martes, 27 de septiembre de 2016
ANÁLISIS CIENTÍFICO DEL FLAMENCO
ANÁLISIS CIENTÍFICO DEL FLAMENCO
Tito Ortiz.-
Hasta el mundo de los muertos, también nos llegan buenas noticias de lo que hacen los vivos, y en ocasiones, solo en pocas ocasiones, las nuevas son esperanzadoras en la raza humana que todavía respira. De hecho, en más de una ocasión, he coincidido con Morente, Sábicas y Miguel “El Santo”, y hemos hablado del agravio histórico que Granada padecía, desde el punto de vista de la justicia flamenca, ya que los considerados santones de la flamencura, cada vez que han escrito del arte gitano andaluz, han ningüneado a Granada, como fuente de valores jondos a tener en cuenta, y de eventos que la hacen irrenunciable, a mejor tratamiento en la historia del flamenco y sus gentes. Charlaba yo la otra tarde con Manuel Salamanca, y pronto terciaron Frasquito Yerbagüena, y su inseparable, Manuel Celestino Cobos “Cobitos”, que apuntaban a la singularidad de cantes granadinos y personales, imposibles de encontrar en el resto de Andalucía. En esto que llegó Pepe el de Jún, y se arrancó por su famosa soleá apolá, y aquello fue un delirio. Los tres alabaron a Diego Bermúdez, “El Tenazas”, por su triunfo en el primer concurso de 1922, y se alegraron de la proyección que desde entonces, había tomado el niño, Manolito Ortega. Hasta que se acercó Juanillo “El Gitano”, y nos contó que había bajado al mundo de los vivos, y se había encontrado con la grata sorpresa, de que el antídoto para la pertinaz marginación de Granada como aportación al flamenco, ya estaba publicado. Nos contó el valioso cantaor sacromontano, que Miguel Ángel González, sin duda uno de los mejores conocedores del flamenco en ésta tierra, por fin había puesto coto a la infamia para con la Granada flamenca, y de su pluma había alumbrado un, Manual de los Cantes de Granada, que la Universidad había considerado, libro del mes, además de respaldar los allí expresado por el científico y estudioso del flamenco, nacido en la placeta de San Gil, dársena natural entre el Albayzín y Granada. Sostiene Miguel Ángel González, que no se puede permitir por más tiempo, por quienes desde la otra Andalucía carecen de conocimientos, o envidian nuestra realidad, que cada vez que tienen oportunidad de hablar de flamenco, otorguen mayor peso a otras partes de la región, olvidando nuestra aportación indiscutible al flamenco, tanto desde el punto de vista artístico y conservador de la historia, como en la promoción y proyección del mismo, a raíz sobre todo del concurso primigenio del año 1922.
En ésta otra dimensión, se unió a la charla, Esteban Valdivieso, que nos contó como fue su relación con Miguel Ángel González para llevar a cabo éste proyecto, que ahora ha visto la luz, gracias a la Universidad y a La Peña de La Platería, la decana de cuantas existen, le pese a quién le pese. Mario Maya y El Piki, llamaron a Pepe Heredia, que se unió a nosotros, y por fin todos disfrutamos de ésta obra literaria y científica, que pone a Granada en el lugar que le corresponde históricamente, en lo concerniente al cante, el baile y el toque. Marote y Habichuela iniciaron toques sacromontanos, mientras María La Canastera, se arremangaba el delantal, para iniciar la sutileza de un baile por tangos, pero no unos tangos cualquiera, sino el tango de Los Merengazos. Nunca un vivo, nos ha dado tanta satisfacción a los muertos. Honor, Gloria y larga vida, al profesor Miguel Ángel González.
martes, 20 de septiembre de 2016
PATOLOGÍAS DE RICOS
PATOLOGÍAS DE RICOS
Tito Ortiz.-
De un tiempo a ésta parte, es bochornoso observar desde el otro mundo, como los vivos se quejan de vicio, y los muertos asistimos estupefactos al espectáculo de las enfermedades, que solo contraen, aquellos que en su cuenta corriente tienen cifras astronómicas de muchos ceros. Cada vez con más frecuencia, se diagnostica en aquellos privilegiados que han tenido la suerte de irse de vacaciones, un síndrome que se ha dado en llamar, posvacacional, que al parecer se traduce en una serie de alteraciones de malestar orgánico, que incluso llegan a producir una depresión, por el simple motivo de acabar con el descanso y tener que incorporarse al trabajo. En un país con cinco millones de parados, creo que tener un empleo debe ser motivo de alegría, y la posibilidad de ir de vacaciones, un premio al parecer poco valorado. Entonces, aquellos que sufren tan temido síndrome, ¿qué pensarán de los que no tienen trabajo al que incorporarse?. Los mismos que no pueden ir de vacaciones, porque carecen de medios económicos. Es sorprendente la facilidad que tienen algunos seres humanos, para hacer de un privilegio, una enfermedad, que incluso les lleva a la baja laboral o al bajo rendimiento en el trabajo. Resulta sarcástico observar, como los que no reciben compensación económica alguna, y sueñan con un puesto de trabajo, no colapsan las consultas de los psicólogos, cuando a lo mejor serían los más adecuados para ello. La beautiful people del país, los que tienen la suerte de trabajar, enferman cuando vuelven al tajo. ¿Se puede tener más cara?. La Jet set se muestra fastidiada, y reclama otras vacaciones adicionales, para recuperarse de sus vacaciones.
Lo bueno de estar muerto, es que estás presente donde quieres, y nadie te ve. El otro día, asistí a una conversación entre dos damas, que de no estar muerto ya, hubiera caído fulminado en ese instante. Pituca, se quejaba de la factura que le había pasado, Rolls Royce, por cambiarle el aceite y mirarle los niveles a su exclusivo, Phantom. Según contaba, le entraron sudores y taquicardias, que a punto la pusieron al borde de un patatús. Seguramente que de tener un Seat Panda, la factura hubiera sido – en comparación – de una carcajada y media, o tal vez, dos risas sardónicas. Pero poder permitirse un coche exclusivo hecho a mano... es lo que tiene. Otra opción hubiera sido llevarlo a, Aurgi, donde incluso la hubiera recibido, Mario Baquerizo bailando, sin cargo alguno en la factura. De igual manera, Loles se quejaba de cómo le presionaba el tendón de Aquiles, la correilla de sus exclusivos Manolos, y Borjamari, del roce sobre su tetilla izquierda, del cocodrilo de su, Lacoste. En mis tiempos de vivo, presencié las voces en un comedor de lujo, a cargo de un comensal vestido de Armani, porque la vichyssoise, no estaba lo suficientemente fría, lo que le había provocado al señorito, un inicio de jaqueca, de proporciones insospechadas. Son patologías de ricos, que debería estar estudiando con pasión la OMS, ya que es de suponer, estamos ante una pandemia de enfermedades, que padecen los adinerados con desazón inconmensurable. Los pobres, aparte de no tener derecho a ponerse malos, se pierden en el nuevo hospital, Alejandro Otero, buscando su consulta. Es lo que tiene hacer un hospital más grande que un pueblo.
martes, 13 de septiembre de 2016
ANTES DE TIEMPO
ANTES DE TIEMPO
Tito Ortiz.-
Los pasillos del otro mundo son de un trasiego, que a veces cansa. Porque es mucha la gente que te encuentras, con la que llevabas tiempo sin hablar, y apetece un rato de charla, porque aunque en el mundo de los muertos no vayas a hablar de futuro, si que te gusta recordar cosas que hicimos juntos, sobre todo de las que nos divirtieron y con las que echamos unas risas. Hay que reconocer, que si no fuera por éstos ratos, el estar muerto es bastante aburrido. Más que las obras de las canalizaciones del Paseo del Salón, que iban a ser solo unos días de verano, y ya hay turistas que se hacen selfies, porque han vuelto a Granada y las obras continúan. Antes o después, todo es cuestión de tiempo. La otra tarde, estaba yo con el “Guili” en el umbral del otro mundo, y nos reíamos a mandíbula desencajada, - como corresponde a nuestro estado letal - recordando aquellas noches de cofrades y costaleros en El Sota, con la persiana bajada, gozo de unos pocos privilegiados que las vivimos en vivo y en directo. Enfrascados en la conversación estábamos, cuando vimos llegar a Paco Toro, con gran sorpresa por nuestra parte, ya que no sospechábamos que lo suyo estuviera previsto, bueno, ni nosotros, ni nadie en el mundo de los vivos. Pronto apareció junto a nosotros, Antoñín, al rato llegaron, Pepe El Sota y Miguel López Escribano con Paco Montalvo, así que la tertulia cofrade comenzó, y nos dieron las tantas. Paco Toro estaba contento con el comité de bienvenida, aunque algo apenado por tener que haber dejado a los suyos tan pronto, pero eso es algo que nos pasa a todos los que morimos. A punto estábamos de despedirnos y dejar a Paco Toro tranquilo para que se fuera haciendo con su nuevo estado espiritual y físico, - si es que existe - cuando apareció don José Gómez Sánchez Reina, proponiéndole por ser el más joven y el recién llegado, que fuera formando una cuadrilla de costaleros, para sacar una virgen por éstos pagos. Paco Toro, Costalero y capataz donde los hubiere, curtido en mil salidas de penitencia o gloria, y tres mil entradas, le propuso una tregua de adaptación a don José, para ir cogiendo el paso, asunto éste que resaltó en su pregón de bienvenida, Angel Luís Sabador Medina, que glosó con su prosa las virtudes de Paco Toro, encomendándose a su Virgen del Rosario, para acabar con buen tino el aclamado manifiesto a la llegada prematura del cofrade realejeño, experto en frutas y verduras por herencia familiar, pero sabio en el mundo de la costalería y la militancia cofrade.
Los primeros en apuntarse al proyecto, fueron algunos participantes de la primigenia cuadrilla de, La Santa Cruz, poniéndose a su disposición. Y como en el mundo de los muertos no hay secretos y la noticia de su llegada ha corrido como la pólvora, no son pocos los que ya le urgen a Paco Toro, para que disponga cuanto antes de días y horas de ensayo, ya que tratándose de una cuadrilla de expertos, tienen que andar de muerte, obligatoriamente. Cofrades de altura como Antonio Albea, y vestidores de lujo como, Joaquín Melgar o Antonio Pimentel, han manifestado su intención de unirse al proyecto, que cuenta con toda la simpatía de Dulce y Crespo, que siguen por aquí cogiendo la guitarra y cantando como los ángeles. Ayer Lunes, se cumplieron dos semanas de que Paco Toro, en compañía de Pepe Carvajal y Jesús Ortiz, estuvieran disfrutando por las calles de Churriana, del paso de la patrona de la localidad, por eso nadie imaginaba que iba a estar por aquí tan pronto. Ahora que en unos días comienza el curso cofrade en Granada, a la hora de pasar lista habrá que estar muy atentos, porque tengo la sensación de que hay más de uno que ha hecho rabona. Aquí, Paco Toro ya está fajando a la gente.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
DE COLECCIÓN
DE COLECCIÓN
Tito Ortiz.-
Lo que tiene estar muerto, es que no tienes noción del tiempo, ni falta que te hace. Vives en otro mundo. Pero echas de menos a los tuyos, por eso, la otra noche, hice acopio de energía y pasé de éste plano astral en el que no existes para nadie, al mundo de los vivos, sobre todo, mis vivos. Vamos que me di una vuelta por mi casa, para ver como estaba la familia, y hacían lo propio de esas horas tras la cena, veían la televisión. Lo bueno que tiene el ser un espíritu, o un fantasma, como ustedes quieran, es que como no te ven, te puedes poner donde quieras, y sin darme cuenta, con las ganas que tenía de verlos y estar con ellos, me planté delante del televisor, que todos veían con interés. Como no se me ve, pues siguieron viendo la programación tan panchos, hasta que como si les hubiera tocado un resorte, todos se levantaron. Unos camino del baño a evacuar aguas menores, otros a la cocina a por frutos secos y palomitas, el resto a por agua y refrescos, momento que yo aproveché para volverme y mirar a la televisión, en un acto reflejo irremediable, después de tantos años ante ella. Y cual no sería mí sorpresa, que inmediatamente supe sin necesidad de calendario, en que mes estábamos, con solo ver los anuncios. Recordé que en mis tiempos de vivo, si querías saber que Septiembre había llegado, no tenías más que estar atento a los anuncios de los coleccionables.
Las colecciones de todo tipo de artefactos, se han convertido desde hace décadas en todo un clásico de la publicidad en la pequeña pantalla, y todas anuncian su salida para la vuelta de las vacaciones, para el inicio del nuevo curso. Las editoriales nos envían sus recordatorios inquietantes, de que la primera entrega está a la vuelta de la esquina, y que esa colección no te la puedes perder, que no debe faltar en tus estanterías o armarios. Éste año anuncian como novedad, una colección de carros de combate, de toma pan y moja. Y para los que quieren saber que ocurre fuera de la tierra, otra sobre el Cosmos, que es la repera, cuando la termines te dan el título de astronauta firmado por Pedro Duque. Pero a mí la que me ha gustado es la del seiscientos. Eso de ir haciendo durante un año, semana a semana, un seiscientos para la vitrina me ha llegado al alma, porque éste país nuestro, no se puede entender, sin la reconquista de don Pelayo, El Cid Campeador, los reyes católicos, Lola Flores, Manuel Benítez “El Cordobés” y el seiscientos. ¿Quién no ha soñado alguna vez con montar un seiscientos con sus propias manos, y subir a las conejeras para ver el paisaje de noche, o bajar al túnel de La Gorgoracha por los caracolillos de Vélez después de comprar pestiños. Las colecciones son para eso, para soñar. Acumular quinientos dedales diferentes, ¿Quién puede resistirse?, o trescientos abanicos, doscientos bastidores para bordado, cien pipas, incluida la de Sherlock Holmes. Pilla corbatas del mundo, los pines de solapa con los clubes más famosos, los insectos más raros espachurrados en metacrilato, los minerales del mundo, incluida la kryptonita de Superman... esto de los coleccionables por Septiembre, es la sal de la vida, la alegría de la Huerta, la ilusión de todo triste. Una colección que no ha sido destrozada por tu primer nieto, es que no ha merecido la pena hacerla. Tiempo y dinero mal gastado, te lo dice un muerto de colección. Anda sal pintando al kiosco, y no me hagas caso.
miércoles, 31 de agosto de 2016
REVISTAS
REVISTAS
Tito Ortiz.-
Sobre todo en Corpus, pero a lo largo del año también, las compañías de revistas visitaban Granada, dejándonos los cuerpos esculturales de sus vedettes, y la gracia de unos cómicos, que han quedado para la historia. El teatro Cervantes, el Isabel La Católica, o el teatro cine Regio, acogían lo mejor de la cartelera española, en materia de revista, que por razones de la censura, en alguna ocasión había que llamarlas, comedia musical. Desde mediados del siglo XIX, España ha tenido su personalísimo music hall. La revista, con mayúsculas, donde engarzar un buen número de baile, una buena canción y un número cómico, con la gracia que solo un país que dió a luz la zarzuela, puede contener en sus creadores. La revista ha cumplido siglo y medio de existencia, sin que aún la hayamos valorizado, sin que rindamos tributo a tanto libretista, músico o artista, que nos ha hecho pasar momentos inolvidables, y que hoy están olvidados. Recuerdo con fervor aquella primera entrevista que mi redactor jefe me encargó. Estrenaba obra en el Isabel La Católica, Addy Ventura, y me tocaba suplir a Emilio Prieto, que era el crítico oficial de Patria, mientras él estaba de gira por Rusia con Pepe Tamayo y su Antología de La Zarzuela. Addy me recibió en su camerino, minutos antes de salir a escena, en albornoz y maquillándose. Nunca había estado ante una mujer de aquel tamaño, y con tan poca ropa. Creo que más que decir mís preguntas, las balbuceaba, menos mal que pronto nos interrumpió el cómico, Luis Cuenca, para decir que ya era la hora, de lo contrario me hubiera desmayado allí mismo. Addy era una mujer de armas tomar, con un encanto personal que pocas veces he encontrado. Pili se va a la Mili, con Ángel de Andrés, era la obra, y recuerdo que me lo pasé pipa entre bambalinas.
Florinda Chico, que se vestía en Granada, Queta Claver, Tania Doris, Silvia Gambino, y tantas otras herederas de la gran Celia Gámez, lucían su palmito en el escenario con la gracia y el picante, que solo ésta tierra da para el género. Mary Santpere, Lina Morgan o Gracita Morales, eran vedettes, pero con la comicidad en las venas, que eso no lo han tenido muchas, y a fin de cuentas, más que el palmito - que también - en la revista, la risa es la que cuenta. Aunque Pajares y Esteso, han sido de los últimos, pero la lista de cómicos de revista española es inagotable. Yo no me he reído más que con, Zorí, Santos y Codeso, en el Regio, cuando me llevaron mís padres a ver, Un, dos tres, cásate otra vez. O aquella vez que los ví en Madrid junto a Lina Morgan y Esperanza Roy, en La Señora es el Señor. Un astro de la escena como José Sazatornil. Saza, también gozó de la popularidad por sus estraordinarias apariciones en la revista española, por ejemplo, junto a Concha Velasco, en Dígame. Y en Granada cosechó éxitos clamorosos, con esa bis cómica que solo los elegidos poseen. Alfonso del Real, Kin y Kiko, Franz Johan, Gustavo Ré, Alady, Los hermanos Caltrava, Herta frankel con sus marionetas, que después llevaría a la televisión, Antonio Riquelme, Corita Viamonte, Roberto Rey, Wenceslao Moreno con su buho, y tantos ilustres de la revista, aún hoy por reconocer.
A veces en Corpus, la competencia era dura, y había que echarle unos días a la revista porque, coincidían en varios teatros, incluídos El Chino del ferial. Manolita Chen era toda una vedette, que cada año traía a Granada lo mejor de su repertorio, arropada por cómicos de la talla de, Juanito Navarro. Quique Camoiras, podía recorrer el escenario en una obra unas cien veces, y en cada una de ellas, soltaba un chiste para desternillarte. Él era otro de los elegidos para este arte musical, de puro divertimento, tan del agrado de la España de la época. Tito Medrano fue un portento, junto con Antonio Casal o Toni Leblanc. Éste último llevó al cine la famosa revista, El Sobre Verde, junto a Esperanza Roy. Se estrenó en el Madrigal, en la carrera de La Virgen, y todavía recuerdo, las colas para entrar que llegaban a la basílica de La Patrona. Creo que mí generación y alguna anterior, le debe un sentido homenaje a la revista española, cuna de tantos artistas que después han triunfado en otras parcelas más aclamadas por la crítica oficial, pero que sin embargo, no han necesitado de la espontaneidad y el rigor interpretativo de un/a artista de revista. Mamá, quiero ser artista.
martes, 30 de agosto de 2016
SERVICIO SOCIAL
SERVICIO SOCIAL
Titop Ortiz.-
Algunos jóvenes pueden no haberlo escuchado de sus mayores, sobre todo si son votantes del PP, pero hubo un tiempo en que la mujer, era un ser de segunda clase en éste país. Y de eso no hace tanto tiempo. En los años setenta del siglo pasado, una mujer no se podía abrir una cuenta corriente en un banco, sino era autorizada por su padre o por su marido. Le estaba prohibido votar, y si quería sacarse el carnet de conducir, tenía que hacer un curso en la Sección Femenina. El Servicio Social. También se le pedía para ingresar en la Universidad, para opositar, y hasta para respirar. La Sección Femenina, emanante de la Falange de José Antonio Primo de Rivera, que nada tenía que ver con la que después manipuló el general Franco a su imagen y semejanza, sujetaba y adiestraba a la dama española, para que sirviera al Régimen y a los postulados de la iglesia instituída, muy amiga del general bajito del Ferrol. De Franco siempre se dijo, que había dejado que los republicanos fusilaran a José Antonilo en Alicante, para así no tener obstáculos de liderazgos posteriores. Éste asunto está demostrado, lo mismo que luego intentó grangearse la lealtad de los/as falangistas, a base de cargos y prevendas. Con la Sección Femenina lo tuvo claro. Nombró responsable a la hermana de José Antonio, y así calló muchas bocas. Pilar Primo de Rivera, cogió las riendas de la mujer española, y la metió en la senda de lo provechoso para Franco y la Iglesia de Pío XII. Con la Sección Femenina, Franco adiestraba a la mujer española, y con Educación y Descanso, la enseñaba a bailar para las galas anuales. Así todas entretenidas, no tenían tiempo de pensar en otras cosas, que no fueran los resultados del Glorioso Alzamiento Militar, según, algunas miembras distinguidas del partito popular granadino.
El nacional catolicismo, con la reina católica y santa Teresa como imágenes a venerar, eran los horizontes a conseguir por un movimiento nacido para tener a la mujer atada y bien atada. La "Guía de la Buena Esposa", fue publicada en 1953 para decirle a la mujer patria como debía comportarse. Contenía once reglas para hacer feliz a su marido de forma que fuera la mujer que él siempre soñó. Ten lista la cena para su llegada a casa, descansa cinco minutos antes de que él llegue para que te encuentre reluciente, se dulce e interesante, una de tus obligaciones es distraerlo. Arregla tu casa, debe lucir impecable. Hazlo sentir en el paraíso. Y así, hasta desgranar toda una serie de normas, en las que la mujer era la esclava que recibía a su marido con una sonrisa de oreja a oreja, y todo listo. "Si tu marido te pide prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes". "Si él siente la necesidad de dormir, no le presiones o estimules la intimidad". "Si sugiere la unión, accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que haya podido experimentar". Entre 1934 y 1977, la Sección Femenina de la Falange adoctrinó a las españolas para cercenarles cualquier deseo de emancipación o rebeldía y cualquier otro deseo (sobre todo ése). Gracias a Falange, las mujeres van a ser más limpias, los niños más sanos, los pueblos más alegres y las casas más claras". "Todos los días deberíamos de dar gracias a Dios por habernos privado a la mayoría de las mujeres del don de la palabra, porque si lo tuviéramos, quién sabe si caeríamos en la vanidad de exhibirlo en las plazas". Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles". La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse". éstas eran frases de doña Pilar, como la llamaban, y durante cuarenta años, su ideario.
Así que no es de estrañar, que para acceder a unas oposiciones, o para sacarse el carnet de conducir, por ejemplo, las mujeres de mí época tuvieran que sacarse un título en la Sección Femenina, en el que aprendían como cocinar para su marido, a confeccionar una canastilla de ropa para cuando fueran madres, y otras lindezas de la época. Se le denominaba algo así, como el servicio militar de las mujeres.Durante tres meses cursaban una serie de materias teóricas, que pondrían en práctica en centros asistenciales, talleres o escuelas de hogar. Las estudiantes convalidaban la primera parte, debiendo realizar la célebre “canastilla” del bebé para su entrega a madres necesitadas. No obstante, un servicio ideado durante la guerra para suplir la mano de obra en hospitales o comedores del Auxilio Social, se prorrogó por el Decreto de 18 de diciembre de 1940 hasta el final de la dictadura. Se que ésto puede parecer de otro país subdesarrollado, o del nuestro en las antípodas, pero lo que cuento ocurría en los años setenta pasados. No es una historia de terror, es la realidad de nuestra tierra, que desgraciadamente ha sido olvidada muy pronto. Y ya se sabe, el pueblo que olvida su historia, posiblemente esté obligado a repetirla. De un tiempo a ésta parte, observo cierto conformismo en los movimientos de la mujer, que tanto han luchado para estar donde están, que por cierto, no es el sitió que aún les corresponde. En igualdad, estamos a mitad del camino, con terribles signos de involución. Ojo al Cristo, que es de palo.
lunes, 29 de agosto de 2016
ALGARROBAS
ALGARROBAS
Tito Ortiz.-
¡El niño tiene diarrea ! Corre a por algarrobas. Y ante el grito, había que salir rápido hasta encontrar un algarrobo y arrancarle un puñado de sus vaínas de color negro rojizo. Las algarrobas fueron remedio y golosina de los pobres, en aquellos años cincuenta en lo que todo era tan escaso y caro. Había que agudizar la imaginación. Y lo mismo que cuando el niño estaba extreñido, se le metía por el ano, una hoja de geranio por la parte del tallo, y el atasco estaba resuelto, cuando el organismo producía lo contrario, la solución estaba en las algarrobas. Si el niño era zagalón, se le quitaban las pepitas interiores y se le decía que a bocado limpio. Si era más pequeño, se trituraba la algarroba en el mortero, y aquella arina se le daba a cucharadas, con sorbos pequeños de agua. La algarroba fue en muchas ocasiones golosina de premio por haber hecho algo bien, incluso, sustituyó durante años, al Colacao. No pocas madres las trituraban por la noche, las metían en un una lata vieja, y por las mañanas se las daban diciéndoles que era el que anunciaba la radio con aquella canción de... Es el colacao desayunos y meriendas, lo toma el futbolista para entrar goles, también lo toman los buenos nadadores. Si lo toma el ciclista se hace el amo de la pista, y si es el boxeador, pon, pon, pon, boxea que es un primor. es el col... Después con el tiempo salió una competencia llamada, Toddy, pero no había color, el sabor del Colacao, era muy especial y muy difícil de imitar. Volviendo al asunto de las algarrobas contra la diarrea, había que tener mucho cuidado, porque como el sabor era agradable, si te pasabas en la dosis, corrías el riesgo de producirte un atranque, que luego hacía necesaria la lavativa.
El asunto es que había que ser un experto en saber que algarrobo era bueno y cual no, porque había otra clase de algarrobas, a las que llamaban "locas", que si te las comías, pues eso, que te volvías majareta, o al menos eso decían. Ocurría lo mismo con un tipo de castañas. Por ejemplo, unas que se criaban en los bosques de la Alhambra, los guardas del recinto, con su escarapela en el sombrero y su bandolera blanca, te decían que no se te ocurriera echártelas a la boca, porque o te volvías tonto, o palmabas. Pasaba algo así como con las setas, que más de uno se ha ído al otro barrio, por no saber distinguir la venenosa, de la que está de muerte en la sartén, con ajo y perejil. La algarroba además de haber quitado muchas hambres después de la guerra, resultaba ser un alimento ideal para mucha clase de animales, aparte del hombre. De hecho, se recomendaba a las recién paridas, por sus propiedades para convertir la leche materna, en un alimento completo para los bebés. Los curanderos la mandan comer para combatir los cálculos en el riñón, para la buena circulación de la sangre, y para retrasar el envejecimiento. No era extraño, que en algunos puestos de chucherías, el hombre tuviera a mano una talega llena de algarrobas, que vendía al módico precio de una perragorda la unidad. Se decía que si comías muchas algarrobas, nunca te quedarías calvo. Eso sí, había que cogerlas de algarrobos cuanto más viejos mejor, porque el árbol no da su fruto hasta pasados ocho años, por eso que se valoraran más, las procedentes de los más vejetes.
Aunque algunos historiadores mantienen, que es la algarroba la precursora del quilate, la verdad es que también ha servido de trueque. Aquellos viejos traperos que iban por las casas, con un enorme atillo a la espalda, pidiendo la ropa vieja, usada o la que ya no te ponías, solían darte a cambio, dependiendo de las prendas que le entregaras, una taza, un plato, un tazón para el café de malta migado por la mañana. Y bien por si lo que le entregabas era de poca cuantía, o para completar la loza ofrecida, solían tirar de algarrobas, sobre todo si había niños delante, porque sabían que nos tirábamos a por ellas con los ojos cerrados. El truco estaba en cuando estaban a mitad del trato, decirle a la mujer: Venga señora, entre y rebusque por los armarios no se vaya usted a dejar ahí algo que no le sirva, que ya hasta dentro de dos meses no vuelvo. Entonces cuando se quedaban a solas con los niños, sacaban una algarroba para cada uno, y aquello forzaba la tasación a la baja, porque ya la mujer no se echaba atrás, viendo a los críos tan contentos, y con los labios enmarronados de masticar tan preciado fruto. Un viejo truco de trapero avezado, cuyo comer dependía del trato ventajoso que sacara de cada casa, llevándose la ropa vieja. También fue el pago muchas veces para los engrasadores. Aquellos hombres de humildísima condición, que portaban una lata llena de un aceite negruzco, y que atada a una caña, llevaban una brocha, para engrasar las vías de las persianas metálicas de los cierres comerciales. En no pocas ocasiones, lejos de unos céntimos o una peseta, su pago era un puñado de algarrobas, que guardaban con primor hasta llegar a casa. Seguiría escribiendo de la algarroba y sus parabienes, pero es que... me ha dado un apretón.
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