sábado, 4 de abril de 2026

 

Fundadores de La Concha. Obra de Manuel Ruiz

DE HOY EN ADELANTE

 

Tito Ortiz.-

 

La Pascua,​ también llamada Pascua de Resurrección,​ Pascua Florida, Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección, es la fiesta central del cristianismo, en la que se conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado, de acuerdo con los evangelios canónicos. Así que hoy, celebramos una fiesta cristiana y cultural que conmemora la resurrección de Jesús de entre los muertos, descrita en el Nuevo Testamento como ocurrida al tercer día de su entierro, tras su crucifixión por los romanos en el Calvario.​ Es la culminación de la Pasión de Jesús, precedida por la Cuaresma, un período de 40 días de ayuno, oración y penitencia. Hoy marca el final de la Semana Santa, en la que se conmemora la muerte y resurrección de Jesús. La Pascua inicia un período de cincuenta días llamado Tiempo pascual que termina el día de Pentecostés.

El Domingo de Pascua es una celebración que no se fija con relación al calendario civil.​ El Primer Concilio de Nicea (año 325) estableció la fecha de la Pascua como el primer domingo, después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte (luna llena eclesiástica). Más tarde, Dionisio el Exiguo en el año 525 convenció al Papado para fijar el equinoccio en el 21 de marzo (equinoccio de primavera eclesiástico).​ Por lo tanto, la fecha varía siempre entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Dado que en las Iglesias orientales se sigue el calendario juliano, para el cual el 21 de marzo corresponde al 3 de abril, según el calendario gregoriano, para todas estas comunidades, la Pascua varía siempre entre el 4 de abril y el 8 de mayo.

NO TODO ES LA ESTACIÓN DE PENITENCIA

Los cristianos que celebran la Pascua suelen referirse a la última semana de Cuaresma, antes de Pascua, como la Semana Santa, que en el cristianismo occidental comienza el Domingo de Ramos (que marca la entrada de Jesús en Jerusalén), incluye el Miércoles Santo (en el que se lamenta la traición a Jesús), y contiene los días del Triduo Pascual, incluyendo el Jueves Santo, en conmemoración del Lavatorio y la Última Cena,​ así como el Viernes Santo, que conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. Por lo tanto y, viniendo de dónde venimos, nos queda un periodo apasionante por delante que, a partir de hoy, vivimos con inmensa alegría sin que a los cofrades se nos permita desconectar hasta el año que viene.

A partir de mañana, no deberíamos dejar solos a los compañeros y compañeras que se encargan de desmontar pasos, devolver las imágenes a sus capillas, limpiar y guardar los enseres, recepcionar hábitos y, todas las tareas que se requieren tras una salida de penitencia. Es cierto que, viendo el número esperanzador de los componentes de nuestros cortejos, si fuéramos todos a echar una mano, necesitaríamos iglesias del tamaño de catedrales, o casas de hermandad como Iglesias, pero, a lo mejor, si nos organizamos por turnos, aliviamos el trabajo de devolver todo a su sitio en perfecto estado, sin que el trabajo recaiga en los de siempre que, a veces, se sienten abandonados a su suerte por sus compañeros y compañeras.

Es verdad que, a buen número de los integrantes de una hermandad, no se les ve el pelo hasta el año que viene, cuando llegan a por el hábito y la papeleta de sitio. No es menos cierto que, se les echa de menos en la asistencia a los cultos, pero se me antoja que esa situación endémica, deberíamos hacer todo lo posible por revertirla mediante una captación que les haga atractiva su presencia no solo en Cuaresma y semana santa. Deben comprender que pertenecen a una hermandad durante todo el año y, que su sola presencia, ya es motivo de satisfacción, compartiendo Fe y sentimientos comunes con sus hermanos. Y si, además, colaboran en los trabajos internos… Miel sobre hojuelas.

CENTENARIO FEDERATIVO

No olvidemos que nos encontramos inmersos en los actos conmemorativos del primer centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías, y que esta institución no es un ente abstracto y ajeno a las hermandades, sino, que, está compuesto por todas y cada una de ellas. Por lo tanto, desde ese espíritu de pertenencia que debe imperar en su seno, deben todas colaborar en su buen discurrir y, apoyar cuantas iniciativas se lleven a cabo para mayor esplendor de estos fastos de aniversario.

Desde la primera semana de mayo hasta noviembre, Kerygma se celebrará en la catedral de Granada. El título de la exposición procede del griego “Kerygma”, que significa anuncio. En la tradición cristiana, el término se utiliza para referirse al anuncio de Jesucristo como salvador, una idea que sirve como hilo conductor de la muestra que, pretende plantear un recorrido por la historia de la Semana Santa granadina a través de sus imágenes, su patrimonio artístico y la evolución de las hermandades a lo largo de los siglos. Reunirá a buena parte de las imágenes titulares, pasos procesionales y patrimonio artístico de las hermandades de la ciudad. Se trata de uno de los acontecimientos cofrades más ambiciosos de su historia reciente, que coincidirá, además, con otro momento simbólico para el templo metropolitano: la conmemoración del V centenario de su construcción. El proyecto museográfico se articulará en ocho áreas temáticas que permitirán recorrer la historia y la identidad de las cofradías de Granada. Entre ellas habrá un espacio dedicado a los orígenes de las hermandades en el siglo XVI, otro centrado en el Barroco granadino, etapa dorada de la imaginería local con artistas como Alonso Cano, Pedro de Mena o José de Mora. También se abordará la evolución del siglo XIX, el resurgir del siglo XX con la creación de la Federación en 1926, y un espacio dedicado al ajuar de las hermandades, con bordados, coronas y piezas de orfebrería. Ayudemos al comisario de la muestra, mi admirado, Manuel Amador.

 

 

 

 

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