martes, 12 de octubre de 2021

TRÍO DE ASES

 TRÍO DE ASES


Tito Ortiz.-


Apenas, sin darme cuenta, reconozco que me he hecho mayor, porque pasando lista, resulta que ya tengo más amigos en el cementerio que, vivos. Si lo miras por el lado positivo, valoras que los has sobrevivido y que disfrutas aún de este mundo, pero si le das la vuelta, te faltan referentes, ejemplos a seguir y, conversaciones, muchas conversaciones sinceras e íntimas que, no puedes tener con cualquiera, ni siquiera perteneciente a tu árbol genealógico.

En poco tiempo se me han ido, como del rayo, amigos y maestros como Tico Medina, y me falta nuestra conversación telefónica de todos los domingos, a eso de la hora del ángelus, cuando comentábamos su página de ideal, sus visitas a la unidad del dolor en los madriles y recababa de mí la actualidad semanal de su Granada, el estado de conservación de su parque y, donde comeríamos en su próxima visita. Esa media hora de charla dominical, en la que chequeábamos la sociedad granatensis, sus virtudes y defectos, nos permitía anular los quinientos kilómetros que nos separaban, estrechando más aún nuestra amistad, junto a la vocación informadora que siempre nos unió. La misma que mantuve con Nono Hidalgo, desde la redacción del Diario Patria, mesa con mesa, con el agradecimiento eterno de que me llevara con él, hasta la de “La Hoja del Lunes”.

De Carlos del Castillo, ( Don Carlos para los cofrades) mi reconocimiento eterno a su labor evangelizadora, encauzando la revolución que supuso en la década de los setenta, la aparición de la figura del cofrade costalero y la irrupción después de muchas décadas, de nuevas hermandades como la del Amor y La Entrega, cimientos indudables de la semana santa que ahora gozamos, y que en un momento en que la iglesia instituida no imaginaba tal revulsivo, supo estar a la altura de la circunstancias, canalizando todo el fragor de la batalla, tan inesperado entonces en la iglesia y tan próspero para sus asociaciones, sin olvidar su protagonismo en otra faceta cristiana de la que Granada estaba ausente hasta entonces: La fundación de La Hermandad de Gloria del Rocío, de la mano del Compadre. Tres acontecimientos que han cambiado la historia de esta ciudad.

Y hablando de historia, la del arte en general y, en nuestra tierra en particular yo la aprendí de Francisco Javier Martínez Medina, que aunque la historia lo recordará como el cura que sentó por primera vez en el banquillo de los acusados al arzobispo de Granada, su trayectoria docente y académica, junto a sus muchas iniciativas de conservación del patrimonio, incluidas la fundación de museos, ediciones, y comisariado de grandes exposiciones, no deben eclipsar una labor brillantísima en pro de nuestro legado artístico, religioso y cultural. Aquel juicio enmascarado de otros motivos, tuvo mucho que ver con cosas tan mundanas como: El Mundo, el Demonio y La Carne. Y por muchos cafés que me tomé con él en “Las Prensas” de la plaza del Campillo para disuadirlo, jamás pude quitarle de la cabeza, que la muerte de su madre, no tenía por qué ser producto del asunto judicial. Mis transmisiones de la procesión del Corpus, a través de Canal Sur, vía satélite para todo el mundo, teniéndole a él sentado a mi lado comentándolas, son un lujo para quien quiera disfrutarlas…gracias a él.

 

martes, 5 de octubre de 2021

VISTA POLÍTICA

 VISTA POLÍTICA


Tito Ortiz.-


Yo comprendo que cuando los portavoces oficiales del municipio están de vacaciones, aquellos que los suplen, aprovechan para tener su minuto de gloria, saliendo a los medios con los asuntos más peregrinos que uno pueda imaginarse, pero que en periodo estival, a falta de peso notorio en los argumentos, cualquier cosa vale con tal de no perder comba. Sustitutos ávidos de protagonismo, que en época de sequía notoriamente noticiable, se lanzan al ruedo mediático como espontáneos, buscando el titular para sí y para su formación, pero la realidad a veces es muy cruel, y los deja con el “pompis” al aire, evidenciando una bisoñez política en la que todo no vale.

Éste pasado agosto, cercano al epicentro del terremoto gordo, diose la circunstancia llamada a chanza y chacota de que, desde el partido popular en la plaza del Carmen, se arremetió contra los socialistas por el lamentable estado de la situación que atravesaba la Oficina de Turismo Municipal, cuestión ésta que, nunca fue advertida por los conservadores, en el gobierno de la casa consistorial hasta solo un mes antes, pero bueno, ya se sabe que desde la oposición, se reclama todo aquello que no se ha hecho durante el propio mandato. Esto es algo muy propio de esa clase política que, sin oficio ni beneficio,  ha venido para quedarse a vivir de esto, a costa de lo que sea, incluso de hacer el ridículo porque, tan sólo unas horas después, los granadinos sabíamos que a la misma oficina de turismo criticada por su mal funcionamiento desde la bancada azul, se le otorgaba el Certificado de Turismo Seguro y la Q de calidad otorgada por el Instituto para la Calidad Turística Española.

El asunto es bochornoso per se, pero aquí nadie asume responsabilidades y menos, políticas. Los ciudadanos que hicimos la transición política, ya tenemos cayo hecho, a base de éstas acusaciones tan socorridas de ida y vuelta como los cantes, que los políticos se lanzan unos a otros, dependiendo si están en el Gobierno o la oposición, aunque los temas sean los mismos y se eternicen en el tiempo, para vergüenza de propios y extraños, excluidos ellos, claro. Se trata de acusaciones por deberes sin hacer, que lanza el opositor, sobre asunto que el mismo no resolvió cuando estaba en el poder. Acusar al PSOE de que mantiene cerrada por sexto año consecutivo la residencia de turismo, cuando fueron ellos los que la cerraron, es de tener un rostro inmenso. Recuerdo la terminación de la T invertida de nuestra autovía del mediterráneo, que durante años dio juego a Álvarez Cascos para acusar a los socialistas y viceversa. Lo mismo que las conducciones de la presa de Rules que, desde los tiempos de Juan López Martos a nuestros días, sirven de arma arrojadiza entre las dos formaciones, dependiendo que quién esté gobernando. Lo mismo podríamos decir del soterramiento del AVE a su paso por La Chana, de la administración de La Alhambra,  de la gestión de Cetursa en Sierra Nevada, o del agonizante, Legado Andalusí, del que tanto sabe mí admirado, Jerónimo Páez.

Es penoso y deprimente, comprobar que en tan solo cuarenta años, hemos dilapidado la creación de una democracia modélica en su día, gracias a dar cabida en las filas de los distintos partidos, a una serie de personajes que viven de esto, sin otra misión que la de engañarnos cada cuatro años para que los votemos, y puedan seguir chupando del bote. Mientras, yo he tenido que pedir un crédito a mi banco para pagar el recibo de la luz, y me temo que, no soy el único. Seguid votándolos.

martes, 28 de septiembre de 2021

AUDITAR AL AUDITOR

 AUDITAR AL AUDITOR


Tito Ortiz.-


Es patente que, cada vez más, nos encontramos en éste país con empresas consultoras a la carta, imparciales al mejor postor, que te auditan lo que quieras y te arrojan el resultado que más convenga a quién paga el trabajo. Últimamente los casos son tan evidentes y descarados, que el Gobierno andaluz debería hacer acto de constricción y sobre todo, transparencia, contándonos a todos el dineral que se están gastando desde que accedieron al poder, en sienes y sienes de auditorías de todo tipo y condición, pagadas por todos nosotros, y que – curiosamente – todas arrojan el resultado de una mala gestión socialista, y un canto de esperanza hacia la privatización de lo auditado, para que sus primos se hagan con el negocio que siendo público funciona.

El cardenal Richelieu encargó auditar a la RTVA, y los resultados de los sesudos auditores, es reducirla, adelgazarla, evitar productoras “pata negra”, enchufes y exceso de plantilla. Peinar canas me permite recordar, que eso mismo le dijeron las auditorias, a su compañera de partido, Esperanza Aguirre, y cuando tomó las riendas de Telemadrid, quitó a los anteriores y puso a los suyos, echó los cimientos para crear un pufo económico y profesional, de unas dimensiones astronómicas, incomparables con lo anterior encontrado, dejando el nivel de profesionalidad por los suelos. Tratándose del partido popular, la culpa siempre es de los socialistas, un discurso tan manido, recurrente y falto de rigor, que ya es una caricatura repetitiva a lo largo del tiempo. La experiencia demuestra que cuando el partido conservador sale de la instituciones, el nivel de enchufismo y corrupción, es muy superior.

Una muestra más de las auditorías a la carta porque, para eso las pagan ellos, aunque sea con nuestro dinero, es la última publicada a cerca de Cetursa. En ésta el asunto huele tan mal, que incluso se permite la empresa auditora, decidir de donde tiene que venir el capital inversor, un asunto éste que ya invita a la hilaridad. Deducen los inteligentes auditores, pagados por el partido popular con nuestro dinero, no solo que se necesita aportación de capital, sino que, y esto es lo grave, éste debe sur privado. Ahí queda eso. Que les importará a ellos de donde venga el capital, si lo que se necesita es que venga. Pero con esta afirmación, el cardenal Richelieau y los suyos, tranquilizan las conciencias, e invitan a los suyos a que inviertan en Sierra Nevada para ir dando pasitos a la privatización, como ya hicieron con la sanidad madrileña y otras empresas  muy apetecibles de capital público. Ésta auditoría, concuerda perfectamente con esos otros estudios de amigachos y parientes, que se empeñan en que el futuro de Sierra Nevada pasa por la ampliación de las pistas y la construcción de hoteles camuflados entre “obritas” de servicios, pero de instalar un hospital en la estación y un parque de bomberos en condiciones, de eso ni hablamos, que tontería.

Respaldar decisiones políticas contra natura, amparados bajo el paraguas de una auditoría encargada a la carta, es algo tan ruin y mezquino, que debería tener consecuencias penales para quién la encarga, la realiza, y puestos a pedir, debería penalizar en las urnas a estos caras, pero eso sí que es pedirle peras al olmo. Que sea una auditoria la que aconseje que, la alhambra absorba a la Fundación Rodríguez-Acosta, es incluso de mal gusto. ¿Dónde queda la imparcialidad?

martes, 21 de septiembre de 2021

TALÍA

 TALÍA


Tito Ortiz.-


En aquellos tres años de prácticas, en el Pabellón Psiquiátrico junto al Hospital Clínico, bajo el blasón académico de Carlos Ruiz Ogara, yo no fui para él más que, un alumno en prácticas ciertamente avispado, que formaba parte de aquel cortejo de batas blancas que, cada mañana, de manera ritual y religiosa, lo seguíamos habitación tras habitación, pasando consulta, revisando evoluciones, modificando terapias, aumentando o disminuyendo la medicación, y dando altas o condenando a la cronicidad a los irrecuperables. Todos le profesábamos una gran admiración, porque la certeza de sus diagnósticos y la eficacia de sus tratamientos, le hacían estar muy por encima de sus compañeros. Escuchar unos minutos hablar a, José María López Sánchez, sobre la mente humana, sus trastornos y síntomas, equivalía a un máster acelerado en Psiquiatría al alcance de unos pocos, que éramos su equipo multidisciplinar. Todos nos preguntábamos como no era catedrático todavía, pero era lo de menos, porque  los que ostentaban esa categoría académica en aquellos momentos, no le llegaban ni a la altura del test de Rorschach.

Era ahorrativo en el movimiento de los labios, hablaba en un tono bajo en ocasiones casi susurrante, lo cual era extraño en un brillante actor y director del TEU, heredero de Martín Recuerda, de José Tamayo, y tantos otros grandes de la escena, pero hizo de la Psiquiatría su pasión y la llevó hasta el extremo. De reconocido prestigio entre sus compañeros y superiores, le recuerdo sanando cabezas muy desequilibradas, como la de aquel catedrático de Psiquiatría que al perder unas oposiciones, también perdió la cabeza, y López Sánchez lo manejó con tal tino, que a los pocos meses, el catedrático volvió a su cátedra, para preparar de nuevo las oposiciones. Cada mañana al pasar consulta, nos obsequiaba con una lección magistral, de esas que no encontrábamos en los libros ni en los apuntes. Ser su alumno fue todo un privilegio.

Mi admiración por José María López Sánchez, tuvo años más tarde la justa recompensa de su amistad, gracias a que un amigo común, José María Guadalupe, mi compañero y maestro, nos sentó a la mesa para hablar de proyectos. Aquellas comidas y sobremesas, hablando de la ciudad y sus gentes, son inolvidables e impagables. Tuve la oportunidad de entrevistarle para Canal Sur, y de esa manera, seguir enriqueciéndome de su sabiduría. Nuestras citas a tres fueron periódicas, hasta que la mente se lo permitió. Curiosamente, la mente, esa que él conocía a la perfección, hasta el punto de dedicar toda su vida a repararla. De su sentido del humor solo puedo decir que ponía a prueba todas mis dotes de observación y audición, porque no subía el tono de voz, ni aplicándole una torsión testicular, ni cambiaba el semblante a la hora de la humorada, con lo cual, o lo enganchabas a la primera, o se te quedaba cara de pánfilo a las doce, como se me quedó a mí, cuando a centenares de kilómetros de  Granada, leí su esquela en nuestro querido periódico. José María López Sánchez, Psiquiatra y hombre de la escena, ha salido entre bambalinas haciendo mutis por el foro, con la discreción de un consagrado, sin quitarle el protagonismo al resto del elenco que permanecemos en escena aún, sin saber por cuanto tiempo. Menos mal que al haberse adelantado a los acontecimientos, cuando de nuevo volvamos a encontrarnos, nos tendrá ya preparados los papeles que nos corresponden a cada uno y, comenzaremos a hacer una primera lectura de la obra… bajo su dirección.

martes, 14 de septiembre de 2021

OTRAS PANDEMIAS

 OTRAS PANDEMIAS


Tito Ortiz.-


Esta pandemia ha venido para quedarse, y el que no quiera verlo, peor para el. Lo mismo que se van a quedar otras que la principal trae consigo. Me refiero a esa nueva visión que nos deja el asfalto y las aceras, salpicados de mascarillas de todos los colores, tamaños y formas, gracias a unos incívicos ciudadanos, que son los primeros en lamentarse y quejarse a la autoridad competente, de lo sucias que están las calles, porque no las limpian. Para mantener las calles en perfecto estado de revista, habría que tener detrás de cada ciudadano desaprensivo e insolidario, un asistente personal, que recoja las mascarillas que se arrojan al suelo, los chicles que se escupen, los pañuelos de papel y las colillas, por nombrar solo algunos de los despojos y restos que lanzamos al medio ambiente de los vecinos, para que carguen con nuestra falta de educación y, nuestros microbios contaminantes que propagan infecciones, enfermedades y dan un aspecto a nuestras calles de, vertedero insalubre, donde bacterias y roedores campan a sus anchas, gracias a la mala educación de las criaturas humanas.

Hasta qué punto la falta de higiene y plaguicidas está copando nuestra sociedad, que en plena sesión parlamentaria andaluza, una rata ha sembrado el pánico entre sus señorías, dejando escenas dignas de una película de Berlanga, ahora que celebramos el centenario del genio valenciano. En esta España de charanga y pandereta, donde un gobierno no es capaz de poner pie en pared contra la pandemia, y las sanciones impuestas a quienes se han saltado la norma, van a quedar en agua de borrajas tras las sentencias que nos vienen en cascada, es imposible pensar que el ser humano tiene algún futuro fuera del caos y la autodestrucción que, nosotros mismos estamos protagonizando. Asistimos con indiferencia a que países” europeos “ legislen contra el colectivo LGTBI, como si el asunto no fuera con nosotros y no se estuvieran vulnerando los derechos humanos. Pensamos que el maná convertido en los fondos europeos, va a solucionar la gran crisis económica, sin percatarnos de que los bancos se van a llevar miles de millones de esa tarta, solo por ser los mediadores oficiales imprescindibles para hacer el reparto del dinero. Una aberración sobre la que ningún gobierno de la vieja Europa ha querido decir ni pío, aceptando que se trata de un impuesto revolucionario, con el descaro más cruel jamás pensado. Los banqueros se llevan por la cara miles de millones de, un presupuesto dedicado a paliar a los más afectado por la COVID, y hasta los sindicatos miran para otro lado, sin poner el grito en el cielo.

No estamos indignados, estamos abandonados a nuestra suerte en un barco que camina sin rumbo, y lo que es peor, sin nadie al timón. Aquella Europa que con tanta ilusión acogimos en nuestra entrada, esperanzados a convertirnos en ciudadanos “normales”, es ahora la que nos obliga a comulgar con ruedas de molino, asfixiando nuestra maltrecha economía, racionando las vacunas que necesitamos, según su criterio, no el nuestro. Revisando a la baja – como siempre – nuestros planes de empleo y estrangulando nuestro sistema de pensiones para que cuando llegues a la jubilación, seas un usuario del banco de alimentos, y en pocos años, vayas rebuscando en los contendores de basura. Esa es la Europa que tenemos, la que nos ha defraudado a todos y la que nos hace preguntarnos cada día ¿Por qué, estamos en ella? Que alguien nos saque por favor.

martes, 7 de septiembre de 2021

LA CAPA, MATA

 LA CAPA, MATA


Tito Ortiz.-


En noches de calor como estas, mi abuelo, Rafael Rubio Carmelino, sentado en la mecedora en el patio del viejo Carmen albayzinero, con el botijo de agua fresca a su vera, y aquel soplador de esparto para abanicarse, que también servía para avivar el fuego en la hornilla de carbón, contaba a sus hijos, Rafael, María Victoria y Antonio, viejas historias de muertos y aparecidos, que siempre ocurrían en frías noches de invierno, bajo una lluvia torrencial, y así de tal guisa, parecía que las tórridas madrugadas, se llevaban mejor, a la espera de que la Torre de la Vela, diera el toque de ánimas, y entonces coger valor para pasar a los dormitorios a intentar coger el sueño, que siempre escapaba por la ventana.

Él utilizaba capa española habitualmente, y es posible que ese sea el motivo por el que yo heredé la vestimenta, de la que me siento tan orgulloso, y que hace ya algunos años, me permitió presidir su asociación en Granada. Y de capa va la historia porque, uno de los sucesos que el abuelo contaba, ante los ojos asombrados de sus hijos tenía mucho que ver con tan elegante prenda de vestir. Decía el abuelo Rafael que, a principio de siglo, una tarde de invierno que amenazaba lluvia, dos amigos subieron al entierro de un familiar al cementerio de San José, y acabada la ceremonia, volvieron sobre sus pasos para coger la Cuesta de Los Chinos, pero al inicio de esta, uno le dijo al otro: Un momento compadre, que el que va de entierro y no bebe vino, el suyo viene de camino, así que vamos a tomarnos aquí en el Kiosco de La Mimbre unos macetazos, vayamos a tonterías.

La tarde se fue oscureciendo, el cielo tomó el color de la panza de una burra, y el agua no se hizo esperar. La lluvia copiosa les embarraba los botines y mientras la esclavina de la capa se convertía en surtidor de agua, los compadres seguían bebiendo y bebiendo, porque con la que estaba cayendo, ¿dónde iban a ir? Y claro, con los efectos etílicos, vinieron los retos y porfías. Todo surgió cuando uno le dijo al otro que, era un cagón porque le temía a los muertos, y éste, lejos de amedrentarse, le dijo a su oponente, que en noche cerrada y con el aguacero que estaba calándolos, no sería capaz de subir a la puerta del cementerio y clavar un papel en el que rezara, que no temía a los muertos y no creía en aparecidos.

Al compadre le faltó tiempo para pedirle al camarero un papel, y quitándole el lápiz de la oreja escribió: ¡No me dais ningún miedo! Después solicitó de éste un clavo, un martillo, y encaminó sus pasos hasta la puerta del cementerio. Embozado hasta la frente, con la lluvia en sus ojos y los efectos etílicos en sus ademanes y pensamientos, clavó el papel en la puerta del campo santo, y cuando se disponía a salir corriendo, algo lo sujetó por la espalda, y fue tal el pánico que falleció al instante. En vista de que las horas pasaban y no volvía al kiosco, su compadre y dos camareros subieron a ver qué pasaba, y se lo encontraron muerto en la puerta. Con el nerviosismo, la borrachera y el miedo, no se dio cuenta de que estaba clavando el papel, pero debajo también estaba fijando el embozo de la capa a la madera, así que al intentar huir, quedó fijado a la puerta y el pánico hizo lo demás.

martes, 27 de julio de 2021

EN DUERMEVELA

 EN DUERMEVELA


Tito Ortiz.-


Con estas noches de calor, el cuerpo se descompone y la mente se abotarga, de tal guisa, que a eso de las tres de la madrugada, hora en la que los agoreros dicen que pasan las cosas más raras, te alargas a la cocina, y en logar de sacar la jarra del agua, metes las sábanas en el congelador, para ver si en un rato lo del sueño tendrá solución a otra temperatura. Como volver al dormitorio te da pánico, pones la televisión y zapeas como un autómata, viendo videntes, vendedores de artilugios variados, documentales para insomnes, y el canal de noticias 24 horas, que te repite hasta la saciedad lo que ya sabías antes de acostarte y no pegar ojo.

El caso es que, mientras el sudor se apodera de tu cuerpo, los párpados se resisten a la rendición y tu cuerpo se desmadeja en el sofá, caes en la cuenta de que el metro de Granada, ha entrado en fase ahorro con esto del recibo de la luz, y ha reducido a la mitad, los focos que alumbran el suelo a ambos lados de los raíles. De tal forma que, han arrancado de cuajo una de cada dos luces, y en el hueco donde antes había luz, ahora han colocado un hermoso ladrillo a juego con el suelo, de tal forma que solo alumbran ya, uno sí y otro no, lo cual me ha dado una idea estupenda para ahorrar en casa. A partir de hoy, he aflojado las bombillas de la mitad de las habitaciones, así que si quieres leer el periódico tienes que irte al cuarto de baño, y si quieres tener luz en el dormitorio, debes recurrir al siglo quince, y darle utilidad a ese candil que me regalaron cuando casé, y que hasta ahora adornaba una estantería en el salón. La imaginación al poder.

Ha pasado ya una hora, el calor sigue presente y el presentador del todo noticias continúa con su cantinela de lo ya ocurrido el día anterior, y una batería de los actos previstos para mañana que será dentro de un rato. Para complicarlo más y con las pocas fuerzas que tengo para prestar atención, la pantalla se subdivide en partes, de tal forma que, en un cuadro tengo al presentador, en otro las imágenes de lo que está diciendo y bajo toda la información, como en un trenecito de juguete, a velocidad que no me da tiempo a leer, debido a mi aturdimiento calorífico, leo a duras penas otras noticias que pasan ante mis ojos de derecha a izquierda, poniendo a prueba mi nula capacidad de concentración cuando está a punto de cantar el gallo: Espero acordarme cuando se haga de día que, Cuba es un polvorín donde se está masacrando los derechos humanos, que la mujer ha entrado de pleno derecho en un mundo musical que a no ser cantando, antes no contaba con ellas, me refiero a esas mujeres del Jazz en Granada, de las que tanto podemos aprender. Maduro ha vuelto a inventarse otro atentado, y ya van no sé cuántos. En Sudáfrica la muerte y los saqueos son moneda corriente de uso común, y apenas nadie nos lo cuenta. Y para acabarla de empatar, se me ha ido mi querida y admirada Pilar Bardem, señora de la escena y la vida, cuyo testimonio y coherencia, se echarán tanto de menos a partir de su marcha. Y con esto en la cabeza, a ver quién se mete ahora en la cama.