martes, 10 de octubre de 2017

AGUA DE VICHY

AGUA DE VICHY Tito Ortiz.- Bancos y empresas hacen sus maletas huyendo de una Cataluña “libre” e independiente. Afortunadamente, no se ha producido muerte alguna en los disturbios, y esa era la primera foto que deseaba Puigdemont, que, en esta huida hacia adelante, solo le queda sacar rédito político a su triste trayectoria, presentando al mundo un pueblo catalán indefenso, masacrado por la policía de un gobierno totalitario. Lo de explicar en Naciones Unidas, que él y sus seguidores se están saltando la Ley, y que los que dan los mamporrazos la están cumpliendo, es un galimatías que le dejamos a nuestro cuerpo diplomático, que en esta ocasión está más perdido que, Sabina tomando agua de Vichy Catalán. Con un gobierno abecerrado como el de Rajoy, que solo sabe dialogar con las porras en la mano, es muy fácil salir de víctima en el New York Times. Un solo muerto en las calles de Barcelona el domingo uno de octubre, hubiera salvado la carrera política de Puigdemont, pero al no ser así, tiene que seguir provocando a Rajoy. La foto que puede salvar su reputación y la demencia de La CUP, es la del ejército recorriendo las Ramblas con sus tanques, implantando el estado de excepción en toda Cataluña, y la cabra bailando en la Plaza de San Jaume al ritmo de… Soy el novio de la muerte. Pero Puigdemont tiene un as guardado en la barretina. Sabe que la única forma de ser recordado por los suyos, si nada de lo anterior sucede, es ver su foto publicada en El Corriere Della Sera, esposado entrando en prisión, tal y como vaticinó el lenguaraz responsable de los fiscales hispanos de todas las Españas. Otra mente privilegiada para tiempos convulsos, cuya lengua Alá confunda. Del acierto en el manejo de esta crisis catalana por parte de Rajoy y su panda, habla con meridiana claridad, el aumento de las personas juiciosas catalanas, que antes iban a votar que no en el referéndum, y ahora votarían que sí, por temor a los palos y a un gobierno sin Norte ni destino. Igualmente se constata, que, a raíz de las imágenes violentas, han aumentado los catalanes que antes se la traía al fresco, esto de la independencia, pero que ahora desean que les dejen votar, aunque solo sea por tener cuatro horas libres en el trabajo. Este procés nos deja desvergonzados al desnudo como Artur Más, que fue el primero en sacar las urnas, y que ahora, como Lola Flores cuando fue descubierta por Hacienda, pide la colaboración ciudadana para pagar los cinco millones y medio de fianza que le piden declarándose insolvente. Pero su osadía llega a más, cuando ve que Cataluña se descapitaliza por la huida de las empresas, ha tenido la desfachatez de decir, que su país no está preparado para la independencia. Éste chico es de traca, vamos. Menos mal que el pasado domingo, la mayoría silenciada por el desatino independentista, habló alto y claro. Y ahora viene la pregunta del millón, lo que nadie se ha atrevido a decirle a todos los jacarandosos independentistas, a todos los que Puigdemont ha engatusado para que bailen con él esta sardana. ¿Quién les ha garantizado que siendo independientes vivirán mejor? Si lo saben, por favor díganmelo, porque tardo dos minutos en poner en marcha el procés de la independencia del Albayzín. Ya está bien de ser maltratados por la capital de Granada.

martes, 3 de octubre de 2017

RENOVADOS PARA SEGUIR IGUAL... O PEOR

RENOVADOS PARA SEGUIR IGUAL…O PEOR Tito Ortiz.- Dije hace años, y mantengo, que desde que El Capitán Pescanova, llegó a la secretaría provincial del pesoe granadino, ni él podía haber llegado a más, ni el partido a menos. Con la complicidad de “sujuanma”, especialista en cañerías de los bajos fondos, cloacas y mazmorras socialistas granatensis, hizo del partido su cortijo, implantando el que no está conmigo, está contra mí, y conmigo está quién yo quiero, o sea, quién más me haga la pelota y me lama el culo, y claro, ahí estaba el de Chauchina para dejárselo como un jaspe, y decirle, si buana tu eres el todo poderoso y eterno. Dije tras su salida de la secretaria provincial que el socialismo en Granada no levantaría cabeza ni en treinta años, y en esas estamos. La estancia de la cañonera en el despacho de La Torre de La Pólvora, ha sido de las épocas más grises y apáticas desde la clandestinidad. El soe granadino se ha convertido en una suerte de hacer guardar los privilegios de los de siempre, perder de vista la calle, de ahí la incesante sangría de votos que no cesa, y taponar el paso de nuevas figuras emergentes, que llenen de aire fresco las listas. El divorcio entre la sede provincial y la local de la capital es tan clamoroso, que llevamos padeciendo en el equipo local de gobierno, la soledad del corredor de fondo, desde hace demasiado tiempo. Un puñado de valientes, soltados de la mano de dios en la plaza del Carmen, que cada día se vienen enfrentando, no solo a la situación dramática de un ayuntamiento arruinado por el tractorista y sus secuaces, sino que no han encontrado aún, el respaldo de sus “compañeros” de la provincial, que les afloje un poco la soga de su garganta, que con tanta dignidad están soportando, desde que la UCO entró por la puerta, y nos mostró la auténtica cara de el de Píñar, y su corte de corruptos. No conozco al reverendo Entrena. No sé de su capacidad para reorganizar un partido, cuyos dirigentes tienen ya una media de edad preocupante, un desgaste considerable gracias a haber priorizado los asuntos domésticos a los importantes y relacionarse exclusiva y endogámicamente entre sí, perdiendo la perspectiva real de lo que siente la calle y su propia militancia. La estructura organizativa del partido, salvo alguna digna excepción, es apática, descreída, vacilante entre tener que elegir a Susana o Pedro, agotada en ideas, sin respuesta a las exigencias de hoy, donde la sociedad les ha pasado por encima, y los que eran suyos, ahora engrosas las filas de los “pablistas” coletudos, aunque solo sea por la curiosidad de lo nuevo. El soe granadino no ha sabido renovarse, le ha pasado como a la iglesia instituida, que se ha quedado rezagada, viendo con asombro como los verdaderos cristianos, van a años luz de sus mal llamados pastores. El soe granadino está anclado en la noche de los tiempos, preocupado por dar la réplica a un pepé, más casposo que ellos, y eso es un trabajo muy fácil. Lo difícil es ser creativo y dar respuesta a los ciudadanos, captándolos para la causa, llenándoles los bolsillos de ilusión y esperanzas, pero de esto último, es de lo que más carece la estructura organizativa de los socialistas de la provincia. Más perdidos que el barco del arroz, solo están preparados para repeler las agresiones de un pepé incapacitado para la modernidad que nos retrasa el AVE años y años, que nos aísla del mundo, y no lo sufren porque los primeros aislados de la historia y del presente son ellos. Hemos renovado la secretaria provincial para llegar a un congreso provincial en olor de multitudes, que una vez más, cerrará en falso, las soluciones, las ilusiones y los anhelos de una ciudadanía votante, que vemos con preocupación, no solo como no se nos tiene en cuenta, sino, que no existimos más que para llenar los caducos mítines trasnochados, y ser llamados a las urnas, con la inteligentísima amenaza de que, si no votamos socialista estamos permitiendo que la derecha avance y nos maltrate. Pero que podemos hacer los votantes socialistas, si los primeros que nos maltratan son los nuestros, aquellos a quienes votamos y nos ignoran. Las juventudes socialistas, cantera en otro tiempo de recambios, son en la provincia un sueño, una quimera, la muestra está en su ausencia de la sociedad que la alberga, de su bradicardia cada vez más preocupante, de su hipotensión galopante. Hemos renovado la dirección provincial del partido para seguir igual. Que tristeza, vamos de bar en peor.

VOLVERÁN BANDERAS VICTORIOSAS

VOLVERÁN BANDERAS VICTORIOSAS Tito Ortiz.- No hay nada peor que un político curtido en tiempos de paz y en democracia. Tiene la criatura muchas posibilidades, además de lucir una ignorancia supina, de hacer una política ciencia ficción, y como al flautista de Hamelin, lo sigan acéfalos, cantando “Que bonita es Barcelona”, otra serie descerebrada de inmaduros que, con cincuenta años, siguen viviendo en casa de sus padres, porque todavía no son adultos. Estas actitudes, junto con desafortunadas despedidas épicas a la Guardia Civil, que fue a Cataluña en buena proporción de manera voluntaria, y más parecía que fueran legionarios con destino a Afganistán o Siria, que a resolver un asunto de urnas. Estas actitudes, repito, no hacen más que dar alas, a los que no sin esfuerzo, hemos conseguido mantener en los sótanos de la democracia, y que ahora salen como defensores de la Patria indivisible y de las buenas costumbres, o sea, ¡moros fuera! Y Gibraltar español. Que Padilla soporte sobre su espalda la bandera preconstitucional del águila bicéfala, ha sido motivo para recrudecer y reverdecer al movimiento animalista en contra de la fiesta, que llevaba unos días mirando hacia otro lado. Que la Unión Europea no haya manejado con soltura, la absorción prometida internacionalmente de inmigrantes, y que los servicios secretos no intercambien sus informaciones, o las desprecien por inverosímiles, con la consecuencia de poner muertos inocentes sobre la mesa de la gran Europa libre y democrática, no hace más que alentar a los que hasta ahora se conformaban con lucir la cruz gamada en la cabecera de su cama, y limpiar el correaje con Netol a media noche y a escondidas. Que llevemos casi dos generaciones, sin saber cómo se radicalizan los hijos de los que acogimos en su día, que, para más inri, son españoles como nosotros, permitiendo por falta de información que nos maten los nuestros, en nombre de un dios que no existe, y al mismo tiempo piden subvenciones para sus mezquitas, es como para desear que Alá confunda sus lenguas, y engarabite sus ojos al cielo sin retorno. Los nuestros que han matado a los nuestros en Barcelona, y que volverán a hacerlo, han sido formados en colegios públicos pagados por todos, cobraban el paro de nuestras arcas como todos, porque eran nuestros. Si un sistema político que tan caro nos sale a los españoles, no es capaz de defendernos de esto, no puede sorprendernos la ebullición y evolución de la extrema derecha, que, por conseguir, ya ha conseguido algo impensable hace tan solo cinco años. Volver al parlamento alemán, con todas las de la ley y, utilizando la democracia, asentarse en los escaños y en la sociedad, dando una falsa visibilidad de normalidad en sus conductas, para que descontentos con los partidos tradicionales, se sumen a sus filas extremas, ya que hasta ahora, los ciudadanos no han recibido respuestas lógicas a sus demandas, de los llamados partidos libres y democráticos. Por cada independentista, renacen dos fachas, por cada “pablista”, medio nazi. Gracias a algunas individualidades de entre las filas de Podemos, a la generalidad de los amnésicos de E H Bildu, y a los apátridas independentistas de la CUP, la extrema derecha que se conformaba con subir cada noviembre al Valle de Los Caídos, no solo está engrosando sus filas dando la cara en la calle, sino que prometen partírnosla a los demócratas. Si alguien no se lo cree, que eche un vistazo a las redes sociales y a algunas páginas especializadas de internet. Gracias a una falsa izquierda de oropel y ecologismo, y a unos republicanos de pacotilla, mucho me temo que estamos llamando a voces para que vuelvan, banderas victoriosas… Y si no, al tiempo.

martes, 26 de septiembre de 2017

EL RECHAZO YA ESTÁ AQUÍ

EL RECHAZO, YA ESTÁ AQUÍ Tito Ortiz.- La clave me la dio, la millonaria campaña publicitaria que La Caixa, está llevando a cabo en los medios, dejando constancia de su magnífica labor, a través del mecenazgo de importantes estudios en investigaciones científicas en materia de salud, con su Obra Social por bandera. Y es cierto. La Obra Social La Caixa, lleva a cabo en todo el país una cantidad de proyectos en beneficio de la sociedad en general, dignos de tener en cuenta, y no digamos, de su promoción de la cultura y las bellas artes. Un albayzinero como yo, se rinde ante la ingente tarea de esta entidad, que nacida en Cataluña, está implantada en todo el territorio nacional, y a juzgar por la mayoría de sus clientes, con cierta satisfacción por la atención recibida, en lo económico y en lo social. Pero con la que tienen liada los independentistas, no estamos libres de que algunos ciudadanos, hartos de desplantes, complejos de superioridad y trato denigrante, estén pensando como mi compadre, y comiencen a decir disparates, como… Ni un solo euro de mi bolsillo en entidades catalanas, ni un solo producto catalán en la cesta de mi compra, ni un solo día de vacaciones en Cataluña. No quieren ser independientes- dice mi compadre – pues ahora se van a comer toda la butifarra ellos, y se van a beber todo su cava ellos, y se van a tragar todos sus productos sean los que sean. No pienso adquirir nada que huela a catalán, aunque me piquen. Y mi dinero, en casa metido en un calcetín, bajo una loseta. Hala, que les den la independencia. A mí no me hace falta pasaporte para entrar en Cataluña, no pienso ir nunca. ¿Por qué voy a conocer yo, a quién no me quiere conocer, decidiendo su futuro unilateralmente, sin preguntarme? Somos cuarenta y seis millones y pico de españoles, y dice la Constitución que nos dimos todos, que para decidir quién se va del grupo, debemos ser consultados, como lo fuimos hace cuarenta años. Pero España es diferente. Cuando el mundo está más globalizado que nunca, cuando nos jactamos de haber derribado muros y fronteras, formando una Europa de libre circulación para todos, hay quién se empeña en volver al siglo XIV, acantonando lo que tanto trabajo nos ha costado liberalizar. La catetez de unos cazurros de nacionalismos radicales, que solo se miran el ombligo propio, pretenden arrastrar a todo un país tras ellos, imponiendo por la fuerza de la sinrazón, sus ideas fuera de la Ley. Despreciando a los millones de catalanes que no están por la labor, y lo que es peor, sin haber medido las consecuencias suicidas de su decisión. Gran parte del pueblo catalán y del resto de España, no tienen por qué aceptar la imposición que unos pocos pretenden implantar, por el solo hecho de estar enfrentados a un Gobierno. Se trata de dialogar, de cumplir con el sacramento ineludible de todo político elegido por el pueblo. Hablar, conocer las posibilidades de un acuerdo, que, si pasa por retocar la Carta Magna, no debe infundir temor a lo desconocido, sino todo lo contrario. Si todos abrimos puertas al diálogo, en pos del inmovilismo ideológico, estoy seguro de que se puede llegar a un acuerdo, sin fragmentar un país, sin dividir a sus ciudadanos, sin enfrentarlos entre sí, para llegar a la nada más absurda jamás conquistada.

martes, 19 de septiembre de 2017

VIOLENCIA INSTITUCIONAL

VIOLENCIA INSTITUCIONAL Tito Ortiz.- Solo desde el desconocimiento de la ley, y las ganas de ofrecer titulares a la prensa, se puede asegurar, que, en el caso del culebrón veraniego, se está aplicando violencia institucional por estos pagos. Donde de verdad se está sufriendo auténtica violencia institucional, es en Cataluña, donde un gobierno autonómico en huida hacia adelante, impone sus sectarios criterios, incluso a la oposición y a los ciudadanos que ésta representa. El colmo de la dictadura separatista, es la imagen de una venerable anciana, que en el parlamento catalán, retira unas banderas nacionales, como si el pretendido referéndum ya se hubiera celebrado y lo hubieran ganado, en contra incluso de la neutralidad que Podemos, su partido, ha pedido en éstas acciones. Violencia institucional es cuando gobernantes elegidos por el pueblo, desobedecen los dictámenes del alto tribunal, hacen de su capa un sayo, y haciendo oídos sordos, siguen en progresión suicida, contrarios a la Ley y sus máximos representantes. Se pasan la Constitución por el forro de la barretina, desafían a toda una Nación que algo tiene que decir en todo ese proceso, y al que no le guste, que se vaya. Eso si es violencia institucional. Se trata de una constante provocación, esperando el instante orgásmico para ellos, de que el tercio de la Legión española, avance con la cabra por el Paseo de Gracia, para que la foto de la vuelta al mundo y así poder presentarse como víctimas internacionales, de un proceso de independencia enloquecido, fuera de todo orden y justificación, ignorando que el pueblo catalán, desde el siglo pasado es el más privilegiado del suelo patrio, en el que el Estado, en detrimento de otras regiones, no ha dejado de repartir prebendas económicas y sociales, para mantener la paz social. Y ha sido tanto el nivel alcanzado, en comparación con el resto de España, que algunos catalanes se han creído los reyes del mambo, posicionándose por encima de lo divino y lo humano, arrastrando a un pueblo al que no se le han explicado bien las consecuencias de una separación del país. La calificación como, violencia institucional, no puede ser gratuita y sin fundamento. Se juega con demasiada frecuencia, a soltar frases de las que seremos eternamente deudores, solo para que sean difundidas por los medios, para justificar las estampidas en callejones sin salida, cuando los procesos judiciales están abiertos y nada se ha decidido al respecto. Los conflictos – y el de Granada los es – no deben resolverse a golpe de titulares, sobre todo, cuando el diálogo no existe, y la proclamación es solo de una parte. Cuando mejor se ejerce la presión social, es cuando ésta emana de una mayoría amparada por la Ley. Cuando es solo producto del efectismo de una foto y un comunicado, no solo va languideciendo su eco a la ciudadanía, sino que se da pábulo a que aparezcan en escena, operadores contrarios a la proclama, como es el caso, y la defensa de unos criterios que en principio parecían lógicos y ajustados a derecho, se van convirtiendo en hechos que reciben la contestación de quienes opinan contrariamente, o aprovechan la oportunidad, para obtener su minuto de gloria de manera gratuita. La estrategia del caso granadino, está equivocada desde el principio, mal dirigida, y con algunas acciones de las protagonistas contrarias a derecho. “Seamos sensatos, pidamos lo imposible”, fue solo un eslogan del Mayo del 68.

martes, 12 de septiembre de 2017

LECCIONES, ¿DE QUÉ?

LECCIONES, ¿DE QUÉ? Tito Ortiz.- Éste verano que ya agoniza, hemos vivido un culebrón informativo que todavía colea – y lo que te rondaré morena – en el que una vez más, periodistas y medios hemos sido utilizados y no en todas las ocasiones, para bien. Se nos ha convocado a horas y días no habituales, para alimentar un mensaje, que ocultaba parte de la verdad en unas ocasiones, y en otras adquiría por la comunicante, tintes de tragedia cuando no eran necesarios, dependiendo de la presión que se quisiera ejercer sobre los hombres y mujeres encargados de impartir justicia igual para todos, seamos los que seamos. Y es que una cosa es dar clases en la Universidad, a criaturas en aprendizaje, que si no hacen lo que queremos son suspendidos y ya está, y otra muy distinta ejercer asesoramiento ajustado a Ley, aderezado con parafernalia mediática, poco afortunada, pretendiendo con ello, que las togas refrenden unas actuaciones y actitudes, fuera de lo reglamentado. Desde aquí, mi reconocimiento a quienes han sido imperturbables ante lo no ajustado a derecho. Las causas pueden ser muy nobles, pero también deben serlo las formas de comunicar, y la reciprocidad informativa. Cuando la portavoz ha visto que la justicia la requería, para poner orden en la causa, no ha dudado en cerrarse en banda, y lo que en plena efervescencia a favor del viento eran continuas peticiones de colaboración a los periodistas, se han convertido en negativas a darnos explicaciones de la nueva situación, y acogidas al derecho de no declarar. Los que días antes éramos imprescindibles para remar a favor de sus -no siempre- acertadas teorías, hemos pasado a ser sujetos molestos para la misma causa y persona. Sorprende el cambio de estrategia, cuando lo que queremos es informar de la misma manera a los ciudadanos, que es nuestra misión y vocación. Por eso, compañeros/as, debemos ser muy cautos a la hora de que se nos utilice, como es el caso, para causas empecinadas en aras de la igualdad, protección y “legalidad” interpretadas de parte, que además esconden y afloran tardíamente, en comportamientos fuera de la ley. Hemos soportado de la asesora y portavoz estoicamente, ruedas de prensa farragosas, ricas en contradicciones y temas mal explicados, para las que hemos necesitado asesoramiento, pero esta vez, especializado de verdad. Nos hemos volcado con el caso con una entrega total y sin condiciones, por eso ahora no comprendemos su actitud. Eso es de hacérselo mirar seriamente. El hecho de que éste caso haya sido abandonado por algunos letrados, debió encender todas las alarmas, pero de todas las partes implicadas, incluidos nosotros los periodistas, que deberíamos haber preguntado por qué lo hacían. Yo soy el primero, y lo he repetido hasta la saciedad, que la Ley no puede favorecer en ningún caso y bajo ningún concepto, a los maltratadores. Pues entonces habrá que cambiarla y no navegar entre vacíos legales, que dan carta de naturaleza a comportamientos muy humanos y comprensibles, pero ávidos de un respaldo de la justicia, como no podía ser de otra manera. Y a la asesora mediática decirle que, con los medios, hay que estar a las duras y las maduras. No se nos puede utilizar a capricho, y cuando viene mal dadas, enmudecer porque ahora no interesamos. Si éramos necesarios antes, ahora también.

martes, 5 de septiembre de 2017

QUE TRISTEZA

QUE TRISTEZA Tito Ortiz.- El pasado Martes, en la página 35 de éste periódico de mis entretelas, vi la foto más triste, desde la de Aylan Kurdi, el niño muerto en una playa de Turquía. En la aterradora imagen, se observaba a una señora que bien puede ser mi abuela, sosteniendo a duras penas en sus manos un fusil, mientras un soldado de Maduro, le enseñaba a manejarlo. Me quedé estupefacto. ¿Cómo se puede ser tan mezquino, implicando a octogenarios en la hipotética defensa de un país, que él mismo ha llevado a la ruina política, económica y humana? En esa venerable anciana, vi a los niños de la guerra, reclutados a la fuerza en el África profunda, o a los que -yihadistas sin escrúpulos ni conciencia- adosan cinturones de explosivos y los mandan a los mercados para que se inmolen. Es tal, la degradación de algunos mandatarios, que ya no son políticos dictadores, a los que se les llena la boca de libertad y democracia. Se han convertido – como el señor Maduro – en gurús de una secta salvaje, que lleva más de un centenar de cadáveres en las calles de Venezuela, con miles de encarcelados políticos, contrarios a la masacre y la ignominia que está llevando a cabo, ante la pasividad del mundo civilizado. Un individuo que a éstas alturas no resistiría el más liviano examen psiquiátrico, no puede seguir por más tiempo, hundiendo a las gentes de un país rico, desabastecido y hambriento, mientras los adeptos a su presidente, viven en mansiones con todo tipo de lujos y riquezas. Éste demente, atrincherado en un bolivarismo interpretado a su medida, fusionado con un chavismo populista y trasnochado, y mal aconsejado por Pablo Iglesias y su troupe, está hundiendo en la miseria a su país, presumiendo de poner muertos y encarcelados encima de la mesa de una paz, que solo está en su mente enferma. Si queremos analizar lo que está ocurriendo en Venezuela con Maduro, no hay más que observar el comportamiento del líder de Podemos, y padre espiritual del “madurismo”, que está aprovechando el verano, para atrincherarse en su guardia pretoriana, haciendo de Podemos, una caricatura de lo que iba a ser el partido salvador de la Patria española. Sus últimas decisiones no hacen más que profundizar en el endurecimiento de sus estatutos para evitar críticas, filtraciones y noticias que le perjudiquen. Se está construyendo un blindaje, en el que hacer a su antojo lo que le apetezca, con purgas entre sus afiliados, en lo que algunos de sus, antes incondicionales, ya ven la gestación de una casta, dentro de un partido que pretendidamente nació para acabar con ella en la clase política española. Sus continuos ataques a medios y periodistas, no hacen más que confirmar la triste y peligrosa deriva por la que camina el líder coletudo, dando muestras de una egolatría, que no conoce límites a su afán de poder, inmersa en una ambición digna de hacérsela mirar. Al partido morado, ya le están saliendo bastantes moratones, gracias a la altivez de quién se ha creído el mesías salvador de los españoles. Solo hay que esperar, que el sano juicio de los ciudadanos, ponga coto a tamaño desatino, y el implacable veredicto de las urnas, ponga en su sitio a éste “salvapatrias”, que tan pronto está dejando cadáveres de los suyos por el camino.