domingo, 25 de junio de 2023

DEL PRIMERO, A LA PRIMERA

 DEL PRIMERO, A LA PRIMERA


Tito Ortiz.-



Esto de que la mujer tenga los mismos derechos que los hombres, y que pueda acceder a iguales cargos o responsabilidades, parece que lo llevamos muy lentamente, y lo que es peor, de forma deliberada, porque lo del techo de cristal, se me antoja muy romántico para definir ostracismo histórico tan atroz. Que hayan tenido que pasar 531 años, para que Granada tenga una mujer como regidora municipal, deja bien a las claras que, lo de sin prisa pero sin pausa, tiene en nuestra tierra –además- una velocidad más corta.

Eso de que los granadinos vayamos a la vanguardia de algo, se nos antoja “pretensioso”, pero de no querer presumir de nada, a dejar pasar más de cinco siglos y varios lustros para permitir que una mujer ocupe el sillón principal del convento del Carmen, yo diría que no es normal, o al menos, no muy normal. Que seamos noticia nacional porque por fin, una mujer preside nuestro ayuntamiento, en los tiempos que corren deja ver que, falta grasa en la maquinaria provincial desde hace mucho tiempo.

ANDRÉS CALDERÓN

Los reyes magos de 1492, nos dejaron para nuestro gobierno ciudadano, al primer corregidor (alcalde) de Granada, del que el profesor Peinado Santaella dice:  Perteneciente a una familia recién introducida en la oligarquía soriana, el licenciado Andrés Calderón encontró en la guerra de conquista del sultanato nazarí, primero, y, luego, en el cargo de primer corregidor de la ciudad de Granada sendos cauces para consolidar su posición social, la cual en todo momento fue deudora también de un prolongado servicio a la monarquía de los Reyes Católicos. El artículo estudia brevemente esos compromisos políticos para detenerse sobre todo en el análisis y en la valoración de las vías —a veces fraudulentas— a través de las cuales dicho personaje se labró un sólido patrimonio en el nuevo reino castellano, las formas que aplicó para explotarlo y el destino que, a la postre y mediante un tardío e implícito remedio confiscatorio, le fijaron los Reyes Católicos cuando sobre él fundaron el Hospital Real de Granada.

Queda claro que el primer alcalde se hizo con bienes patrimoniales  de manera dudosa, y los mismos que lo nombraron, fueron los que a la postre, observando el enriquecimiento desmedido del personaje, le confiscaron uno de sus mayores latifundios, para construir en sus terrenos lo que hoy conocemos como el Hospital Real. De lo que se deduce que, lo de la corrupción política no es un invento de nuestra joven democracia. España puede presumir de poseer una larga tradición de siglos de, malhechores que delinquen utilizando sus cargos políticos para ello. Pero en fin, eso ya es un clásico asumido por todos, como “El Lazarillo de Tormes”, por ejemplo.

MARIFRÁN

Digo y mantengo desde hace mucho que, los granadinos nacemos donde queremos, de ahí que nuestra flamante alcaldesa escogiera la cuna vallisoletana del castellano, otrora capital del reino, para nacer, pero su formación académica y humana se ha forjado muy dentro de nuestro recinto amurallado, sin que la partida de nacimiento vaya más allá de una anécdota histórica, de nula influencia en su devenir político – que a fe mía- es brillante y valiente. En Marifrán, reconozco a una mujer trabajadora incansable, que siempre ha dado el cayo donde su partido la ha puesto, sin mirar el reloj, y sin codazos laterales, que en estos tiempos que corren -y más en política- no es cuestión baladí. Respondió en su anterior etapa como concejal, accediendo al parlamentarismo autonómico, que posteriormente le ha llevado a desempeñar con solvencia,  una de las consejerías más importantes del gobierno autonómico. Y ahora le toca la enorme responsabilidad de manejar el timón de una nave –Granada- en la que si uno se pone a mirar con lupa, con respecto a otras provincias hermanas, está todo por hacer. Yo no sé si esto es bueno o malo, pero ya dice Serrat que, lo bueno de tocar fondo, es que a partir de ahí, solo cave ir progresando. Y oye, quieras o no, eso tranquiliza mucho. Granada es una provincia en la que, entre los trenes que hemos perdido y, los que nos han quitado, o los que no hemos sabido mantener, nos encontramos en el momento histórico en el que nos parecemos bastante al gallo de Morón. No seré yo el derrotista que diga que está todo por hacer, pero que aquí hay tajo para el político que quiera trabajar…eso no me lo quita nadie de la cabeza.

MUCHO CALOR

Espero que el tremendo calor que pasamos en el patio del ayuntamiento durante la ceremonia de toma de posesión de la nueva corporación, sea el presagio de que los nuevos munícipes se van a “arremangar” para, trabajar incansablemente por esta ciudad que languidece a poco que dejes de mirarla. Granada es tan bella como agradecida cuando se hace algo por ella. Por favor no dejen de ilusionarnos cada día, con el arreglo de lo desarreglado, con el proyecto de lo nuevo pero palpable, con metas fundadas en la posibilidad de alcanzarlas. No más frustraciones, no más desaires, no más ninguneos. Granada se merece otro trato en el panorama político y cultural, en el que todos avancemos cogidos de la mano y empujando en la misma dirección, que no debe ser otra que la de la prosperidad y la justicia, de acuerdo a nuestros merecimientos. Aunque yo, como súbdito irredento del Mayo del 68, sigo manteniendo mi lema: SEAMOS SENSATOS, PIDAMOS LO IMPOSIBLE.

sábado, 17 de junio de 2023

… DE MÚSICA Y DANZA.

 … DE MÚSICA Y DANZA.


Maribel Calvín, Gallego Morell, la madre de Miguel Ángel, Pepita Martínez y Gómez Martinez, el 11 de Junio de 1982, en la Peña de La Platería. Una foto de Juan Ortiz.

Tito Ortiz.-


Si los dioses lo creen propicio, en un par de meses cumpliré los setenta, que para un niño enclenque, criado a base de leche en polvo americana y, botellas de “Calcio 20”, no está nada mal, si tenemos en cuenta que cuando nací nadie daba un duro por mí. Cogí las payuelas, el sarampión, la tosferina, la polio jugueteó conmigo, y hasta la tuberculosis me cercó un buen día, en que comenzaron a darme pastillas de “Hydracida” por un tubo. Después me ha visitado el cáncer, en fin que, si tenemos en cuenta que mi padre murió con 67 años, debo sentirme un privilegiado de haber llegado hasta aquí, por lo que doy gracias al cielo, y a todo aquel que lleve una bata blanca o un pijama verde. Yo ahí lo dejo. 

El caso es que todo esto viene a colación, porque estar más cerca de los setenta que de los sesenta, a estas alturas de la película, me ha permitido vivir – entre otras cosas – ediciones y actuaciones de nuestro Festival Internacional de Música y Danza, que forman parte de la historia de la humanidad, como páginas imborrables de la música y la danza. Apartado éste en el que incluyo los Cursos Manuel de Falla, sobre todo los dirigidos por don Antonio Iglesias, de perpetuo recuerdo. Pertenezco a una generación que comenzaba a disfrutar de las ediciones de nuestro  Festival Internacional, con la conferencia inaugural en el patio de la Casa de Los Tiros, que impartía el ex militar y crítico musical de ABC, don Antonio Fernández Cid, la misma tarde en que comenzaban los conciertos en Carlos V.

LOS MEJORES

He tenido la oportunidad de ver los mejores ballets de todo el mundo pasar por el Generalife, algunos con la música enlatada, pero allí estaban. Los nacionales bajo la dirección de Gades o José Antonio. Los contemporáneos de primer orden como el “Siglo XX” de Maurice  Bejart, con Víctor Ullate como primer bailarín. Las mejores sopranos, y los mejores tenores, los mejores directores de orquesta, junto a la más importantes formaciones, los mejores solistas, y he tenido la oportunidad de disfrutar de todo aquel que ha sido algo en el mundo del pentagrama, nacido en nuestra tierra, o venido de fuera pero muy vivido aquí, como fue el caso del malagueño, Jesús López Cobos, que cuando su tierra no tenía Universidad, tuvo que venirse a estudiar aquí, y fue aquí donde nació su vocación musical, llegando incluso a fundar Juventudes Musicales en Granada, y luego llevar una trayectoria ejemplar como director, al mando de las mejores orquestas del mundo.

MARIBEL Y MIGUEL ÁNGEL

Si en el panorama de la música culta, de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, tenemos que destacar algún paisano, entre otros coincidirán conmigo que tanto la pianista, Maribel Calvín, como el director de orquesta, Miguel Ángel Gómez Martínez, son dos de nuestro ilustres embajadores musicales por el mundo, cuyo palmarés está fuera de toda duda y hasta de cualquier valoración que no sea la máxima alcanzada en un escenario antes los públicos más exigentes.

Se trata de dos niños prodigios. Ella daba conciertos a los siete años, y él dirigió la banda municipal de Granada con ocho. Maribel, después de una ausencia de los escenarios de quince años reapareció en Granada en mayo de 1981 como solista de la Orquesta Sinfónica de RTVE. Su interpretación de “Noches en los Jardines de España” de Manuel de Falla, en concierto organizado por el Ayuntamiento de la ciudad, supuso un reingreso triunfal al mundo artístico del que se había alejado voluntariamente por motivos familiares. Siguieron actuaciones de gran éxito en el Teatro Colón de Buenos Aires en dos conciertos con la orquesta titular; en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, en el Teatro Real de Madrid en diversas ocasiones, en la Philarmonie de Berlín, en Hamburgo, Essen, Bremen, Mannheim, Alemania. Además de nuevos conciertos y grabaciones con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Basilea, en Suiza, y en los Estados Unidos. Ha sido solista de la Orquesta Nacional de España, de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, de la Sinfónica de Madrid, Filarmónica de Buenos Aires, Sinfónica de Berlín, Sinfónica de Hamburgo, Orquesta de la Academia Nacional de Música de Mannheim, una de las más antiguas y prestigiosas orquestas europeas, en la que Mozart estrenó algunas de sus obras.

En cuanto a Miguel Ángel, su debut como director está datado en Sankt Pölten, cerca de Viena, en 1973, y a continuación actuó en Lucerna y Berlín, donde dirigió Fidelio, de Beethoven. En España se presentó por primera vez en 1975, en el Festival de Música y Danza de Granada, su tierra, que siempre lo acoge con el cariño y la valoración que un genio como él se merece.  A partir de ahí comenzó una carrera que lo ha llevado a ser director titular y artístico de numerosas orquestas internacionales como,  la Opera de Viena (1976-1982), de la que fue distinguido posteriormente como director invitado permanente;  director titular de la orquesta de Radio Televisión Española (RTVE) (1984-1987)​ en la cual sucedió a Enrique García Asensio y Odón Alonso. En 1987 anunció su intención de no renovar su contrato al no cumplirse una serie de mejoras para los músicos, como mayor retribución y mejor imagen, pese a lo cual, años más tarde ha vuelto a la titularidad de esta prestigiosa formación.

Se trata de dos ilustres de nuestra tierra, que como recoge la foto de Juan Ortiz, también son reconocidos por la decana de las peñas flamencas, La Platería, que una noche nombró socio de honor al director de orquesta, que estuvo acompañado por su amiga, Maribel Calvín. Son dos de los imprescindibles de nuestro festival.

domingo, 11 de junio de 2023

SE NOS HA IDO EL CORPUS

 SE NOS HA IDO EL CORPUS



Tito Ortiz.-


Ésta noche, como último domingo de feria, en el embovedado, la banda de música de la Novena Región Militar, bajo la dirección de su capitán, Julio Marabotto Broco, interpretará la clásica retreta con la que se pone fin a las fiestas del corpus granadino. En el mismo lugar, entorno a la fuente de las batallas, donde paran los tranvías, se encenderá la mecha del castillo de fuegos artificiales, finalizando con el clásico trueno gordo, que dará por finiquitadas las fiestas. Los más chuscos darán los gritos de ritual: ¡Catetos a sus pueblos! Estos se subirán a los tranvías y ya hasta el año que viene.

En el paseo del Salón, comenzarán a desmontarse las casetas, comenzando por las del principio. Las de la Renfe, El SEU, Policía Armada, Guardia Civil, El Compadre y El Palustre. Lo mismo ocurrirá con los columpios instalados a la vera del Genil, frente a la Real Sociedad de Tenis. Habrá que ir terminando con las barretas duras de la pastelería “El Sol”, y con las blandas de “López Mezquita”, y se bajarán las carocas de la plaza de Bibarrambla con los dibujos de Miranda, y las quintillas de Pepe Ladrón de Guevara.

A media tarde han comenzado a desmontar el circo americano de los hermanos Tonetti,  el teatro chino de Manolita Chén y Antonio Encinas, y en el Humilladero, la caseta del vino de Cariñena, con sus autómatas pisadores de uvas, y el kiosco de los cartuchos de camarones y las rodajas de coco, también el de las chufas fresquitas como la nieve. Ya solo queda tomarnos un espumoso en “El Támesis”, y a esperar que pasen pronto doce meses para subirnos en la noria, o las barquillas de madera.

En lo taurino, éste Corpus pasará a la historia por el gran triunfo de Luís Miguel Dominguín, Curro Romero y José Julio Granada, que según me ha dicho, Enrique Bernedo “Bojilla” –que de esto sabe un rato- no se volverá a repetir en la historia. Ya solo nos queda asistir el próximo jueves a la procesión de La Octava.

MAS DE CINCO SIGLOS DE FIESTA


Eran corpus con olor a almendras garrapiñadas, a garbancillos tostados, a barquillos de canela y algodón de azúcar. Corpus de estrenar sandalias nuevas con calcetines de perlé, de visitar los altares, de asistir al teatro o el cante en el paseo de Los Tristes. Pero lo nuestro viene de lejos. Aquí danzaban alrededor de la custodia los llamados “Diablillos”, que no eran más que mahometanos convertidos al cristianismo, que de alguna manera expiaban sus culpas ante los vencedores, Y de eso hace ya quinientos treinta y un años. Después vendrían los seises de Granada, que, como el Guadiana, aparecen y desaparecen, - pese a la labor incansable de mí admirado, Juan Bedmar - a cuya formación perteneció en su día el cantaor Enrique Morente, cuando contaba nueve años. Pero no olvidemos, que la Feria Real del Corpus en Granada, tuvo sus inicios como tantas otras, en lo que era llana y simplemente, una feria de ganado, alrededor de la cual, se producían toda clase jolgorios y distensiones sociales, una vez al año. Ya lo dejó grabado Emilio “El Moro”… Granada, tierra soñada por mí, en tu feria vestío de gitano dos burros vendí… Aquí nunca hubo un Corpus sin sus corridas de toros. Primero se alancearon por los nobles en la Plaza de Bibarrambla, después en el mismo recinto alhambreño, desmochando medio bosque para la empalizada, y después en nuestras distintas plazas, de las que nos consta la existencia de las tres más importantes.

En lo musical, no hay que olvidar que Granada ha cultivado –y lo sigue haciendo – como nadie la zarzuela, con grandes entusiastas dirigidos por Miguel Sánchez Ruzafa, entre otras dignísimas aportaciones. Yo no olvido a la Agrupación Lírica Francisco Alonso, ni a la Agrupación Hermanos  Álvarez Quintero. Y en cuanto al género de la revista, por el teatro cine Regio, el Isabel La Católica o el Cervantes, pasaron todas las estrella que triunfaban en Madrid, desde Celia Gámez, a Tania Doris o Addy Ventura, con el ingrediente indispensable del humor como, Zori, Santos y Codeso, Tony Leblanc o Quique Camoiras. Mi homenaje eterno hoy al granadino, Ramón Moreno, con el que tantos corpus disfrutamos de un teatro divertido para todos los públicos, por las plazas y teatros de una Granada en Corpus. Y para que el visitante siga sin entender nada, aquí en Corpus, subimos a santa Marta encima de un dragón para que venza el bien sobre el mal, pero la obligamos a que nos enseñe la moda de más rabiosa actualidad, con la mala suerte de que casi nunca estamos conformes con los modelos que saca, salvo honrosas excepciones, y ya la utilizamos como muletilla todo el año, cuando alguien o algo no nos gusta. Aquí no nos conformamos con decir que alguien es feo, en Graná, soltamos con gran desahogo aquello famoso de… Anda ya… si eres más feo que la tarasca… y nos quedamos más a gusto que un marrano en un charco. Son nuestras cosas, la colosal malafondinga que nos sale por los poros, y que nos hace únicos y singulares de entre los demás. En mil novecientos sesenta, hubo Campeonato de Andalucía en la Real Sociedad de Tenis, exposiciones de floricultura, peces y pájaros en el patio de la Plaza del Carmen, de pintura en La Casa de América, y en El Liceo, lanzamiento de paracaidistas en el Aeródromo de Armilla, concurso de albañilería en el paseo del salón y tiro al plato en Las Conejeras. ¿A qué parece que no ha pasado el tiempo? O sí.

domingo, 4 de junio de 2023

EL CINCO A LAS CINCO

 EL CINCO A LAS CINCO


Tito Ortiz.-



Acabábamos de grabar una semana más el programa, “Poesía 70”, y como en algunas ocasiones, Juan de Loxa y yo, encaminamos nuestros pasos hasta “Bodegas Navarro” en la calle de Elvira, a las espaldas de Radio Popular de Granada, antes de que él subiera por la Cuesta de San Gregorio hasta su casa palacio, junto a la de Enrique Morente, y yo hiciera lo propio hasta San Matías, junto a Capitanía General de la IX Región Militar. Allí, el bueno de don Francisco, tras la barra de Railite nos servía una copita de fino amontillado de su centenario tonel, para abrir las ganas de comer, y de tapa nos daba una tacita de caldo de caracoles, que resucitaba a los muertos. Íbamos por el segundo sorbo cuando Loxa me preguntó que hacía aquella tarde. Yo le contesté que visitaría una exposición de Hipólito Llanes, en el Centro Artístico, y después iría a Patria para escribir la crítica. Me dijo que si quería ir con él a un sitio secreto, le dije que sí, y entonces me citó en la plaza de santa Ana a eso de las cuatro de la tarde, y que me llevara la grabadora para hacer unas entrevistas, que luego utilizaríamos en el programa de “Poesía 70”. Le dije que sí, y añadió: ¡Ojo que, no le puedes decir a nadie donde vamos! A lo que yo respondí: Es imposible que yo le diga a nadie donde vamos Juan, si no me lo has dicho. Sonrió y nos despedimos hasta la tarde.

PEPINIQUI

En aquellos años de soltería, yo, lo de guisarme para mí lo llevaba mal, así que me fui hasta la calle de La Colcha, a “Casa Carmelo”, donde me comía los mejores pimientos rellenos que he probado en mi vida, en el pequeño comedor exornado a modo de cueva “granaína” al final de la barra. El habitáculo era pequeño, apenas tres mesas con su típico mantel de hule a cuadros, y como siempre, en una de ellas, saludaba a “Pepiniqui” Rosales, aquel falangista que se jugó los bigotes por sacar a Federico de las garras del comandante Valdés, y que casi le cuesta el paredón a manos de los suyos. José Rosales Camacho, era de poco hablar, pero durante la comida lo hacíamos siempre sobre cultura. Nunca hablamos de política y menos aún, de Federico. Parco y certero en el lenguaje, nunca le vi reír, aunque lo observaba más distendido, cuando durante la tarde noche, se pasaba por el “Pub Prieto’s” en la calle Alhamar, para asistir a las exposiciones, o conferencias que allí organizaba mi amigo Juan Antonio. Quedamos emplazados para el día siguiente, porque el mago Miguel Aparicio, colgaba una exposición con el atractivo título de: “Butes, Búhos y Calamandurrios”, y el asunto prometía diversión.

FUENTE VAQUEROS

Como quién somos, cumplimos, que decía don Juan Tenorio y, a eso de las cuatro de la tarde, yo estaba en la plaza de Santa Ana con mi grabadora, rumbo a lo desconocido. Apareció un autocar pequeño – eso de los microbuses es un invento posterior- y a el por indicación de Loxa, fueron accediendo una docena de criaturas que yo desconocía. Cerramos las puertas y se puso en marcha, todos fumábamos como carreteros y echábamos las colillas en unos ceniceros pegados a los respaldos de los asientos. Cuando salíamos de Granada por la vieja carretera de Málaga, Juan de Loxa me dijo al oído: Nuestros acompañantes son poetas venidos de toda Andalucía. Nos dirigimos a Fuente Vaqueros a visitar la casa de Federico y la iglesia donde fue bautizado. Nada más llegar al pueblo, ya vimos que un Land Robert de La Guardia Civil nos seguía “discretamente”. Lo primero fue entrar en la iglesia, donde nos fotografiamos junto a la pila bautismal donde recibió el sacramento Federico García Lorca. Después tuvimos acceso al libro donde consta su inscripción, lo tuvimos en nuestras manos, y cuando nos íbamos, Juan nos entregó en mano, una copia del acta bautismal, imprimida exactamente como consta en el registro eclesiástico y que durante años ha estado enmarcada en la cabecera de mi cama. Cuando nos dirigíamos a la casa natal, fuimos invitados amablemente por la benemérita a abandonar el pueblo. Era el año 1975, y los rumores acerca del estado de salud de Franco, eran cada vez más pesimistas.

1976

Al año siguiente celebramos el primer cinco a las cinco, con una comisión de ilustres, que consiguió un permiso de Gobernación para alabar al poeta, durante media hora solamente. Mis contactos en el grupo de valientes que llevaron a cabo el acto eran, Juan de Loxa, Pepe Ladrón de Guevara y mí vecino del Realejo, Juan Antonio Rivas, que por entonces se mostraba ilusionado con traer a la Universidad de Granada, una escuela de idiomas. Celebramos el acto escrupulosamente, rodeados de inspectores de la Brigada Político Social de Franco que no paraban de hacernos fotos. Miembros de la brigadilla de la Guardia Civil de paisano, componentes de somatén, e ilustres adscritos a La Guardia de Franco, que no paraban de rechinar los dientes, cuando escuchaban las palabras: Amnistía o Libertad, mientras que la Guardia Civil de uniforme mantenía rodeado el pueblo.

Afortunadamente después de ese primer cinco a las cinco, se han ido sucediendo ediciones de prestigio y honra para el poeta asesinado, en las que no han faltado invitados de prestigio, como lo demuestra Juan Ortiz en la foto. Pilar López, hermana de La Argentinita, junto a Imperio Argentina y Juan de Loxa, podrían representar a todo un elenco artístico e intelectual, que vienen pasando tal día como mañana, por la cuna de Federico. ¡Federico Vive! 


martes, 30 de mayo de 2023

DESPUÉS DE 1922


 DESPUÉS DE 1922


Tito Ortiz.-


Muy a pesar de esa otra Andalucía que, cree estar en posesión de la verdad del arte flamenco y posee la autoridad omnímoda para expedir los carnets de provincia más flamenca del mundo, la historia y los hechos dan a Granada como la primera que supo aunar, valorar y exponer la esencia del arte flamenco andaluz y promocionarlo como nadie había hecho hasta entonces. El Primer Concurso de Cante del año 1922, pone a la ciudad de la Alhambra, en el epicentro de la recuperación artística, de un arte universal, hasta entonces, encapsulado en reducidos ambientes, y en ocasiones poco recomendables para una sociedad que, cuando eso que se realiza en la intimidad, se pone sobre un escenario abierto al público, cae rendida ante la expresión artística andaluza más incontaminada, cuyas referencias, lejos de recordarnos otras artes y otras disciplinas, nos devuelven de manera centrípeta a la propia gestación de lo jondo, que sirve para inspirar otras artes y disciplinas.

Dada la internacionalidad de los asistentes a las dos sesiones, su formación y capacidad para divulgar en sus países de origen lo sucedido en la placeta de Los Aljibes, corazón de La Alhambra, el flamenco sale catapultado al exterior, como un fenómeno lo suficientemente atractivo, como para viajar hasta aquí desde muy lejos y conocerlo personalmente. Y en el caso de los artistas participantes, no solo pasaron a la historia del patrimonio inmaterial de la humanidad, sino, que, consiguieron lo que por entonces era un sueño, grabar sus cantes y actuar con la regularidad necesaria como para poder vivir de su arte. Aunque también hubo sus excepciones. Sabido es que el afamado Frasquito Yerbagüena, reconocido por su virtuosismo en los cantes abandolaos, que a la postre, consiguiera un premio de trescientas pesetas de la época en el concurso, fue como todos los ganadores invitado a grabar sus cantes posteriormente, y quiso la historia que el asunto hubiera de hacerse en Barcelona, donde residía la casa discográfica, cosa que a Frasquito no le hizo mucha gracia, por aquello de que eran dos días de tren. Para comprender mejor el final de la historia, hay que tener en cuenta que él era representante de vinos, y su mujer tenía un puesto en la pescadería del mercado granadino, con lo cual, no pasaba por las penurias económicas de sus compañeros cantaores.

De modo que aunque refunfuñando, Francisco Gálvez, cogió el tren para Barcelona. Al llegar a la estación lo recogió un taxi que sin pasar por el hotel, lo llevó directamente a la discográfica, y concatenándose los astros en negativo, el director de la fonográfica lo recibió hablándole en catalán, así que ante panorama tan adverso, El Yerbagüena salió disparado de allí para la estación y regresó a Granada sin grabar un solo cante. Aquel gachó hablaba mu raro. Dijo a su regreso. Así que yo… pa mi casa.


Aunque algunos “biógrafos” de la otra Andalucía lo ningunean, el hecho cierto y comprobado es que, Juana “La Macarrona”, la bailaora más internacional de aquellos años, que ya había recorrido medio mundo y parte del otro, actuó con gran éxito en el concurso de Granada, lo que le valió la revaloración de su arte y nuevas oportunidades en teatros de postín. Y así ocurrió con quienes participaron tanto en el jurado como a título individual fuera de concurso. El éxito de las dos jornadas fue tan extraordinario, que la prensa internacional se hizo eco del primer concurso de flamenco granadino, solicitando la presencia de nuestros artistas fuera de nuestras fronteras. Dadas las excelencias de nuestra Zambra sacromontana, su genialidad y singularidades flamencas, los elencos granadinos se repartieron por el mundo en giras, donde sorprendieron a los más diversos representantes de la cultura en muy distintos países.


Pero como todo no iba a ser un lecho de rosas, al parecer, un mal entendido de Manuel de Falla con El Centro Artístico, pudo ser la causa de que el concurso no tuviera continuidad. Sabemos por correspondencia existente, que los beneficios del primer concurso – si los había – se iban a dedicar a dar continuidad a la Escuela de Flamenco, creada al efecto de mostrar a jóvenes y no tanto, las virtudes de nuestro arte para difundirlo desde su génesis. Un asunto que El Centro Artístico admitió de principio, tal vez pensando que el resultado del concurso sería ruinoso. Pero cuando al hacer las cuentas finales se dieron cuenta que había un superávit de casi nueve mil pesetas de la época, entonces comunicaron a Falla que necesitaban el importe íntegro para crear una biblioteca. Don Manuel se vio decepcionado porque aquello no era lo acordado, y en un último intento de negociación, llegó a proponer que las nueve mil pesetas se entregaran a los pobres, pero el Centro se plantó en sus trece, y la escuela de flamenco se esfumó.


La trascendencia del concurso granadino, tiene hoy día su proyección más internacional, en la influencia que tuvo nuestro arte, sobre creadores de otras disciplinas que van desde la música clásica, a la danza, la pintura, la literatura o la fotografía, aunque el primer beneficiado de aquel evento fue el propio flamenco, que a partir de entonces, y con el respaldo social de algunas élites que hasta entonces le había dado la espalda, fue ascendiendo de los colmaos a los teatros, del cuartito de los cabales a las plazas de toros, de la venta del arte para los señoritos, a la consideración de los profesionales como intérpretes de algo único y misterioso: El flamenco.

No obstante, la repercusión del primer concurso fue tan grande y aplaudida por la intelectualidad, que a trancas y barrancas, al año siguiente se consiguió celebrar una segunda edición, aunque esta vez en el céntrico Corral del Carbón, y con menor aporte económico, por lo que su trascendencia se esfumó pronto y la brillante iniciativa de Falla, Lorca y los suyos, no volvió a repetirse jamás en Granada. Pero la experiencia granadina de dignificar el arte flamenco en su globalidad, no cae en saco roto. Ese mismo año de 1923, los ecos del concurso de Granada doce meses antes llegan  hasta Huelva, la cantaora jerezana, "La Pompi", que toca todos los palos pero que borda las saetas y las bulerías, es contratada para actuar en el Concurso de Cante Jondo celebrado en la Plaza de Toros durante los días 21 y 22 de julio de 1923. Este festival tenía como objetivo conservar los cantos propios del pueblo andaluz. El programa abrió ambas noches con la actuación de La Pompi y Caracol padre, tras ellos intervinieron diversos cantaores importantes en aquella época, acompañados siempre a la guitarra por el Niño de Huelva, Morales y Currito de la Jeroma. El mensaje de lo ocurrido en Granada, había calado, y comenzaba a dar sus frutos.


Son muchos los intelectuales y empresarios que tienen conocimiento y valoran la importancia del paso de gigantes que se ha dado en la ciudad de La Alhambra para dignificar nuestro arte andaluz y promocionarlo a otros escenarios, equiparándolo con cualquier otra faceta artística que lo merezca, de ahí que aunque con menor éxito, en años posteriores surjan iniciativa parecidas, en distintos puntos de Andalucía y el resto de España, que no llegan a cuajar como la celebrada en Granada. Sirva como muestra la llevada a cabo en 1927, en el Monumental Cinema de Madrid, donde se lleva a cabo con suerte dispar, un llamado, "Certamen Nacional de Cante Flamenco", en el que por cierto también actúa "La Macarrona", pero que no logra continuidad en el tiempo, ni los resultados académicos y de recuperación que tuvo el concurso de Granada. Tendríamos que esperar hasta 1956, cuando Córdoba, recoge esa antorcha flamenca de Granada, y da a luz su Concurso Nacional de Cante, que intentaría ser eclipsado años más tarde, por la Bienal de Flamenco de Sevilla y… lo consiguió.

domingo, 28 de mayo de 2023

EL MES DE LAS FLORES

 EL MES DE LAS FLORES



Tito Ortiz.-


Avanza mayo recuperando una primavera normalizada, mientras se agolpan los recuerdos de infancia, en unos mayos floridos, con aromas de flor de la época, con “rebequilla” por la tarde y las noches, con temor al primer helado por si todavía es pronto para el paladar sensible y, no coger unas anginas antes de tiempo. Nada que ver con estos mayos de calor veraniego, en los que uno se siente culpable, cuando coge la regadera para echarle agua a las macetas. Regar las plantas con sentimiento de culpa, por si esa poca agua la vamos a echar de menos dentro de poco, es el colmo del sufrimiento cotidiano, en un mundo que se nos está volviendo en contra a las primeras de cambio. Según dicen los que de esto saben, es por culpa de nosotros, porque llevamos demasiado tiempo castigando a la madre naturaleza, mirando para otro lado. 

RUIZ AZNAR

Atrás quedaron aquellos mayos consecuentes con su tiempo, de temperaturas agradables, cuando la primavera no era un verano anticipado. Mayos de sabatina en el convento de la Concepción, con el orgullo de que el oficiante era nada más y nada menos, que don Valentín Ruiz Aznar, sacerdote, músico y compositor, amigo de Manuel de Falla, que aunque nacido en Borja, llegó a Granada en 1927. Opositó a maestro de capilla de la Catedral de Granada, plaza que había quedado vacante en 1925 y que el cardenal Casanova y Marzol, natural también de Borja, había mantenido sin cubrir seguramente a la espera de que Ruiz Aznar reuniera condiciones para poder optar a ella. Obtenida la plaza, fijó su residencia en nuestra ciudad y, en su seminario mayor finalizó los estudios eclesiásticos siendo ordenado sacerdote el 2 de junio de 1928. Fumaba don Valentín de continuo, aquel tabaco que entonces se llamaba, “caldo de gallina”, hasta el punto de que su piano, instalado en la casa cercana al convento de las monjas franciscanas, dejaba ver a las claras en sus teclas, la huella indeleble de la nicotina, que también se hacía presente en dos de sus dedos. En 1931 fue nombrado profesor de Contrapunto y Fuga del Conservatorio de Música de Granada y, en 1932, profesor de Teoría de la Música en la Sociedad Económica de Amigos del País. En 1935 colaboró en los actos conmemorativos del tricentenario de Lope de Vega, organizados por la Universidad de Granada, interpretando con un coro de universitarios la música incidental compuesta por Manuel de Falla, para el auto sacramental “La vuelta de Egipto”, dirigido por Antonio Gallego Burín y montado por Federico García Lorca, con escenografía de Hermenegildo Lanz. A partir de 1938 dirigió el Orfeón de Granada, institución coral fundada en 1903 por el maestro Francisco Alonso. Don Antonio González, responsable de los pajes de la Inmaculada, nos hacía que lo acompañáramos hasta su domicilio, en aquellos años sesenta en los que don Valentín, aunque fuera mayo, se abrigaba con bufanda negra que le cubría la boca. Boina de buen estilo, y un bastón. Durante el trayecto, las conversaciones que teníamos con él, eran pura sabiduría que tuvimos la suerte de vivir para contarlo  ahora.

MOMENTOS INOLVIDABLES

Fueron años inolvidables, en los que aquel niño que hoy es cronista tuvo su primer contacto con Juan Alfonso García, la voz que me estremecía tras el camarín de la Inmaculada Concepción, mientras su maestro don Valentín Ruiz Aznar, interpretaba en el armonio del monasterio. Yo, revestido de paje de la Inmaculada, despertaba al mundo de la música culta, de la mano de dos músicos que han marcado mi vida y mis creencias musicales. Lacárcel y Orfer, se encargaron de que no abandonara nunca, la senda correcta. Sería muy injusto, que quienes conocimos a Juan Alfonso García y su obra, permitiéramos que pasara a la historia sólo, como el organista de la catedral. Que también, pero espero que generaciones venideras de estudiosos, sepan aflorar la dimensión extraordinaria de un compositor ortodoxo, que supo ser contemporáneo en su lenguaje musical. De absolutamente impecable se puede tildar, el tratamiento que el de Los Santos de Maimona, da a las voces, por ejemplo. Con su muerte, no solo la Catedral de Granada, quedó huérfana de aquellas manos y pies, que hicieron sonar como nadie los nada fáciles órganos catedralicios, sino que la literatura de Antonio Enrique, prescinde sin quererlo, de una influencia musical audible y palpable en su, “Armónica Montaña”, en la que maese Juan Alfonso, aporta la matemática musical a una novela cuyo decenio de gestación, dio al mundo, la versión exacta de una arquitectura descrita por el genio Antonio Enrique, con la banda sonora celestial de Juan Alfonso García. 

Comprenderán ahora, porque echo de menos aquellos mayos naturales en lo climático, culturales en la formación, gratificantes y aleccionadores, que a la edad de ocho, nueve o diez años, forman los cimientos educativos de una criatura que tuvo la suerte y el privilegio de estar allí, para poder contarlo hoy. En estos tiempos de video consolas y móviles, cuando veo a los niños con la edad que yo tenía entonces, pendientes de una pantalla, sin hablar con nadie y sin relacionarse con aquellos de los que se puede aprender algo que te servirá para toda la vida, mi preocupación por lo venidero es pesimista, no, lo siguiente. Cuando la actividad extraescolar es, como vamos en el FIFA, o lo último de Mario Bros, sin salir del cuarto, las carnes me empiezan a temblar. Lo mismo que cuando veo en los concursos televisivos a señoras y señores universitarios posgraduados, que no saben quién fue Cristóbal Colón, o lo que hizo Moisés por el pueblo hebreo.

domingo, 21 de mayo de 2023

KIKI, TE HAN PUESTO UNA CALLE

 KIKI, TE HAN PUESTO UNA CALLE




Tito Ortiz.-


Querido Kiki, me alegraré que al recibo de esta te encuentres bien. Yo bien, gracias a Dios.

El motivo de mi carta es comunicarte que en Granada, tú Granada, el ayuntamiento presidido por Paco Cuenca, ha puesto tú nombre a una calle soleada, abierta a los cuatro vientos. Esos que estudiabas minuciosamente en la carta de navegación y el plan de vuelo, antes de ponerte a los mandos de tu avión. Me acuerdo de aquellas sabías enseñanzas que nos impartía, Manolo Echevarría, maestro de tantos y buenos pilotos granadinos, como nuestro común amigo, Luís Curiel, con el que tantas horas de vuelo compartimos, honrando las alas del Real Aeroclub de Granada. La pasión por volar y sacarle el máximo partido al mítico, “Cessna 172 Skayhawk”, con el que hemos recorrido los cielos de todas las Españas, unas veces por placer, otras compitiendo, y las más, por desplazamientos de trabajo. Aparecer en el aeropuerto de Tablada, en Sevilla en tan solo dos horas, cuando por carretera sin autovía tardábamos cuatro y media. O en Cuatro Vientos en Madrid, cuando en coche no bajábamos de las siete y media, como si se tratara del famoso juego de naipes, que el gran Muñoz Seca, incrustó en “La Venganza de don Mendo”. Cuantas horas de vuelo compartidas, cuantas risas y, cuanta amistad a raudales, de la que no desaparece con la muerte.

FRAGA

Me río, porque también lo harías tú, al comprobar que un ayuntamiento socialista, con mayoría de izquierdas, sea precisamente el que te ha puesto la calle a tú nombre: Eso sí que tiene perejiles, que dirías tú. Pero la vida da muchas vueltas, y al final, lo que queda, es el recuerdo de un trabajo bien hecho y una sonrisa amplia, ante el reconocimiento popular a una labor. Y ahora que digo popular, me acuerdo de aquella noche en la que me contaste, ante un vino en la barra centenaria de “El Elefante”, que te habías apuntado a Alianza Popular, y que emprendías carrera política. Junto a nosotros estaba Pepe Ladrón de Guevara, que inmediatamente cogió una servilleta de papel, y en ella cuajó una quintilla, que prometió serviría para una caroca. La siguiente ronda la pagó él. Testigos de la escena, el gran tabernero, Enrique padre, y su mujer Encarna, que nos plantó unos requetés de los que quitan ”er sentío”. Y ya que hablamos de comida, no puedo olvidar aquella noche en la que estaban con nosotros tú mujer, Manuela y el director del hotel Victoria, Alfredo Morales, cuando nos anunciaste que Manolo Fraga venía a Granada en Campaña, y estabas buscando un sitio “mu granaino” para llevarlo a comer. Después de que todos aportaran su lugar, yo para reventar un poco la escena y echar unas risas, te dije: Si quieres que llevemos a Fraga a un sitio de la tierra, no hay más que reservar en Huétor Vega, en casa Bien Venido, y que sepa lo que es una buena morcilla y el mejor queso de cerdo. Yo lo dije como salida de pata de mesa, a juzgar por la cara que puso África Gran, pero la historia recogió un momento histórico, cuando días después, Manuel Fraga disfrutaba con nosotros en Bien Venido, de las mejores viandas del cerdo, y de aquel vino de la tierra al que los lugareños, llamaban mosto, y que en realidad, al segundo vaso te ponía en pamplona.

CIUDADES TAURINAS

Yo no hacía más que desafiarte con cosas raras, y tú lejos de mandarme lejos, muy lejos, recogías el guante y ponías el proyecto en pie. De nuestras conversaciones taurinas, a las que en alguna ocasión se nos sumó mi compañero de Ideal, Santi Lozano, matador de novillos-toros, como rezaba en su tarjeta de visita, surgieron proyectos como el que voy a relatar.

Hablábamos de la historia taurina de Granada, y de cómo habíamos perdido el peso específico en el ámbito taurino nacional. Siendo la ciudad que una vez tuvo a Madrid boca abajo, con la figura  inmortal del churrianero, Frascuelo. De cómo en tiempos pasados, se daban toros el mismo día y a la misma hora, en la plaza del Triunfo, y en la nueva. O como la historia taurina de nuestra Granada, no había reivindicado lo suficiente, a figuras como “Atarfeño”, muerto trágicamente la tarde de su despedida como novillero, con la alternativa de matador en los carteles. Yo te hablaba de montar un museo taurino, al estilo del que hay en “Las Ventas” de Madrid, o del de “Manolete” en Córdoba, pero tú siempre ibas a más, y se te ocurrió, nada más y nada menos, que organizar en Granada, el Primer Congreso de Ciudades Taurinas del Mundo. Yo te dije que era una locura, y tú me respondiste cortando la cinta de una exposición que, inauguraba ese primer congreso mundial en Granada, con gentes venidas de los cinco continentes. Te lo dije entonces, y te lo digo ahora, fue una gesta, comparable con la organización del primer Concurso de cante Jondo en el mundo del año 1922. El asunto fue tan importante, que hasta Correos nos hizo un matasellos conmemorativo de tan altísima ocasión. Granada fue el epicentro mundial de los toros durante unos días inolvidables, como lo fue cuando te empeñaste en traer a Bill Clinton. Nada se te ponía por delante, con tal de que nuestra tierra fuera el eje central y mediático del mundo entero. Como cuando le diste permiso para acampar en el Llano de La Perdiz, a aquel jeque, que después regaló dos caballos para nuestra policía montada.

Bueno te dejo que quedado con Luís Curiel para hablar de ti. Luego, si eso, te sigo escribiendo. Afín de cuentas, lo único que quería que supieras es que, Paco Cuenca, te ha puesto una calle.