sábado, 28 de febrero de 2026

 

Idus de marzo de Manuel Ruiz

IDUS DE MARZO

 

Tito Ortiz.-

 

Los idus de marzo​ (en latín, Idus Martii o Idus Martiae, "el día intermedio de marzo") correspondían, en el calendario romano, a los días 15 del mes de Martius. Los idus eran días de buenos augurios que tenían lugar los días 15 de marzo, mayo, julio y octubre, y los días 13 del resto de los meses del año.  De ahí que yo haya puesto todas mis esperanzas en este mes que comenzamos hoy, con el fin de que, si llueve, lo haga con calma, sin necesidad de que los ríos se desborden, ni tengamos que abrir las compuertas de nuestros pantanos, para arrojar al mar el agua que nos abastecería durante varios años, como hemos tenido que hacer en este pasado febrero que tan generoso ha sido en el pluviómetro, contra todo pronóstico.

Aunque marzo (Martius, mes consagrado al dios Marte) era el tercer mes del calendario juliano, en el romano más antiguo, era el primer mes del año. Los días de fiesta observados por los romanos desde el primero de los idus reflejan su origen como celebraciones del año nuevo. Los idus de marzo, en los calendarios más antiguos, habrían sido los días correspondientes a la primera Luna llena del año nuevo.

Estos idus de marzo, eran los más famosos de los idus por estar marcados por varias observancias religiosas y, por haberse producido en esa fecha el asesinato de Julio César en el 44 a. C., considerado un punto de inflexión en la historia de la Antigua Roma, marcando la transición del período histórico conocido como República romana al Imperio romano.

PLUTARCO LO VIO VENIR

Se mire como se mire, a marzo hay que mirarlo con respeto, porque también han acontecido cosas que nadie hubiera sospechado, pese a continuas advertencias a las que no hicimos caso. Según el escritor griego Plutarco, César habría sido advertido del peligro, pero había desestimado la advertencia: Lo que es más extraordinario aún es que, un vidente le había avisado del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César encontró al vidente y riendo le dijo: «Los idus de marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado».

Por lo que cabe deducir que, todo es susceptible de empeorar. O sea, que como ya estamos de agua hasta el impermeable, hay cofrades muy ufanos que ya ven salvada la semana santa y, no se yo si ya deberíamos dar por hecho que este año nos salvamos. Ojalá sea así porque la historia dice que, aunque el calendario romano fue sustituido por los días de la semana modernos alrededor del siglo III, los idus se siguieron usando coloquialmente como referencia durante los siglos siguientes. Shakespeare en su obra Julio César en 1599 los citaba al escribir la famosa frase: «¡Cuídate de los idus de marzo!».

No en vano, en un Panel que representa las fiestas Mamuralias en un mosaico de los meses, donde marzo está posicionado en el comienzo del año (proveniente de El Djem, Túnez (África romana), siglo III. Los idus de cada mes estaban consagrados a Júpiter, el dios supremo de los romanos. El Flamen Dialis, sumo sacerdote de Júpiter, llevaba la "oveja de los idus" (ovis Idulius) en procesión por la Vía Sacra hasta el Arx, donde era sacrificada. Además de este sacrificio mensual, en los idus de marzo también se celebraba la Fiesta de Anna Perenna, una diosa del año, cuya festividad originalmente concluía con las ceremonias del nuevo año. Este día era celebrado con entusiasmo por el pueblo con comidas en el campo, bebida y mucha diversión.

PERO TODO PUEDE TORCERSE

Una de las fuentes de la antigüedad tardía también sitúa las Mamuralias en los idus de marzo. Esta celebración, que tiene aspectos de chivo expiatorio o de antiguos rituales pharmacos griegos, implicaba dar una paliza a un anciano vestido con pieles de animales y probablemente se le llevaba fuera de la ciudad. Este ritual podía haber formado parte de la fiesta de año nuevo, representando la expulsión del viejo año.

Lo que me recuerda que, tenemos ancianos en residencias poco inspeccionadas, cuyos ascensores no funcionan, los duchan de higos a brevas, la comida es deficiente, la calefacción no funciona, los bichos campan por sus respetos gracias a una falta de higiene y limpieza que raya en el delito, mientras seguimos pensando que los idus de marzo solo traen buenas cosas y felicidad para todos.

 

En el período imperial tardío, los idus comenzaban una "semana santa" de fiestas de Cibeles y Attis. Los idus eran los días del Canna intrat ("El junco entra"), cuando Atis nació y fue expuesto (abandonado) cuando era todavía lactante entre los juncos de un río de Frigia.​ Atis fue descubierto, dependiendo de la versión del mito, por pastores o por la diosa Cibeles, que también era conocida como la Magna Mater, "Gran Madre".​ Una semana después, cada 22 de marzo, los días de la fiesta del Arbor intrat ("El árbol entra") se conmemora la muerte de Atis bajo un pino piñonero. Un colegio de sacerdotes llamados los "portadores del árbol", los dendróforos cortaban un árbol,​ lo engalanaban y suspendían de él una imagen de Atis, y lo transportaban al templo de la Magna Mater en medio de lamentaciones. Ojalá no sea este el árbol del ahorcado porque, finalmente, el día fue formalizado como parte del calendario oficial romano en tiempos de Claudio. Y le hicieron seguir un período de tres días de duelo, que culminaría con el renacimiento de Atis, el 25 de marzo, fecha del equinoccio de primavera en el calendario juliano. Vamos, que estamos en manos del destino, que nos avisa desde el comienzo de los tiempos.

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