domingo, 5 de octubre de 2025

 


¿CUÁNDO ES NAVIDAD?

 

Tito Ortiz.-

 

En aquellos años cincuenta y sesenta de mi infancia, la navidad era cuando correspondía, o sea, del 24 al 25 de diciembre. La referencia temporal era contundente, sin posibilidad de equivocación, y mucho menos, de adelanto. Yo que era un fervoroso belenista, en casa no me dejaban poner el portal de Belén antes del ocho de diciembre, festividad de La Inmaculada Concepción. Ese era el día en que podía ir al desván, e ir bajando las cajas con los pastores, el corcho, las casitas, el castillo de Herodes, el portalico con el pesebre y todos los protagonistas, incluidos los trozos de cristal para simular el río, y el musgo cogido de las orillas del Dauro, junto con la carbonilla de la estación para hacer las rocas.

Poco a poco, todas las tardes iba componiendo mi nacimiento al salir del colegio, de tal manera que al pasar dos semanas aquello ya tuviera forma de un belén, a falta de pintar con tiza unas estrellas en aquel papel azul que hacía de cielo y colocar la estrella de oriente sobre el portal.

Por aquellos días, ya las calles de Granada se hacían eco del sonido de unos villancicos y de los balidos de ovejas adiestradas para callejear sin miedo a perderlas. Los Hermanos Obreros de María, salían cada tarde de su internado en la calle San Juan de Los Reyes, revestidos los niños de pastorcillos, con zambombas, panderetas y carrañacas, envueltos por un rebaño de ovejas, anunciando con su cantar de villancicos, la representación del belén viviente más famoso de la comarca. A su paso, paraban en la puerta de los comercios granadinos para recoger alguna limosna, con la colaboración también de algunos viandantes. Un belén que representaba con diálogos perfectos, desde la llegada de José y María a la posada, el alumbramiento, la adoración de los magos y la posterior huida a Egipto, con animales como, pollos, pavos, borregos, burros, y todos los actuantes caracterizados de la época.

Con un cerco de tela metálica, para evitar su estampida, en la plaza de la Trinidad, los pavos con sus glugluteos, anunciaban que estaban listos para ser la cena de nochebuena. Los chiquillos nos acercábamos para disfrutar del espectáculo, y nos animábamos a imitar su peculiar sonido, al que ellos respondían, alcanzando el concierto cotas de hilaridad, hasta que el pavero con su vara nos obligaba a poner pies en polvorosa, mientras intentaba aplacar a la piara que nosotros habíamos enloquecido.

EL MUNDO ENTERO SE ADELANTA

La Nochevieja de Bérchules tuvo sus inicios en aquel fatídico año de 1994. Debido al apagón de electricidad, los residentes se vieron obligados a utilizar transistores para escuchar las campanadas y a repetirlas con ollas y cacerolas para que todos pudieran participar en la celebración. Esta experiencia única y espontánea marcó el inicio de una tradición que perdura hasta hoy, de ahí que los alpujarreños, celebren la noche vieja en pleno mes de agosto, para asegurarse así el suministro eléctrico. Bueno, de la necesidad nació la costumbre.

El adelanto de Navidad, también llamado como fluencia de Navidad y Trimestre Dorado, es un término originario de la anglosfera que se utiliza en el ámbito económico para describir el incremento del comercio minorista desde finales de octubre hasta la totalidad de diciembre por la temporada navideña, aunque la fecha de inicio puede retroceder hasta abril si nos apuran. El fenómeno está asociado con el deseo de los comerciantes de aprovechar las compras especialmente importantes relacionadas con la Navidad mucho antes del viernes negro en los Estados Unidos, antes de Halloween en Canadá y antes de día de muertos en México. El término "Viernes Negro" no se utilizó hasta hace poco en el Reino Unido e Irlanda. El aumento en el uso puede atribuirse a que Internet está más extendido, así como a una creciente americanización, ya que ninguno de los países mencionados celebra el Día de Acción de Gracias (los de Europa) o no lo hace al estilo estadounidense (en caso de Canadá). Anteriormente, los minoristas se referían a la Navidad como el trimestre dorado, es decir, los tres meses de octubre a diciembre son el trimestre del año en que la industria minorista espera obtener el mayor beneficio. La motivación para la escasez de días festivos es que los minoristas alarguen su intervalo de venta para la mercancía de temporada con el fin de maximizar las ganancias y darles a los compradores anticipados una ventaja en ese día festivo. Sin embargo, no está claro que esta práctica haya sido consistentemente beneficiosa para los minoristas, más bien al contrario, quienes hacen su agosto son las grandes superficies y las ventas por internet.

ADELANTO POLÍTICO DE LA NAVIDAD

Hay quien utiliza la navidad como cortina de humo para ocultar otras carencias y que el ciudadano, esté menos pendiente de su desastroso gobierno como es el caso de, Nicolás Maduro en Venezuela que, ha ordenado por decreto que la Navidad este año comience el uno de octubre, así que allí llevan cantando villancicos cinco días, que no es moco de pavo.

En Vigo, las luces de navidad que compiten con Nueva York, París, China y Japón, adelantan su encendido un mes antes para, ser los primeros en proclamar a los cuatro vientos que ya es navidad. De lo que se deduce, que a poco avispado que esté uno, con el último chapuzón de tus vacaciones ya huele a mantecados y turrones, algo que me parece cada vez más horrible, porque si le añadimos al asunto, que ya en navidad no hace tanto frío como entonces y, apenas nieva, yo cada vez me pregunto con mayor ahínco: ¿Cuándo viene el niño a este mundo?

 

 

domingo, 28 de septiembre de 2025

 


MEMBRILLOS Y ACEROLAS

 

Tito Ortiz.-

 

Desde San Miguel Alto hasta La Calderería, todo es Albayzín. Desde la muralla medieval a la frontera hídrica del Dauro, todo es Albayzín, y ahí se compendia la historia de Granada, ahí nace y se reproduce lo que desde hace siglos somos. Una ciudad milenaria, por la que pasaron varias culturas que fueron dejando su poso de sabiduría y, que, con el tiempo, han dado lugar a un paraíso cerrado o abierto, según se mire, con personalidad propia y repercusión mundial, de lo que debemos sentirnos muy satisfechos.

Dicen los que de esto saben, que el Albayzín comenzó a tomar forma cuando se comenzó a poblar en época íbera, y existió poblamiento disperso romano. No hay datos de asentamiento islámico anterior a la llegada de los bereberes ziríes, por lo que se supone que la ciudad se abandonó desde el final del imperio romano hasta la fundación del reino zirí (1013) que fue cuando se rodeó de murallas (Alcazaba Cadima). Según algunos historiadores debe su nombre actual a los pobladores de la ciudad de Baeza que, desterrados de ella tras la batalla de las Navas de Tolosa, se asentaron en esta zona de Granada fuera de las murallas existentes. La investigación arqueológica actual, sitúa Madinat Ilbira en Atarfe hasta el siglo XI que se traslada la ciudad al Albaicín tras la caída del califato y la situación de inseguridad que genera. Los habitantes de Ilbira se someten como clientes a los sinhaya y a los ziríes y se decide el traslado de la capital de la Cora de Elvira a la colina del Albaicín.

En este barrio vivieron todos los responsables de poner en pie La Alhambra, junto con otros emblemáticos monumentos de la ciudad que hoy conocemos.

SAN MIGUEL

En época nazarí el Albaicín se extendió hacia el este -como hemos dicho- debido a la llegada de refugiados que escapaban del avance de las tropas cristianas. El barrio se amplió con una gran muralla que llegaba hasta la actual ermita de San Miguel Alto y que cercó el arrabal de los Halconeros (Rabad al-Bayyazin) o Albayzín.

 

Esta muralla es conocida como la Cerca de don Gonzalo. Algunas fuentes cristianas explican que la muralla se pagó con el rescate obtenido por liberar a don Gonzalo de Zúñiga, un obispo de Jaén cautivo en Granada. Pero poca relación guarda con la realidad. Según las fuentes árabes (Ibn al-Jatib) la muralla se construyó bajo el mandato de Yusuf I, entre 1329 y 1354.

La ermita que hoy conocemos se terminó en 1673 sobre la antigua torre del Aceituno. Según algunas descripciones esta primera ermita aprovechó la construcción anterior que se fue reformando y ampliando. De hecho, al formar parte de la estructura defensiva, la ermita de San Miguel Alto estuvo bajo jurisdicción de la Alhambra, que ostentaba la autoridad militar. Aunque fue destruida por los franceses a principios del siglo XIX. Años más tarde, en 1828, fue reconstruida en un estilo neoclásico tal y como la podemos contemplar hoy en día. La ermita de San Miguel Alto es unos de los puntos más altos de la ciudad de Granada. El 29 septiembre se celebra una antigua romería en la que una multitud de personas procesionan por el barrio una imagen del arcángel San Miguel, guardián del Albaicín.

San Miguel es uno de los cuatro arcángeles del cristianismo. Es reconocido y venerado por las tres principales religiones monoteístas: cristianismo, islam y judaísmo. Es un ángel guerrero que se representa bien con espada o con lanza y puede tener armadura y libró al cielo de los ataques de Lucifer. Su culto se extendió rápidamente por Europa y Oriente Medio y actualmente se venera en casi todo el mundo. San Miguel es patrón de muchos oficios relacionados con la seguridad y la justicia, pero en Granada, además, es patrón del Barrio del Albaicín.

PATRÓN Y PATRONA

Los albaicineros sabemos bien que, a tres días del final de septiembre, nuestro barrio huele a membrillos, acerolas, azofaifas, almencinas y maholetas, cuyos huesos serán disparados a través de un canuto de caña, cuán cerbatana mortífera, contra el cogote de un incauto, desnortado por el bullicio de la fiesta. Sabe a jayuyas de azúcar o, riquísimas salaillas, a granadas maduras, nueces y bellotas.

En otros tiempos, nuestro barrio se engalanaba con farolillos, se llevaba a cabo un festival flamenco de primer orden y los hornos comenzaban a cocer las primeras tortas de cabello de ángel, con las que rematábamos nuestra fiesta, para lanzar la mano a la Patrona de Granada en su salida del último domingo de septiembre, que no en pocas ocasiones, ha coincidido con la onomástica de nuestro santo.

El Albayzín, hermano del Sacromonte, ha sido de antiguo un barrio abierto al mundo, culto y tolerante, donde hemos convivido en paz y armonía payos y gitanos, hasta el punto de lograr un mestizaje perfecto que comenzaba en las aulas compartidas de las escuelas del Ave María, con una educación que nos igualaba a todos en la tolerancia, la aceptación del distinto, y el respeto mutuo. De ahí que este barrio fuera el elegido por toda clase de intelectuales y artistas que, en visitando Granada, optaron a lo largo de la historia por asentarse en nuestra tierra, disfrutando de un trato igualitario entre sus vecinos, que les reconocieron siempre su aportación cultural y alabado su admiración por el barrio y sus gentes.

El Albayzín es el eje y punto de partida de la historia de Granada, que se merece un mejor trato y protección por quienes tienen la obligación de ofrecer unos servicios en igualdad de condiciones con los vecinos de otros barrios. Sé que es un distrito que apenas da votos en unas elecciones, pero, por favor, no dejen morir mi barrio.

 

sábado, 20 de septiembre de 2025

 


EN ARRESTO DOMICILIARIO

 

Tito Ortiz.-

 

Sin prisa, pero sin pausa, de una manera cada vez más preocupante, saltan casi a diario a los medios de comunicación, las noticias de las deficiencias que están ocurriendo en las residencias de ancianos. Ya no hablo de lo ocurrido durante la pandemia de infausto recuerdo, sino, de lo que está pasando hoy en día.

Es cierto que no se puede generalizar porque, por experiencia muy cercana, doy fe de que hay residencias que funcionan a las mil maravillas, donde los ancianos son tratados con cariño, sin carencias y con una atención gastronómica personalizada, que ni en los mejores restaurantes, además de una atención sanitaria adecuada y permanente, con fisioterapeuta, podólogo e incluso peluquería. Pero no es menos cierto que hay residencias en las que los ancianos reciben una escasa atención en todos los sentidos.

Hay centros que se anuncian con médico las 24 horas, y resulta que, por la noche, solo hay una enfermera diplomada para decenas de ancianos, y si ocurre algo grave pues llaman al 112 y santas pascuas. Otros donde la comida es muy mejorable, como el aseo diario de las personas, terapias ocupacionales o actividades para que la residencia no se convierta en un lugar donde los ancianos están aparcados. Existen residencias estatales cuya explotación sale a concurso y en realidad están regidas por empresas privadas. Unas funcionan adecuadamente, pero, otras, tienen carencias de personal, falta de mantenimiento en las instalaciones, o el trato recibido por los internos es muy mejorable.

A mi juicio, faltan inspecciones de la administración competente, que hagan un seguimiento frecuente y adecuado, para ver si se cumplen todas las condiciones exigidas en los pliegos de concesión, y más celeridad en la resolución de los problemas que se presentan. No es admisible que uno de los casos recientes denunciados, en un centro de titularidad estatal, pero con la explotación cedida al ayuntamiento, el ascensor esté averiado desde hace meses y se echen unos a otros la responsabilidad de arreglarlo, mientras que los ancianos en sillas de ruedas tienen que subir a planta, gracias a la buena voluntad de los bomberos, que los auxilian. Los ancianos no pueden estar en arresto domiciliario.

INFORMACIÓN CONVOCADA

Comencé en esta profesión de periodista a principios de los años setenta del siglo pasado y, por entonces, que alguna entidad, pública o privada nos convocara a una rueda de prensa, era una raya en el agua. Los periodistas teníamos que buscar la noticia, echándonos a la calle desde la mañana, para llegar a media tarde a la redacción con los deberes hechos, buscar una mesa libre en la redacción y, en la vieja “Lexicon 80” de Olivetti, darle forma al reportaje o la entrevista, mientras conversábamos con los compañeros la actualidad del día, en una jornada que se prolongaba hasta la madrugada, en la que en el Diario Patria, hacíamos un receso para tomar un tentempié en lo que dimos en llamar, un ágape de la redacción de cierre, que tenía su final en la calle Gran Capitán, en un cenáculo llamado “Oxford 2”, donde esperábamos que se incorporaran los compañeros de Ideal, para celebrar el sanedrín de la información granadina.  

Hoy los periodistas tienen poco roce entre ellos, incluso los del mismo medio. Las nuevas tecnologías te permiten trabajar en cualquier sitio, sin tener que pisar la redacción de tu medio, de tal guisa que, hay quien realiza su trabajo desde casa. Pero lo más preocupante es la esclavitud de la información convocada, que te impide llevar la iniciativa en lo más interesante, porque tienes que asistir a todas las ruedas de prensa que se convocan, sin ton ni son, hasta el punto de que en una misma hora coinciden dos o tres, y tienes que elegir a donde vas en busca de la noticia que tú no has buscado, sino que te han convocado a ella, y rápidamente a casa para mandarla a tú medio. No sé si exagero al decir que, hoy día, hay periodistas que parecen trabajar en arresto domiciliario, sin poder tomarle el pulso a la calle y, lo que es peor, ni a los compañeros.

Y DEL TABACO… NI HABLAMOS

Pertenezco a una generación en la que eso de fumar era cosa de hombres machos, y casi estaba mal visto que algunas mujeres lo hicieran. Para declarar tú hombría tenías que fumar el tabaco negro más fuerte que hubiera, Celtas, Peninsulares, Caldo de Gallina o Habanos. Si te veían fumar tabaco rubio, eso es que eras un blandengue. Yo, que nunca me fumé un cigarrillo y me decidí por fumar en pipa desde el principio, eso, además, era considerado como de alta distinción social, o sea, la releche.

Fumar mata, está claro, y no solo mata al que echa el humo por la boca, sino, al que lo inhala por cercanía, a mí no hay que convencerme de eso, pero permítanseme algunas consideraciones o contradicciones: El estado está a punto de prohibir fumar en terrazas, parques y otras zonas, me parece bien, pero en algún lugar tendremos que fumar los que padecemos esta adicción que, es una enfermedad como otra cualquiera, con un nivel de adicción como la copa de un pino. Si dejar de fumar fuera sencillo, yo lo hubiera conseguido en las tres o cuatro veces que lo he intentado, pero aquí me tienen, escribiendo este artículo con la pipa en los labios.

Pero lo que ya es la repera es que, el mismo Estado que nos prohíbe fumar, nos vende en los estancos la droga que nos mata, pagando los impuestos más altos, con subidas consecutivas cada dos meses, de las que sacan pingües beneficios. Digo yo que, ya que pagamos el porcentaje más alto por fumar, lo menos que merecemos estos enfermos, es que el Estado nos indique isletas urbanas, u otros lugares donde poder matarnos sin implicar a nadie, porque esto de ser fumador, nos está costando la vida y la cuenta bancaria. Nos han condenado a fumar en arresto domiciliario.

 

domingo, 14 de septiembre de 2025

 


DE NUEVO EN CABEZA

 

Tito Ortiz.-

 

Quede claro de una vez y para siempre que, fue Granada la que, en 1922, levantó la voz a todo el mundo, poniendo al cante jondo en el lugar que le correspondía por derecho propio. Que nadie más intente ningunearnos en este sentido, ni apropiarse de iniciativas que tuvieron su origen en La Alhambra, por obra y gracia de un puñado de valientes que, aún teniendo en contra o de espaldas a un segmento importante de la sociedad, tuvieron el valor de sacar el flamenco de colmaos y habitáculos alumbrados con candiles, para ponerlo sobre un escenario, dignificándolo y proyectándolo a los cuatro vientos, como un arte nuestro, genuino, permeable a todas las culturas de Oriente y Occidente.

En aquellas tertulias vespertinas de la casa de Manuel de Falla, que proseguían más tarde en la taberna de El Polinario, nació la idea de poner en marcha una escuela donde aprender el flamenco con sede en el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada, cuyos frutos serían recogidos más tarde en El Primer Concurso de Cante Jondo de toda la historia.

Por no hacer la lista interminable, digamos que se reunían, Andrés Segovia, Manuel Jofré y Federico García Lorca. Ellos, pero sobre todo con la imprescindible labor de Miguel Cerón, fueron los que lograron canalizar las preocupaciones del maestro Falla sobre el peligro de desaparición del auténtico y puro cante jondo.

UNA PICA EN FLANDES

Y así nació el Primer Concurso de Cante Jondo que auspiciado por el Centro Artístico y subvencionado por el Ayuntamiento iba a tener lugar en el Mirador de San Nicolás del Albaicín durante las Fiestas del Corpus del año 1922. Finalmente se trasladó el escenario a la Plaza de los Aljibes en plena Alhambra. Como invitado de honor, Ignacio Zuloaga, que no sólo dirigió al grupo de artistas que configuraron la escenografía, sino que aportó un premio extraordinario de 1.000 pesetas para el mejor “cantaor”. El pintor jiennense Manuel Ángeles Ortiz diseñó el cartel y la presentación corrió a cargo de Ramón Gómez de la Serna. Entre los asistentes, Santiago Rusiñol, Fernando de los Ríos, Edgar Neville, por supuesto Manuel de Falla, Federico García Lorca y también los músicos Joaquín Turina, Óscar Esplá y Ángel Barrios. La noche de la inauguración dicen que cayó un buen chaparrón, tal como se recoge en la caricatura de Antonio López Sancho, donde se muestran a algunos de los presentes, protegiéndose de la lluvia con las sillas por encima de sus cabezas. A pesar del agua, los días 13 y 14 de junio de 1922 Granada recogió lo mejor del cante flamenco de la época.

El concurso tuvo como jurado a don Antonio Chacón, Pastora Pavón La Niña de los Peines y Manuel Torre, “El Niño de Jerez”. El Premio de Honor quedó desierto y el Primer Premio de cante, el Premio Zuloaga, se le otorgó a Diego Bermúdez, “El tío tenazas”, peculiar personaje con más de setenta años, medio ciego y gran bebedor con un pulmón destrozado por la puñalada de una reyerta; vecino de Lucena había tardado tres días en llegar andando desde Puente Genil. Otro premio de 1.000 pesetas fue para un niño de once años, natural de Sevilla de nombre Manolo, pero conocido como El Caracol. Como final de fiesta, don Antonio Chacón cantó unas medias granadinas que como dicen las crónicas, hicieron temblar al misterio: «¡Viva Graná que es mi tierra, / viva el puente del Genil, / la Virgen de las Angustias, la Alhambra y el Albaicín!»

MÁS INTENTOS

Manuel de Falla no quedó contento con el tratamiento que tanto el Centro Artístico, como el Ayuntamiento, dieron al resultado del acontecimiento, así que hizo mutis por el foro, dejando que al año siguiente fueran otros los que continuaran la grandiosa iniciativa. En 1923 se celebró el segundo concurso, esta vez en el Corral del Carbón, de cuyo resultado las crónicas no destacan nada especial.

No sería hasta cincuenta años más tarde cuando se intentó retomar el asunto, con un acontecimiento que esta vez, sí se llevó a cabo en la Placeta de San Nicolás, frente a La Alhambra. Durante casi un mes este periódico fue publicando, a modo de coleccionable, el libro inédito “El Cante según Jofré” en cuyas páginas Rafael Jofré, recogía toda la historia del Cante Primitivo Andaluz. En 1972 los artistas participantes eran también aficionados, entre ellos se encontraban Manuel Ávila, Diego Clavel y Calixto Sánchez, que obtuvo el primer premio. El jurado por su parte estaba compuesto entre otros por dos cantaores consagrados, Pepe el de la Matrona y Fosforito. En el discurso de apertura del acto, Miguel Olmedo Moreno, director del Centro Artístico, recordó la organización del concurso de 1922, y explicó la intención de homenajear con el del cincuentenario, a dos grandes guitarristas, Andrés Segovia y Manolo Cano.

PRIMERA BIENAL

Sin olvidar los desaparecidos “Encuentros Flamencos” que organizaba La Peña La Platería anualmente en el Auditorio Manuel de Falla, estamos en el ecuador de la mejor iniciativa flamenca llevada a cabo en nuestra ciudad, desde el Concurso de 1922. La celebración de esta primera Bienal de Flamenco, tanto por el elevado nivel de los artistas, como por los escenarios elegidos y sus actividades paralelas, constituye un acontecimiento a nivel mundial, con el flamenco como protagonista que, una vez más, ha puesto a Granada a la cabeza de la defensa, promoción y proyección del flamenco en todas sus facetas y vertientes. Con esta Bienal, nuestra ciudad ha vuelto a retomar el estandarte de lo jondo, enarbolándolo a los cuatro puntos cardinales, pero, sobre todo, recoge el testigo de aquellos intelectuales que, en 1922, tuvieron una idea única, y la llevaron a cabo con la mayor de las generosidades, para hacerla desde Granada patrimonio Mundial. Ole por ellos.

 

 

domingo, 7 de septiembre de 2025

 


EL FINAL DEL VERANO

 

Tito Ortiz.-

 

Como si el destino juguetón quisiera hacer honor a su canción, se nos ha ido Manuel de La Calva -la mitad del dúo Dinámico- al final del verano. Me resulta imposible desligar mi infancia, adolescencia y madurez, a la banda sonora de toda mi vida, desde aquel viejo toca discos que mi tío Ñoño enchufaba al portalámparas que había en el salón, colocando sobre el plato unos discos de 45 revoluciones, que llevaban dos temas por cada cara, al final de los cincuenta y todos los sesenta. Desde “Quince años tiene mi amor” a “Resistiré”, hay toda una vida plagada de vivencia en aquellos guateques, en los que yo, como niño, pinchaba los discos para que los mayores no perdieran el tiempo, no fuera que algún avispado les levantara el ligue. A fin de cuentas, la tarde del domingo era todo el tiempo que tenían para buscar pareja porque, entonces, se trabajaba los sábados, así que, el tiempo había que aprovecharlo con toda intensidad, hasta la próxima semana. Eran tiempos en que los novios no se veían en días laborables.

Aparte la consabida gaseosa, la bebida consistía en poner un fondo común para hacer una sangría, generosa en canela en rama, que al parecer era afrodisiaca, u optar por una limonada con vino blanco, agua con gas y algunos peces que no eran otra cosa que rodajas de plátano. A la sangría se le echaba melocotón. Todo ello en una orza de Fajalauza, con un cuarto de barra de hielo, comprada en “La Siberia” de la calle, Escudo del Carmen y como tapa, un cuenco de aceitunas aliñadas de los “Pedraza” y, unas patatas fritas compradas a Pepe en la calle de La Colcha, por donde pasaba el tranvía.

NUEVO CURSO

Se nos va el verano -al menos es lo que dice el calendario- con la mayor ola de calor de todos los tiempos, con los incendios más graves jamás contados, con las autonomías en entredicho, debido a su actuación ante los mismos, con una falta de previsión para evitarlos palpable y, con un coste en vidas humanas y haciendas irreparable. Algo estamos haciendo mal, mientras unos se echan a otros las culpas, eludiendo la responsabilidad que admitieron cuando accedieron voluntariamente a sus cargos. Cobran unos sueldos altísimos, lo suficiente para, exigirles mayor diligencia ante una Dana o un incendio que, deja desprotegidos a los ciudadanos, en manos de quienes no tienen capacitación para seguir ostentando responsabilidades políticas.

Y de esta guisa, abordamos un nuevo curso en el que la gratuidad de los libros en la enseñanza obligatoria no es suficiente, si la cuantía del material escolar exigido alcanza cifras desorbitadas. Un nuevo curso en el que se nos birla la enseñanza universitaria de la Inteligencia Artificial, pese a llevar años preparándonos para ello, aunque se le puede conceder a universidades privadas sin ningún rubor. Un curso más en que los profesores se examinan, aprueban, y no obtienen plaza, así que, a intentarlo de nuevo el año que viene y durante estos meses, a superar la frustración y el desánimo una vez más, repitiendo una y otra vez el fatídico día de la marmota. Algunos, para cuando tengan plaza, ya estarán en edad de jubilarse, o cotizarán tan poco tiempo que, la pensión que les quede, no les dará ni para pagar la luz que, por cierto, vaya subidón que ha pegado estos meses.

CURSO COFRADE

Se retoma en estos días la actividad cofrade en Granada y, lo hacemos de la mano y bajo el manto de nuestra Patrona La Virgen de Las Angustias. La que vive en la Carrera nos convoca a la actividad testimonial de nuestra militancia en la Fe, con una serie de actos como su novena, a la que asiste la sociedad granadina representada en sus instituciones públicas y privadas, sin olvidar el pueblo anónimo, ese que, al pasar por su puerta, se descubre o persigna en señal de respeto. Ese que visita a diario su flamante museo, demostrando que ha sido todo un éxito su puesta en marcha, ese que asiste en masa el día 15 a su ofrenda floral. El que  ésta tarde presenciará la segunda exaltación a nuestra señora, a cargo de nuestro paisano, Fernando Díaz de La Guardia, insigne comunicador y amante de nuestras tradiciones. Esa es la Granada que el último domingo de este mes, abarrotará nuestras calles para presenciar un año más, el paso de Nuestra Señora de Las Angustias, que por primera vez, no irá portada por su horquillero, Paco Carrasco, a quién Ella llamó a su presencia hace unos meses, dejándonos huérfanos de un gran ejemplo cofrade, pues a su condición de hermano de Las Angustias, Paco Carrasco unió siempre su militancia en la semana santa con hermandades como Los Favores, La Concha, El Vía Crucis, La Amargura, La Lanzada o el Nazareno, entre otras muchas.

La Federación de Cofradías, comienza también su curso cofrade, con ilusiones renovadas, con proyectos de mantenimiento y enriquecimiento de toda una serie de actos cofrades que culminarán con el esplendor de nuestros pasos en la calle, en una semana santa granadina consolidada, con cimientos firmes para ir progresando en su actividad y proyección fuera de nuestras fronteras, donde ya se le reconoce el trabajo realizado en los últimos años.  Salidas extraordinarias, cartel, pregón y aniversario fundacional, tendrán especial espacio en una agenda que se nos propone más que interesante, sin olvidar la actividad religiosa interna, la formación continuada de los cofrades y las relaciones con otras semanas santas de nuestro entorno, entre las que destaco, las de nuestra provincia, cada vez más en auge y que, tanto aportan a nuestra historia cofrade granadina.

Se nos va el verano, pero comienza un nuevo curso más que ilusionante.

domingo, 31 de agosto de 2025

 


LEER, LEER Y LEER

 

Tito Ortiz.-

 

A veces pienso que, el hábito de la lectura o se lleva en los genes desde la cuna o, no hay nada que hacer. Yo no los doy por perdidos, pero, es muy difícil que un niño que no ve a sus padres con un libro en las manos vaya a ser con el tiempo, un consumado lector, aunque la excepción confirma la regla.

Dicen que las vacaciones son el mejor momento para leer, incluso los hay quienes aseguran que, durante el verano, aprovechan para leer los libros que se amontonan encima de la mesa, por falta de tiempo durante el resto del año. En ocasiones es fácil observar a criaturas humanas en piscinas y playas con un libro en las manos, pero de verdad ¿están leyendo? o echando la siesta porque, con las gafas de sol puestas, resulta imposible saberlo, hay que concederles el beneficio de la duda.

Cuando viajamos en el metro o en el autobús, la mayoría de las personas van enfrascadas con la vista puesta en el teléfono móvil, pero no es menos cierto que, de vez en cuando, también hay alguien que lee un libro. En este caso, más de una vez he tenido la intención de levantarme y darle un abrazo, pero me he aguantado, no vaya a pensar que se me ha ido la cabeza, o que pretendo quitarle la cartera en un descuido, porque en los tiempos que corren, todo es posible. Tampoco hay que olvidar a los que utilizan el libro como cebo para ligar. Se sitúan bien a la vista de todos con la edición en las manos, esperando que salte un espontaneo preguntándole por el argumento y, de esta manera iniciar conversación. Se tiene la creencia de que, si ligas con un libro como pretexto, ya has hecho una preselección humana y social, en la que puedes asegurar que la persona que mordió el anzuelo tiene cierto nivel cultural, con lo cual, ya has cernido con habilidad el cupo de pretendientes.

LAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

Lo mismo que la eterna crisis del teatro, desde que nací vengo escuchando y leyendo que, estadísticamente, España es un país donde se lee poco. No hace mucho que se vaticinó de nuevo, la inminente desaparición del libro, sobre todo cuando salió el invento del libro electrónico, el famoso E-book, que iba a dar al traste con lo que conocemos desde el invento de Juan de Gutenberg, augurando que los libros quedarían como, piezas de museo a visitar como fósiles del pasado, pero nada más lejos de la realidad.

El creciente éxito, edición tras edición de la feria del libro de Granada, junto con las que se celebran en la piel de toro, demuestran que el libro está más vivo que nunca y que, la afición a la lectura cala cada vez más en nuestros infantes. Pero no es menos cierto que, no se puede presionar al respecto. Tengo mis dudas a cerca de esos profesores de primaria que, obligan a sus alumnos a leer un mínimo de tres libros al trimestre, porque en algunos casos se podría interpretar como un castigo. A ese respecto debo confesar que yo caí también en el error de, castigar el número de horas excesivo ante la video consola, con sentar a la criatura en el sofá poniéndole un libro en las manos y, aunque no me salió mal del todo, he de reconocer que la lectura de un libro no debe ser el castigo ante nada, muy al contrario, leer debe interpretarse como un premio al buen comportamiento y las buenas notas durante el curso. Así que no hagan lo que yo hice porque, a veces se puede generar un efecto rebote logrando lo contrario que pretendíamos.

LEER ES UN PLACER

A pesar de mis años, todavía no he conseguido explicar con palabras, la emoción casi erótica que siento con un libro en mis manos. Olerlo, pasar sus páginas descubriendo un nuevo mundo en cada una de ellas, evadiéndome de la realidad circundante, haciendo una inmersión en nuevos ídolos y aventuras, empapándome de la genialidad creadora de sus autores/as. Aprendiendo, siempre aprendiendo en la escuela infinita de la formación continuada.

Claro que hay que estar ojo avizor cuando haces una nueva adquisición porque, con esta eclosión editorial que nos abruma, hay que estar muy preparado para separar la paja del grano. Con esto de que ya hay quién, no encontrando editorial que asuma su publicación, pide un crédito personal y se autoedita su libro, a veces nos encontramos de que, hay quién ha publicado más libros de los que ha leído, y eso si que es peligroso. La capacitación de un autor, no se mide por el número de ejemplares publicados, sino, por el de libros que haya leído y, esta última cifra, debe ser muy superior a la primera, de lo contrario, el asunto que cae en nuestras manos no tendrá enjundia ninguna.

El panorama editorial es tan rico en estos momentos que, incluso debemos sospechar de aquellas firmas de reconocido prestigio que, caen en la tentación de copiarse a si mismos, con tal de poner en el mercado un nuevo ejemplar. Hay quién para no perder comba y estar todos los años firmando libros en las casetas de las ferias, nos obsequian con alguna que otra secuela de su obra anterior que, mejor estaría metida en el cajón de su mesa o, en la nevera, esperando mejor oportunidad o que a sus lectores se nos haya olvidado la entrega anterior. Háganme caso, comprar un libro requiere su tiempo y en su caso, el asesoramiento de nuestro librero de toda la vida que es quien más sabe de eso … Y de nosotros mismos. Feliz lectura.

 

 

 

domingo, 24 de agosto de 2025

 


MANTILLA ALBAICINERA

 

Tito Ortiz.-

 

Hubo un tiempo en que los patios y calles del Albayzín, estaban sembrados de muchachas con bastidores que, con el primor de manos expertas, bordaban mantillas como sustento familiar, realizando auténticas obras de arte, muy cotizadas por su origen en el barrio granadino.

Dicen los que de esto saben que, la mantilla es una prenda femenina popular en España, a partir del antiguo manto, con el que tradicionalmente se cubría la mujer, y evolucionó hasta convertirse en un elegante tocado de blonda (encaje realizado con hilo de seda), chantilly o tul. Es habitual en procesiones de Semana Santa, en las corridas de toros y otros eventos castizos, además de ser prenda ceremonial de las "madrinas" en bautizos y bodas. A menudo se complementa con una peineta.

Algunos estudios arqueológicos fijan el origen de la mantilla en la península en la civilización ibérica, a partir del descubrimiento de figurillas prerromanas de mujeres con tocados muy similares. En el siglo XVII ya era habitual utilizar la mantilla de encaje como prenda distinguida además de las de paño y mantones de seda. Sin embargo, su uso no se generalizó entre las mujeres de la nobleza y alta burguesía hasta finales del siglo XVIII (como se aprecia en varios retratos pintados por Francisco de Goya), costumbre que continuó Isabel II de España, y que ya en el siglo veinte repitió la Reina Sofía.

En cuanto a su tejido, existen tres clases fundamentales: Mantilla de blonda o encaje de seda, con grandes motivos florales realizados en seda más brillante, con ondulaciones en los bordes o "puntas de castañuelas". La mantilla de Chantilly, hecha con un ligero tejido originario de esta ciudad francesa y bordado con distintos motivos, y la de tul, tejido delgado y transparente (confeccionado con seda, hilo o algodón), usado a modo de imitación de las mantillas de blonda y chantilly.

EUGENIA DE MONTIJO

A partir del siglo XVIII, la mantilla evoluciona, se le añaden más encajes, aparece la mantilla de tres picos, popularizada por la granadina Eugenia de Montijo, que la impone en la corte francesa. Se comienza a usar como chal y, a finales de siglo, se comienza a llevar con peina entre la alta sociedad. Pero su eclosión no llega hasta el siglo XIX cuando la mantilla vive una auténtica explosión y se instaura el binomio mantilla y peina. Nos encontramos en una España invadida por Napoleón y unos españoles que no quieren que los franceses les impongan sus costumbres y sus modas. En la masculina sí se toman ciertos elementos afrancesados, pero en la femenina no, por eso se populariza el uso de la mantilla. Deja de ser un elemento de las clases más nobles, que buscan reivindicar lo español a través de su indumentaria, sino que también empieza a usarse entre las clases más populares, como síntoma de rebeldía ante el invasor.

Pero no es hasta la llegada de Isabel II al trono, cuando el uso de la mantilla se convierte en todo un icono. Si no fuera por ella, la mantilla no sería la prenda que es hoy. A ella se le conoce como la reina castiza y, era una reina que tenía un gusto especial por todo lo español. Ella se ponía la mantilla y toda la corte hacía lo mismo, de ahí que se popularizara su uso. Las jóvenes salían a pasear a la pradera de San Isidro y lucían sus mantillas y peinas, como hacía la reina. Esta costumbre llega a Sevilla por el vínculo de la reina y su hermana con la ciudad y. así, el Palacio de San Telmo, que es donde se reunía la jet set de la época, se llena de mujeres ataviadas con esta indumentaria, irradiándose a toda Andalucía, de manera muy especial a Granada, donde se aborda su confección con tal profesionalidad, que las bordadoras del Albayzín estaban más que cotizadas en las provincias limítrofes. Poseer una mantilla bordada en el famoso barrio granadino, fue en su momento, síntoma de gusto y poder adquisitivo.

SEÑAL DE REBELDÍA

 

Tras la Revolución Gloriosa, el gobierno de Isabel II se ve obligado a abandonar el poder y la reina termina exiliada en Francia. En ese contexto, se impone el reinado de Amadeo de Saboya, algo que a los españoles parece no convencer. A los españoles no nos gustan las imposiciones y cuando llega Amadeo de Saboya todo el pueblo se le pone en contra y la mantilla vuelve a convertirse en un elemento de protesta. En este contexto empieza a popularizarse el uso de sombreros entre las damas, pero las mujeres españolas los declinan y toman la mantilla como único elemento ornamental. Su uso se convierte en una señal de rebeldía y lo que empieza como una revolución estética termina con el fin del reinado de Amadeo de Saboya sólo un año después. Como dice Pilar Larrondo, a la hora de diferenciar entre las mantillas, hay que hablar de la mantilla rectangular (o de velo de toalla), rondeña (o de empanadilla), de pico (cuyo uso popularizó nuestra paisana Eugenia de Montijo) o madroñera (muy típica de Ronda). Cada una de ellas puede presentar un tipo de encaje diferente; bien de bolillo, bien de aguja o bien de chantilly. Esta última es la más fina, también la más cara, y quizás la que menos abunda. Una mantilla de chantilly es la más cara y valorada, sobre todo si te la han bordado en el Albayzín, manos primorosas, mientras cantaban lo último de Marifé de Triana o, referían en confidencia, la última carta de su novio que estaba lejos haciendo la mili, esperando licenciarse pronto para pasar por el altar.