miércoles, 29 de abril de 2015

A LOS VOTANTES DEL PP

A LOS VOTANTES DEL PP Tito Ortiz.- Amigo/a lector/a, si eres votante del Partido Popular, me gustaría que tuvieras en cuenta, algunas de las ocurrencias de sus miembros/as más distinguidos, candidatos a regir los destinos de tu pueblo, ciudad, comunidad autónoma o, nación. La señora Esperanza Aguirre, ciudadana ejemplar, que suele aparcar en prohibido mostrando su civismo sin par, huir de la policía atropellando sus motos al más puro estilo del “vaquilla” por las calles de Madrid, en definitiva, ese espejo en el que todos “debemos mirarnos”, ha afirmado sin pestañear, que tiene intención de limpiar las calles de Madrid, de esas personas – por lo general – extranjeras, que duermen y piden en la calle, perteneciendo a colectivos mafiosos, que viven pero que muy bien, durmiendo a la intemperie, no teniendo que comer y viviendo de las limosnas. Después de oírla, pienso que debemos localizar con urgencia al oculista de la señora Aguirre, y ponerlo a disposición judicial, por impedirle ver a la señora, la realidad de las calles de su pueblo, en el que desgraciadamente, ya hay más españoles que extranjeros viviendo al raso, de la caridad, sin haber cumplido los cuarenta años y sin futuro. Que la presencia de estas criaturas desheredadas de la sociedad, moleste a la señora, o como ella dice, a los vecinos de calles y plazas, mucho nos tememos que puede dar lugar a que alguna mente insana, pueda sugerir en algún momento, que podrían volver a funcionar, unas duchas muy de moda en los años cuarenta, que patentó un austríaco de ridículo bigote. Sobre todo teniendo en cuenta, que los albergues municipales para transeúntes, hace años que colgaron el cartel de “Completo”. En la misma línea que la señora Aguirre, ya hace tiempo que se pronunció en su día, el prócer del paleolítico peperiano, el insigne Alberto Ruiz Gallardón, de infausto recuerdo, cuya lengua Alá confunda. Y hablando de confundir, no parecen confundirse, los integrantes del Círculo de Empresarios de la patria hispana, acreditados excelsos votantes peperianos, quienes en sus públicas declaraciones, dejan ver a las claras, el contenido ideológico de su cerebro, que arremete sin piedad contra la clase trabajadora, que es precisamente, la que les permite su alto tren de vida, gracias a explotarlos, con el mismo estilo que sufrieron los recolectores de algodón en los campos de la Florida Española. Javier Vega de Seoane, flamante presidente de los circulistas, ha soltado a los cuatro vientos que: "Los parados, esos pobrecillos que están en la calle, estarían encantados de tener un marco laboral más flexible". Se necesita ser cabestro, para desear un marco laboral más flexible, a los que fruto del, ya gozan de un paro indefinido, sin subsidios y viven desahuciados, durmiendo en bocas de metro o cajeros automáticos. Pero no se alarmen, Rajoy hace bastantes meses, que ha convertido los brotes verdes en auténtica recuperación económica, la pena es que ésta no es perceptible más que por sus amigos. Los míos aún no la conocen, y lo que es peor, yo tampoco. Y es que Javielín, chicarrón del norte que, sospechosamente en su momento, escapó a la amenaza del secuestro y la extorsión, ha tenido buena maestra en su predecesora, la muy acreditada en despotismo, Mónica Oriol, que a lo largo de su mandato, en éste Círculo de nula incidencia en la sociedad, y que sólo sirve para que la élite de sus componentes se distraiga y divierta, chascarrilleando contra la plebe trabajadora y deleznable, se ensañe contra los trabajadores y muy especialmente contra las trabajadoras. Suyas son éstas lapidarias frases que la perseguirán hasta la tumba: "Prefiero a una mujer después de los 45 años o antes de los 25 para evitar embarazos" (Octubre de 2014) , o la no menos hiriente de: "Cuando le dices a una mujer de 35 años si quiere volver tarde por la noche y viajar constantemente, la realidad es que no. Llegar a puestos directivos no se consigue con cuotas o regulaciones, sino conque la mujer sepa que un puesto directivo requiere sacrificios". Oriol recomendaba a las mujeres directivas que se casaran "con un funcionario o con un marido al que le gusten los niños". (Octubre de 2014). Con ésta clase empresarial española, ¿cómo vamos a notar los trabajadores y trabajadoras, que la economía ha repuntado?. A ésta caterva de impresentables, cuya mente Alá confunda, les regalo una frase de Agustín Tosco: “Para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su compañero y su hermano.” Señoras y señores del Círculo de Empresarios de todas las españas, simpatizantes del partido popular, reciban el desprecio más absoluto de la clase trabajadora, de la cual, me yergo en portavoz.

martes, 21 de abril de 2015

YA NO SON DE LOS NUESTROS

YA NO SON DE LOS NUESTROS Tito Ortiz.- A éstas alturas de la legislatura y la corrupción – para que vamos a separar una cosa de la otra – me sigue asombrando la capacidad de enajenar actitudes cercanas, que tiene el partido popular. Es curioso como sin inmutarse, van descolgando apellidos ilustres de su mancillado blasón, a medida que éstos se ven involucrados en, casos cada vez más vergonzantes de corrupción. El que todo un vicepresidente del Gobierno esté siendo investigado, y que Rajoy y los suyos, digan ufanamente que ya no es de los suyos, que se trata de un asunto particular, es como asegurar que Bárcenas nunca les entregó un sobre amarillo sepia, con billetes dentro. Los – cada vez menos creíbles – próceres peperianos, me recuerdan a mí compadre en aquellos convulsos días en los que el pesoe, se desmoronó, y dividiose entre felipistas y guerristas, y entonces ya no sabía si era uno de los nuestros. La cúpula peperiana de la calle, Génova, con un descaro digno de la más alta escuela ecuestre, se sacude a los corruptos, con la facilidad con la que Cospedal, sale a la palestra a defender su cambiante ideología, dependiendo de sus propios intereses, absolutamente enfrentados con la señora vicepresidenta, en un pulso por el poder, que en ocasiones, y últimamente son demasiadas, caen en lo grotesco, sino en enemistades de patio barriobajero. Claro que si la vicepresidenta del Congreso, Celia “Arrabaleralobos”, le grita a su chófer Manolo, como un capataz blanco, al esclavo negro de las plantaciones de algodón en Louisiana. Y con proverbial desparpajo, juega con la tablet mientras habla su presidente en la casa de todos los españoles, y todavía no se ha ido, que podemos esperar de ésta partida de podencos ilustrados, en la rapiña y el bandidaje. Dice mí compadre que España debe ser inmensamente rica, porque si con todo lo que han robado éstos y los otros, todavía no estamos en banca rota, es que se nos salen los billetes por los bolsillos. Cualquier otro país ya se habría convertido en una república bananera ingobernable, con las calles tomadas por salteadores de caminos, pero claro, estos no sacarían las cifras que por lo visto sacan, aquellos que ha tenido la oportunidad de mandar en el FMI, en Bankia y han presumido de tarjetas negras. Negras como sus intenciones de abordar la política, como fuente económica de su insaciable enriquecimiento, mientras se blindan las fortunas opacas, al tiempo que se estrangula a una población que dependiendo de una nómina, no tiene oportunidad de defraudar, más que a su conciencia, cuando ésta le dicta que salga a la calle, aunque sea con un corta uñas, y acabe con tanto hijo de perra, al servicio de su propia economía, y no del pueblo que lo votó. El sur se regurgita entre eres y cursos, intentando cerner a los honestos, de los que han metido la mano en el cajón del pan, pero el agujero del cedazo es aún muy grande, porque deja pasar individuos de la vieja guardia, como el Juanma, o El de La Pequeña, que mientras permanezcan en el partido, impedirán que los socialistas granadinos, avancen por la senda del servicio a los demás, permitiendo situarse en las listas o los enchufes, de tal manera que se hagan eternos en los puestos de chupe, y así no volver a pisar la calle de su mediocre ocupación laboral, en ocasiones inexistente. De poco le sirve al socialismo en Granada, que existan algunas individualidades dignas de elogio, por su entrega sincera a la causa, mientras gentuza como la señalada más arriba, percude el trabajo honesto de tantas compañeras y compañeros, que siendo socialistas de corazón y llevando la honradez por bandera, ven su trabajo minusvalorado, por la actitud de éstos caciques políticos, de tic’s neofascistas, que pese a llevar en la cartera el carnet del pesoe, éste no los ha hecho demócratas ni socialistas, sino que les ha permitido figurar en puestos inmerecidos, gracias a sus trabajos en las cañerías del partido, donde no han dudado con el arribismo que les caracteriza, aprovecharse de todo y de todos, para seguir en el pesebre abrigado, lejos de la intemperie que sufrimos todos los españoles que no militamos. Pero ojo, que nadie se llame a engaño, ni crea en falsos profetas. Si alguien está convencido de que el capitán Poldark, va a ser quién saque a éste país de la zozobra, yo no estaría muy seguro, hasta que su segundo Monedero, no barra su casa, su tercero, aparezca por la universidad de Málaga y justifique el sueldo, o la tercera, plantee un gerarquización de problemas que abordar en Andalucía, por orden y rigurosa urgencia, y puedo asegurar que, convocar un referéndum para ver que se hace con la semana santa, no es precisamente la prioridad de ésta comunidad autónoma, que es la más poblada del país, tan grande como Portugal, y con más paro de Europa. Porque si a teresita lo que le preocupa es la gente de los capirotes y los costales, como prioridad andaluza, es que no sabe ni donde está de pie. Pobrecilla. El referéndum que se me antoja más urgente, es el que deben hacer en su propia formación, para ver quién le gana el pulso a Poldark, porque a lo mejor se llevan una sorpresa, y resulta que no es “carromato”. Con perdón.

lunes, 30 de marzo de 2015

QUIEN HIZO DEL FLAMENCO, POESÍA

QUIÉN HIZO DEL FLAMENCO POESÍA Tito Ortiz.- Un arte tan inmóvil hasta entonces, necesitaba de Morente para ser refrescado y puesto al día. Reconducido a los cánones culturales de lo exótico, actualizando la visión rancia del romanticismo, que lo enjuiciaba aún como algo distinto y raro, cultivado en una extracción social lindante con la ley. Enrique Morente abrió las puertas de lo hondo de par en par, lo metió no sólo en el pentagrama, sino en todas las músicas, y lo ofreció a distintas culturas, que inmediatamente lo acogieron, como el arte genuino que es, por encima de todas las cosas, y que hasta que llegó el genio albaicinero, no había podido desarrollarse en toda su expansión, debido a la guardia pretoriana de flamencólogos incultos, que a su falta de formación, añadían el miedo de que el arte gitano andaluz se les fuera de las manos, al ser conocido y cultivado por personas de mayor educación y cultura. Fue Morente el que rompió esas cadenas, logrando introducir al flamenco, en las alcobas creativas de todas las artes, para lograr una dimensión que lo proyectara a todo el mundo, como así fue. Existe un antes y un después del arte flamenco, tras la irrupción de Enrique Morente, y el consiguiente tuteo de éste con creativos no sólo musicales de todas las especies, sino de la danza, las artes plásticas, el diseño y la poesía. A partir de la divulgación morentiana, el resto de las artes se dejan impregnar de los quejíos, y comienza a aparecer un tipo de arte tuneado por el flamenco, cuyas expresiones estéticas son tan diversas, como disciplinas artísticas existen. Fue Morente un visionario que pronto atisbó en el horizonte, un lugar para el flamenco, que maridaba perfectamente con cualquier otro arte, enriqueciéndolo y agrandándolo. En el cine con Carlos Saura, en la fotografía, mi compañero, y amigo Paco Sánchez, en la pintura con Jesús Conde, en el baile Israel Galván, en la danza con Víctor Ullate (padre), en la vanguardia musical con Lagartija Nik, en la literatura, con Luís Rosales y Félix Grande, en la televisión con José Sánchez-Montes, y así podríamos seguir relatando, las distintas artes y disciplinas estéticas, en las que Morente ha tenido una clara influencia personal, o el flamenco ha entrado, gracias a la concepción aperturista, que de lo hondo tenía el genio granadino. Desde el primero de sus discos, un año antes de que Massiel ganara el festival de Eurovisión, Enrique Morente inicia un camino que sería seguido después por otros cantaores. Incluye poemas de los grandes maestros, a los que pone música, y gracias a sus conocimientos musicales, los adapta con una perfección que ningún otro cantaor ha logrado hasta ahora. El de la Cuesta de san Gregorio, tampoco se conforma con abordar lo fácil y a mano, que bien podría ser la obra de quién mejor se acercó al flamenco, como su paisano, Federico García Lorca, sino que se atreve con los más alejados al arte gitano andaluz, pero que en su voz, suenan enjundiosos hasta los tuétanos. Es el caso de – por ejemplo – San Juan de La Cruz, el fraile que en el Carmen de Los Mártires de Granada, bajo la sombra de un cedro que aún se conserva, escribe a La Noche Oscura del Alma. Una noche que en la voz de Enrique, se vuelve día reluciente y raso, que inexplicablemente es acompañado por la luna y las estrellas. Los hermanos Machado, pasaron por las cuerdas vocales de Morente, con los ecos profundos del pozo más grande de las penas. Y el Miguel Hernández más desgarrado, el Lope de Vega más audaz, o el Alberti más marinero. Hasta la llegada de Morente, el flamenco se había surtido de letras populares, algunas ya rancias y otras apolilladas. Él, recoge el testigo de los cantautores más universales del momento, coge el tren de sus contemporáneos, y abraza a los grandes poetas, proyectándolos en un entorno musical jamás explorado, por ese falso concepto intelectualoide, de que el flamenco era excesivamente popular, como para emparentarlo con la poesía consagrada de todos los tiempos. Enrique une esos dos universos hasta entonces separados, y lo hace con la sutileza y sensibilidad artística, de quién borda en bastidor de filigrana orfebre, las bases de un arte para las nuevas generaciones. Y de ésta forma quedan para la historia los sonidos del poeta, Al-Mutamid, engarzados con oro y marfil, en los labios de un creador sin par, que se atrevió con los versos de, Bergamín, Hierro, Guillén o Pedro Garfias, entre otros. Morente enriquece los vetustos textos del flamenco, y lo hace nada más y nada menos, que con la poesía más rica que haya dado jamás éste país. Y al igual que su quejío es largo y armonioso, los poemas entrelazados con la prima y el bordón han quedado como muestra del buen hacer, de un enlace perfecto, entre mundos que vivieron de espaldas, hasta que Enrique les dio la vuelta y, los hizo mirarse cara a cara sin complejos, enriqueciendo un arte milenario. Poetas que murieron hace siglos, lo hicieron sin saber, que ya desde entonces eran deudores, de un genio creador que se desarrolló en el flamenco, pero que lo mismo lo podía haber hecho en el Renacimiento con, Miguel Ángel, o en la Grecia antigua con Homero, ocho siglos antes de Cristo. Morente tenía sus genes creadores a disposición de la humanidad, y de su resultado, sabremos en los siglos venideros.

lunes, 9 de marzo de 2015

GOTA DE LECHE Y SANGRE

GOTA DE LECHE Y SANGRE Tito Ortiz.- Los de la década de los cincuenta que nacíamos con pinta de enclenques, más pronto que tarde, pasábamos en brazos de nuestras madres preocupadas, por La Gota de Leche, en la calle Ancha de Santo Domingo. Aquella benemérita institución gratuita, donde nos vacunaron contra la Viruela, la Poliomielitis, la Tuberculosis, nos dieron leche en condiciones, aceite de ricino, de hígado de bacalao, el Ceregumil o el Calcio 20. Todo gratis para que creciéramos fuertes y sanos, a pesar de las alimentaciones desequilibradas, los piojos, la leche en polvo americana, los sabañones en dedos y orejas por el frío, el terror al tétanos, la difteria, la tosferina, el raquitismo y la desnutrición. Pero allí estaban ellos y ellas, para apiadarse de nosotros, y procurar el milagro de que llegáramos a ser adultos, en un país que entonces tenía la tasa de mortalidad infantil por las nubes. Que gente que ha entregado su vida por los demás, sea recompensada por ello, con una ráfaga de tiros en las tapias del Cementerio, es cosa que suele ocurrir en Granada, y éste es un ejemplo más. A dos años del inicio de La Gran Guerra, el doctor, Rafael García Duarte-González, pasó por el París de la Francia, y de allí se trajo una de las pioneras iniciativas que funcionaban con resultados asombrosos. “El Consultorio de Niños de Pecho y Gota de Leche”, que puso en marcha en la Gran Vía de Granada en 1916. Aunque él era catedrático de Oftalmología, su paso por el país galo, lo sensibilizó de manera especial con los recién nacidos, y a ellos dedicó buena parte de su trayectoria profesional, en la que constituye todo un hito, la puesta en marcha de éste servicio imprescindible, del que hasta entonces carecíamos. La Gota de Leche. Hasta tal punto está entregado a la salud de los recién nacidos, que procura que su hijo continúe sus pasos y consiga beca para estudiar pediatría en Francia, cosa que logra en 1920, cuando el joven doctor, Rafael García Duarte-Salcedo, es pensionado por el Ministerio de Instrucción Pública, para que se traiga a Granada esos conocimientos. Y Así ocurre. El año en que se proclama la República, el joven doctor granadino, heredero de una de las sagas más importantes de la España de la salud, se hace con la oposición nacional a Puericultor obteniéndola con el número uno, y a pesar de ser uno de los expedientes académicos más brillantes de Europa, ayuda a su padre en La Gota de Leche, asumiendo con el paso de los años la dirección del proyecto, y con ello, evitando la desnutrición, la enfermedad y la muerte, de muchos granadinos y granadinas, que de no haber recibido aquellas atenciones, hubieran terminado con sólo unos días de vida, semanas, o meses, en el cementerio. Su vida entregada a los más pequeños, transcurrió entre las salas del Hospital de san Juan de Dios, las aulas de la Facultad de Medicina, y La Gota de Leche cercana a la Iglesia de santo Domingo. Su labor la extendió con la ayuda de alumnos y colaboradores, a las escuelas de primaria, para vigilar la higiene infantil, al reformatorio de San Miguel, y la Casa de Cuna de la Beneficencia Provincial. Lo que empezó entregando a los niños de madres no aptas para la lactancia, biberones de leche de vaca esterilizada, siguió con alimentación gratuita a las madres lactantes en el comedor maternal anexo, donde también se las instruía en la higiene infantil y en los hábitos alimenticios. Todo ello con la imprescindible colaboración de sus muchos alumnos, y las hermanas de San Vicente de Paúl, y la Junta Provincial de Protección de Menores. Su ideología socialista, al servicio de los más desfavorecidos y sus cercanías a personajes como, Fernando de Los Ríos y Alejandro Otero, fueron las únicas circunstancias “criminales”, que los golpistas encontraron en Rafael García Duarte-Salcedo, para darle “el paseíllo” y ensombrecer sin remisión, la historia de un buen hombre, que se dio a los demás sin reservas, siendo una persona cuya instrucción y cualificación académica, era reconocida a nivel internacional. Y su labor en pro de los niños y los más desfavorecidos en Granada, un clamor que me niego a que permanezca oculto por más tiempo. Sepan los que apretaron el gatillo, que al doctor lo callaron, pero su obra sigue dando voces de por vida. La prueba es que yo estoy aquí, gracias a su trabajo y ejemplo, y ando todavía dispuesto a que las personas como él, jamás queden en el olvido, en ésta ciudad de tinieblas y catacumbas con sus hijos más preclaros. ¡ Niños y madres de La Gota de Leche, gritad Gloria para todos los García Duarte ¡ Que el silencio en pesadumbre de La Alhambra, acallando con su sordina los clamores, no impida recuperar la memoria de aquellos que tanto hicieron por nosotros, pagando con su vida, ser el mejor ejemplo de la condición humana. Algo que nunca alcanzarán sus infames depredadores.

martes, 24 de febrero de 2015

TOROS EN LA ALHAMBRA

TOROS EN LA ALHAMBRA Tito Ortiz.- Todo parece apuntar, que la ciudad de Granada celebra justas de toros y otras fiestas ecuestres, en lo que hoy conocemos como El Campo de Los Mártires desde hace siglos. Y si creemos a Nicolás Fernández de Moratín, en el siglo XVIII, éste mantenía que el origen de los toros estaba entre la morería granadina, entroncando esto con los que afirman, que la asociación analógica de las corridas de toros con el mundo moro, comienza en la Edad Media, precedida de la imagen de juegos circenses con toros, en la África romana de la antigüedad. También Luís Mármol y Carvajal, dice que en el siglo XVI, eran célebres los combates con toros en la ciudad musulmana de Fez. Esto se desprende de un detallado estudio, realizado por los profesores de la Universidad de Granada, José Antonio González Alcantud, y Juan Manuel Barrios Rozúa, publicado en el número 34, de La Revista de Estudios Taurinos, auspiciada por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, a través de su Fundación. Los profesores granadinos, no sólo han realizado una investigación extraordinaria, sino que han aclarado de una vez por todas, que en el Patio Circular del Palacio de Carlos V, nunca se dieron toros, aunque eso sí, la edificación, pudo servir de improvisados toriles, cuando se celebraron corridas de toros en la Alhambra, porque haberlas, las hubo. La relación entre España y África con la fiesta de los toros, tal y como hoy la conocemos, tiene su mayor auge durante la etapa del protectorado, (1912-1956), llegándose a dar importantes festejos en plazas como Casablanca o Tánger, donde algún cartel se dio con mayor atractivo, al participar un torero de cada religión: Un Cristiano, un judío y un musulmán. Amén de las justas y torneos con toros alanceados, cuando la fiesta regresa a La Alhambra, es en 1800, y lo hace por la puerta grande, pues se instala plaza ante el pórtico del Palacio de Carlos V. Así queda demostrado por los profesores, González Alcantud y Barrios Rozúa, quienes detectan entre la nobleza y el clero, partidarios y detractores de la fiesta, que finalmente se lleva a cabo en La Alhambra, pese a las protestas de La Real Maestranza de Granada, que ve perjudicados sus intereses, en el coso de la ciudad, pues no hay que olvidar, que entonces, la Alhambra tenía gobierno propio, que nada tenía que acatar del de la capital. En 1744 y 49 se concede permiso a la Alhambra para celebrar toros a beneficio de la hermandad radicada en el convento de San Francisco, o la del Señor de la Humildad de La Alhambra, festejos que se llevan a cabo en la placeta de los Aljibes. La hermandad de la Virgen del Rosario, también obtiene licencia para dar toros con motivo de su festividad, dado que ésta radicaba en la parroquia de Santa María. Al año siguiente el párroco se opuso a éstas celebraciones, y dividió una vez más al clero, que incluso contó entre sus filas, durante la época, con un buen número de curas toreros. Pero en 1795, el Gobernador de la Alhambra, Francisco González Mojena, pide permiso para dar toros en La Alhambra, con el fin de recaudar fondos y reparar el monumento. Se le concede Real Gracia para celebrar dentro del monumento nazarí, un total de cuarenta corridas de toros en cinco años. Thomás López Maño, maestro de obras de la Alhambra presentó el proyecto, y Antonio Manuel de Molina, maestro del arte de la carpintería realizó una maqueta extraordinaria, ubicándose el coso ante la fachada principal del palacio de Carlos V, aprovechando ésta como sostén y, sus balcones, de pago durante las corridas. Plaza rectangular con las esquinas achaflanadas, como todas las de la época, su plano se conserva y da fe con fidelidad de los hechos acaecidos en 1800. Para su construcción faltó madera en los almacenes y se recurrió a los bosques alhambreños, lo mismo ocurrió con los clavos a utilizar. Se fundieron ciento cinco arrobas de picas y albardas, que se conservaban aún de la toma de Granada, lo que acarreó también sus “buenas” críticas. Los festejos se fueron sucediendo con éxito, todos finalizaban con un castillo de fuegos artificiales, y las carnes y los cueros de los toros, se vendían en la Casa de Matanza de la propia Alhambra, situada junto a la Plaza de Los Aljibes, pero ante las protestas de la Carnicería de la Capital, se hizo cargo de ella la Hermandad de Las Ánimas de la Parroquia de Santa Ana. En cuanto al precio de las entradas, eran de cuatro reales en los tendidos, tres en la fachada de Carlos V y dos en preferencia. Pero como en aquella época – al igual que en ésta – ocurrían cosas raras con los dineros, alguien advirtió que de lo recaudado en las corridas Alhambreñas, no todo se estaba gastando en la reparación del monumento nazarí, por lo que se suspendieron los toros en la Alhambra y se desmontó la plaza, después de comprobar, que gran cantidad de lo recaudado en las corridas, se había desviado para arreglar la casa del Gobernador de la Alhambra, Lorenzo Velasco, que incluso se construyó una caballeriza nueva para uso personal, asunto por el que fue cesado. Esto es solo un pequeño extracto, del completo estudio que con el título, “Toros en La Alhambra, Entre La Conservación Monumental y La Metáfora Cultural”, han llevado a cabo los profesores, José Antonio González Alcantud, y Juan Manuel Barrios Rozúa, para deleite de los que amamos la fiesta de los toros y nuestra historia. Recomendamos a los buenos aficionados, muy encarecidamente su completa lectura. Queda comprobado y hecho público, que en la Alhambra, también sonaron los clarines.

jueves, 12 de febrero de 2015

ANOCHE ESTUVE DE FARRA

ANOCHE ESTUVE DE FARRA Tito Ortiz.- Juro ante dios y ante los hombres, que yo me iba para mi casa, pero el destino los puso en mi camino. Nadie puede zafarse de un Enrique Padial, capa sobre los hombros, bastón en mano, que te cierra el paso a las puertas de El Mesón, en la placeta de Gamboa. Mi madre me esperaba para cenar en San Matías 22 primero, la casa familiar, pero cuando un amigo al que no ves en meses, se empeña en que debemos ir a la cercana casa de “La Bizcocha”, donde nos esperan desde hace rato. Yo no sé usted, pero yo, no me resisto. Aguardiente de garrafa, medias de costura ladeadas y con rasas, olor intenso a Salfumán, en fin, que ¿dónde mejor se puede hablar de arte pictórico y literatura?, sín que te den el coñazo. Porque eso sí, nosotros yacer, no yacíamos, pero nos trataban como a reyes y algo extremadamente infrecuente: Nadie nos interrumpía. Recuerdo una discusión con Enrique, en casa de una meretriz despampanante de la calle, Jazmín, en la que yo argumentaba que a su homenaje a Falla le sobraban rojos y llamas, y acabamos con Vasili Kandinski por peteneras. Él, recién donado el cuadro a la ciudad, para que fuera expuesto eternamente en el auditorio de García de Paredes, y yo, recién ingresado como miembro numerario de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Allí cada uno enarboló sus armas. Yo le restregué mi licenciatura en Bellas Artes, él su formación autodidacta, reconociendo la influencia de haberse pasado por el forro de los coj..., el tiempo que estuvo en la Escuela de Artes y Oficios, y a punto de descubrir que Juan Gris era el culpable de toda una generación de españoles listos, como Pablo, el hijo del profesor Ruiz, de Málaga, nos abordó en la puerta, Manuel López Vázquez, que enfrascado entonces en su obra magistral del extinto Café Suizo, andaba dándole forma a su Fray Leopoldo en tabla. Cuán trío calavera íbamos caminando hacía las afueras, hasta “El Machaco”, casi en el Camino de Ronda con el Cañaveral, cuando una risa draconiana nos detuvo, al grito de ¿dónde vais sin mí?. Era el escultor Pepe Castro Llamas, que seguido de un escuálido esqueleto, poseído por una voz más potente que la suya, también ordenaba la pausa, hasta ponerse a nuestra altura. Se trataba del insigne maestro, Aurelio López Azaustre, que con autoridad y contundencia, apostaba por repostar en tan insigne elemento de la madrugada granatensis, refrescando el gaznate con un sol y sombra, no sin antes advertir a los serenos que nos salían al paso, de que estaba de, Hery Moore, hasta el forro de su escroto, pues estaba entonteciendo en Granada, a más de un escultor incipiente de la época, que se estaba dejando influenciar por aquellas líneas amariconadas. Y el auténtico escultor, como ya me dijo en la primera entrevista que le hice en el Diario Patria, Martínez Olalla: El escultor, niño, - me dijo - es un albañil con corbata. Y san selerín del monte. No vayamos a mariconadas ahora. Que aquí, como Pardo, en Artes y Oficios, - Pardillo para sus amigos – como me contaba mi novia mariángeles que se dejaba llamar - hay que desbastar la piedra... releñe, y eso, como el Soberano... ¡es cosa de hombres!. Por entonces andábamos enfrascados en una magna muestra, que celebrose con gran alharaca y algún que otro dispendio, incluido notorio ágape. Agonizaba Picasso, y Juan Herrera González Aurioles, tuvo la idea de hacerle un gran homenaje, para lo que nos dio cobijo a todos en la sala de arte, que la Rural tenía en su oficina principal, junto al Gobierno Civil. Hacía años que nadie conseguía reunir a los artistas granadinos de todo signo, y Herrera lo hizo posible. Cuando el dueño del machaco y su hermana, nos echaron a la calle con las claras del día, dirigimos nuestros pasos al café Fútbol, para ser los primeros clientes de la mañana, después de una noche húmeda como aquella, lo suyo era un chocolate con churros de urgencia, y así fue. Las voces subieron de tono, cuando algún artista no admitió las telas metálicas de Manolito Rivera, a lo que yo me opuse, porque considero que en arte nada es excluyente, sobre todo, cuando un artista ha demostrado antes, que lo es: Porque tan Picasso es el de “Las señoritas de Avignon”, como el de “Primera Comunión”. Cosa distinta es que algún iluminado, pretenda dar por idéntica a la picassiana, la trayectoria de Joan Miró, ahí el que me busca me encuentra. ¡Hasta ahí podíamos llegar... hombre!. A Miró le falta profundidad artística en el mensaje, y le sobra mercantilismo y promoción gratuita, en todos los sentidos. Próximo a dispersarse el trust de los tenorios, por los efectos inmisericordes de los rayos del sol, decidimos rematar la faena con una copita de uvas en aguardiente, en el Café Bar Alarcón, en la esquina de la calle Elvira con la del Pan, más conocido como “La Lisa”. Durante la dulce ingesta, alguno de los presentes dijo haber sorprendido a Iván Piñerúa, pintando en el interior de la Catedral de Granada los cuadros de su próxima exposición, y que Benito Prieto Coussent, andaba esfrascado en la realización de un cristo crucificado y desmadejado, de espeluznante resultado. Cuando salimos a plaza Nueva, para la despedida con brotes de exaltación de la amistad, vimos como Don Marino Antequera, con su caballete y su maletín, subía por la Cuesta de Gomérez, camino de la Alhambra para pintar del natural el Generalife. Sin la oficialidad del nombramiento, él fue el cronista oficial de Granada, durante decenas de años. Y a su memoria, va éste homenaje.

domingo, 1 de febrero de 2015

DE LA MAESTRANZA AL GREEN

DE LA MAESTRANZA, AL GREEN Tito Ortiz.- Mi padre me llevaba de la mano, Carrera del Darro arriba, a un bar largo y estrecho que se situaba entre los puentes, Cabrera y Espinosa, y que en su fachada lucía el letrero pintado a mano de, “Bodegas Lindaraja”. La visita era obligada por mi insistencia y perseverancia. No es que antes de recibir la primera comunión ya fuera adicto al alcohol, es que en aquel bar tenía su sede en Granada, la Peña Taurina de Paco Camino, del que yo nací siendo un aficionado incondicional. El que era conocido como “El Niño Sabio de Camas”, atrajo mi atención desde que yo olí el capote de brega de mi padre cuando volvía de torear, y con paciencia infinita, metía el vestido en una tina con pubilla, y desplegaba el percal en la mesa de camilla, donde a base de jabón lagarto y un cepillo de raíces, dejaba su principal herramienta de trabajo como un jaspe, sin rastro de sangre o albero. Yo me ponía de puntillas para alcanzar a ver la vitrina que a modo de mostrador junto al futbolín, exhibía, desde fotos de aquellas en blanco y negro, que tenían los filillos como dentados, y mostraban a mí ídolo Paco Camino, en tentaderos y dehesas, con una camisa rudimentaria y un pantalón rabicorto, desplegando aquella muleta con la mano izquierda en unos pases naturales, guiados seguramente por la divinidad suprema, que suele dotar a los niños prodigio, del arte necesario como para parar el tiempo, congelando la estampa más estética y profunda de la tauromaquia “postbelmontiana”. En aquel cajón con un cristal protegido, había carteles de sus tiempos de becerrista y novillero, instantáneas de su doctorado en Valencia, el mismo año que Fidel castro entró en La Habana, con Jaime Ostos de padrino y Juan García Mondeño, de testigo, un torero que vistió el habito de dominico, y que abandonó para volver a los toros, con el apodo de Fray Mondeño, historia que se llevó al cine y en cuya película también intervino mí ídolo. Aquella peña tenía en sus paredes, banderines de tela con retratos en pintura de Camino, banderillas es aspa, grandes afiches de las mejores ferias taurinas, orejas cortadas por mi idolatrado, rabos y patas, que en aquel tiempo, también se concedían, porque cortar los máximos trofeos era: las dos orejas, el rabo y, una pata. Si la faena había sido un disloque, yo vi alguna vez cortar hasta dos, pero no era lo habitual. Una chaquetilla de un vestido de luces maltratada por el tiempo, una taleguilla corneada, unas medias rotas manchadas de sangre en alguna cogida y, alguna catañeta, testimoniaban el cariño que el propio torero y los socios tenían por la peña que llevaba su nombre, y que de manera altruista hacía lo posible por divulgar su arte y seguirle donde toreara, con una pancarta en la que rezaba bien claro lo de, Peña Paco Camino y, Granada. Lloré el último día que lo vi torear dándole la alternativa a su hijo, porque yo sabía bien que sería el último. Recordé aquella tarde de Corpus de finales de los setenta, cuando salí dando pases de la plaza de Granada, tras verle una de sus faenas memorables, junto a mi amigo Alfredo Curiel, con el que siempre compartí admiración por el camero. Pero si sus naturales eran carteles de toros, no digamos nada de sus chicuelinas, con el empaque y el señorío maestrante, de quién lejos de ser solo un torero pinturero, a su gracia sevillana añadía el poderío y el mando de un conocimiento del toro y su comportamiento, merecedor de un doctorado en psicología taurómaca. Torero encimista cuando le apetecía, sabía pisar terrenos en las distancias cortas, con la misma filigrana y suavidad con la que un desactivador de minas, va despejando el frente. Artista con regusto, te levantaba del tendido si quería, con el toque de muñeca con el que firmaba una trincherilla. Así era la tauromaquia de Paco Camino, un matador de toros que comandó el escalafón durante dos décadas, y a pesar de llevar tres sin enfundarse la taleguilla, es mantenido en la memoria de los buenos aficionados, como una de las mejores cosas que le ha ocurrido al toreo en toda su historia. Ahora, tenemos la oportunidad de conversar al sol del invierno, en el Parador Nacional de Golf en Málaga, en el green, dudando entre que palo utilizar, si vamos o no bajo par, o donde está el hoyo dieciséis. Hace treinta años, hubiéramos discutido sobre aquel ensabanado, casi jabonero, bizco del izquierdo, que se acostaba por el derecho, y al tercer pase se quedaba debajo, olisqueando las zapatillas, al que él le sacó faena cuando los demás no dábamos un duro por el bicho. Hoy lo nuestro es elegir bien la bola a golpear, si es de dos o tres capas, como colocarnos en el tee box, y si seremos capaces de llegar al hoyo 19 sin caddie, los años es lo que tienen, pero bueno, al menos los amigos nos animan y dicen que no estamos tan mal. Dios los bendiga.