Cristo de la Hdad de Labradores, primer "Manuel " de La Concha.
KERYGMA: EL ARTE AL
SERVICIO DE LA RELIGIÓN CATÓLICA
Tito Ortiz.-
Una catedral cinco veces
centenaria -como es la nuestra- se ha convertido en el estuche joyero donde
guardar las piezas más preciadas de nuestra semana santa, hasta el próximo mes
de noviembre. Sin duda nos encontramos ante el acontecimiento más importante,
de los actos conmemorativos del primer centenario de la Real Federación de
Hermandades y Cofradías de Granada, pero también, ante la muestra de arte
religioso más interesante de cuantas han tenido lugar en Granada, desde el
Concilio de Elvira.
Porque lo nuestro con el
cristianismo viene de lejos pues, no hay que olvidar que fue en Granada, en los
primeros años del siglo IV, donde se reúne la iglesia instituida para tomar
importantes decisiones, recogidas en un centenar de cánones, de entre los que
destaco: “El Concilio acudió a extirpar las antiguas supersticiones, que aún
duraban. En catorce cánones relativos al matrimonio conminó bajo pena de
excomunión a la mujer bígama (canon 8), al incestuoso (canon 66), al adúltero
pertinaz (cánones 47 y 48), al infanticida (canon 63), al marido consentidor en
el adulterio de su esposa (canon 70). También impuso otras penas rigurosas,
aunque no tan graves como la excomunión a la mujer que abandone a su consorte
(canon 9), a los padres que quiebren la fe de los esponsales (canon 54), a las
casadas que dirijan en nombre propio a los laicos cartas amatorias o
indiferentes (canon 81). Excluye para siempre de la comunión al reo de pecado
nefando (canon 71), a las meretrices (canon 12), al clérigo fornicario (canon
18), a la virgen ofrecida a Dios que pierda su virginidad y no haga penitencia
por toda la vida (canon 13), manda a sus obispos, presbíteros, diáconos, etc.,
abstenerse de sus mujeres (canon 33), y les prohíbe tenerlas propias o extrañas
en su casa, como no sean hermanas o hijas ofrecidas a Dios (canon 27). Impone
siete años de penitencia a la mujer que con malos tratamientos mate a su sierva
(canon 5), lo cual constituye un primer paso de la Iglesia primitiva en la
abolición de la esclavitud en sus dominios. Por último, el energúmeno no tendrá
ministerio alguno en la Iglesia (canon 29). El canon 36, prohíbe las imágenes
en las iglesias (comparado con la controversia iconoclasta del Este),
permitiendo el bautismo a los laicos bajo ciertas condiciones; el canon 53,
prohíbe a un obispo perdonar a una persona que ha sido excomulgada por otro
obispo. Como dato curioso, he de destacar que el canon 36 no tuvo el menor
éxito, puesto que, de haberse llevado a cabo, Kerygma no hubiera existido
nunca.
EL ARTE TRIUNFÓ
Tuvieron que pasar varios
siglos para que, al contrario de otras religiones que persisten en no
representar sus divinidades, los cristianos entendiéramos que la catequesis
perfecta, pasaba por mostrar en el arte de los volúmenes, aquellas figuras a
las que rezábamos, permitiendo un acercamiento más profundo, a nuestros líderes
religiosos, espejo en el que mirarnos.
De hecho, la escultura comenzó
reservada para reyes, emperadores y dioses del Olimpo, hasta que el
cristianismo abrió sus puertas a las imágenes, tanto en pintura como escultura.
Mostrando así, a las masas de poca formación, un camino que allanaba de forma
muy didáctica, su acercamiento a la Fe que profesaban, hasta el punto de que,
hoy en día, el catolicismo no se entendería sin la representación de nuestros
referentes religiosos.
Tal es el resultado
extraordinario de esta faceta artística, que son muchos los autores que han
conseguido el más alto reconocimiento a su trabajo imaginero, pasando a la
historia del arte, solo por su obra religiosa, y en Granada tenemos la suerte
de que muchos de ellos o han nacido aquí, o en esta tierra realizaron sus
trabajos más importantes, creando una escuela que se ha dado en llamar
“granadina”, pero que en sus creadores cuenta con los más grandes de todas las
épocas
COFRADES Y NO COFRADES
Se equivocan quienes crean
que, Kerygma, es una exposición solo para cofrades o, cristianos practicantes o
no. Es una exposición en la que Granada muestra al mundo entero la riqueza de
su imagenería, no solo la que sale a las calles en semana santa, sino la que
guardamos primorosamente en iglesias y conventos, sin tener la oportunidad de
verlas habitualmente. Nuestras tallas son piezas únicas, al más alto nivel
artístico, nacidas de gubias más que acreditadas, con la solera que les dan, a
unas los siglos, y a otras contemporáneas, la contundencia creativa de los
nuevos valores que han sabido evolucionar sobre la escuela granadina de los
grandes maestros, poniendo su arte al servicio de nuestra Fe, consiguiendo
infundir a su trabajo, la inspiración suficiente para levantar devociones, con
solo contemplarlas.
Cuando el visitante se pone
delante de una de estas piezas, es imposible desligar la belleza y categoría
del arte bien hecho, del sentimiento religioso y devocional que infunden al que
admira. Uno queda sobrecogido y apresado en un ambiente de espiritualidad
sublime, debido al montaje de la muestra, llevado a cabo con gusto exquisito y
una sensibilidad extrema que atrapa desde el principio del itinerario. La
colocación estratégica de imágenes y enseres, unidas a una iluminación
adecuada, resalta de manera brillante la riqueza de nuestro patrimonio
artístico y religioso, de tal forma que, el visitante al concluir, sentirá la
necesidad imperiosa de volver a deleitarse con la contemplación de estas joyas
de nuestra corona cofrade, bellamente expuestas en el interior de un estuche de
gala: Nuestra Catedral que vive su
quinto centenario y que, al igual que nuestra semana santa, vive su mejor
momento histórico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario