sábado, 23 de mayo de 2026

 

Cristo de la Hdad de Labradores, primer "Manuel " de La Concha.

KERYGMA: EL ARTE AL SERVICIO DE LA RELIGIÓN CATÓLICA

 

Tito Ortiz.-

 

Una catedral cinco veces centenaria -como es la nuestra- se ha convertido en el estuche joyero donde guardar las piezas más preciadas de nuestra semana santa, hasta el próximo mes de noviembre. Sin duda nos encontramos ante el acontecimiento más importante, de los actos conmemorativos del primer centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada, pero también, ante la muestra de arte religioso más interesante de cuantas han tenido lugar en Granada, desde el Concilio de Elvira.

Porque lo nuestro con el cristianismo viene de lejos pues, no hay que olvidar que fue en Granada, en los primeros años del siglo IV, donde se reúne la iglesia instituida para tomar importantes decisiones, recogidas en un centenar de cánones, de entre los que destaco: “El Concilio acudió a extirpar las antiguas supersticiones, que aún duraban. En catorce cánones relativos al matrimonio conminó bajo pena de excomunión a la mujer bígama (canon 8), al incestuoso (canon 66), al adúltero pertinaz (cánones 47 y 48), al infanticida (canon 63), al marido consentidor en el adulterio de su esposa (canon 70). También impuso otras penas rigurosas, aunque no tan graves como la excomunión a la mujer que abandone a su consorte (canon 9), a los padres que quiebren la fe de los esponsales (canon 54), a las casadas que dirijan en nombre propio a los laicos cartas amatorias o indiferentes (canon 81). Excluye para siempre de la comunión al reo de pecado nefando (canon 71), a las meretrices (canon 12), al clérigo fornicario (canon 18), a la virgen ofrecida a Dios que pierda su virginidad y no haga penitencia por toda la vida (canon 13), manda a sus obispos, presbíteros, diáconos, etc., abstenerse de sus mujeres (canon 33), y les prohíbe tenerlas propias o extrañas en su casa, como no sean hermanas o hijas ofrecidas a Dios (canon 27). Impone siete años de penitencia a la mujer que con malos tratamientos mate a su sierva (canon 5), lo cual constituye un primer paso de la Iglesia primitiva en la abolición de la esclavitud en sus dominios. Por último, el energúmeno no tendrá ministerio alguno en la Iglesia (canon 29). El canon 36, prohíbe las imágenes en las iglesias (comparado con la controversia iconoclasta del Este), permitiendo el bautismo a los laicos bajo ciertas condiciones; el canon 53, prohíbe a un obispo perdonar a una persona que ha sido excomulgada por otro obispo. Como dato curioso, he de destacar que el canon 36 no tuvo el menor éxito, puesto que, de haberse llevado a cabo, Kerygma no hubiera existido nunca.

EL ARTE TRIUNFÓ

Tuvieron que pasar varios siglos para que, al contrario de otras religiones que persisten en no representar sus divinidades, los cristianos entendiéramos que la catequesis perfecta, pasaba por mostrar en el arte de los volúmenes, aquellas figuras a las que rezábamos, permitiendo un acercamiento más profundo, a nuestros líderes religiosos, espejo en el que mirarnos.

De hecho, la escultura comenzó reservada para reyes, emperadores y dioses del Olimpo, hasta que el cristianismo abrió sus puertas a las imágenes, tanto en pintura como escultura. Mostrando así, a las masas de poca formación, un camino que allanaba de forma muy didáctica, su acercamiento a la Fe que profesaban, hasta el punto de que, hoy en día, el catolicismo no se entendería sin la representación de nuestros referentes religiosos.

Tal es el resultado extraordinario de esta faceta artística, que son muchos los autores que han conseguido el más alto reconocimiento a su trabajo imaginero, pasando a la historia del arte, solo por su obra religiosa, y en Granada tenemos la suerte de que muchos de ellos o han nacido aquí, o en esta tierra realizaron sus trabajos más importantes, creando una escuela que se ha dado en llamar “granadina”, pero que en sus creadores cuenta con los más grandes de todas las épocas

COFRADES Y NO COFRADES

Se equivocan quienes crean que, Kerygma, es una exposición solo para cofrades o, cristianos practicantes o no. Es una exposición en la que Granada muestra al mundo entero la riqueza de su imagenería, no solo la que sale a las calles en semana santa, sino la que guardamos primorosamente en iglesias y conventos, sin tener la oportunidad de verlas habitualmente. Nuestras tallas son piezas únicas, al más alto nivel artístico, nacidas de gubias más que acreditadas, con la solera que les dan, a unas los siglos, y a otras contemporáneas, la contundencia creativa de los nuevos valores que han sabido evolucionar sobre la escuela granadina de los grandes maestros, poniendo su arte al servicio de nuestra Fe, consiguiendo infundir a su trabajo, la inspiración suficiente para levantar devociones, con solo contemplarlas.

Cuando el visitante se pone delante de una de estas piezas, es imposible desligar la belleza y categoría del arte bien hecho, del sentimiento religioso y devocional que infunden al que admira. Uno queda sobrecogido y apresado en un ambiente de espiritualidad sublime, debido al montaje de la muestra, llevado a cabo con gusto exquisito y una sensibilidad extrema que atrapa desde el principio del itinerario. La colocación estratégica de imágenes y enseres, unidas a una iluminación adecuada, resalta de manera brillante la riqueza de nuestro patrimonio artístico y religioso, de tal forma que, el visitante al concluir, sentirá la necesidad imperiosa de volver a deleitarse con la contemplación de estas joyas de nuestra corona cofrade, bellamente expuestas en el interior de un estuche de gala: Nuestra Catedral que vive  su quinto centenario y que, al igual que nuestra semana santa, vive su mejor momento histórico.

 

 

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