domingo, 22 de marzo de 2026

 


UNA GUITARRA PARA LA GLORIA

 

Tito Ortiz.-

 

De los tres hermanos guitarristas flamencos, él fue siempre el más avanzado en su ejecución, el más atrevido, pero sin perder un ápice de su jondura sacromontana. Luís fue un guitarrista curtido en la zambra que, arrancaba a la “sonanta” el más puro estilo de los cánones flamencos, con un sentido profundo en la dicción de las seis cuerdas. A Juan lo dotaron los dioses con el don de ser el mejor “tocaor” de flamenco para el cante. Jamás existió nadie más virtuoso que él para acompañar el cante, arropando como nadie al cantaor, pero brillando como único en las falsetas que se hacen para que el cantaor coja aliento, ahí Juan levantaba a la gente de la silla. Pepe Habichuela, o sea, José Antonio Carmona Carmona, hermano de los antes mencionados, hijo de José y, nieto de “Habichuela El Viejo”, sonó siempre más fresco, más actual, sin ceder un milímetro a tentaciones modernas que pudieran desvirtuar la verdad del arte gitano andaluz. Pepe Habichuela es heredero de la guitarra más cantaora de toda la historia de Granada, de su flamenco y, además, es del Sacromonte, o lo que, es decir, del tarro de las esencias flamencas más puras, que tanto han aportado al flamenco.

DE MADRID AL CIELO

A mediados de los años sesenta del siglo pasado, hizo la maleta y se trasladó a la ciudad donde más y mejor flamenco se ha hecho en toda la vida, o sea, se fue a Madrid. Allí se curtió en varios tablaos y con los mejores, teniendo la oportunidad de acompañar a figuras indiscutibles como, Juanito Valderrama, Camarón de La Isla y, por supuesto, su paisano de La Cuesta de San Gregorio, Enrique Morente.

Pero sus amplios conocimientos musicales y de la guitarra flamenca en particular, le hacen desarrollar otros campos como la guitarra de concierto, o la incesante creatividad, arrancando al instrumento un lenguaje musical personalísimo, en el que destaca el sonido actual y flamenco al servicio de la más jugosa tradición flamenca. Se trata de ser un creador actual, sin perder el cordón umbilical del arte más profundo gitano-andaluz.

Pepe Habichuela es a la guitarra flamenca lo que Velázquez a la pintura, de ahí que le estén lloviendo los reconocimientos a su ejemplar trayectoria, a su aportación al mundo del flamenco en las tres facetas de cante, baile, concierto, y composiciones personales y únicas, de ahí que el Gobierno le haya concedido la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. El Consejo de ministros ha dicho de él que, Pepe Habichuela “es una de las figuras más influyentes de la guitarra flamenca contemporánea”, indica el documento. Miembro destacado de una saga histórica gitana de músicos granadinos, su obra ha sido fundamental en la evolución del flamenco desde la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad. Su toque, profundamente arraigado en la tradición, ha destacado por su capacidad de innovación, incorporando nuevos lenguajes musicales sin perder la esencia del flamenco más ortodoxo, contribuyendo así a su renovación y proyección internacional. Junto a su aportación estrictamente artística, resulta especialmente significativa su labor de defensa, dignificación y transmisión de la cultura gitana, avalada por el Premio de Cultura Gitana a la Música, concedido por la Fundación Instituto de Cultura Gitana.

EL DISCO DE MORENTE

En infinidad de ocasiones acompañó a su paisano y amigo, Enrique Morente, pero de manera muy especial, en el momento en el que los portavoces más rancios del flamenco inmovilista persiguieron a Enrique, por su innovadora forma de manejar el flamenco, como clara y moderna aportación a un arte que por ser ancestral no debe renunciar a su aportación y renovación, acorde con los tiempos que corren. Pues en esa década de los setenta, cuando las críticas eran más severas para el creador del cante granadino, Morente sienta de culo a todos los retrógrados con la grabación de un disco que ya forma parte de la historia más exquisita del flamenco.

El ”Homenaje a Don Antonio Chacón” de Morente y Pepe Habichuela, no solo es una demostración del flamenco más ortodoxo, sino que en él dejan los dos granadinos más progresistas del flamenco patentes, sus enormes y profundos conocimientos del flamenco más escolástico y tradicional, para demostrarle a los inmovilistas, que tenían los conocimientos suficientes para saber de donde venían y, partiendo de ahí, componer el flamenco más joven y vigoroso que ha conocido la historia.

Se trata de un disco que ha tenido que ser reeditado en varias ocasiones y que hoy supone una pieza de coleccionistas con paladar fino. Con relación a ese concepto nuevo del flamenco, Lole Montoya ha dicho: “El legado de Pepe Habichuela en el flamenco es un testimonio vibrante de la riqueza y la evolución de este arte milenario. Reconocido como uno de los más grandes guitarristas de su generación, Habichuela ha dejado una huella indeleble en la música flamenca, fusionando tradiciones con innovaciones que han inspirado a nuevas generaciones de artistas. Su estilo único y su pasión por el flamenco no solo han elevado la guitarra a nuevas alturas, sino que también han contribuido a la preservación y revitalización de este género, asegurando que su esencia perdure en el tiempo”.

Los granadinos debemos estar orgullosos de que paisanos nuestros como Pepe Habichuela, hayan alcanzado por su trayectoria profesional, las más altas condecoraciones y reconocimientos a su labor, poniendo el nombre de su ciudad en los atriles más suntuosos, donde se reconoce la valía de los artistas que en vida han alcanzado la gloria, viendo así recompensada toda su sapiencia y entrega al arte que nos define y distingue en todo el mundo, el flamenco.

 

 

 

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