Tabla origen de la devoción a la Virgen de Las Angustias en Granada.
SU TESTAMENTO
Tito Ortiz,.
En este año de terremotos, se
nos hace extraño pasar por la Carrera y no entrar a visitar a la Señora, de la
misma manera que nos ha extrañado hacerle la ofrenda floral ante el pórtico
catedralicio que, no es asunto que desmerezca en absoluto, todo lo contrario,
pero que lo podríamos haber hecho de igual forma, pretextando los quinientos
años de nuestra catedral, y con tal motivo, haber trasladado allí la imagen
patronal, desarrollando por tal efeméride cinco veces centenaria esta cortesía
de llevar hasta el templo metropolitano, patrona y ofrenda.
Lo hemos hecho, sí, pero no
por aportar un gesto al cumpleaños de la catedral, sino porque huimos de
nuestra basílica, removida por el traqueteo del retranqueo sísmico, a la espera
de nuestra vuelta al templo que nos corresponde, no sin antes, agradecer la
acogida en la iglesia de nuestra señora de La O, con abrazo fraternal a
capellanes y componentes de la curia, más a la hermandad sacramental que allí
tiene su sede, al amparo de ese niño Jesús que a todos nos conmueve y, que ha
resurgido en los últimos tiempos con fuerza y gallardía.
Pese a no estar dentro de su
basílica, los granadinos y devotos de La Virgen de Las Angustias, al pasar por
la puerta, unos se santiguan, otros se quitan el sombrero, algunos rezan
quietos ante la cancela porque no hay que olvidar que, sobre el arco se su
entrada, tallada en piedra de Sierra Elvira, existe una bella representación de
nuestra Piedad granadina que, en su día tallaran Bernardo y José de Mora, con
lo cual, aunque la que siempre veneramos en su camarín esté provisionalmente en
el sagrario, no deja de estar presidiendo su basílica ahora restaurada y, en
breve, de nuevo abierta al culto de todos sus fieles. Desde aquí quiero
consolar y solidarizarme con todos los novios que tenían previsto casarse ante
nuestra Patrona desde el pasado 15 de agosto en adelante.
LA REINA EN SU LECHO DE MUERTE
Algo que no podemos olvidar es
que, si nosotros tenemos como Patrona a La Virgen de Las Angustias, es
precisamente porque hasta aquí la trajo Isabel I de Castilla en su altar de
campaña, poniendo con esa acción, la primera semilla de lo que hoy mantenemos
como tradición religiosa de nuestros ancestros, y que erigimos sobre una ermita
dedicada a santa Susana y santa Úrsula.
Y que todo comenzó antes,
desde el mismo día dos de enero de mil cuatrocientos noventa y dos, madurándose
la idea del culto a nuestra Patrona, cuya tabla quedó para recibir culto en los
muros de la mezquita de Teybir, ( De los convertidos) bendecida después como iglesia de san Juan de
Los Reyes. Pero el espaldarazo vino pocos años después con el testamento de la
reina católica, en una escena plasmada en la escritura por Santes Bremete que,
dice así:
“El día 12 de octubre de 1504
cuando España entera celebraba el doce aniversario del descubrimiento de
América, en esa mañana feliz y en nuestra villa de Medina del Campo, corazón
vivo de las Españas, la reina que muy bien conoce haber ya cumplido su misión
con esa institución, con vista del futuro, estima llegado el momento de hacer
testamento y, por ello manda comparecer al notario y Escribano de la corte
Gaspar de Gricio y, reúne para ser testigos al obispo de Córdoba, el de Calahorra, al Arcediano de Talavera y, del
Consejo real al insigne consejero don Pedro de Oropesa, al licenciado Luis de
Zapata y a Sancho de Paredes camarero de la reina. Difícil es transcribir lo
que para El Mundo significaba este testamento de la reina más poderosa, pero sí
se puede adivinar a España entera pendiente del más leve gesto de los testigos
testamentarios que se reunieron en Medina del Campo”.
GRANADA HASTA EL FINAL
La reina de Castilla al testar invoca el
nombre de Dios y comienza protesta de la fe católica, y entrega del alma
pidiendo misericordia. Señala el lugar de enterramiento – aquí aparece Granada-y
fija veinte mil misas por el bien de su alma. Ordena pagar sus deudas, fija dote para
doncellas, mandas para redimir cautivos, limosnas para pobres, anula órdenes
que piensa son causa de inútil sacrificio para los súbditos, y seguidamente,
puntualiza temas de Estado, primero los de política interior y después los de
carácter internacional. Designa a doña Juana por heredera del reino, prohíbe
conferir cargos a extranjeros, nombra a don Fernando gobernador en defecto de
doña Juan, ordena no cesar en la conquista de África y recomienda a los
príncipes que vivan en concordia y administren directamente los reinos.
Después continúa dictando la
ley de sucesión y, amén de algunos legados, otorga poderes a los testamentarios
ante el hecho frecuente de entender que el testamento, es un acto de
disposición de bienes, tal vez sea oportuno conocer el guion arrevistado del
más grande y cuantioso de los testamentos, pues quien desee convencerse de
la espiritualidad y elegancia de este
tesoro histórico, nacido en Medina del Campo ha de leerlo detenidamente, pero
sí puedo añadir aquí que, el testamento está completado por un codicilio
otorgado ante el mismo Escribano Gaspar de Grizzio y en Medina del Campo al
siguiente año y, 3 días antes de morir la reina que, el testamento original se
halla en el archivo de Simancas y, el codicilo en la sección de manuscritos de
la Biblioteca Nacional de Madrid que, solo por conmemorar el cuarto centenario
de llegar a Simancas dicho testamento, el gobernador de Valladolid hizo una
edición especial.
Queda así pues demostrado que,
quién puso los primeros espartos para que tengamos como Patrona a la Virgen de
Las Angustias, fue la mismísima reina católica y que, en su denso testamento
tuvo a Granada presente en lo político y lo religioso.

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