domingo, 8 de septiembre de 2024

 


PRIMERA EXALTACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS.

GRANADA, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2024

 

Tito Ortiz. -

Cronista Oficial de Granada

 

La que habita en la carrera,

La Virgen de Las Angustias,

Solo esa Señora sabe

Que te estoy queriendo de veras.

Esto que, podría pasar por un piropo hecho oración, en realidad es una media granaína dedicada a nuestra Patrona. Y no es más que, una demostración de como su omnipotente presencia, está no solo entre nosotros, sino que la llevamos a la más alta cota de la expresión artística y flamenca, tan presente a lo largo de la historia.

La Virgen de Las Angustias es desde su presencia en Granada, algo indisoluble e inseparable de nuestro sentir, en cualquier faceta de nuestra vida. Algo que comenzó hace cinco centurias y, que cada vez está más arraigada en nuestros corazones y el vivir cotidiano, desde aquel tiempo con la cristianización de Granada, a raíz de la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, se inicia la devoción granadina a la Virgen de las Angustias, en una ermita ribereña cercana al puente del Genil, en terreno de huertas. En esa ermita se veneraba un cuadro del pintor Francisco Chacón, donado por la reina Isabel, con la imagen de la Virgen de las Angustias.

La devoción fue en aumento y por iniciativa de veinte hortelanos de los alrededores de la ermita, en 1545, se fundó una Hermandad para rendirle culto. El libro de las Constituciones de la Hermandad, fue aprobado por la autoridad eclesiástica el 26 de octubre de 1545 y su título era «Regla y luz de Ordenanzas de la Cofradía de las Angustias y Transfixión de Nuestra Señora y de Santa Susana y Santa Úrsula». La Hermandad era de devoción mariana y tenía un carácter abierto, exigiendo a sus miembros ciertos requisitos de orden moral. Su sostenimiento corría a cargo de todos los hermanos mediante el pago de las correspondientes cuotas.

La importancia de la Hermandad fue en aumento, se le añaden nuevas reglas y el 7 de marzo de 1556 se convierte la Cofradía Devocional, en Hermandad de Penitencia y de Sangre, que realizaba procesión de disciplina pública y estación de penitencia el jueves santo por la tarde. Se portaban dos imágenes, la de Cristo Crucificado, imagen que preside la actual sacristía, y la de Nuestra Sra. de las Angustias. Este carácter penitencial se mantuvo durante el resto del siglo XVI, potenciando la veneración a Nuestra Sra. de las Angustias.

En el año 1567, por mediación de D. Juan de Austria, hermano de la cofradía, Felipe II le concedió terreno junto a la ermita, para edificar un hospital que no llegó a ser construido, alzándose en cambio, una pequeña iglesia que se acabó en 1585.

Posteriormente en 1604, el arzobispo D. Pedro de Castro la constituyó en parroquia aneja a la de Santa María Magdalena y seis años más tarde, en 1610, la hizo parroquial independiente y se colocó el Santísimo Sacramento.

La Virgen de las Angustias,

cuando sale en procesión,

los granadinos le piden

con mucha fe y devoción,

en su plegaria le dicen que no les falte la paz

y en su regazo no olvide a su querida «graná».

No podía faltar una referencia a nuestra virgen, en el baile granaíno por excelencia: La Reja, y de esta forma, su presencia en nuestro folclore se hace presente y patente. Granada, Los granadinos y La Virgen de Las Angustias forman parte de un todo único en el mundo por su importancia y trascendencia que la hacen diferente a cualquier otro tipo de patronazgos.

El deseo de dotar a la Hermandad de una naturaleza propiamente Hospitalaria se cumplió en 1674, fecha en la que se terminó el hospital, «para cura y regalo de los pobres enfermos hermanos de esta cofradía». Para su gobierno, se añadieron nuevos capítulos a las constituciones de la Hermandad. En un principio fue un hospital para uso restringido de los hermanos, pero más tarde amplió su labor asistencial y se atendieron a otros muchos enfermos, cofrades o no. En este sentido hay que destacar la gran función social que desempeñó la Hermandad y el gran prestigio que consiguió con la labor desarrollada.

El elevado coste del mantenimiento del Hospital, así como los muchos gastos y ocupaciones que gravaban sobre la Hermandad, motivó la fundación de la primera sección de la Hermandad, el Cuerpo de Horquilleros, creado en abril de 1678 a propuesta del entonces Mayordomo, el Sr. Conde de Monte Suma y cuyas reglas fueron aprobadas en diciembre de ese mismo año. Los Horquilleros debían costear la horquilla mediante el pago de una determinada cantidad y eran los encargados de portar la sagrada y venerada Imagen. El número inicial, fue de doce más el Decano, ampliándose con seis nuevas plazas en 1683. Desde entonces se convirtieron en elemento imprescindible en sus salidas procesionales, lo que le dio un notable prestigio y la pertenencia a este Cuerpo se convirtió en un gran honor. En la actualidad son más de mil setecientos los Hermanos Horquilleros., muchos de ellos son también cofrades de otras hermandades de nuestra semana santa, en una doble militancia que les honra.

A lo largo de los siglos, son innumerables las oraciones y cánticos que engrosan el rico patrimonio musical de la hermandad. Me detengo en uno al azar: El himno que, para su coronación canónica, fue compuesto nada más y nada menos que por el gran compositor, Tomás Bretón, con letra de Antonio de Zayas. Y ahí podemos decir que surge la gran colaboración e identificación de los granadinos con su patrona, pues por aportaciones individuales suman al acto, corona y manto para engrandecer a la Patrona, colaboración que hoy se mantiene, para la obra social que lleva a cabo la hermandad, de la que dependen más de 450 familias, en una prolongación de su manto protector.

En el siglo XVIII, la Hermandad alcanzaba la protección por parte de la Corona, desde que el rey Fernando VI declaraba a la Hermandad de su Real Patronato, nombrándose Hermano Mayor y vinculando esta gloriosa prerrogativa, perpetuamente en su real familia y en su descendencia. El título de Real Hermandad, se aprobó el 26 de febrero de 1747 y desde entonces el Rey es Hermano mayor perpetuo de esta Hermandad.

La ayuda de la Virgen de las Angustias sobre Granada ha sido patente en todos los tiempos y ocasiones, desde el siglo XVII el pueblo la aclamaba como su Patrona, pero era necesaria una confirmación solemne de la Iglesia. De aquí nació en todos los granadinos el deseo de pedir a la Santa Sede el reconocimiento oficial como Patrona de la ciudad, gracia que fue otorgada por el Pontífice León XIII el 5 de mayo de 1887, siendo posteriormente coronada con gran solemnidad el 20 de septiembre de 1913. Ambos son hechos gloriosos dentro de la historia contemporánea de la Hermandad y desde el citado 1887 la Hermandad puede considerarse Patronal, así como su salida procesional y los cultos principales.

Esto es la oficialidad resumida, pero la enjundia del asunto está en cada uno de los granadinos y granadinas y el sentimiento de fervor hacia La Patrona, que constituye la médula espinal de su amor por Ella.

En 1916 cuando se declara el incendio en su camarín, la ciudad se vuelca en el suceso. Heroica fue la labor del Benemérito Cuerpo de Bomberos y Zapadores de Granada. Lucharon contra el fuego en la nave de la iglesia, mientras caían cascotes a su alrededor y se temía el derrumbe de la cúpula central, de la que a la postre sólo se desprendió el cupulín y con él trozos de viga en llamas. Las bombas, sin embargo, no funcionaron bien, una por la limitación de su alcance (para tomar agua del Darro, que aun discurría descubierto justo a la espaldas del camarín) y la otra por la dificultad de su manejo. No faltaron tampoco soldados de artillería e infantería, gracias a la pronta disposición del gobernador militar, general don Ricardo Morales Vaquero, y representantes de Cruz Roja. Y por supuesto, las autoridades, encabezadas por el alcalde don Felipe Lachica, y junto a él el gobernador civil don Pedro Vitoria, el diputado a Cortes don Juan R. Lachica, el presidente de la Diputación Provincial don Santiago Oliveras, el teniente coronel de la Guardia Civil Sr. Domenech y el presidente de la Audiencia don Ramón de las Cagigas, así como los concejales Sola, Victoria o González Ortega, y los inspectores Carmona, López Contreras y Jiménez Abad. Supervisaba las labores de extinción el ingeniero municipal Montes Garzón y acudió también el conservador de la Alhambra don Modesto Cendoya.

Este desgraciado suceso, pasa a formar parte también del cante popular, pues el cantaor, Frasquito Yerbagüena, crea una letra por fandangos de Graná, que dice así.

Virgencita de Las Angustias

Vente conmigo a vivir

Mientras que los albañiles,

Arreglan Tú camarín.

La grandeza del patrimonio de la hermandad, hace posible vislumbrar en el futuro, la posibilidad de un museo, donde exponer tantas y tantas joyas documentales y artísticas, poniéndolas al servicio de los ciudadanos, para su admiración y conocimiento. Parte de ese patrimonio son las campanas de nuestra basílica, esas que el último sábado de agosto, repicaron por segundo año consecutivo, anunciando a propios y extraños, que septiembre llegaba cuajado de actos litúrgicos, dedicados a nuestra virgen y en su honor.

Actos como nuestra ofrenda floral, que repetiremos el próximo domingo 15, emulando aquella primera de 1982, que tuve el honor de transmitir  en directo para toda España, a través de la unidad móvil de Radio 80, subida a la acera en la puerta de la Sacristía, y que prolongada en el tiempo, es tal su éxito, que obliga éste año a la hermandad, a adelantar su horario a la diez de la mañana, debido a la gran aglomeración de fieles e instituciones que cada año se incorporan a esta actividad, que tanto engrandece las vísperas de la procesión. Una ofrenda con singularidades únicas, como la participación de los helicópteros de la Base Aérea, realizando una muy especial lluvia de pétalos, o la colaboración del Cuerpo de Bomberos doblemente centenario, que, con su escala, colocan en lo alto de la fachada basilical, un ramo de flores que permanece en su lugar durante todo un año.

Una procesión en el último domingo del mes, que se adueña de Granada, horadando sus calles en olor de multitudes, con granadinos que viven durante el año a miles de kilómetros, pero que ese día, no faltan a su cita con su Madre amantísima, desplazándose desde cualquier lugar del mundo, para estar aquí y poder verla para coger fuerzas y, esperar otro año en la diáspora sin poder contemplarla. Cogen las fuerzas necesarias, para resistir doce meses sin poder ver a su Virgen de Las Angustias.

Gerardo Aranda Taboada habla así de los palieros: El Cuerpo de Hermanos Palieros, es una de las ramas que componen la Hermandad. Este cuerpo es heredero de aquellos primitivos veinte hortelanos que fundaran la Hermandad allá por 1545. Es el Cuerpo más pequeño, cuenta con unos 180 miembros aproximadamente, caracterizado porque deben ser preferentemente hortelanos o sus descendientes, todos ellos de la Vega de Granada.

Nuestra función dentro de la Hermandad, es participar activamente en todos los actos que se programan durante todo el año y específicamente acompañar a la Santísima Virgen con el palio o toldilla durante el desfile procesional y cubrirla en todos los momentos que sea necesario. El palio es parte del trono de la Virgen, y no se puede entender como algo independiente. Es especialmente bello ver salir a nuestra Madre de su Basílica bajo palio el último domingo de septiembre.

El reducido grupo de camareras, está compuesto por unas mujeres escogidas, para llevar a cabo el acto más íntimo de nuestra Patrona: Su vestimenta, cuidado y aderezo. Se trata de un cuerpo tan antiguo como la hermandad, conservado a través de los años, con las más estrictas reglas, que constituye todo un privilegio para las damas que lo componen, que llevan a cabo la labor más importante centrada en el rico ajuar de La Virgen, con el resultado esplendoroso de su estética ante nosotros.

Hermanas cofrades, Mayordomos, Oficiales y acólitos, completan las filas de un cortejo tan nutrido, que cuando nuestra señora sale a la calle, a veces, el inicio de la procesión ya está de regreso, lo que deja ver a las claras, la cantidad de componentes que forman en sus filas, sin olvidar las eternas promesas, que en agradecimiento por los favores recibidos nos acompañan, haciendo de nuestra procesión algo único e irrepetible.

Y es que Señora, Granada te adora, rociando el largo cortejo con vivas a Tú persona, que salen espontáneamente de gargantas henchidas de amor a Ti. Mientras, en el interior de la procesión se suceden los canticos en Tú honor, con la coral que lleva Tú nombre, los rezos en voz alta, o esos que musitan entre labios anónimos, aquellos que te adoran. Velas encendidas y pies descalzos, rubrican Señora el agradecimiento eterno hacia Vos.

Una procesión Señora que, este año, gracias a los buenos auspicios de nuestro arzobispo, José María Gil Tamayo, en lugar de rodear incomprensiblemente la Catedral, a la llegada del cortejo, entrará para hacer estación de penitencia en su interior por la Puerta del Perdón, para salir por la de La Encarnación a la Plaza de Las Pasiegas, donde la muchedumbre estará esperando para vitorearte, equiparando así la historia, pues Tú fuiste parte importante y primigenia de nuestra semana santa.

En una Granada que para Tú salida, se siembra de puestos con frutos que anuncian el otoño, como las acerolas, almencinas, maholetas, azofaifas y membrillos. Con las afamadas tortas de “La Virgen”, punto esencial de nuestra tradición gastronómica en honor a Ti Señora de la ciudad y su archidiócesis.

Y llegado este momento Señora, quiero rendir homenaje de admiración y respeto, a todos mis compañeros y compañeras de los distintos medios de comunicación, prensa escrita, radio, televisión y digitales, que no solo el día de la procesión o la ofrenda, sino que, durante los actos de septiembre y todo el año, difunden a los cuatro vientos la gran actividad religiosa y social que Tú hermandad lleva a cabo. Son portavoces imprescindibles y necesarios para general conocimiento, de la importante labor que, desde su Junta de Gobierno, se irradia a la sociedad, con la diadema de Tú nombre, Santísima Virgen de Las Angustias.

Permíteme Señora que éste viejo periodista, recuerde aquella década de los setenta del siglo pasado, cuando llegué a la redacción del Diario Patria, y mí redactor jefe, José Luís Kastiyo, - a quién cobijas bajo Tu manto desde hace unos días- me encargó la información de Tu novena y procesión. Recuerdo que en 1981, cuando Melchor Saiz Pardo, me llevó a Ideal, fui llamado al despacho del Subdirector, Antonio Márquez Villegas, que en la mesa tenía una imagen tuya de buen tamaño, y lo primero que me encargó, fueron unas cuantas páginas para el Cuadernillo especial que el periódico viene editando desde hace tantos años, con motivo de Tú salida procesional, así que de esta manera, incluida la transmisión de Tú cortejo para Radio Popular de Granada, en mi actividad profesional durante cincuenta años, Tú has sido también parte de mi trabajo, un trabajo que siendo para Ti, no lo es, todo lo contrario, es otra manera más de disfrutarte y de creer en Ti.

Es tanto el amor que infundes en todos nosotros que, solo con ver Tu imagen, se alegran nuestros corazones. Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi infancia, es de cuando llegaba a mi casa del Alabayzín y veía Tu imagen representada en lata, clavada con cuatro puntillas en la puerta. Es rara la casa de un granadino en la que no estés representada, de una forma u otra. Ya no se lleva clavar en la puerta Tu foto, pero en mi caso, por ejemplo, al abrir la puerta, lo primero que el visitante observa es una hermosa foto tuya, reposando en Tu camarín. Hay quienes tienen esculturas tuyas que cualquier habitación y de distintos tamaños. En mi patio – entre el rosal y el jazmín - hay un plato de Fajalauza con Tu rostro. Te he visto en los salpicaderos de los coches, en las carteras junto al carnet de identidad, en los monederos, en las carpetas colegiales y como separador de libros. Los granadinos necesitamos sentirte cerca y verte continuamente. Una medalla, unos pendientes, una pulsera, un pin de solapa, cualquier cosa con Tú imagen y cerca de nosotros.

Y a nuestros hijos, los educamos en Tú culto. Mi mayor hizo la primera comunión a Tus pies, el pequeño fue bautizado aquí y pasado por Tu manto. El caso es que desde que tienen uso de razón, están acostumbrados a verte y a que estés en nuestras vidas, como el resto de los granadinos, no es nada especial es lo que Tu te mereces de todos nosotros.

Pero si yo tuviera que escoger, alguna de las formas en que los granadinos profesamos nuestra fe en Ti y, hacemos patente nuestro amor a todo lo que representas, optaría por esos comportamientos casi anónimos que se dan en torno a tu figura. Hablo de esa persona que en silencio entra sola a la Basílica, se arrodilla ante Ti, musita una oración y se despide de la misma forma, sea la hora que sea. Esa otra que, pasando por la puerta, no entra, pero se persigna y continúa su camino, o aquel caballero que pasando por la Carrera, se quita el sombrero al llegar a Tu puerta y continúa, pero mis ojos de niño, no olvidan unas imágenes irrepetibles que sucedían ante Tu puerta, cuando el subteniente “Matajacas”, héroe de guerra condecorado con la cruz laureada de san Fernando, bajaba de uniforme hacia la basílica, a lomos de su jaca blanca, y en llegando a la puerta, el animal bien domado, se giraba dando el frente a la fachada, doblando sus manos hasta quedar de rodillas ante Ti, mientras el militar, erguido en la silla, se mantenía durante unos instantes en el primer tiempo del saludo. En estos momentos Señora, yo soy ese caballo blanco arrodillado ante Ti, dándote las gracias por haber permitido que te haya exaltado. Siempre a Tus pies Señora y Amparo de Granada.

 

 

 

 

 

 

 


DE CASQUERÍA FINA

 

Tito Ortiz. -

 

No se estila, ya sé que no se estila, pero antes en las casas normales, la comida de medio día se comenzaba a preparar muy de mañana, de tal forma que, tras el desayuno, ya se comenzaba a oler por toda la casa la preparación del primer plato y único del día. En la mía, mis hermanos y yo jugábamos a acertar que estaba guisando la abuela, porque algunos olores eran parecidos y llamaban a confusión.

El olor a cocido -por ejemplo- había que ser un experto para adivinar si se trataba de un puchero al uso, con sus garbanzos, patatas “desgajás”, y su “pringá”, o si, por el contrario, se trataba de una especialidad de la abuela que era el puchero de coles, con su aroma característico. Otras veces nos engañaba a todos porque nos hacía un puchero que había aprendido de su cuñada “La Chata” en su cueva del Sacromonte. Y es que a todo lo habitual del cocido, le echaba unos fideos gordos de cazuela y unas habas frescas de temporada. Aquel cocido no se lo saltaba un gitano con alpargatas nuevas. Después de la comida, la sacábamos a hombros por todo el Albayzín, aunque en los últimos años lo hacíamos a la sillita de la reina.

De mi abuela Juana, yo podría escribir no un libro, sino varios. Aquella mujer de raza que, sin saber leer ni escribir, no se equivocaba en las cuentas y, sobrevivió a la República y a la guerra del 36, sin estar en ningún bando. Que lo único por lo que luchó en la vida fue por sacar a su familia adelante, levantándose todos los días a las cinco de la mañana para ir a trabajar, siguiendo la jornada en tres habitaciones donde vivíamos todos sus hijos, su yerno y su nieto que era yo, siendo su pasión la cocina al mejor precio. A la fuerza ahorcan.

UN MILAGRO CON POCAS PESETAS

Éramos tantos en casa que la administración era lo suyo. Cuando alguna mañana se dirigía a “La Guifa”, nos poníamos todos contentos porque ese día no utilizaríamos la cuchara sino el tenedor. La abuela volvía con unas morcillas de lustre en su cesto de esparto que, después se convertían en sangre encebollada o, con tomate. Un plato solo al alcance de los elegidos. Dominaba como nadie el asunto de la casquería y, la guisaba que quitaba todas las “tapaeras del sentío”. Imposible olvidar su lengua de vaca estofada, merecedora -sin duda- de alguna estrella Michelín. Y no digamos nada de, su asadura encebollada, que en su ausencia yo busqué en alguna ocasión en ventorrillos acreditados como “Las Perdices”, en Las Conejeras, y ahora la degusto en “Castañeda” con su sabor tradicional.

Las mollejas exquisitas, como sus riñones al Jerez que, probé con delectación años más tarde en el restaurante “Salvador” en la esquina de San Antón. La abuela Juana hacía unas manitas de cerdo en “ajopollo” imposibles de superar, y si hablamos de las manos de borrego, eso era alcanzar el cielo con aquella salsa con vino. Empana los filetes de hígado como nadie, y ya que hablamos de empanar, nos decía que ella había comido mucha carne de caballo y salchichón de burro, que en los años de” la hambre” había que conseguirlos de estraperlo.

ESTABLECIMIENTOS ACREDITADOS

Cuando desapareció la abuela, me dediqué a buscar por Granada las cosas que ella nos guisaba. Los filetes de carne de caballo no tuve que buscarlos. Me los encontré un día si y otro no, en el campamento de Viator, donde empecé la mili, sigo pensando que estaban buenos. Su tortilla Sacromonte, o muy parecida, en “La Mosca” del Sacromonte, aunque ahora la pueden degustar -si van de mi parte- en el Restaurante “León” de los hermanos León Guerra en la calle del Pan. No se arrepentirán.

Con respecto a los callos, he de decir que mi abuela los lavaba hasta que estaban casi transparentes, y en su salsa picante se nos iba más de una hogaza de Alfacar. Con el tiempo los localicé en el callejón de Arjona, entre Puentezuelas y Alhóndiga. Se llamaba Restaurante “Los Pinetes” y su dueño me contó con orgullo, cuando lo entrevisté para el Diario Patria que, un jeque árabe en visita a La Alhambra, se escapó de su escolta para venir a probarlos, y fue tal su satisfacción que, cuando volvió a Arabia, le mando un reloj de oro macizo. Yo ahora los como en “Los Migueles” a la entrada de Armilla.

Durante los años setenta y principios de los ochenta, entre la calle Boteros y Mesones, en el bar, “La Oficina”, se servían de tapa sus famosos y muy acreditados “Cupidos”. Se trataba de filetitos de corazón de pollo, ensartados en un palillo de dientes, y a la plancha con un aliño muy parecido al de los pinchitos morunos. Aquello era un placer de dioses.

Y aunque no se trate de casquería, no me resisto a hablar aquí de otro plato, más “granaíno” que la calle La Colcha. Los caracoles, mi abuela los tenía tres días, con sus tres noches en harina, para que soltaran todo lo que tenían dentro. Después se iba al lavadero a limpiarlos y que soltaran todas las babas. Y tenía un secreto para que luego fuera más fácil sacarlos a la boca, en lugar de echarlos en el agua y que hirvieran, los volcaba cuando ya estaba en ebullición, y así no se encogían y se metían dentro. Los de “La Patrona” junto a la basílica de Las Angustias eran famosos, como también los de Manolo y “El Pañero” en la plaza del Aliatar.

 

 

lunes, 2 de septiembre de 2024


UN MAL DE NUESTRO TIEMPO

Tito Ortiz.-


 En una casa, cuando la droga entra por la puerta, la felicidad sale por la ventana. Está comprobado que una adicción, sea del tipo que sea, no solo supone el deterioro físico y mental de quién la padece sino de todo su entorno. La familia se pone toda patas arriba y las consecuencias de esa adicción pasan factura a todos, de una manera u otra, con situaciones que en muchos casos terminan en cárcel o la muerte.

La realidad es así de cruel porque además, la gravedad del asunto se muestra cuando ya está en fase perentoria. No olvidemos que existen drogas como el tabaco, el alcohol y otras, que están socialmente e incomprensiblemente aceptadas por la sociedad, lo que nos lleva a presenciar que estas suponen la puerta de entrada en muchas ocasiones, para acceder a otras mucho más invalidantes, sin olvidar las modernas adicciones a móviles, vídeo consolas o tablet, que van aislando al consumidor de la sociedad, mal formando su educación, creándole serios problemas para socializarse con el entorno.

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LO DE AHORA, ES PEOR

Atrás quedaron los años del clásico porro, la heroína o la cocaína, tan letales para la salud de nuestros jóvenes. Ahora las opciones del 'pastilleo' suponen la más seria amenaza pues cada vez más están compuestas por sustancias o cócteles de ellas, muy agresivas para el organismo que causan trastornos mentales rayando en la locura y eso está en la puerta de la calle. A veces para nuestra juventud es más fácil acceder a ellas que al consumo de alcohol, lo que supone convivir con el enemigo en casa.

Hay familias arruinadas por las máquinas tragaperras, trayectorias laborales que terminan en la cola del paro, empresas que han desaparecido dejando un reguero de deudas y caos tras de sí. Vidas arruinadas, separaciones matrimoniales, familias desestructuradas en ocasiones, con desenlace fatal para el adicto o alguno de los suyos.

Dicen que esto es un mal de nuestro tiempo imposible de erradicar, mientras los que producen la droga y la colocan en el mercado se hacen multimillonarios a costa de la vida de los más vulnerables y el destrozo familiar que ocasiona su consumo. Aunque afortunadamente no está todo perdido porque una mayoría social viene diciendo reiteradamente 'no a las drogas' y a esas otras adicciones que sin sustancia de por medio, producen un daño letal en nuestra sociedad ocasionando un lastre de lucha y frustración permanente cuando no, una herida irreversible.

LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Afortunadamente, un equipo multidisciplinar y gratuito, que pone la Diputación de Granada a nuestro alcance, sirve para luchar contra cualquier tipo de adicción y poder salir del pozo. Un puñado de hombres y mujeres que abarcan todas las terapias necesarias para ayudar a quienes quieren rehabilitarse e insertarse de nuevo en la sociedad, para luchar contra esta lacra que un día los apartó, dejándolos en la cuneta de la vida sin esperanza ni futuro.

El Centro Provincial de Drogodependencias constituye el eje operativo del Plan Andaluz sobre Drogas y Adicciones en la provincia, en lo referente a prevención, asistencia e incorporación social. Funcionalmente es el referente a escala técnica en el desarrollo e implementación del Plan Andaluz sobre drogas y adicciones, con competencias en la planificación, coordinación y seguimiento del Plan Provincial de drogas y adicciones. Se creó en diciembre de 1987 mediante un convenio entre la Diputación Provincial de Granada y el Comisionado para la Droga de la Junta de Andalucía.

El Centro Provincial de Drogodependencias junto con los Centros de Tratamiento Ambulatorio de Motril, Almuñécar, Loja, Guadix, Baza, Iznalloz, COIS Norte, el Equipo de Apoyo a Instituciones Penitenciarias y el Centro de Día, forman el Servicio Provincial de Drogodependencias y Adicciones. Prestando servicios de información, orientación y asesoramiento donde trabajadores sociales y otros profesionales se encargan de administrar las intervenciones adecuadas a cada caso.

Teniendo como centro de operaciones el hospital de San Juan de Dios, estos profesionales se entregan a la difícil tarea de recuperar muchas vidas que en algún momento la sociedad daba por perdidas. No les falta ni capacitación ni entusiasmo para ofrecer a la sociedad que nos alberga, las soluciones necesarias para sacarnos de la vía muerta y ponernos de nuevo en circulación con destino a una estación llamada esperanza, rehabilitación e inserción. Su labor callada y fuera de la foto, les hace pasar desapercibidos para muchos, pero me da la impresión de que parte de la sociedad les debemos reconocimiento y admiración por su labor de entrega a la causa, que otros rechazarían por su dificultad.

LA FAMILIA

Pero si la Diputación de Granada, a través del CPD, pone a nuestro alcance, las herramientas necesarias para emerger a la vida de nuevo, no hay que olvidar que uno de los pilares fundamentales e imprescindibles para que la nave llegue a buen puerto es, la familia de la persona con adicciones.

Sin ese apoyo la tarea no está exenta de algunas vicisitudes indeseables para el éxito de la rehabilitación. Con el convencimiento del adicto a reestablecerse y la familia apoyando su decisión, el éxito está garantizado. La colaboración entre los familiares y los terapeutas, constituyen la base fundamental de un proceso que no es fácil, pero que tiene todos los argumentos para llegar a un final feliz.

Una familia que, por cierto, también recibe la ayuda gratuita de estos profesionales, pues no hay que olvidar que, en todo proceso de desintoxicación se produce un desgaste emocional y a veces físico en los familiares, que es atendido por estos magníficos profesionales, a los que cada día admiro más y les estoy más agradecido porque su labor para con la sociedad que los alberga es impagable.

domingo, 25 de agosto de 2024

 


¡QUE VIVA ZAPATA ¡

 

Tito Ortiz.-

 

Puede ser Luís Mariano o Gayarre, Gardel o Serrat, Carlos Cano o Miguel de Molina. Tiene en sus cuerdas vocales uno de los instrumentos naturales más preciados y, en su mente, la capacidad creadora de un artista multidisciplinar que, lo mismo se adentra en Verdi o Mozart, que presenta y sostiene una gala con la solvencia de un elegido. Es rápido de mente, ocurrente, sagaz, teniendo la capacidad de improvisar, sin perder el guion en ningún momento, ni cuando lo invitan a “Pasa Palabra”. Quejío flamenco, tampoco le falta.

Es un hombre del renacimiento, es ese artista cuya sólida formación, le permite abordar los más dispares estilos, sin perder el hilo de la secuencia y, eso, hoy día es muy difícil de encontrar: José Manuel Zapata, nació en nuestra tierra el año que yo me licencié de la mili, inició sus estudios de canto en Madrid con Toñi Rosado Casas y los perfeccionó con Ana Luisa Chova en el Conservatorio Superior de Música de Valencia. Ha asistido a clases magistrales y cursos de perfeccionamiento con Yelena Obraztsova, Pedro Lavirgen, Renata Scotto, Victoria de los Ángeles, Lola Arenas, Magda Olivero, Giuseppe di Stefano, Enrique Viana y Donald Sultzen, entre otros.

No fue un niño prodigio, según dice él, todo empezó así: “Mi relación con la música Clásica, llega muy tarde y por casualidad... a los 18 años, y porque una amiga del instituto me dijo que a lo mejor me cogían en su coro. Fui a probar, y... sonaba el Alleluia de Haendel, fue amor a “primera escucha”, me maravillaron aquellas voces y aquellas armonías que se entrelazaban hipnotizándome.” Y gracias a eso, hoy disfrutamos de su arte y valor para emprender los proyectos más dispares y armónicos.

A RODAR POR EL MUNDO

Tras su paso por Madrid, recaló en Valencia ingresando en su coro y: “De cantar “Bolos” en la Comunidad Valenciana, pasé en 4 escasos años a debutar en el Metropolitan Opera House de New York, por el camino, Teatro Real de Madrid, Teatro del Liceo de Barcelona, Deutsche Oper de Berlín, Semper Oper de Dresden, Reggio Di Parma, Massimo de Palermo, Rossini Opera Festival, Teâtre Chatelet y Champs Elysees de Paris, Teather An der Wien , y otros muchos teatros maravillosos. He tenido el honor de cantar con los mejores cantantes del mundo (Flórez, Garança, Antonacci, Fleming, Bronwlee, Podles, Blake, Di Donato….etc.), y con directores de orquesta extraordinarios (Zedda, López-Cobos, Spinosi, Rousset, Pons, Frizza, Allemandi, Scimone..).”

El tercer Milenio es el suyo. Debutó en 2001 con el papel de Albazar de la ópera El turco en Italia de Rossini en el Teatro Campoamor de Oviedo, bajo la dirección de Alberto Zedda. Fue galardonado con el Premio Ópera Actual 2006 y el Premio Lírica Teatro Campoamor, por su interpretación de Idreno en Semiramide de Rossini, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Posteriormente, interpretó el papel de Elvino de La sonámbula de Bellini, bajo la dirección de los maestros Jorge Rubio y Cristóbal Soler, en el teatro Gayarre de Pamplona y en el Palacio de la Música de Valencia, respectivamente. También ha interpretado los papeles del Conde Alberto en La ocasión hace al ladrón, de Rossini, en el taller de ópera del Gran Teatro del Liceo de Barcelona; Cavalier Belfiore en El viaje a Reims en la Ópera Nacional de Varsovia, bajo la dirección de Alberto Zedda; Porcus en el estreno en España de Juana de Arco en la Hoguera de Honegger en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada y en el Festival de Peralada, Libenskof de Il Viaggio a Reims en Pésaro, Misail de Borís Godunov en el Teatro del Liceo de Barcelona, Isauun en Il Califfo di Bagdad de Manuel García, además de otros papeles en teatros y festivales. Y en 2006 interpretó el Requiem en re menor, KV 626 junto a la Orquesta Ciudad de Granada y bajo la batuta de Jean-Jacques Kantorow.

ABRIENDO EL ABANICO

Solo con lo relatado anteriormente, se podría justificar toda una vida profesional de primer nivel, pero Zapata es insaciable en la apertura de nuevas fronteras, abordando con total solvencia otros proyectos de los que sale triunfante. En 2008 y junto a la cantante Pasión Vega, compartió proyecto artístico y escenario en su espectáculo conjunto en directo Tango: Mano a Mano, presentado el 27 de septiembre de 2008 en el Teatro Isabel la Católica de Granada y el 6 de octubre de 2008 en el Teatro Real de Madrid, con un repertorio formado por clásicos tangos argentinos. Sony Music editó este proyecto en CD el 10 de noviembre de 2010 con el mismo nombre. En el disco, Zapata canta a dúo tangos junto a artistas como Miguel Poveda, José Mercé, Rocío Márquez, Marina Heredia, Pasión Vega y Ángela Cervantes. Algo que hasta entonces, no fue muy frecuente en artistas de sólida formación lírica y el impacto fue mundial. Zapata dice que: “Y entre todo esto he grabado varias óperas y dos discos, que son como hijos míos; Tango Mano a mano y Operazza. He escrito y co-dirigido: Barrockeros, Óperame, Los Divinos, El hombre que se llamaba Amadeus, Concierto para Zapata y orquesta…. Vamos, un NO PARAR!!! Durante estos últimos 20 años me he ido dejando pedacitos de alma en cada uno de estos teatros y con cada uno de esos compañeros. Espero seguir haciéndolo muchos años más. ¿El futuro? Mucha, mucha música buena"

Con motivo de la gala aniversario del hospital Virgen de Las Nieves, me permitió frasear junto a él, El Canto a La Espada de la zarzuela El Huésped del Sevillano, unos instantes que yo necesitaría varias vidas para agradecérselo. Zapata es uno de los nuestros.

domingo, 18 de agosto de 2024

 


ECHANDO HUMO

 

Tito Ortiz.-

 

Pertenezco a una generación que, sin duda, ha sido la que más ha tenido que desaprender en menor tiempo. Nos educaron en unas costumbres y leyes, que cuando ya las teníamos más que aprendidas, han sido derogadas en pos de nuevos tiempos y mejor salud, por lo que nuestra capacidad de adaptación ha tenido que ser en tiempo récord, ante prohibiciones que antes se daban por sentadas, porque eran como nos habían educado.

Recuerdo que la primera vez que entré en un estanco y vi un letrero que decía: “Se prohíbe fumar”, pensé que era una humorada del estanquero. Yo estaba acostumbrado a entrar a la consulta de mi médico desde niño y, ver como éste me atendía fumando un cigarrillo, mientras averiguaba mis dolencias, con un cenicero repleto de colillas sobre su mesa. Ya digo y mantengo que soy viejo, muy viejo.

Cuando la vida me llevó a estar presente en quirófano, a nadie extrañaba que, cuando una operación se prolongaba en exceso, el cirujano se apartara de la mesa de operaciones y, se echara un pitillo antes de proseguir con la intervención. Omito describir las humaredas de tabaco que, he presenciado en las enfermerías de las plazas de toros, o en los “ofis” de enfermería en las noches de guardia.

El asunto es que el tabaco se vendía en los estancos, con la anuencia del gobierno que, recaudaba y recauda buenos dividendos, mientras nosotros nos vamos envenenando, sin prisa, pero sin pausa, destrozando nuestra salud y enriqueciendo al gobierno.

 

HISTORIA

Al parecer, está comprobado históricamente, que ya en el siglo XIV se inventaron los estancos, para que solo en ellos, y amparados por el Estado, se vendieran productos como la Sal, el Aguardiente, la Pólvora o el Plomo, entre otros. Un siglo más tarde, se añade a la actividad del Salitre, o la Goma Laca, la expedición desde éstos mostradores, de Naipes homologados por el Gobierno, para que los jugadores no puedan hacer trampas, y papel sellado, éste último llegando a pervivir hasta hace algunos años.

Fue el Rey Felipe II, quién dio un gran impulso a la implantación de los estancos, con el pretexto de que nadie traficara con la Sal y sus desequilibrantes precios, dependiendo de la región donde se adquiriera. Y de ésta forma, se garantizaba una entrada de impuestos a la corona, nada desdeñable y continua. Avanzado el tiempo, era imprescindible acudir a un estanco, no solo, para comprar un sello de correos y echar una carta. Solo allí te vendían las pólizas, obligatorias en cada instancia que tuvieras que presentar en cualquier estamento, pegándola en el recuadrito superior que ya traía impreso el papel. En mis tiempos de juventud, fueron moneda de uso corriente las pólizas de tres pesetas, imprescindibles para cualquier trámite oficial por nimio que éste fuera.

PAPEL DEL ESTADO

A muchos jóvenes sorprenderá saber, que para pagar una multa de tráfico – por ejemplo- no bastaba ir con el dinero en la mano y saldar la cuenta, o hacer una moderna transferencia. El importe exacto de la sanción, tenías que comprarlo en, Papel del Estado, en un estanco, y con el, dirigirte al centro oficial que se tratara, hacer cola en la ventanilla, y abonarla con esos papeles timbrados adquiridos donde comprabas el tabaco. En esa Expendeduría, también tenías que comprar el certificado timbrado, en el que tu médico advertía de tus dolencias o estado de salud. Al igual que el Certificado de Penales, donde constaba tu historial delictivo, o, por el contrario, la ausencia de antecedentes penales, circunstancia imprescindible para pertenecer a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, por ejemplo.

NUEVOS TIEMPOS

De vender el tabaco de cuarterón y la picadura selecta con libritos de papel, piedras para encendedores, y mechas para los yesqueros, los estancos actuales han pasado a ser lugares -por lo general- alegres, coloristas, con una gran variedad de productos que ofrecer, impensables en aquellos años. Hablo de libros, peluches, bebidas refrescantes, o guías para turistas, con un horario flexible, nada que ver con el estricto tirar de la persiana de entonces. La última novedad son los líquidos para vapear, de múltiples sabores y fragancias, incluida la nicotina, que digan lo que digan, también son adictivos. En algunos estancos puedes recargar el bono bus, echar la primitiva, comprar la prensa, ante la desaparición de los quioscos, recargar el teléfono móvil, o comprar un suvenir de tu paso por la ciudad.

Cuando comencé a trabajar como periodista, en cada mesa de la redacción había un cenicero repleto de colillas, y conforme se acercaba la hora del cierre de la edición, la nube de humo en la estancia, te impedía ver con claridad al compañero de la mesa de al lado. En el locutorio de la radio pasaba igual. A veces solo adivinabas la cara del operador de sonido al otro lado de la pecera. Guardo en mi memoria el programa de televisión, “La Clave” con José Luís Balbín, fumando en pipa –como yo- en directo, al igual que los contertulios con sus cigarros, y alguno con puro. Y todo eso lo hemos tenido que desaprender, con gran sentimiento de culpa por lo que hemos hecho, a pesar de que nos habían educado en eso, en fumar, porque como el coñac Soberano, fumar era cosa de hombres, y hemos hecho esta regresión tan mal, que ahora dicen las estadísticas, que el mayor porcentaje de las incorporaciones a esto de fumar, se lo llevan las mujeres. Total: Que con nosotros no hay quien pueda. Me voy echando humo.

 

domingo, 11 de agosto de 2024

 


MÁS METRO

 

Tito Ortiz.-

 

Nací en una Granada vertebrada por una red de tranvías que, abarcaba todos los pueblos de alrededor y Sierra Nevada. Había nudos de transporte en el Triunfo, Puerta Real, Villarejo y Humilladero. En el centro urbano había líneas desde la Caleta bifurcadas en el triunfo. Mientras una continuaba por la Gran Vía y Reyes Católicos, otra bajaba por San juan de Dios, Placeta de La Universidad, Fábrica Vieja, Alhóndiga y hasta las cocheras de San Antón. El servicio era tan completo que, a solicitud, se le podían añadir a los tranvías de pasajeros, otros vagones para transportar cualquier tipo de materiales. Recuerdo haber visto tranvías repletos de chopos recién cortados, remolacha camino de las azucareras, o muebles de todo tipo. A estos vagones especiales se les llamaban “jardineras”.

Los billetes para viajar se adquirían al cobrador que viajaba junto al conductor, había quién se subía en marcha y unos asientos reservados para inválidos civiles. También revisores que subían cuando menos te esperabas, y con un aparatito, taladraban el billete.

LOS PRIMEROS

Los primeros intentos de implantar un sistema de tranvías en la ciudad de Granada se sucedieron a partir de 1875, cuando una iniciativa de industriales granadinos intentó establecer sin éxito una compañía de tranvías de tracción animal. Se presentaron otros proyectos en 1878 y en 1892, pero hasta 1896 no se aprobaron las primeras concesiones que llevaron a la creación de la empresa Tranvías de Granada. La entrada de capital francés supuso la aplicación de tecnología gala y retrasó las obras que habían comenzado en 1900 con el tendido de las líneas en Plaza Nueva. Debido a dificultades económicas, asumió el proyecto Nicolás Escoriaza, quien constituyó la sociedad Tranvías Eléctricos de Granada en diciembre de 1903, con sede en Zaragoza.

 

La primera línea se estableció finalmente en 1904 entre Cocheras-Puerta Real y Plaza Nueva. La empresa contó con material móvil propio, fabricado en Zaragoza, e incluso se autoabasteció de energía con la construcción de una central hidroeléctrica en el Salto de Monachil.

A partir de 1912 comienza el establecimiento de la red interurbana con la inauguración de la línea hasta Las Gabias, continuando con nuevas líneas a Santa Fe y Atarfe (1917), a Chauchina y Pinos Puente (1918), a Alhendín y La Zubia (1922), a Padul en (1923), a Dúrcal (1924) y a Fuente Vaqueros (1941). En total se construyeron casi 100 km de líneas para el transporte de viajeros y mercancías, destinadas principalmente a las industrias azucareras de la Vega de Granada. En 1963 se abandona el servicio urbano de tranvías a petición del ayuntamiento de Granada. El transporte de mercancías en las líneas interurbanas fue anulado en 1969 y en 1971 fue suspendido el servicio interurbano de pasajeros, pasando las líneas a ser gestionadas por FEVE.

VUELVE EL TRANVÍA

La red de tranvías y trenes eléctricos que funcionó durante el siglo XX tuvo un gran desarrollo en la ciudad de Granada y los pueblos de la Vega. Sin embargo, al igual que en otras ciudades españolas, a partir de los años 50 el vehículo de combustión fue tomando protagonismo y los tranvías fueron sustituidos por autobuses hasta que en el año 1974 circuló el último. Con la entrada del siglo XXI, la ciudad de Granada empieza a plantearse una respuesta a los problemas de movilidad que genera el crecimiento de su área metropolitana y el volumen de desplazamientos centralizados en la actividad económica y social de sus habitantes.

La planificación de las infraestructuras del Gobierno autonómico recoge la necesidad de esta línea de metro ligero desde el año 1997. Pero no fue hasta 2002, cuando la maquinaría se puso en marcha para recuperar los tranvías y así nace el Metropolitano. En 2007 comenzaron las obras en Albolote, Maracena y Armilla, un año más tarde en la capital, y en 2017 se iniciaron las pruebas.

HERMOSA REALIDAD

Atrás quedaron las voces agoreras que vaticinaron el fracaso total de la iniciativa. Hoy el Metroplitano se ha convertido en una infraestructura imprescindible, no solo para la capital, sino, para su área metropolitana, cuyos usuarios se cuentan por millones, siendo muy loable, la sensibilidad de la empresa que, aumenta su servicio en fechas claves como Navidad, Semana Santa o Corpus. Granada no se concibe ya sin el Metropolitano, hasta el punto que, se hace urgente la ampliación del servicio a otras poblaciones que lo reclaman con ansia. Las obras que se llevan a cabo en Churriana o Las Gabias, para ofrecerles este servicio, se han convertido en un proyecto ilusionante para miles de vecinos que envidian, a los que tenemos la suerte de disfrutar de esta infraestructura desde hace años.

Metro de Granada, gestionado por la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda a través de la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía, ha instalado 78 plazas de aparcamientos seguros para bicicletas y vehículos de movilidad personal (VMP) en las paradas de Albolote, Armilla y Universidad (Granada capital) para fomentar la intermodalidad e incentivar el uso del metropolitano. La consejera de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, Rocío Díaz, ha afirmado que estas mejoras son las que “hacen que más granadinos sigan apostando por el Metro de Granada como su transporte de referencia”. Rocío Díaz ha destacado que estos aparcamientos para bicicletas y patinetes se suman a otras inversiones que el Gobierno andaluz está impulsando para seguir ganando viajeros al metropolitano, como la adquisición de nuevos trenes, ya en pruebas, o las obras de prolongación Sur.

Por todo lo antes expuesto, no queda más que felicitarnos por la llegada del Metropolitano a nuestras vidas y… seguir pidiendo su ampliación.

 

 

 

domingo, 4 de agosto de 2024

 


SE FUERON, CUANDO QUISIERON

 

Tito Ortiz.-

 

No existe un acto de mayor libertad y valentía que, el de disponer de la vida propia en el instante preciso, que es mucho más que un caballo con jinete en lo alto de un reloj consistorial. Debe ser terrible seguir viviendo sin verle sentido a la vida. Algo así debió sentir Ángel Ganivet, tan lejos de su Granada y de su Fuente del Avellano, cuya cofradía fundó para, tras beber agua, girar el cuello y contemplar la belleza de un Sacromonte gitano, colocado en el paisaje para él, y sus contertulios.

La poeta que se sumergió en el mar de La Plata, cuando –según ella- ya había llegado a su meta se llamaba Alfonsina Storni. Los que nacimos después de 1938, supimos de ella por una canción que dulcifica un poco los últimos instantes de su vida.

Por la blanda arena que lame el mar

su pequeña huella no vuelve más,

un sendero solo de pena y silencio llegó

hasta el agua profunda.

«Alfonsina y el mar» es una zamba compuesta por el pianista argentino Ariel Ramírez y el escritor Félix Luna, publicada por primera vez en el disco de Mercedes Sosa, “Mujeres argentinas (1969).” Y no se trata de la carta póstuma de la poeta. Aunque Ariel Ramírez no conoció directamente a la poetisa, esta fue alumna de su padre, Zenón Ramírez, quien transmitió a su hijo el drama de Alfonsina Storni. Y la canción nace como homenaje a quién voluntariamente se fue, sin dejar nada escrito.

Una voz antigua de viento y de sal

te requiebra el alma y la está llevando

y te vas hacia allá como en sueños,

dormida, Alfonsina, vestida de mar.

ÁNGEL LUÍS

En 1972, cuando Carlos Cano y Enrique Morente se van a ^París a, mostrar las credenciales de “Manifiesto Canción del Sur” forjado por Juan de Loxa, se produce la incorporación al movimiento de la canción protesta andaluza de, Ángel Luís Luque, mi vecino del balcón de enfrente en la calle san Matías, con el que compartí tantas madrugadas de verano, de uno a otro lado de la calle, hablando de política, de música y poesía.  Ángel Luís, definía al Manifiesto como un posicionamiento ideológico revolucionario, al servicio de la causa andaluza, ​y su música y actitud en el escenario fueron siempre congruentes con esta posición reivindicativa. Entre sus temas destaca especialmente, “A vosotros”, basado en un poema de Pessoa y que se convirtió en un verdadero himno a la solidaridad y la lucha por la libertad. ​ Luque nunca llegó a grabar este tema, pero sí lo hizo Enrique Moratalla años más tarde. Y no lo hizo porque decidió marcharse, en el instante preciso que él lo decidió, después de su paso por tareas municipales en democracia, de llenar los cajones de su mesa con canciones jamás grabadas, después de una y otra vez afinar su guitarra, que en algún momento le dio la espalda, sin que él lo aceptara. Un buen día se bajó a la costa, y después de una noche en vela, en las que las cartas no salieron, le dio un beso a su madre muy temprano y le dijo: Voy a por churros para desayunar. Y… No volvió. Aun así, yo sigo en mi balcón de San Matías, cada noche de verano, esperando que el suyo se habrá, encendiendo un cigarrillo y diciéndome… ¿Niño, ¿qué? Y así continuar nuestra charla a la luz de las estrellas.

“QISQUETE”

Embutido en aquellas botas camperas, pantalones vaqueros, gorrilla soviética y gafas redondas a lo John Lennon, Javier Egea, acotó sus dominios muy pronto, y solo traspasaron los límites del cerco, aquellos a quien él les dio visado de camaradas. Copa de brandy en una mano, cigarrillo en la otra, declamaba el devenir de tiempos mejores, en madrugadas de “Tertulia” con el fondo de Violeta Parra, o Facundo Cabral. Cuando te miraba, te estaba haciendo una radiografía, era como un escáner cerebral y como los resultados no fueran los que el pretendía, ya te podías dar por muerto.

Publicó pocos libros de poesía: Serena luz del viento (1974), A boca de parir (1976), Troppo Mare (1980), Paseo de los tristes (1982), La otra sentimentalidad (1983, junto a Luis García Montero y Álvaro Salvador), Argentina 78 (1977, editado en 1983 por «La Tertulia»), y Raro de Luna (1990). Gran admirador de Rafael Alberti, también publicó, junto a Luis García Montero, en 1982, el librito Manifiesto albertista, que ambos leyeron en presencia del poeta gaditano en el local «La Tertulia», en 1982. Al morir, dejó incompleto un libro que, al parecer, iba a titularse Sonetos del diente de oro, los cuales fueron publicados en 2006 por la editorial I&CILE, con reproducción en facsímil. Javier Egea no fue un poeta "académico" sino que más bien fue un poeta a pie de calle, que vivió en íntima relación con la poesía. Comprometido con la izquierda, su poesía puede ponerse en relación con las teorías literarias desarrolladas por el catedrático de la Universidad de Granada, Juan Carlos Rodríguez Gómez. Participó en numerosos actos culturales y políticos (recitales poéticos por toda España, en Cuba y Argentina, y realizaba actuaciones musicales y poéticas con la actriz argentina Susana Oviedo, con textos de García Lorca, Alberti y María Teresa León, Bertolt Brecht o Garcilaso de la Vega. Fue también guía de la Casa-museo de Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente de Granada.

El caso es que, como conversador, lo recuerdo como un ilustre polemista, con la disconformidad por bandera, que ahora cumple sus bodas de plata voluntarias con la gloria, y que nos dejó muchos deberes para hacer, así que… a trabajar chicos.