sábado, 3 de octubre de 2026

 

En 1982, Tito Ortiz entrevistó en el hospital clínico a Curro Andrés tras su primera intervención.Juan Ortiz

“PADALE” CON UNA ALPARGATA

 

Tito Ortiz..-

 

En las mañanas como hoy domingo, se echaba al monte en busca de hierbas. Las conocía todas y a eso de medio día, aparecía por “El León” con un buen manojo que generosamente repartía si alguno lo demandaba. Un día traía tomillo, otro “yerba” Luisa. Recuerdo que, en mis tiempos de soltería entre matrimonios, yo le encargaba que me trajera collejas, que me las hago en tortilla y, me sale un plato de catorce estrellas michelines. Pero como me gustaba chincharle, cuando lo veía entrar le preguntaba: ¿Me has traído la “Silene Vulgaris” que te encargué? Y la respuesta era de traca: ¡Te he traío pollas! Aquí tienes las collejas y no des más “porculo”.

En la búsqueda de hierbas domingueras era incansable, hasta el punto de que un día, en mala hora, se me ocurrió acompañarlo y cuando íbamos por Jesús del Valle, yo me rendí y llamé al 112 para que me rescataran. Él siguió claro.

Fuimos cofrades desde la cuna, por eso lo acompañé en la fundación de dos hermandades, en el montaje de altares, de cruces de mayo y de belenes. Íbamos a la estación a recoger los restos del carbón para hacer las rocas, y bajábamos al Dauro para obtener el musgo. El río lo hacíamos con papel de plata.  

Lo quise siempre como mi hermano mayor desde que jugábamos en plaza nueva a La Lima, aprovechando que no estaba enlosada. Él vivía en la calle Imprenta y yo en la Calderería, así que ese era nuestro punto de encuentro. Junto al kiosco de “Chalo”, y María “La Agüaora”, que como se indica, vendía agua fresquita del avellano, bajo las carteleras de los cines y, bajo cuerda, cigarrillos sueltos, principalmente, Celtas y Bisontes sin emboquillar.

LO FLAMENCO

Hasta su jubilación, trabajó siempre en La Cámara de Comercio donde el destino nos volvió a reunir, cuando su presidente Luís Curiel, me llamó para crear el gabinete de comunicación e imagen en la institución. Así que no era infrecuente sorprendernos a los dos, en las amplias cocinas del palacio de la calle Paz, mientras entonaba un cante aprendido y requería mi opinión. Una cosa de locos porque yo no paso de ser un aficionado, mientras él era un maestro con tantos conocimientos que, hasta figuras muy consagradas le pedían opinión, pero Francisco Andrés Andrés era así. En la época que le dio por cantar al estilo de Manolo Caracol, ni el Beni de Cádiz, ni El Pele ni Chano Lobato, consiguieron superarlo. Curro Andrés estuvo tocado siempre por una varita mágica que, en lo que él se especializaba, era muy difícil superarlo. Su sentido del compás y sus virtudes para cantar atrás, lo hicieron imprescindible para el baile de grandes figuras.

Lo acompañé en infinidad de ocasiones a cantar. Recuerdo una noche que subimos a la Venta del Álamo, donde cantaba otro inseparable, Ángel Rodríguez “Chanquete”, se echó “palante” y Curro hizo un cante por derecho. En ese instante, Guzmán Albea que estaba al lado, se picó y hizo otro, así que nos pedimos dos pollos con ajos y dos botellas de Fino Quinta y nos dieron las nueve de la mañana, cuando nos echaron para limpiar.

Dados sus conocimientos sobre el flamenco, en no pocas ocasiones formó parte de los jurados de concursos, Recuerdo la noche en que Juan Antonio Cuevas Pérez “El Piki” ganó el de la Peña La Platería en la placeta de los Aljibes de la Alhambra. Curro era secretario del jurado y yo presentaba el acto. Mientras deliberaban, se traía una estrella del flamenco para poner broche al concurso. Aquella noche le tocó a Calixto Sánchez. Cuando lo presenté eran las ocho menos cuarto de la mañana, con los primeros rayos de sol sobre las torres de la Alcazaba. En ese momento aproveché para ir al ambigú y me encontré con Curro que, esperaba los resultados de las puntuaciones para proclamar al ganador. Como me gustaba oírlo, le pregunté que le había parecido la actuación de uno de los concursantes, que, a mi juicio, no había tenido su noche y la respuesta fue de trueno gordo: “Paqué” me preguntas si ya sabes la respuesta… Ha cantao pa darle con una alpargata.

DISCOGRAFÍA

Fiel al estilo de Frasquito Yerbaguena, a Curro Andrés nunca le quitó el sueño lo de grabar un disco con sus cantes. Paradójicamente intervino en multitud de grabaciones con otros artistas, pero yo he escogido dos que, me parecen muy ilustrativos del carácter de Curro Andrés y su aportación al flamenco.

Me costó dios y ayuda convencerlo en 1977 de que cantara en el disco de mis maestros, Rafael Gómez Montero y Juan Antonio Ibáñez, titulado: “Entierro Para García Lorca” en el que intervinieron junto a él, Juan Carmona “Habichuela” y la jienense, Rosario López. La grabación es una joya de poesía y flamenco, llevada a cabo durante la transición política, en la que todos los intervinientes dieron un paso adelante, no solo en el flamenco de la época, sino, en un incipiente aire de libertad que, con el tiempo, no estaría ausente de sobresaltos.

Pero el disco que yo considero su testamento es el titulado, “En Memoria de Algunos Grandes”, en el que Curro Andrés da una visión panorámica, de aquellos que fueron sus referentes, incluidos también en la copla que, dominaba como nadie y que la recreaba en sus memorables cuplés por bulerías, solo para los amigos y cuando se sentía a gusto.

Desde la Niña de Los Peines a Vallejo, pasando por Tomás Pavón, Pepe Pinto, Juanita Reina, Antonio Mairena, Chavela Vargas, Pericón de Cádiz, Manuel Celestino Cobos “Cobitos” y, alcanzando a Marifé de Triana, El Gallina, Juanito Varea, Chano Lobato, su ídolo Manolo Caracol, Rocío Jurado o Pepe Albayzín. Es en este disco en el que Curro resume toda su trayectoria flamenca, sin que podamos olvidar su aportación y magisterio en torno a La Saeta. Vaya para él la mía por martinetes y carceleras hasta el cielo, aunque sé que a él le gustaban más por siguiriyas.