Idus de marzo de Manuel Ruiz
IDUS DE MARZO
Tito Ortiz.-
Los idus de marzo (en latín,
Idus Martii o Idus Martiae, "el día intermedio de marzo")
correspondían, en el calendario romano, a los días 15 del mes de Martius. Los
idus eran días de buenos augurios que tenían lugar los días 15 de marzo, mayo,
julio y octubre, y los días 13 del resto de los meses del año. De ahí que yo haya puesto todas mis
esperanzas en este mes que comenzamos hoy, con el fin de que, si llueve, lo
haga con calma, sin necesidad de que los ríos se desborden, ni tengamos que
abrir las compuertas de nuestros pantanos, para arrojar al mar el agua que nos
abastecería durante varios años, como hemos tenido que hacer en este pasado
febrero que tan generoso ha sido en el pluviómetro, contra todo pronóstico.
Aunque marzo (Martius, mes
consagrado al dios Marte) era el tercer mes del calendario juliano, en el
romano más antiguo, era el primer mes del año. Los días de fiesta observados
por los romanos desde el primero de los idus reflejan su origen como
celebraciones del año nuevo. Los idus de marzo, en los calendarios más
antiguos, habrían sido los días correspondientes a la primera Luna llena del
año nuevo.
Estos idus de marzo, eran los
más famosos de los idus por estar marcados por varias observancias religiosas y,
por haberse producido en esa fecha el asesinato de Julio César en el 44 a. C.,
considerado un punto de inflexión en la historia de la Antigua Roma, marcando
la transición del período histórico conocido como República romana al Imperio
romano.
PLUTARCO LO VIO VENIR
Se mire como se mire, a marzo
hay que mirarlo con respeto, porque también han acontecido cosas que nadie
hubiera sospechado, pese a continuas advertencias a las que no hicimos caso. Según
el escritor griego Plutarco, César habría sido advertido del peligro, pero
había desestimado la advertencia: Lo que es más extraordinario aún es que, un
vidente le había avisado del grave peligro que le amenazaba en los idus de
marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César encontró al vidente y riendo
le dijo: «Los idus de marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó
compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado».
Por lo que cabe deducir que,
todo es susceptible de empeorar. O sea, que como ya estamos de agua hasta el
impermeable, hay cofrades muy ufanos que ya ven salvada la semana santa y, no
se yo si ya deberíamos dar por hecho que este año nos salvamos. Ojalá sea así
porque la historia dice que, aunque el calendario romano fue sustituido por los
días de la semana modernos alrededor del siglo III, los idus se siguieron
usando coloquialmente como referencia durante los siglos siguientes.
Shakespeare en su obra Julio César en 1599 los citaba al escribir la famosa
frase: «¡Cuídate de los idus de marzo!».
No en vano, en un Panel que
representa las fiestas Mamuralias en un mosaico de los meses, donde marzo está
posicionado en el comienzo del año (proveniente de El Djem, Túnez (África
romana), siglo III. Los idus de cada mes estaban consagrados a Júpiter, el dios
supremo de los romanos. El Flamen Dialis, sumo sacerdote de Júpiter, llevaba la
"oveja de los idus" (ovis Idulius) en procesión por la Vía Sacra
hasta el Arx, donde era sacrificada. Además de este sacrificio mensual, en los
idus de marzo también se celebraba la Fiesta de Anna Perenna, una diosa del
año, cuya festividad originalmente concluía con las ceremonias del nuevo año.
Este día era celebrado con entusiasmo por el pueblo con comidas en el campo,
bebida y mucha diversión.
PERO TODO PUEDE TORCERSE
Una de las fuentes de la
antigüedad tardía también sitúa las Mamuralias en los idus de marzo. Esta
celebración, que tiene aspectos de chivo expiatorio o de antiguos rituales
pharmacos griegos, implicaba dar una paliza a un anciano vestido con pieles de
animales y probablemente se le llevaba fuera de la ciudad. Este ritual podía
haber formado parte de la fiesta de año nuevo, representando la expulsión del
viejo año.
Lo que me recuerda que,
tenemos ancianos en residencias poco inspeccionadas, cuyos ascensores no
funcionan, los duchan de higos a brevas, la comida es deficiente, la
calefacción no funciona, los bichos campan por sus respetos gracias a una falta
de higiene y limpieza que raya en el delito, mientras seguimos pensando que los
idus de marzo solo traen buenas cosas y felicidad para todos.
En el período imperial tardío,
los idus comenzaban una "semana santa" de fiestas de Cibeles y Attis.
Los idus eran los días del Canna intrat ("El junco entra"), cuando
Atis nació y fue expuesto (abandonado) cuando era todavía lactante entre los
juncos de un río de Frigia. Atis fue descubierto, dependiendo de la versión
del mito, por pastores o por la diosa Cibeles, que también era conocida como la
Magna Mater, "Gran Madre". Una semana después, cada 22 de marzo, los
días de la fiesta del Arbor intrat ("El árbol entra") se conmemora la
muerte de Atis bajo un pino piñonero. Un colegio de sacerdotes llamados los
"portadores del árbol", los dendróforos cortaban un árbol, lo
engalanaban y suspendían de él una imagen de Atis, y lo transportaban al templo
de la Magna Mater en medio de lamentaciones. Ojalá no sea este el árbol del
ahorcado porque, finalmente, el día fue formalizado como parte del calendario
oficial romano en tiempos de Claudio. Y le hicieron seguir un período de tres
días de duelo, que culminaría con el renacimiento de Atis, el 25 de marzo,
fecha del equinoccio de primavera en el calendario juliano. Vamos, que estamos
en manos del destino, que nos avisa desde el comienzo de los tiempos.

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