Toros en Granada. Óleo sobre tabla de Manuel López Vázquez. Juan Ortiz
¡A LOS TOROS!
Tito Ortiz.-
Mi condición de crítico
taurino y aficionado práctico, en los 55 años que he ejercido la profesión, me
han permitido ejercer esta faceta en los distintos medios por los que he ido
pasando. Comencé como mozo de espadas de José Antonio Lacárcel en la cadena
COPE, durante las transmisiones en directo que hacíamos de los festejos del
Corpus y el Domingo en que sale La Virgen de Las Angustias, que en aquellos
años era una cita obligada en el calendario taurino de Granada, como también lo
fue durante unos años, el día de La Cruz.
Después ejercí de corresponsal
taurino de Rafael Moreno en la misma cadena, antes de que apoderara a Juan
Antonio Ruiz Espartaco. Y ya en solitario, tuve mis propios programas y
transmisiones en Radio 80, Antena 3, Radio Cadena Española y en Radio Nacional
de España fui corresponsal de José Luís Carabias y Fernando Fernández Román, a
quién agradecí su confianza y le propuse para mi puesto a mi admirada María
Dolores Martínez, cuando Manolo Molés me llamó para ser su hombre en Granada, asunto
que venía acompañado de mis programas taurinos en radio Granada, Alhambra TV y
Localia.
Durante mi paso por Canal Sur,
formé parte de una cuadrilla con mucho arte -tanto en la radio como en la
televisión- que, formábamos Juan Belmonte, Emilio Parejo y el anciano que esto
escribe, como preámbulo de la historia del pregón taurino en Granada.
DECLAMACIÓN DE LOS TOROS
Mí actividad profesional antes
referida, me permitió viajar no solo por todas las plazas de España, sino
también por algunas de Francia y Portugal, pudiendo observar que, en muchos de
esos lugares, como prólogo a la feria taurina, se llevaba a cabo un pregón, en
el que se exaltaban las virtudes de aquellas tierras, como potenciadoras de la
tradición taurina y, el orgullo de haber sido la cuna de importantes espadas.
Así que, en aquellos inicios
de los noventa, pedí permiso a mis jefes de Canal Sur e instituí en Granada,
por primera vez en la historia nuestro pregón taurino de la Feria del Corpus.
Para ello me fui a Fuengirola donde residía el maestro Miguel Montenegro y le
hice el compromiso de que él fuera el primer pregonero como matador de toros de
la Calle Real de Cartuja. Miguel, que pese a estar retirado, venía todos los
corpus como asesor al palco presidencial, me dijo que sí enseguida, y en aquel
1991, Granada tuvo por fin su pregón taurino, como todas las ciudades que
presumían de tenerlo.
Para la organización, lo
primero que hice fue pedirle el patio de La Corrala de Santiago a la
Universidad, en la persona de mi querido
y añorado, Carlos Orte que, me fue cedido de mil amores. Después recurrí a otro
amigo del alma, con el que tantas otras cosas llevé a cabo, mi añorado Manuel
Ocón Rojas, que se encargó de adornar tan excelso lugar con toda clase de
aderezos taurinos. Allí no faltaron mantones de manila en todas las balconadas,
abanicos, carteles de toros, banderillas, capotes de seda y de percal y hasta
dos vestíos de torear. Y en ese corazón del Realejo, engalanado como un
palacio, Miguel Montenegro ofreció para la historia de Granada, el primer
pregón taurino, siendo presentado por mi amigo del alma, Ángel Luís Sabador
Medina.
RIVALES Y AMIGOS
Para el año de la Exposición
Universal en Sevilla, elegí a otro torero granadino que había rivalizado mucho
en el ruedo con Montenegro, pero que fuera de el, eran amigos. Se trataba de,
Enrique Vélez, que aceptó encantado y fue presentado por Montenegro, Vélez
empezó el pregón dirigiéndose a Miguel Montenegro, echándole en cara de broma,
aquella tarde que le dejó un novillo en Ceuta, para que él lo matara, porque a
Miguel le había dado una voltereta grande y, al día siguiente toreaba en
Valladolid. Las risas llenaron el salón de plenos de nuestro ayuntamiento, casa
donde trabajaba el pregonero y, que él había elegido para decir su pregón.
Enrique había sido un novillero de tronío que, por circunstancias no llegó a
tomar la alternativa, y como Montenegro, se alternaban como asesores en el
palco presidencial de la plaza granadina, junto a Perete y don Andrés Hernández
Villalta, en los carteles “Villalta II”, que en su cuadrilla había tenido el
honor de llevar como banderilleros a, Juan Arcoyas y Francisco Galadí, los dos
banderilleros asesinados junto a Federico García Lorca y el maestro Dióscoro
Galindo.
Para el tercer pregón taurino
de Granada, pensé nombrar a Curro Montenegro, hermano de Miguel, pero mi amigo
Miguel García Mata, me dio otra idea, ya que habíamos empezado con diestros
granadinos y rivales en el ruedo. Y para seguir en esa línea me sugirió el
nombre de Rafael Mariscal, que fue todo un éxito y me dijo que sí en cuanto lo
llamé. Miguel y Rafael habían protagonizado de novilleros una etapa de oro en
toda España, llegando a poner varias tardes el cartel de “No hay Billetes” en
la plaza de toros de Carabanchel, entre otras, toreando mano a mano. Ellos
llegaron a dividir a la afición de Granada en, “Mariscalistas” y
“Montenegristas” armándose no pocas trifulcas en los tendidos y, ambos, donaron
trajes de luces a La Virgen de La Aurora para hacerle sayas y caídas de palio.
Rafael dio su pregón en el
salón de plenos del Ayuntamiento granadino, presentado por Enrique Vélez que se
vino abajo con sus anécdotas e historias de rivalidad en el ruedo y de amistad
fuera de la plaza.
Estos tres pregones tuve la
suerte de que fueran maquetados y editados, bajo la supervisión del entonces
jefe de Prensa de La Diputación de Granada, Antonio Mora de Saavedra, e
impresos en la imprenta de la corporación provincial, que los mantiene en sus
archivos con gran cariño.

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