en Radio 80, Antena 3, Radio Cadena Española y en Radio Nacional de España fui corresponsal de José Luís Carabias y Fernando Fernández Román, a quién agradecí su confianza y le propuse para mi puesto a mi admirada María Dolores Martínez, cuando Manolo Molés me llamó para ser su hombre en Granada, asunto que venía acompañado de mis programas taurinos en radio Granada, Alhambra TV y Localia.

Durante mi paso por Canal Sur, formé parte de una cuadrilla con mucho arte -tanto en la radio como en la televisión- que, formábamos Juan Belmonte, Emilio Parejo y el anciano que esto escribe, como preámbulo de la historia del pregón taurino en Granada.

DECLAMACIÓN DE LOS TOROS

Mí actividad profesional antes referida, me permitió viajar no solo por todas las plazas de España, sino también por algunas de Francia y Portugal, pudiendo observar que, en muchos de esos lugares, como prólogo a la feria taurina, se llevaba a cabo un pregón, en el que se exaltaban las virtudes de aquellas tierras, como potenciadoras de la tradición taurina y, el orgullo de haber sido la cuna de importantes espadas.

Así que, en aquellos inicios de los noventa, pedí permiso a mis jefes de Canal Sur e instituí en Granada, por primera vez en la historia nuestro pregón taurino de la Feria del Corpus. Para ello me fui a Fuengirola donde residía el maestro Miguel Montenegro y le hice el compromiso de que él fuera el primer pregonero como matador de toros de la Calle Real de Cartuja. Miguel, que pese a estar retirado, venía todos los corpus como asesor al palco presidencial, me dijo que sí enseguida, y en aquel 1991, Granada tuvo por fin su pregón taurino, como todas las ciudades que presumían de tenerlo.

Para la organización, lo primero que hice fue pedirle el patio de La Corrala de Santiago a la Universidad,  en la persona de mi querido y añorado, Carlos Orte que, me fue cedido de mil amores. Después recurrí a otro amigo del alma, con el que tantas otras cosas llevé a cabo, mi añorado Manuel Ocón Rojas, que se encargó de adornar tan excelso lugar con toda clase de aderezos taurinos. Allí no faltaron mantones de manila en todas las balconadas, abanicos, carteles de toros, banderillas, capotes de seda y de percal y hasta dos vestíos de torear. Y en ese corazón del Realejo, engalanado como un palacio, Miguel Montenegro ofreció para la historia de Granada, el primer pregón taurino, siendo presentado por mi amigo del alma, Ángel Luís Sabador Medina.

RIVALES Y AMIGOS

Para el año de la Exposición Universal en Sevilla, elegí a otro torero granadino que había rivalizado mucho en el ruedo con Montenegro, pero que fuera de el, eran amigos. Se trataba de, Enrique Vélez, que aceptó encantado y fue presentado por Montenegro, Vélez empezó el pregón dirigiéndose a Miguel Montenegro, echándole en cara de broma, aquella tarde que le dejó un novillo en Ceuta, para que él lo matara, porque a Miguel le había dado una voltereta grande y, al día siguiente toreaba en Valladolid. Las risas llenaron el salón de plenos de nuestro ayuntamiento, casa donde trabajaba el pregonero y, que él había elegido para decir su pregón. Enrique había sido un novillero de tronío que, por circunstancias no llegó a tomar la alternativa, y como Montenegro, se alternaban como asesores en el palco presidencial de la plaza granadina, junto a Perete y don Andrés Hernández Villalta, en los carteles “Villalta II”, que en su cuadrilla había tenido el honor de llevar como banderilleros a, Juan Arcoyas y Francisco Galadí, los dos banderilleros asesinados junto a Federico García Lorca y el maestro Dióscoro Galindo.

Para el tercer pregón taurino de Granada, pensé nombrar a Curro Montenegro, hermano de Miguel, pero mi amigo Miguel García Mata, me dio otra idea, ya que habíamos empezado con diestros granadinos y rivales en el ruedo. Y para seguir en esa línea me sugirió el nombre de Rafael Mariscal, que fue todo un éxito y me dijo que sí en cuanto lo llamé. Miguel y Rafael habían protagonizado de novilleros una etapa de oro en toda España, llegando a poner varias tardes el cartel de “No hay Billetes” en la plaza de toros de Carabanchel, entre otras, toreando mano a mano. Ellos llegaron a dividir a la afición de Granada en, “Mariscalistas” y “Montenegristas” armándose no pocas trifulcas en los tendidos y, ambos, donaron trajes de luces a La Virgen de La Aurora para hacerle sayas y caídas de palio.

Rafael dio su pregón en el salón de plenos del Ayuntamiento granadino, presentado por Enrique Vélez que se vino abajo con sus anécdotas e historias de rivalidad en el ruedo y de amistad fuera de la plaza.

Estos tres pregones tuve la suerte de que fueran maquetados y editados, bajo la supervisión del entonces jefe de Prensa de La Diputación de Granada, Antonio Mora de Saavedra, e impresos en la imprenta de la corporación provincial, que los mantiene en sus archivos con gran cariño.