SENTENCIA DE JESÚS
Obra de Manuel Ruiz.Tito Ortiz
Cronista Oficial de Granada
Pregonero de la Semana Santa 2026
Aquí me tienes Señor, portador de malas noticias. Se trata de Tú
injusta sentencia de muerte que dice así:
“En el año diecisiete del reinado de Tiberio César y emperador de
los romanos, monarca invicto. El año 201 después de los Juegos
Olímpicos, el quinto mil desde su creación. Y después de los años
de los judíos 4147 y el año 93 desde la fundación de Roma, desde
la liberación de la esclavitud de Egipto 580 y de la destrucción de
Tierra Santa el año 97.
En la época del más grande del pueblo romano: Lucio, Sultonio,
Marcelino y el gobernante Hillaretes Palister. Y en el tiempo del
gobernante general sobre Judea, Comus Flavius. Y en el tiempo del
gobernador de Jerusalén, el poderoso y alto príncipe Poncio Pilato.
Y en el tiempo del procurador de Galilea, Herodes Antipas. Y en la
época de los grandes Ana y Caiafa-Aliaso y Mail. Los ancianos del
Templo, Raban y Amabelus. En la época de los grandes
magistrados de la ciudad de Jerusalén: Simbinacasacio, Pompilei,
Rufa y el comandante de la ciudad de Ioctenus”.
“Yo, Poncio Pilato, el procurador del Imperio Romano, en el Salón
de los Altos Príncipes, autentico y condeno a la pena de muerte en
la cruz, el llamado, por el pueblo, Jesucristo el Nazareno, un
hombre rebelde contra las leyes de Moisés y contra su majestad
Tiberio, César y Rey de los Romanos. Ordeno y decido su muerte, a
través de la crucifixión en la cruz, junto con otros, según la
costumbre de los condenados por la multitud del pueblo, tanto ricos
como pobres, porque: no cesó de actuar para hacer una rebelión y
causar daño en Judea, y porque se llama a sí mismo el Hijo de Dios
y rey de Jerusalén, y también porque amenaza con destruir
Jerusalén y el Santo Templo, y porque se negó a pagar tributo al
César, y porque se atrevió a entrar en Jerusalén con ramas de
palmeras, siendo aclamado por una multitud de hombres, así como
por un rey, entrando entonces en Jerusalén y en el Templo Sagrado.
Encargue a mi primer centurión, Cornuto Cornelio, que lo mantenga
atado en público, en el centro de Jerusalén, para azotarlo, para
vestirlo con un manto rojo (púrpura), para coronarlo con una corona
de espinas y para obligarlo a llevar su propia cruz sobre sus
hombros, para servir, por ejemplo, a otros, como todos los ladrones.
Por esta razón ordeno, junto con Él, que dos ladrones más sean
llevados y sacados a través de la parte Imboral, ahora llamada
Andronimus para ser crucificados junto con Jesucristo en público,
en el lugar elegido (para los criminales) llamado Calvario (el lugar
de la sangre). A aquel que será crucificado y que morirá para que
su cuerpo sea dejado en la cruz por temor al pueblo, como se hace
con todos los ladrones y criminales. Y en la parte superior de la cruz
para ser escrito, en una plancha, en tres lenguas, la inscripción
“JESUS ALUN OMLIS IODAM”, Judío.
“IESOUS A NAZAREOS BASILEVA IUDEON”, griego.
JESUS NAZAREUS REX JUDEEORUM”, latín.
Los testigos de esta sentencia son: de la tribu de Israel, Ruan,
Daniel, Rambinal, Joaquín, Banican, Rotin, Iotavel y Pericolan; en
nombre de los príncipes romanos del país: Lucio, Sicelio y
Maximilio; de los fariseos: Barbos, Simeón y Boriel; de los altos
jueces romanos: Rabán, Haudanius y Bacaralos; de los sumos
sacerdotes: Ruan, Iodus y Bucasalis; el supervisor de los asesinos
entre los judíos: Butan”.
Jerusalén, 23 de marzo de 4147 desde la creación.
De nada han servicio las súplicas de la propia esposa de Pilatos,
Claudia Prócula, que dirigiéndose a su marido le ha dicho: «No te
mezcles en el asunto de este justo, porque hoy, por su causa,
tuve un sueño que me hizo sufrir mucho».
De nada ha servido el lamento de Tú madre amantísima tras de Ti
por la calle de La Amargura, camino del monte Calvario.
De nada ha servido Señor la intercesión de María Magdalena de
quién dice Mateo que: “alojó y proveyó materialmente a Jesús y
sus discípulos durante su predicación en Galilea. Se añade que
anteriormente había sido curada por Jesús: «Le acompañaban
los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de
enfermedades y espíritus malignos: María, llamada Magdalena,
de la cual habían salido siete demonios” Tal vez por ello Señor,
ya la has elegido para que sea la primera en proclamar Tú
Resurrección. Después comunicará la noticia a Pedro y a los demás
apóstoles.
Tampoco ha servido la valentía de La Verónica, que se abrirá paso
entre la multitud para enjugar Tú rostro. Es curioso Señor, que,
siendo seguido en los últimos años por tantos hombres, durante Tú
Pasión, han sido mujeres las que te han defendido, pues hasta Tú
discípulo Pedro, Te ha negado tres veces.
Es muy injusto Señor que yo sea portador de esta injusta sentencia,
solo me recompensa, la esperanza de Tú Resurrección con el perdón de nuestros pe
cados.

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