miércoles, 2 de agosto de 2017
EL GRANAÍNO
EL GRANAÍNO
Con su guitarra, salió desde Plaza Nueva y Recorrió el mundo
Tito Ortiz.-
Hasta hace muy poco, era habitual su figura paseando por el centro de la ciudad, enganchado al brazo del cantaor, Javier Montenegro, quién en los últimos años de vida del genial guitarrista, se echó sobre sus espaldas, el trabajo de lazarillo, de uno de los artistas más celebres que ha dado Granada, y que orgulloso ha llevado su nombre por todo el mundo. Vicente Fernández Maldonado, Vicente “El Granaíno”, en los afiches, nos dejó éste pasado Enero, a la edad de 89 años, después de 74 años como máximo exponente internacional, en el dominio y ejecución de los instrumentos de plectro, sobre todo la guitarra. El gran estudioso del flamenco, José Delgado Olmos, rescató su figura un tanto olvidada, sobre todo a raíz de que Vicente decidiera dejar de recorrer el mundo hace años, y asentarse en su querida Granada, a la espera de la parca, que aunque no queramos, siempre llega y en el peor momento.
CIEGO PERO CON BUEN OÍDO
Un granadino de Plaza Nueva que nació ciego en aquella época, estaba abocado a vivir de la limosna y la caridad, pero estuvo protegido y bien aconsejado siempre. Ya de zagalón, la ONCE, como en tantas otras ocasiones, lo formó, lo educó y lo hizo músico. Primero llegaron los clásicos, pero un niño criado en la plaza de Santa Ana, donde el tranvía daba la vuelta, escuchando el quejío diario del Dauro y el lamento de las tres campanas, las de la Audiencia, La vela y la de Santa Ana, tiraba a flamenco seguro, y más teniendo en cuenta que en el barrio había dos o tres tabernas, donde afortunadamente no se prohibía el cante, y él, apostado en la puerta, con el oído que dios concede a quienes priva de la vista, se embelesaba escuchando a los aficionados parroquianos, enfrascados en lo más jondo de una seguiriya, ante una cuartilla de blanco en botella con corcho y caña. Vicente, el niño ciego de Plaza Nueva, era flamenco hasta en la postura ante la vida. Con redaños, inteligencia y trabajo, alcanzó a tocar con los grandes y para las grandes, dominó todos los instrumentos de púa, y se paseó por el mundo llevando el nombre de granaíno, con orgullo. Más, siempre fue discreto en su vivir, y jamás reclamó para sí reconocimiento alguno, sino aquel que quisieron concederle. A mí juicio éste fue escaso y de bajo fuste, de acuerdo a todos sus merecimientos, pero a Granada le sale la vena de madrastra con tanta frecuencia, que eso ya no es noticia, como decimos los periodistas.
La guitarra clásica y flamenca, ha perdido un pilar indispensable de esos ejecutantes que ya no quedan, con las raíces en Sábicas o Niño Ricardo, y que ahora, a base de imitadores de Paco de Lucía, tenemos pocas ocasiones de escuchar. Y era granadino de Plaza Nueva, que en su momento se codeó con las élites artísticas de su época, a los que acompañó, y que como solista, nos ha dejado páginas inolvidables de la más alta escuela del toque. Con un concepto de la amistad, y una conversación fluida y cordial, Vicente, degustó la vida, sin el menor reproche a la naturaleza, por haberle privado del sentido de la vista. Al contrario, fue generoso con sus semejantes, y jamás antepuso su discapacidad para pretextar algo. Se consideró uno más, y su fino sentido del humor nunca faltó a la cita.
DÉJAME CONDUCIR A MÍ
Durante los años que tuve responsabilidades editoras en el programa de flamenco de Canal Sur Televisión, vine a Granada a grabarle entrevista y actuación, a cambio de nada, y siempre estuvo dispuesto. Se sentía pagado con que se divulgara la música y no se perdieran las raíces, ni del flamenco, ni de lo clásico y mucho menos de lo popular, el amor a su arte y el conocimiento del mismo estaba por encima de todo. Mientras templaba y afinaba las cuerdas de su guitarra, extraía con la rapidez del rayo, una petaca que contenía elixir de los dioses, portada en el bolsillo de su chaqueta pegado al corazón, daba un pequeño sorbo, y añadía, que no se podía tocar bien la guitarra flamenca, con el gaznate seco. Una noche, íbamos en mi coche a una peña flamenca de la provincia, en compañía de otros cabales, y en un momento del recorrido, les dije: Creo que me he perdido, a ver si encontramos a un parroquiano que nos oriente. Vicente, desde el asiento de atrás sentenció con contundencia: Apéate Tito, que yo conduzco.
martes, 1 de agosto de 2017
LLORA COMO UNA MUJER, LO QUE NO SUPISTE DEFENDER COMO UN HOMBRE
LLORA COMO UNA MUJER, LO QUE NO SUPISTE DEFENDER COMO UN HOMBRE
La historia ha sido muy injusta con la figura de Aixa, la madre de Boabdil, y su influencia en los acontecimientos del siglo XV.
Tito Ortiz.-
Que la historia la escriban siempre los vencedores, y que además, éstos sean hombres, en un lenguaje coloquial, podríamos decir que con inusitada frecuencia, nos encontramos con personajes históricos, de una importancia extraordinaria, ninguneados, que de haber sido hombres, hubieran merecido mejor trato en los libros de texto, pero es que de haber sido mujeres las historiadoras, también habrían logrado y con justicia, superior tratamiento en lo que se deja escrito para los siglos venideros. Tal es el caso, desde mi punto de vista de, Aisha bint Muhammad ibn al-Ahmar, madre del último rey musulmán, El Chico de Granada. La Honesta, La Honrada, como así la llamaban los suyos, fue una mujer de rompe y rasga, que no dudó desde muy joven, en utilizar sus dotes seductoras en alguna ocasión, y su extraordinaria inteligencia, muy superior a la de los hombres que la rodeaban, para cambiar el curso de los acontecimientos históricos, y que éstos fueran por donde ella indicaba, pese a permanecer en un segundo plano, a veces por decisión propia, y en otras, por la sordina aplicada de los hombres a sus capitales decisiones, con el fin de restar importancia a lo conseguido por élla.
LLORA COMO UNA MUJER…
No es cuestión baladí, que la esposa del rey granadino, Muley Hacén, del que se dice está enterrado aún en nuestra Sierra Nevada, tuviera un palacio en el Albayzín a su nombre, hecho éste nada habitual para la época, en la que las esposas, por muy reinas que fueran, permanecían en un cuarto plano, cerquita del harén, y sin dar ruido. En el corazón del Albayzín, la casa de Fátima, Fátima La Honrada, Junto a la mezquita mayor del barrio, es todo un símbolo, de tal fuerza en la población, que otra mujer de armas tomar, la Reina Isabel La Católica, ordena al día siguiente de entrar en Granada, que todos los jardines de la finca y sus espacios de recreo, sean demolidos para alzar el convento de Santa Isabel La Real, con el fin de ir haciendo desaparecer el gran peso histórico, de la figura de Aixa en el mundo musulmán y cristiano, que pronto se encarga de resaltar del personaje para la posteridad, una anécdota, que de no ser cierta, conociendo a Aixa bien podría serlo, y es la de recriminar a su vencido hijo, cuando camino del exilio marchaban de Granada para no volver, mirar hacia Granada llorando y escuchar de los labios de su propia madre, y con toda la hiel del mundo: Llora como una mujer, lo que no has sabido defender como un hombre. Algo que en ese momento, debió animar mucho a Boabdil, al comprobar que habiendo perdido todo en la vida, quién se lo recordaba era la que le había dado el ser, y la murga durante toda su vida.
UNA ALBAYCINERA DE RAZA
La enemiga primera de Isabel de Solís, y la más audaz intrigante en palacio, una mujer con los arrestos necesarios para cambiar el curso de la historia, y que no dudó en anular a todos ser viviente que se opusiera a sus intenciones. La que no hubiera abandonado la Alhambra, hasta derramar la última gota de sangre de todos los suyos, porque la suya siempre supo ponerla a buen recaudo, de hecho acompañó al exilio en Fez a su hijo, haciendo ver de manera patente, a quienes les acompañaban y les acogieron en su destino, que élla y solo élla, era la verdadera damnificada y principal perdedora de Al-Ándalus. Aixa, reina de Granada, que como finca de recreo y divertimento poseía Alcázar Genil, con más de cinco veces la extensión que hoy conocemos y sin estación de metro,- ahí queda eso-, es el personaje más interesante del siglo XV de nuestra tierra, que despreciado por los historiadores oficiales, por ser mujer lo primero, y vencida lo segundo, nos permite encajar todas las piezas de un puzle, que nos ha sido negado históricamente, por machismo y soberbia. Una albaycinera asentada en tierra de Íberos y romanos, de bereberes, ziríes, con su Alcazaba Cadima, el Arrabal de los Halconeros, los aguerridos, zenetes, los constructores de la Alhambra. Ese Albayzín único en el mundo, que ha inspirado a poetas, músicos y pintores, es el que se atreve a competir en belleza con la Alhambra, colocándose frente a ella, consciente de su valía, y de su paternidad, pues desde aquí partían cada amanecer, con el canto del gallo, todos los trabajadores que construyeron el monumento alhambreño, y a el retornaban al atardecer, para comprobar embelesados entre violetas y naranjas de horizonte, la monumentalidad de su obra imperecedera. El Albayzín de cármenes, arriates y parterres, de pilarillos, aljibes y pilones, de agua cantarina perfumada por jazmines, de botijos a la sombra, de mecedoras al arrullo de los pajarillos, de cantes y coplas espontaneas, en la voz de vecinos y vecinas, castizas y bravías, de moño recogido y claveles en el pelo, como su vecina Aixa sería hoy.
Posibles ilustraciones:
Alhambra, Palacio de dalhaorra, y un cuadro de Manuel Gómez Moreno, donde aparece la propia Aixa recogiendo los bártulos y saliendo de la Alhambra.
¡CONFESIÓN, CONFESIÓN!
¡CONFESIÓN, CONFESIÓN!
Tito Ortiz.-
Desde que Cristo anduvo por la tierra, parece que sus discípulos y continuadores, nos obligaron a todos los cristianos a confesar antes de comulgar. Soy católico apostólico y romano, monaguillo de la misa en latín de espaldas a los fieles, seguidor de Juan XXIII, y sobre todo, de su Concilio Vaticano II, que otros que le siguieron se encargaron de amortiguar, hasta dejarlo en agua de borrajas, pero no reniego de mis creencias. Claro, que como buen alumno de Los Escolapios, soy anticlerical. Creo en Jesucristo, en su doctrina, pero me guardo muy bien de sus representantes en la tierra, porque a lo largo de los años, me han demostrado que no todos son de fiar. Lamento pertenecer a la iglesia, con mayor número de pederastas descubiertos, y los que están por descubrir. Lamento pertenecer a la iglesia de los curas castrenses, con graduación militar en su pecho, que permitieron a Franco entrar bajo palio en los templos y pregonar las bondades de su régimen desde los púlpitos. Reniego de una iglesia instituida, que alberga en su seno a personajes como, Custodio Ballester, cura de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, que ha sido apartado de sus menesteres por su Cardenal, por decir en una homilía, que la homosexualidad es un pecado gravísimo, y oficiar una misa en favor de La División Azul, llenando la iglesia de La Inmaculada Concepción, de símbolos fascistas. Creo en mi iglesia que se compromete con los más desfavorecidos, que se entrega en las misiones, que a través de Cáritas hace una labor, que ya quisiera igualar el Gobierno, esa si es mi iglesia.
Pero de un tiempo a ésta parte, observo en los fieles una relajación en la toma de los Sacramentos que no me parece coherente con nuestra doctrina. Estoy harto de asistir a iglesias con los confesionarios vacíos, y que a la hora de comulgar, todos los fieles se acercan a tomar la comunión, como si no hubiera un mañana. ¿Dónde han confesado éstos para poder comulgar? Que yo sepa, el sacramento de la confesión, con la absolución de tus pecados y la penitencia debida no ha sido derogado por la iglesia a la que pertenecemos. Entonces, ¿Cómo nos atrevemos a comulgar, sin haber confesado antes? Comprendo que hay crisis de vocaciones, que faltan curas para atender a tantos cristianos, pero eso no es excusa, para saltarnos las normas a la torera. Los cristianos, o al menos, muchos de nosotros, somos conscientes de que nuestra iglesia lleva muchos años de retraso, conforme a la sociedad actual. Pero si el tema es que faltan curas, permitamos que se casen, porque que yo sepa, Jesús escogió a sus apóstoles de entre la sociedad de su tiempo, y muchos ya tenían formada su familia. ¿Quién fue el listo que se inventó lo del celibato? Si los curas se pudieran casar, no hubieran abandonado el sacerdocio tantos miles de buenos oficiantes. En eso otras religiones nos llevan siglos de adelanto. Y ¿por qué? si una mujer se puede doctorar en Teología, no puede oficiar la misa. ¿En qué mundo vivimos? Saquemos a las monjas de las cocinas de los conventos, que están haciendo pestiños y yemas de Santa Teresa, y pongámoslas al frente de una Parroquia, a predicar la palabra de nuestro Dios, y a impartir los Sacramentos. ¿Hasta cuándo nos vamos a dejar comer el terreno, por otras pseudo religiones? Que tienen en la mujer uno de sus mayores baluartes, permitiéndoles en igualdad con el hombre, ser iguales ante Dios y ante la sociedad. Jesucristo no prohibió nada de esto. Pongámonos al día por favor, ya está bien de la dictadura de algunos mitrados. Jesucristo nos hizo libres.
martes, 25 de julio de 2017
QUE DETENGAN A SUS PELUQUEROS
QUE DETENGAN A SUS PELUQUEROS
Tito Ortiz.-
El mundo está en manos de media docena de chalados, con posibilidad de apretar el botón y que todo se vaya a pique, y nosotros, tan contentos. Si alguien cree que esto se va a solucionar por cambiar de canal cuando en el telediario salen éstos artistas, es que no sabe nada de la misa a la media. Llevo años estudiando el tema, y al fin he dado con la clave: La culpa la tienen sus peluqueros. Si analizamos la estética de sus peinados, enseguida nos daremos cuenta, del serrín que contienen esos cerebros, posiblemente abducidos por extraterrestres, que durante el sueño han cambiado sus neuronas por virutas. El presidente Norcoreano, Kim Jong-Un, al parecer manda ejecutar a las criaturas por el simple hecho de no estar de acuerdo con la estética. Al menos eso se desprende de la muerte de un arquitecto, que había diseñado un aeropuerto, que no gustó al líder de extraño pelado y peor peinado. Pero no debe sorprendernos de éste chico aficionado a lanzar misiles cuando se aburre, si tenemos en cuenta, que su padre, que en gloria no esté, cuando quería comer una hamburguesa, enviaba un avión de las fuerzas aéreas norcoreanas a Pekin, donde se encuentra el McDonal’s más cercano, también iba a por el coñac a Francia y el caviar a Irán. Mientras, seis millones de norcoreanos se morían de hambre.
El siguiente peluquero que debe ser detenido es el de Nicolás Maduro, cuyo corte de pelo a navaja fijado con laca, nos retrotrae al universo de principios de los setenta, donde, efectivamente, había principios, todos los que él ha echado por la borda, poniendo sobre la mesa de su dictadura, un centenar de cadáveres de personas inocentes abatidos en las calles, y unos cuantos más encarcelados y torturados como presos políticos, o periodistas que no le ríen los chistes. Alguien debe mandarle cuanto antes, al primer psiquiatra de guardia que encuentre, y cuando regrese, que vaya echándole un vistazo a determinadas individualidades de Podemos.
Otro que debe ser puesto a buen recaudo es el peluquero de, Donald Trump, pues gracias a su estilismo, tenemos paseándose por el mundo a éste impresentable vaquero, que se cree con derecho a todo, incluido, acabar con los periodistas y medios que no le bailan el agua. O con las agencias de inteligencia que saben sus secretos y como han llegado al poder. Millones de norteamericanos, no vivirán lo suficiente para arrepentirse de haberlo votado. El voto de cachondeo o el de castigo es lo que traen. Con las urnas, no se juega.
Luego tenemos a éste que parece que lleva en la cabeza una pelliza vieja, el turco, Recep Tayyip Erdogan, especialista en autogolpes de estado, mutaciones de democracia a dictadura, eterno candidato a integrar la Unión Europea – lo único que nos faltaba – que nos amenaza permanentemente al resto del viejo continente, con la repoblación africana, o soltar extremistas islámicos, mientras encarcela a periodista no afectos al régimen, destituye jueces que no sentencian lo que él quiere, o llama a sus fieles, para combatir al infiel, que parece que somos nosotros. Un demócrata de toda la vida, vamos.
Si a éste póquer de insurrectos peligrosos, le añadimos al cuatro pelos de Putin, especializado en anular periodistas, e interferir en elecciones ajenas, y al presidente Mexicano, Peña Nieto, peinado a lo Petronio, con un país en manos del narcotráfico, donde la ley es el revólver, y el orgullo, la tasa de mujeres muertas o desaparecidas mayor del mundo, entenderán que el asunto está en manos de los peluqueros de éstos personajes, y que los pobrecitos no tienen culpa.
martes, 18 de julio de 2017
LA MATÉ PORQUE ERA MÍA
LA MATÉ PORQUE ERA MÍA
Tito Ortiz.-
Al parecer, fue Remigio Vega Armentero, quién en 1888 asesinó a su esposa en plena vía pública, cuando iba acompañado de su amante, y no soportó la idea de ser sorprendido, a pesar de que tenía conocimiento de que su mujer también se la daba con queso. El caso es que la famosa frase de, “La maté porque era mía”, la acuña como título de su novela, escrita desde la prisión, cuando es condenado a cadena perpetua por el crimen. Si no es para mí, no es para nadie, es otra frase muy utilizada por los asesinos de mujeres, cuando ellas deciden poner fin a la relación. La muerte de mujeres a manos de sus maridos o exparejas, no es que sea una moda de éste tiempo, es que afortunadamente, pese a la crueldad de los hechos, ahora se visibiliza la muerte de las mujeres como violencia de género, y antes, no pasaban de ser un mero suceso en las páginas de información general. Que los hombres maten a sus compañeras, es tan viejo como la tos, y ésta sociedad no ha sido capaz de poner pie en pared y conseguir por todos los medios, acabar con ésta lacra. Todo lo más, lo único que estamos consiguiendo con las campañas informativas, es que el asesino, sienta una vergüenza tal, ante la sociedad, que en el menor de los casos, se suicida tras el execrable crimen, pero eso no soluciona el problema, porque antes de quitarse de en medio, ya nos ha dejado el cadáver de la mujer en su casa, y lo que es peor, a veces en un alarde de crueldad infinita, el de sus propios hijos. La justicia se está tomando esto con demasiada calma, entre otras cosas, porque el asesino de violencia doméstica, no supone un peligro para la sociedad. No es un ladrón, ni es un psicópata que puede seguir matando. Todo lo contrario. Es un preso de comportamiento ejemplar en prisión, que cuenta con todas las simpatías, y todos los reconocimientos para salir cuanto antes por buen comportamiento. El que asesina a su compañera, no tiene otro objetivo delictivo en su vida, por lo tanto, es perfectamente recuperable e insertable en la sociedad. Y ahí tenemos una asignatura pendiente en el sistema judicial, como la mantenemos en el mundo de los periodistas, cuando nos dedicamos a propagar declaraciones de los vecinos, sin ningún valor argumental para el caso, que todas coinciden en resaltar lo buena persona que era el asesino. Un hombre muy educado, que siempre daba los buenos días al salir del ascensor. Que jamás se le escuchó una palabra más alta que otra en el bloque. Que acompañaba a su mujer cuando paseaban al perro, que sacaba la basura a sus horas, y nunca antes de las ocho de la tarde. Que ayudaba a cruzar a los ciegos en los pasos de peatones, que nunca llegó tarde al trabajo, y jamás se dio de baja por tonterías. Un hombre que limpiaba las zonas comunes del vecindario sin nada a cambio, que le ayudaba a doña Úrsula la del cuarto, a subir las bolsas de la compra, que contaba chistes en las reuniones de la comunidad, y del AMPA. En definitiva, un hombre ejemplar, del que nadie se esperaba esto. Total, un hombre excelente de puertas a fuera, pero a fin de cuentas, un asesino de puertas a dentro. Ya está bien, queridos/as compañeros/as de paños calientes. El asesino, ha demostrado que lo que de verdad era, es un asesino, y ya está bien de paños calientes, insisto. Pido para ellos cadena perpetua, igual que para los violadores, los terroristas y los narcotraficantes. Llamemos al pan, pan, y al vino, vino…coño.
martes, 11 de julio de 2017
DE POSITIVO, NADA
DE POSITIVO, NADA
Tito Ortiz.-
No creo que dar positivo en un control de alcohol y drogas, tenga nada de positivo, pero parte de los conductores/as creen lo contrario, cuando se ponen al volante hasta las cejas de todo, y además, reinciden, o lo que ya es de traca, se jactan y chotean de la autoridad, cuando los detienen para la prueba. Como dice mi compañero, y sin embargo amigo, Jota Jota Hernández, es que ya no hay temor de Dios. Los que ya peinamos canas, o simplemente, se nos ha caído el pelo, tenemos un recuerdo romántico, casi bucólico, de la nacional 323, con sus Caracolillos de Vélez, los pestiños, su túnel de La Gorgoracha y la gruta de Los Frenéticos, cuando bajábamos al rebalaje. El otro día lo destrozó un camionero sextuplicando la tasa de alcohol en sangre. Pero es que horas antes, un camión articulado se dedicó a meterse en el casco urbano, y con sus bandazos, destrozar el mobiliario urbano. El conductor superaba casi en cinco veces, la tasa de alcohol. Y todo ocurría, mientras una dama, volcaba en Cenes de La Vega, después de haberse llevado por delante dos farolas, bajo los efectos etílicos. El otro día en Guadalajara, un conductor duplicaba la tasa de alcoholemia, cuando se dirigía a los juzgados, para declarar ante el juez, por haber sido sorprendido días antes, conduciendo bajo los efectos del alcohol. A eso le llamo yo propósito de enmienda. Pero aún se puede traspasar más la línea de la razón. Cuando la policía dio el alto a un motorista, dada su errática conducción, le invitaron a soplar, y el individuo no dudó en bajarse los pantalones, cogerse el miembro viril y decirle al agente: Anda, sopla tú aquí. Al decirle que por eso lo iban a llevar ante el juez, el motorista blandiendo su pene, añadió: Que sople aquí el juez también. Ante ésta realidad, ¿Qué hay que hacer para concienciarnos de no tomar alcohol o drogas si nos ponemos al volante? Nos choteamos de las multas, de la pérdida de puntos y de los meses de prisión. La situación se ha cronificado y no tiene visos de mejorar. Necesitamos una legislación en materia de seguridad vial, mucho más contundente. Los meses de cárcel se deben convertir en años. No puede ser, que algunas individualidades al volante, hayan abierto la veda para matar a los ciclistas bajo los efectos del alcohol y las drogas. Y los controles se deben realizar con mayor contundencia sobre los profesionales al volante. Por la experiencia ya acumulada. Se deben intensificar sobre los conductores de transporte escolar, de viajeros, conductores de trenes, pilotos de aviones, si de aviones, porque no olvido hace unos años el accidente aéreo con graves consecuencias, cuyo comandante salió de la cabina, cantando por Camarón, como si tal cosa. A los responsables del timón en los barcos de pasajeros y cargueros mercantes. Y a los ciclistas, sobre todo, aquellos que invaden las aceras, los que van por dirección prohibida, o los que por carretera, pedalean en formación de a cinco en horizontal, ocupando todo el carril, en amena charla, o escuchando música con los mini cascos puestos, y cuando les pitas para poder adelantarlos, te dedican toda clase de insultos, porque ellos son ciclistas y se creen con todo el derecho de saltarse las normas de la circulación, cuando la realidad dice, que prácticamente todos, son conductores de automóvil cuando se bajan de la bicicleta, conocedores de la norma como todo el mundo. Se nos está yendo de las manos… El volante, digo.
martes, 4 de julio de 2017
GRANADA PERDIÓ EL TREN
GRANADA PERDIÓ EL TREN
Tito Ortiz.-
La noche electoral de 1995, en el salón de los espejos de La Casona del Parque, que así llaman los malagueños a su ayuntamiento, Celia Villalobos, me dijo: No te enfades por lo que te voy a decir, pero vamos a poner a Málaga, por delante de tu tierra. Su marido que estaba con nosotros, mano derecha de Aznar, asintió con la cabeza. En aquel momento yo no sospechaba que Celia, estaba llamada a Madrid en un futuro próximo, y que esa primera etapa como alcaldesa malagueña, no era más que la preparación de su teniente alcalde delegado de urbanismo, Francisco de La Torre, para tomar las riendas del progreso meteórico de la ciudad malacitana. De La Torre, hombre de profundas convicciones democráticas, y dialogante hasta la extenuación con quién sea, por muy distinto color político que enarbole, ha conseguido su propósito, a base de visitar semana sí y semana no, los despachos en Sevilla de presidentes autonómicos y consejeros, siempre pidiendo para su querida Málaga. Durante esos años, los granadinos hemos tenido la desgracia de estar gobernados desde la plaza del Carmen, por un testarudo y egocéntrico, Pepe Torres, que no dudó nunca en enemistarse con cualquiera que nos pudiera echar una mano, no solo para progresar como ciudad, sino para no perder lo ya conseguido, por el solo hecho de que eran socialistas, y así nos va. Málaga ya no está a nuestro alcance. Pero los granadinos tenemos mucha responsabilidad en todo lo perdido y retrasado, porque no nos hemos echado a la calle, a sacarle los colores a quienes desde el ayuntamiento, durante doce años nos han dejado languidecer, hasta ser una triste caricatura, de lo que por historia y cultura nos pertenece.
Un día, por aquellos años noventa, en la cafetería Lepanto, de la calle Larios, hablando con Braulio Medel, le dije que el reparto de poderes en Andalucía, me parecía que iba por el político en Sevilla y el económico en Málaga. Él no me lo negó y al preguntarle por Granada, me dijo que eso iba a depender mucho de lo que los granadinos pidieran, sin conformarse con lo que nos viniera o se pudiera perder. De lo hablado se desprendía que nuestro futuro, estaba en lo que nuestros políticos fueran capaces de conseguir, pero también y no menos importante, de lo que los ciudadanos demandáramos. Los granadinos hemos sido muy complacientes con nuestros representantes políticos, y si bien ellos no han estado a la altura, nosotros no hemos llevado a cabo esa labor responsable de seguimiento a la gestión y rendimiento de cuentas. Llevamos años acostumbrados a que nos lo den hecho, y si no es bueno…Que le vamos ha hacer.
Las movilizaciones ciudadanas tienen su efecto y se escuchan en los despachos, ya sean de Sevilla y Madrid, y a los resultados me remito, con dos ejemplos muy claros. La pretendida fusión hospitalaria, y las salas del alto tribunal andaluz. Si lo que en justicia nos pertenece, se consigue echándose a la calle, tras una pancarta, que hacemos que no estamos todos los días movilizados por nuestro futuro. La indolencia granatensis, debe ser desterrada de la actualidad social, si es que no queremos seguir perdiendo trenes, aunque pocos podemos perder si ya no nos queda ninguno. ¡Granaínos levantaos!, pedid tierra y libertad, sea por Andalucía libre, España y la humanidad.
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